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Crónicas

Clutch + Green Lung + Tigercub en Bilbao: El sueño de un grupo de colegas

«Esto era el sueño de un grupo de colegas y eso se nota. Pura dedicación a los fans.»

1 diciembre 2022

Sala Santana 27, Bilbao

Texto: Alfredo Villaescusa. Fotos (Madrid): Darío Bravo.

En los inestables tiempos que corren, en los que algunos modernos casi parecen decirnos que el amor o la amistad es algo tóxico, hay que romper una lanza por aquellos capaces de aguantar a una o varias personas durante varias décadas. De sobra es sabido que las relaciones sociales suelen ser complicadas, por lo que debería reverenciarse hasta el extremo todo acto de paciencia, empatía y entendimiento. Al rumbo que van los acontecimientos, es probable que en breve solo veamos ese tipo de cosas con la frecuencia de los eclipses solares.

Clutch

Los norteamericanos Clutch podrían entrar sin problemas en esa categoría de héroes que llevan soportándose desde comienzos de los noventa, ahí es nada. Una formación montada entre un grupo de colegas que iban al mismo instituto y con apenas cambios de miembros, salvo ese breve paréntesis en el que Roger Smalls se ocupó de las tareas vocales hasta que fue sustituido por Neil Fallon, otro amigo de la época del insti, por supuesto.

Con un número de seguidores que se ha incrementado a lo largo de los años llegamos hasta ‘Sunrise on Slaughter Beach’, un álbum compuesto durante la pandemia que les lleva de nuevo a la península. A pesar de que durante los teloneros el personal fuera más bien escaso en la bilbaína sala Santana 27, para cuando salieron los protagonistas de la velada ya se había alcanzado un nivel de afluencia respetable para una era de saturación concertil.

Tigercub

Abrieron la velada los británicos Tigercub, que sonaban como una especie de Muse metalizados y que por lo menos lograron la ardua tarea de conseguir atrapar la atención de un respetable que casi se podía contar a simple vista. “The Perfume of Decay” nos sirvió para tenerles en cuenta a partir de ahora, pues resultaba curiosa su mezcla de rock alternativo, indie y algún toque más contundente. Una pena que muchos se perdieran una original propuesta que no merecía caer en la irrelevancia.

Green Lung

Los segundos en liza, Green Lung, traían algo más convencional como un stoner rock con voz a lo Ozzy y poso ocultista, pero eso no implica que su propuesta careciera de atractivo. Al contrario, se consolidaron como otro nombre para apuntar en la agenda entre los aficionados al género, especialmente para los muy cafeteros, pues a veces parecía que se habían caído en una marmita dominada por los primeros discos de Black Sabbath. Retro rock de calidad.

Clutch

La maestría de los veteranos ya se palpó desde que arrancaran Clutch y no tardaran en dar cancha a su nuevo material con “Slaughter Beach” y “We Strive For Excellence”, probablemente las dos mejores piezas de su último disco. Un Neil Fallon bastante competente a la voz pilló la guitarra para “A Quick Death in Texas” y “Mountain of Bone” reveló un reseñable juego de luces mientras nos sumergíamos en un repertorio muy dinámico para lo que se suele estilar en el palo.

Su álbum homónimo también gozó de cierto protagonismo con “Big News I” y “Escape from the Prison Planet” o “Spacegrass” casi en el final de la noche. “¡Suenan muy bien!”, decían por ahí y no les faltaba razón, pues su robusto stoner rock brillaba hasta para los que tampoco eran entusiastas absolutos del género. Los fieles se la debieron gozar de lo lindo, algo que se notaba en la peña eminentemente receptiva agitando cabelleras y alzando cuernos.

Clutch

Vamos a ponernos raros”, advirtió el voceras Fallon antes de “Skeletons on Mars”, en la que utilizaron un theremín, ese extraño instrumento que produce sonidos siderales al acercarse las manos y que en dicho tema clavaba por completo la atmósfera sideral del título. De lo mejor del bolo.

“Cypress Grove” mantuvo el tono versátil de ese tramo de su cancionero y además intercalaron una suerte de intervalo funk a lo James Brown. Volvieron a aguas más convencionales con “Mercy Brown” y su característica intro fantasmagórica, un guiño más para los profanos en la materia que se acogió con agrado.

Clutch

En un concierto de Clutch no hay que dar nada por seguro, las cosas pueden cambiar de un momento a otro, algo que tampoco está mal, pues así te obliga a prestarles tanta atención como si estuvieras asistiendo a una clase magistral. “The Mob Goes Wild” se antoja en un inicio una suerte de ejercicio de spoken word, pero cuando se ponen duros en realidad no son tan marcianos. Con un subidón tan enérgico para despedirse no era raro que brotaran ciertos pogos por ahí y al terminar Fallon pronunciara un sonoro “¡Rock n’ Roll!”.

Había sido un recital bastante correcto, pero los de Maryland quisieron sobrepasar esa delgada línea que a veces separa lo aceptable y lo sublime en los bises. “A Shogun Named Marcus” elevó el entusiasmo una vez más, lo cual no era difícil con una pieza para montar pogos y agitar cabellera, dos auténticas señales de satisfacción.

Clutch

El fiestón subió de temperatura con “Electric Worry”, que posee un rollo muy QOTSA y engoriló a la peña todavía más cuando Fallon introdujo “Bilbao” en la letra. Una velada tan sobresaliente había que enmarcarla en oro con una versión del calibre de “Fortunate Son” de Creedence Clearwater Revival en la que pudieron echar el resto los exaltados. Brutal.

Nos encontramos en el bolo con el fotero y aficionado Pato y dijo que le pondría a la actuación un 8, una apreciación que compartiríamos por completo, puesto que en la actualidad no abundan bandas que cambien el repertorio casi cada noche y no tiren de piloto automático como hacen otros. Esto era el sueño de un grupo de colegas y eso se nota. Pura dedicación a los fans.

Alfredo Villaescusa
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Esta entrada fue escrita por Alfredo Villaescusa

1 comentario

  • Juandie dice:

    Muy buen resumen hacia el rockero y digno concierto que se marcaron los CLUTCH presentando su nuevo álbum en la Santana bilbaina, sin olvidar ni mucho menos las correctas actuaciones que se marcaron las otras dos bandas como dos dignas bandas teloneras.

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