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Crónicas

Alice Cooper en Madrid: Puro entretenimiento

«Un concierto repleto de éxitos y puro entretenimiento. No es fácil encajar temas de toda su trayectoria y que suenen como si tuviera un hilo conductor.»

2 julio 2022

La Cubierta de Leganés, Madrid

Texto: Alex Rico Fotos: Alfonso Dávila

Vincent Damon Furnier, más conocido como Alice Cooper, es uno de los pocos artistas que son capaces de dar un espectáculo en mayúsculas pese a sus 74 años. Más de medio siglo en la carretera incorporando elementos teatrales basados en películas de terror del que siempre ha sido pionero.

Afortunadamente, esta vez no ha tardado en volver a nuestro país, y en cuanto la pandemia ha dado una tregua, le tenemos de nuevo por aquí tras su paso tres años atrás. Ya a las afueras de La Cubierta de Leganés se dejaba ver algún fan con chistera o con los ojos maquillados de la forma icónica que lo hace el de Míchigan. Un recinto que en el pasado ha albergado conciertos de bandas como Red Hot Chili Peppers, Iron Maiden, Whitesnake, Rage Against The Machine o Slipknot, y que desde hace varios años está en completo desuso para conciertos de rock... Ojalá que esto cambie.

Un par de días atrás conocíamos que los encargados de abrir la velada serían Bourbon Kings y su rap-metal que arrasó dos décadas atrás. A priori algo sorprendente la elección por la divergencia de estilos, pero oportunidades así hay que aprovecharlas. Los navarros lo hicieron con un directo muy contundente donde no faltaron temas como “Una Sola Oportunidad” o presentando cortes de su último álbum ‘XXX’, véase “Sin Control” o “Nos La Suda”.

Con el ambiente ya caldeado, un telón serigrafiado de los inconfundibles ojos de Alice Cooper maquillados y pupilas rojas vigilaba el escenario que más tarde descubriríamos recreando un castillo tenebroso de doble altura, torreón incluido. Ahora sí, a las 21:30 horas, una insondable voz nos anunciaba que el castillo de las pesadillas estaba a punto de comenzar dejando caer el telón tras los primeros riffs de “Feed My Frankenstein”.

Segundos después, Alice Cooper atravesaba la puerta del escenario girando su ya mítico bastón para presentarse ante una audiencia que le esperaba con los brazos abiertos. A ambos lados, Ryan Roxie (Gilby Clarke, Slash's Snakepit), el bajista Chuck Garric, Tommy Henriksen (su compañero de batallas en Hollywood Vampires), Glen Sobel a la batería y la incombustible Nita Strauss a la cabeza, todo un huracán.

Hemos venido a disfrutar de todos sus clásicos y lo sabe, no necesitamos más. Turno de “No More Mr. Nice Guy” para que el señor Cooper se pavonee por la plataforma situada al borde del escenario ofreciendo el micrófono al público para que cante su adictivo estribillo y “Bed Of Nails”, un clásico incluido en su maravilloso álbum ‘Trash’ de 1989 que acaba con un gran solo de Nita Strauss arrodillada en el escenario.

La coreable “Hey Stoopid” son apuesta ganadora para esa simbiosis con el público antes de que Cooper, armónica en mano, y el guitarrista Tommy Henriksen, se postulen para comenzar una batalla que desencadena en “Fallen in Love” y sus riffs adictivos. El concierto avanzaba al son de “Be My Lover”, que por cierto siempre me ha parecido que tiene un aire muy “Stone”, “Go Man Go” aceleraba las revoluciones, mientras que “Under My Wheels”, una de las canciones inamovibles en sus conciertos, parece mentira que suene tan fresca pese a haberse compuesto hace cinco décadas. Me sorprendió que encarrilaran tema tras tema sin presentación alguna, aunque la verdad es que el espectáculo no necesita ningún tipo de soporte extra, te mantiene encandilado perdiendo la noción del tiempo.

La pegadiza “He’s Back (The Man Behind The Mask)” fue la siguiente en sonar seguida de “Go To Hell”, esta vez con el látigo como herramienta para domar a todos los allí congregados.

En sus casi treinta discos de estudio, no debe ser tarea fácil seleccionar que canciones entran y cuales se quedan fuera en cada gira. Lo que está claro es que hay ciertas canciones que son vacas sagradas, como la trilogía compuesta por “I'm Eighteen”, donde un duende le entrega la famosa muleta para incitar a las masas, la inmortal “Poison”, que fue sin duda uno de los momentos de la noche por la que seguro más de uno pagó la entrada, y el clásico “Billion Dollar Babies”, con su lluvia de billetes, el bebé gigante correteando por el escenario mientras Alice Cooper con su florete de esgrima dirige el cotarro.

La segunda parte del espectáculo fue sin duda más teatral dando comienzo con el solo de guitarra de Nita Strauss mientras que Cooper se tomaba un merecido respiro y cambiaba de vestuario. Ya con nuevo uniforme blanco manchado de sangre, atacaban “Roses on White Lace”, mientras una especie de novia cadáver (interpretada por su hija Calico Cooper) se pasea ramo de rosas en mano hasta caer en los brazos de Alice. Es de reseñar que los músicos que le acompañan parecen hechos a medida para el espectáculo, desbordando actitud, coros que ayudan a las notas más altas y sobre todo una calidad técnica envidiable, como demuestran los temas “My Stars”, “Devil's Food” o “The Black Widow” casi a modo de jam que acaba con el formidable solo de batería de Glen Sobel.

Cambiando de tercio y flanqueado por dos bebés gigantes, Alice Cooper aparece ataviado con una camisa de fuerza para interpretar la emotiva “Steven”, de la que consigue escapar a tiempo para que una disfrazada Sheryl Cooper (su mujer) le entregue un bebé y abordar “Dead Babies”. La siguiente parte es la ya mítica guillotina a la que es enviado cuando le detienen a punto de sacrificar teatralmente al bebé. Con el truco de la cabeza cortada vigente, el bajista Chuck Garric toma las riendas vocales en “I Love The Dead” antes de la resurrección de Cooper desde el ataúd en “Escape” y “Teenage Frankestein”, con su famoso muñeco andando por todo escenario persiguiendo a los músicos. Para cerrar con broche de oro una noche mágica no podía ser otra que “School's Out”, haciendo un giño al “Another Brick In The Wall” de Pink Floyd, llenando de confeti, globos gigantes y presentando a la banda con su chaqueta, chistera y varita blanca.

Un concierto repleto de éxitos y puro entretenimiento. No es fácil encajar temas de toda su trayectoria y que suenen como si tuviera un hilo conductor. ¿Qué pasará cuando gente como Ozzy Osbourne o Alice Cooper se retiren? Disfrutemos mientras podamos.

Setlist:

Feed My Frankenstein
No More Mr. Nice Guy
Bed of Nails
Hey Stoopid
Fallen in Love
Be My Lover
Under My Wheels
Go Man Go
He's Back (The Man Behind the Mask)
Go to Hell
I'm Eighteen
Poison
Billion Dollar Babies
Roses on White Lace
My Stars
Devil's Food
The Black Widow
Steven
I Love the Dead
Dead Babies
Escape
Teenage Frankenstein
School's Out

Alejandro Rico
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Esta entrada fue escrita por Alejandro Rico

2 comentarios

  • Juandie dice:

    Cojonudo resumen hacia el gran concierto que se marcó el histórico ALICE COOPER y sus pedazos de músicos en la mitica Cubierta de la rockera ciudad de Léganes presentando su nueva placa de estudio. Pedazos de 23 temas el cual es normal que saliese un gran recital por parte de el de Detroit.

  • Carlos dice:

    Alice Cooper=Dios

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