Asistimos al tercer concierto de la gira latinoamericana del 40º aniversario de Dream Theater, el “Parasomnia Tour”, que se celebró en el Coliseo de Puerto Rico. Fue todo un evento, ya que desde las tres de la tarde hubo actividad relacionada con el concierto. Un selecto grupo de su fan club se dio cita en uno de los bares más concurridos de la ciudad para conocerse e intercambiar alguna que otra anécdota antes de que comenzara este concierto que contó con tres actos, 17 canciones y un intermedio de 20 minutos.
Un banquetazo para todos aquellos que esperaban esta banda desde su primera visita por estos lares para allá para el 2008. El evento también tenía una fresa adicional que se la añadía al pastel, como era la vuelta de Mike Portnoy a los escenarios de la isla. Este concierto no contó con banda telonera, simplemente comenzó con el plato fuerte.
A eso de las 20:30, un telón cubría la vista hacia el escenario. El mismo tiene elementos alegóricos a los álbumes más icónicos de la banda, como lo son el icónico corazón envuelto en llamas, la máscara y el ojo azul que uno veía en sus inicios, la esfera y el símbolo del infinito que se ve en ‘Octavarium’, nubes oscuras, el cráneo blanco agarrado por la mano cibernética, la figura en la cima del acantilado y tonos y colores que uno puede identificar.
L
as letras del logo de Dream Theater comienza a encenderse en amarillo, y láseres, que junto al humo comienzan a bailar reflejándose dentro del telón, ya nos van diciendo junto con la música lo que viene.
Al caer en telón, es inevitable ver la batería de tres bombos, exagerada y utilizada con maestría en su totalidad, que maneja Mike Portnoy, flanqueado en una plataforma a la izquierda por Jordan Rudess, que nunca se está quieto, girando en su teclado, y los veteranos John Petrucci a la derecha y John Myung a nivel de escenario justamente frente a Jordan Rudess.
No puedo dejar atrás la tremenda pantalla que había detrás de Mike Portnoy, que presentaba imágenes alegóricas a cada tema, que junto a la danza de láseres y luces crean una experiencia que va mas allá de la música.
No es hasta un rato después cuando aparece James LaBrie cantando con su icónico palo de micrófono plateado con el logo de la banda en medio. La velada comenzó con el tema “Metropolis Pt 1: The Miracle and the Sleeper”, donde LaBrie tuvo que calentar a duras penas.
Luego le siguieron “Overture 1928”, donde las pantallas y las imágenes jugaron un juego importantísimo llevándonos en retrospectiva con periódicos que comienzan en el 2020 y llegan a los años 20. ¡Tremendo!
Ya en este momento, James LaBrie había calentado lo suficiente y demostró que domina su voz bastante bien después de tanto tiempo. Luego, las imágenes nos fueron diciendo que venia “The Mirror”, y le siguieron “Panic Attack” y “The Enemy Inside”.
Fue entonces cuando la influencia de Pink Floyd se hizo presente en el tema “Peruvian Skies”, donde tocan pedazos de “Wish You Were Here”, para luego evolucionar a un tema mas movido con pedazos de “Whenever I May Roam” de los míticos Metallica.
'Parasomnia'
Un infaltable termina el acto I de esta primera parte del concierto cuando interpretan el “(Take me) As I Am”. Fue entonces cuando nos avisaron por las pantallas de que venía un intermedio de 20 minutos. Y así fue.
Los comentarios fueron buenísimos sobre la selección de temas de esa primera parte, y confieso que fue la más que me gustó.
Aunque en otras ciudades tocan “Parasomnia” en el primer acto, acá no fue así. El segundo acto contó con cada uno de los temas del disco ‘Parasomnia’.
El orden fue “In the Arms of Morpheus”, “Night Terror”, que pasaron muy bien, pero fue cuando vi las imágenes de “Broken Man”, “Dead Asleep” y “Midnight Messiah” cuando me di cuenta de lo buena que es la experiencia audiovisual que brindan.
Debo confesar que este disco no lo conocía mucho, y después de haber acudido al concierto le agarré una nueva tirada. Escuchar el disco no es lo mismo que estar sentado en el concierto, pasando por la experiencia audio visual.
Las imágenes, los láseres, las luces, el humo reflejado en los láseres junto con la música te hacen alucinar sin tener que haber consumido nada rado.
“Are We Dreaming” fue buenísimo, y rápido entró “Bend The Clock”, sin parada alguna. Finalizaba el acto con la canción larga del concierto, “The Shadow Man Incident”, que no es la que más me gusta del disco, pero fue la experiencia audiovisual la que la catapultó.
“A Change of Seasons”
Finalmente, el concierto termina con un “tercer acto”, o podíamos llamarlo “encore”, con la canción “A Change of Seasons” con todos sus actos. Sí, completa.
Definitivamente, si este concierto pasa por tu ciudad, tienes que pillarlo. ¡No te vas a arrepentir!
Queremos dar las gracias a Lana Productions por acreditar al equipo de MariskalRock, La Heavy y a We Rock PR para realizar esta crónica.





