Había ganas de ver por fin a los míticos Badana en Madrid presentando tanto su último disco como sus novedades en general, que pasan por no uno sino… ¡dos libros! El primero, la biografía oficial del grupo escrita por un servidor, y que salió allá por finales de 2024, y otro más reciente, “Piel de Badana”, con las letras del grupo explicadas por su autor, Luis Miguel Rico (cantante, guitarrista, compositor y alma mater del grupo desde siempre), y que acaba de salir en un precioso formato de lujo, de nuevo auspiciado por The Fish Factory.
El caso es que, tras un par de intentos y aplazamientos por diversas circunstancias, por fin estaban los de Ibi (Alicante) en la capital presentando sus novedades y creativa actualidad, además de a la propia formación actual, que ya llevan tiempo en liza pero que sin duda han revitalizado el grupo. Y todo en una sala tan chula como la Barracudas, pequeña, pero con encanto y abolengo por la zona de Ventas en Madrid. Me gustaron menos los horarios tardíos del concierto, que quizás ya nos hemos desacostumbrado en la capital, pero ni tanto ni tan calvo como se suele decir, que ni los “pases Disney” de empezar a las 18:00 o 19:00 de la tarde, pero tampoco salir de la sala a la 1 y pico de la mañana como ocurrió esta vez. Inconvenientes menores, o problemas del primer mundo, vale, que quizás nos hemos vuelto comodones de más al respecto, pero había que mentarlo.
1984
De cualquier manera, era velada doble, que comenzaron los locales 1984, una formación a la que tenía en el radar hacía tiempo, y escuchados, pero que por circunstancias no había visto todavía en vivo y me gustaron mucho. Comenzaron a eso de las 22:00 de la mano de su rock del nuestro de siempre, y aunque no comenzaran precisamente en el 84, como hacen el guiño en el nombre, sí que andarían naciendo por ahí (año arriba o abajo) y entiendo que por eso el nombre del grupo. Sí suenan a algunas de las bandas de esa época, según el tema, con una base de influencias desde Leño, Topo y compañía, urbanos, pero no “calimocheros”, si me permitís decirlo así, y más clásicos que novedosos en este sentido.

Curiosa la mezcla de público, la mayoría veteranos, pero repartiéndose entre el respetable los seguidores de los dos grupos. De hecho, estoy convencido que ambas “partes” se llevaron buenas impresiones los unos de los otros… unidos a los que, como yo, le gustaban ambos y disfrutamos de lo lindo de los dos conciertos (por mucho que el corazoncito veterano y personal tirara más hacia Ibi en este caso por razones obvias, que no es incompatible).
Lo que no me gusta tanto, y esto lo diré las veces que hagan falta en todas las crónicas y reseñas que haga en mi vida, como llevo haciendo desde hace eones: ¿Por qué hay gente que se marcha cuando termina “su grupo” y no se quedan a ver al siguiente ni por curiosidad? Vale que esta vez no fue generalizado ni mucho menos, y que el concierto ya empezaba tarde. A su vez, está claro que había parte del público esperando ver a los veteranos casi en exclusiva, y viceversa, pero es un detalle que me sigue llamando la atención para mal y seguiré tirando públicamente de las orejas al que lo hace (sabiendo que cada uno es libre de obrar como considere, por supuesto, igual que yo soy libre de protestar de lo que no me parece bien).

De cualquier manera, buen ambiente con 1984 desde el principio, al igual que luego ocurriría con Badana, y muy bien los madrileños en directo. En formato de cuarteto, y con camiseta de Palestina el cantante y guitarrista Miguel Hernández, que nunca se dejen de reivindicar las causas justas en los conciertos de rock. Comenzaron de la mano de la rotunda “Calibre 42”, uno de los temas principales del último disco del grupo y durante unos 50 minutos me dejaron muy buena impresión en directo y ganas de seguir viéndoles en próximos conciertos.
Buen sonido, tablas sobre el escenario, buenos temas y excelente desempeño tanto musical como desparpajo en directo en sí. Me quedé especialmente con temas como “El aire está lleno de gritos” o la tremenda “El club de los perdedores”, muy rotunda y chula en la parte final del concierto. En fin, excelente calentamiento y una banda muy interesante a los que seguir la pista… Y cada vez más cerca de ser viejos lobos de mar, como Badana, que marineros de agua dulce, que ya no son banda emergente precisamente. ¡Buen trabajo y buen directo, chicos!
Badana
Hacía tiempo que no veíamos a los liderados desde siempre por Luis Miguel Rico en la capital. Es más, un servidor no había llegado a verles aquí aún con la nueva formación, que además ya digo que tenían pendiente presentar el fantástico ‘Al otro lado de las cosas, a este lado de la nada’ en Madrid... ¡y había ganas! Con mejor o peor suerte, justo o injusto, que el debate lo dejamos para otro momento (y el que quiera saber más, que se haga con este libro donde se cuenta todo de su historia, ¡ja!), Badana son uno de los clásicos de nuestro heavy / rock clásico. Desde su base más Leño (Barón, Ñu y Asfalto…) de sus comienzos, a su encarnación más dura y rotunda actual, siguen sonando de maravilla y viviendo un excelente presente, como demostraron esta noche en el Barracudas.
En formato de trío, como siempre, pero ahora bien avenidos y con una base musical genial, con mucho protagonismo, además, tanto de Rubén (bajista y coros) y Sergio “Llupia” (batería y coros), aunque la cabeza visible del grupo, además de guitarra y voz, sea el pequeñito pero siempre carismático Luis Miguel Rico. Siempre he dicho que cuando un grupo sonríe desde el escenario es buena señal, y Badana no dejaron de sonreír y disfrutar en ningún momento los primeros… y eso se transmite enfrente. Súmale un buen puñado de viejos fans y seguidores de Badana de toda la vida, cantando tanto los temas clásicos como la retahíla de nuevas canciones, que son excelentes, que nos presentaron, y el concierto fue rodado.

Me sorprendió para bien lo bien preparado y trabajado que estaba el show en sí, aunque un servidor no sea el mayor seguidor de empezar de la mano de una instrumental, “Vulcano” del último disco en concreto, pero al “jefe Miguel” le gusta así con lo que no le digo nada, jeje. Tras la presentación llegó el primer clásico con ese primigenio, crudo y rotundo como es “Y nosotros aquí”, sentando las bases de su sonido desde el primer disco, además de un largo y completo medley (o “popurrí” que se decía antes), con muchos cortes esbozados de los primeros tiempos de Badana (“Hey Rocker”, “Despierta y lo verás”, “Llegaré”… e incluso algún guiño a Deep Purple y Judas Priest) pero que si había que darle cancha al nuevo disco no cabían.
Alternando cortes nuevos tan buenos como la rotunda “Traidor”, “Lucharé” (superheavy en directo) o la entrañable “40 y tantos” (su indisimulado homenaje tanto a los grandes del heavy rock nacional e internacional que les han marcado, como a los propios Barón Rojo en sí haciendo su particular “Concierto para ellos” con ella), con clásicos imprescindibles de su discografía como “Era diciembre”, “Romper el cascarón” o la imprescindible “Un día me largo a Madrid” (con guiño a Barricada en la interpretación incluido). Sin olvidarnos de un “Centinelas de la noche” que me sigue pareciendo su mejor canción y una de las más afiladas en mensaje, que nunca falte en el rock duro, por favor.

Vivimos “Tiempos extraños”, uno de sus temas más efectivos del nuevo disco, con el batería haciendo las partes del Drogas en la original, como la bonita “Hasta el cielo”, que hubiera molado escucharla con Aurora Beltrán, como en el disco, pero no podía ser. Íbamos llegando al final, y no podía faltar su gran éxito “El dictador”, que sigue tan vigente y efectiva como antaño, o esa divertida “Sinvergüenza”, actual pero más cercana al rock urbano y con letra más desenfadada.
Para rematar, era imprescindible otro de sus temas históricos del rock nacional (y una de esas canciones gracias a las que un servidor está aquí hoy escribiendo estas líneas, con lo que la punzada de orgullo al escucharla en directo sigue apareciendo): “Más fuerte”, desde el gran “Adiós a las ruinas”, que en breve se reedita en vinilo, por cierto. Y ya sabes, “si no te gusta, di lo que sientes, si no te escuchan, grita más fuerte”... Ante la petición del respetable, y ellos no se hicieron de rogar al respecto, nos regalaron dos momentos más para terminar que no estaban en el set, como fueron “La gracia del bufón” y un “Seguiré siempre igual”, de sus primeros tiempos, y tan Leño, que les sigue definiendo (a ellos y a nosotros) tantos años después. La próxima con más gente, que lo merecen, porque están en una forma excelente y viviendo un presente fantástico. ¡Allí estaré y estaremos!
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
- Crónica de Badana + 1984 en Madrid: ¡Seguiré siendo igual y gritando aún más fuerte! - 23 febrero 2026
- Crítica de Eloísa de Castro: Gineceo - 16 febrero 2026
- Entrevista a Bala: “La esencia sigue siendo la misma, hacer ruido, decir lo que pensamos, reivindicar lo que creemos justo y vivir de la música” - 16 febrero 2026
