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Crónicas

Blow Up Fest con The Godfathers + Sex Museum + The Peawees + Los Chicos en Bilbao: Cultura o muerte

«Una noche para recordar en la que nos deberíamos quedar con ese alegato de “cultura o muerte” que hizo Fernando Pardo de Sex Museum. A saber dónde estarían muchos si no fuera por las creaciones artísticas que nos alegraron la vida en los momentos más duros de la pandemia.»

20 noviembre 2021

Sala Santana 27, Bilbao

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa

Nunca como en la actualidad se les perdonó tanto la vida a unos políticos tan decepcionantes. Muchos pretenden que corramos un tupido velo sobre la nefasta gestión de la pandemia o ese genocidio cultural cuyas víctimas todavía están por cuantificar. A algunos no se nos olvidará jamás el pasotismo total de un indigno ministro del ramo que se dedicaba a tuitear sobre fútbol en vez de proponer planes o líneas de actuación para un sector abandonado por completo. No hay más que ver a todos esos técnicos de sonido que se vieron obligados a buscarse las habichuelas en otra parte porque una mente privilegiada dijo que no todos los trabajos eran iguales. Repartan responsabilidades a su antojo.

The Godfathers

Menos mal que aún quedan cruzados que siguen montando eventos interesantes al margen de la coyuntura sanitaria del momento. Esa debería ser la actitud, porque si esperamos a que todo se solucione, más de uno se quedaría sin comer durante años. Sigamos las normas para prevenir contagios, claro que sí, pero que el contexto pandémico no sirva de excusa para impedir derechos tan fundamentales como el de la libre circulación o aplaudir medidas dictatoriales que sobrepasan con creces lo admisible en una democracia.

Para dar en los morros a los que continúan enarbolando recetas represivas sobre los eventos culturales, una asistencia bastante reseñable se registró en la sala Santana 27 durante el Blow Up Fest, una suerte de festival con grupos tan consolidados como los británicos The Godfathers o los madrileños Sex Museum. Una velada impecable con cambios de escenario que se realizaban a velocidad de vértigo y que apenas se sentían.

Los Chicos

Abrieron la veda Los Chicos, banda del foro que tampoco son unos recién llegados en el panorama musical, pues ya han superado las dos décadas en activo. Describir su estilo es una tarea ardua porque lo mismo se acercan al protopunk de Radio Birdman que se arrancan con alguna pieza country o rockabilly.

Cuentan además con un cantante que es un crack absoluto y que ya desde el principio no dudó en plantar un taburete en medio del respetable. Al igual que otras veces que les hemos visto, montaron un fiestón tremendo con temas directos a la yugular, entre los cuales destacaron “Land of a Million Dances” o ese fabuloso medley en el que intercalaron fragmentos de “Descent Into The Maelstrom” de Radio Birdman, el “1969” de The Stooges o el “Monopatín” de La Banda Trapera del Río. Touché.

The Peawees

Los italianos The Peawees eran otro grupazo también con varios decenios a sus espaldas, lo cual sorprendía dada su aparente juventud. Bascularon entre el punk primigenio y el power pop a lo The Beat o Kurt Baker, con auténticas joyas en este género como “As Long As You Can Sleep” y una revisión del “Don’t Look Back” de The Remains muy bien llevada a su terreno. No sería ese el único homenaje de la noche, pues sonó del mismo modo “Who Do You Love?” de Bo Diddley o el mítico “Da Doo Ron Ron” de The Crystals, con la colaboración de Los Chicos, que puso a la peña de inmediato a bailotear. Una pasada.

A los madrileños Sex Museum les hemos visto ya tantas veces que quizás por ese motivo no nos suelen provocar demasiadas emociones a priori. Pero no hay que dejarse llevar por impresiones erróneas, ya que se trata de todo un grupazo con un batera tan genial como Loza o un bajista que suda de veras la camiseta como Javi Vacas. Y eso por no hablar de los infatigables hermanos Pardo, que si le da a Fernando por ponerse parlanchín es para agarrarse los machos.

Sex Museum

En aquella ocasión corría el factor tiempo en contra, por lo que no cabían los monólogos ni las piezas demasiado psicodélicas, apostaron por la inmediatez que aportaba “I Enjoy The Forbidden” o el “Harmony In My Head” de The Buzzcocks, que dedicaron a los cabezas del cartel. Y no tuvo precio el alegato final de Fernando en el que pronosticó que a partir del año que viene “cultura o muerte”. Esa sí que sería una auténtica revolución de pensamiento.

Los ingleses The Godfathers han girado la tira de veces por nuestro país, pero por un motivo u otro hasta ese momento nunca nos habíamos decidido a verlos. Siempre hay una primera ocasión para todo y por lo que contemplamos podemos asegurar que no será la última. A pesar de que en realidad lo suyo esté más emparentado con el rock alternativo, a menudo se les suele vincular con la escena punk, no en vano el primer grupo del vocalista Peter Coyne se llamaba The Sid Presley Experience. ¿Adivináis por qué? En efecto, parece que el último bajista de los Sex Pistols dejó cierta huella en ellos.

The Godfathers

Su actitud y forma de plantear los bolos bebe por completo del movimiento de los tres acordes, pues enlazaban una canción con otra casi sin que te dieras cuenta. Así fue desde el inicio con “This Is War” o el soberbio trallazo “Cause I Said So”. Que se habían pateado anteriormente el País Vasco lo reveló un “Eskerrik asko, cabrones” que soltó su frontman a la concurrencia.

La novedad “Wild and Free” fue recibida sin problema por un público muy entregado y con “Walking Talking Johnny Cash Blues” cambiaron el rollo de un plumazo por su aire rockabilly. El colega David Madera apuntó a los mensajes claros del combo y era totalmente cierto, no había que ser catedrático de Harvard para pillar el punto a “Love Is Dead” o a esa “Unreal World” que remite inequívocamente a INXS.

The Godfathers

El inicio de “Just Because You’re Paranoid” siempre nos recordó al “Kick Out The Jams” de MC5, por lo que se antojaba una elección muy acertada para el directo. Y “I’m Not Your Slave”, procedente del EP que lanzaron el año pasado, también fue acogida como si se tratara de un clásico. “I’m Unsatisfied” recuperó el sonido más cercano al punk antes de que el vocalista pillara pandereta para “She Gives Me Love”. Valles y montañas, que nadie se aburra.

La recta final fue impecable con “I Want Everything” de su debut  y quizás uno de sus temas más redondos. Fan total. Y no faltaría tampoco su himno absoluto “Birth, School, Work, Death”, con todo el personal botando y cantando el estribillo. Después de aquello, iba a resultar complicado alcanzar un punto más álgido durante los bises, pero no desfallecieron dedicando a los Ramones “I Can’t Sleep Tonight” y mantuvieron el tirón con “Lay That Money Down”. Faltaba culminar en condiciones, algo que consiguieron con “This Damn Nation” de su primer disco. Un repertorio muy equilibrado que mostró las diferentes facetas de la banda.

Pues resultó una noche para recordar en la que nos deberíamos quedar con ese alegato de “cultura o muerte” que hizo Fernando Pardo de Sex Museum. A saber dónde estarían muchos si no fuera por las creaciones artísticas que nos alegraron la vida en los momentos más duros de la pandemia. Ojalá nunca se vuelva a despreciar un sector fundamental para el desarrollo vital que da tanto trabajo a mucha gente. Ni un paso atrás.

Alfredo Villaescusa
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Esta entrada fue escrita por Alfredo Villaescusa

1 comentario

  • Juandie dice:

    Extenso resumen de los buenos conciertos que se marcaron estas cojonudas bandas en una de las mejores salas rockeras de Bilbao. Si en estudio los madrileños SEX MUSEUM son la ostia en directo siguen siendo BRUTALES.

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