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Crítica de The Rolling Stones: Foreign Tongues

Es una máxima con la que casi siempre termino mis comentarios en redes sociales sobre ellos: Los Stones, siempre los Stones… ahora, empiezo con esta frase este reportaje porque pocas me parecen más apropiadas para definir en un concepto lo más sintético posible lo que significa este nuevo disco de los Rolling Stones en 2026 y lo que representa dentro de su historia.

‘Foreign Tongues’, en mayor medida aún en mi opinión que ‘Hackney Diamonds’, es un disco que nos ofrece dentro de una producción moderna y plenamente contemporánea un elenco de composiciones que recogen todos los elementos básicos de lo que ha conformado el estilo, el rollo, la personalidad Stone a lo largo de todos los años que llevan, guste o no a muchos, marcando la pauta de la historia del rock´n´roll. Encontrar pinceladas de estilos muy diversos, fruto de la inquietud que todo el grupo y muy especialmente Mick Jagger siempre ha tenido por que los Stones no fueran un grupo de nostalgia para sus fans de los 60, ha sido elemento común en todos sus discos desde mediados de los 80, pero en pocos casos como en el de este ‘Foreign Tongues’ han sabido materializar ese objetivo con tal acierto y tal brillantez.

Hay un hecho que, espero que me perdonéis, no me resisto a dejar de mencionar aunque no tenga que ver directamente con el contenido de la crítica de este disco. No sé exactamente cuándo se publicará, pero en el momento en el que la estoy escribiendo, tarde del 7 de julio de 2026, después de un día de calor sofocante, con 41 grados en Madrid durante la mayor parte del día, hacia las 18:00 de la tarde el cielo ha empezado a encapotarse, todo se ha nublado…¡y ha empezado a caer el diluvio universal sobre la capital del estado, exactamente igual que en la tarde-noche del 7 de julio de 1982, la primera vez que vi en directo a los Rolling Stones en el ya tristemente desaparecido Estadio Vicente Calderón de Madrid! ¿Cierre de círculo? ¿Premonición cara a próximas posibles giras? ¿Broma de mal (o buen) gusto del destino…?

Los Stones, siempre los Stones…

Bueno, a lo que vamos: Arranca este discazo con un rock fuerte y crudo, abierta declaración de intenciones de todo lo que va a ser ‘Foreign Tongues’, el ya conocido “Rough And Twisted”, del que siempre se ríen en la redacción de Mariskalrock.com y La Heavy cuando les digo que me pasé la Semana Santa de 2026 entera sin dormir buscando cómo lo podría conseguir como single de The Coackroaches. Es un tema que empieza como un blues sucio, crudo, con una instrumentación muy rockera, con un Jagger muy crudo también y que podría haber sido perfectamente un “Start Me Up” grabado en 1972. ¡Genial la parte de armónica como contrapunto de la guitarra y el saxofón! Todo un acierto haberla elegido como tema de avance de lo que va a ser todo este disco.

Y maravillosas en su letra las referencias a lo que es la propia historia de los Rolling Stones, o lo que es lo mismo, el Misisipi, el blues, Muddy Waters… un homenaje de los Stones a sus raíces, al blues de la más pura escuela, que por su producción y su instrumentación me evoca numerosos recuerdos del “When The Leeve Breaks” de Led Zeppelin. No me extrañaría nada que, al menos el esbozo más básico de esta canción, hubiera surgido de las famosas sesiones de 2016 en las que se generó ‘Blue and Lonesome’.

“In The Stars”, en mi opinión, si no la mejor, de las mejores del disco, se abre con una intro de piano preciosa a la que roba el testigo un riff de guitarra venenoso y punzante, muy “sticky”, muy Keith, cuya magnífica producción a cargo de Andrew Watt la convierte en todo un clásico de los Rolling Stones del siglo XXI, sobre todo por ese sugerente aire setentero que la impregna desde el inicio hasta el final.

Cuando escuchamos “Jealous Lover”, lo cierto es que nada más oír sus primeros compases, parece más un clásico single de Lionel Ritchie de los 80 que un tema de los Stones. Jagger canta en falsete la mayor parte de la canción dentro de una composición que recuerda inevitablemente al Filadelfia Sound de los años 1972-73, que sin duda hubiera sido un single de éxito en las listas de singles americanos de los 80, aunque su desarrollo la lleva a un terreno más inequívocamente stoniano que me evoca temas como “Worried About You” y “Tops”, del ‘Tattoo You’ de 1981. Nunca será de mis favoritas, pero está bien dentro de su estilo.

¡Wauh! ¡Aquí sí que tenemos mandanga de la buena! “Mr.Charm” es un rock stoniano sucio, crudo y duro de la mejor factura, que empieza muy al estilo del “(One Hit) To The Body)’ (os acordáis ¿verdad? Aquel trallazo con Jimmy Page de Led Zeppelin como colaborador en la guitarra) muy stoniano, muy “dirty rock”, por momentos recuerda a “Live With Me”, potente, cañero, con unas guitarras brutales y una base de ritmo construida ente Steve Jordan y Darryl Jones que poco tiene que envidiar a la que construyeron durante décadas Bill Wyman y Charlie Watts. Yo me atrevo a definirla como un eslabón perdido entre “Crazy Mama” de ‘Black And Blue’ y “Shattered” de ‘Some Girls’.

“Divine Intervention” bien podría definirse como el “Respectable” del siglo XXI en la discografía stoniana. Un rock´n´roll festivo, potente, si se quiere “comercial”, entendido este concepto como algo que podría haber sido fructífero sin renunciar a su esencia. Personalmente, y en esto estoy seguro de que coincidiré con muchos stonianos, tiene un aire con “Oh, Not You Again!” del ‘A Bigger Bang’ de 2005, y como mejor elemento a su favor, el aire evocador y nostálgico que le proporciona el saxo del final del tema. Buenísimo.

“Ringing Hollow”… ¡Es el “Faraway Eyes” del siglo XXI! Está montada sobre el slide de Ry Cooder, un medio tiempo baladístico precioso, con un piano de ensueño por el que se deslizan de manera tan sensual como dulce las notas, los sueños y las alucinaciones lisérgicas que Gram Parsons les regaló entre 1969 y 1973 a los Rolling Stones. El grupo, dentro de esa maravillosa heterogeneidad que les caracteriza, nos acaricia el corazón con un solo de guitarra sencillamente increíble, que a mí, personalmente, me traslada a las esencias más puras del southern rock de Lynyrd Skynyrd y The Allman Brothers Band. Una joya que nos demuestra una vez más como los Stones saben llevar a su terreno todas aquellas músicas que les remueven por dentro.

Mick Jagger siempre dice que aunque los Stones son un grupo de rock (así lo afirmaba cuando presentó en cines el DVD de la gira americana de 1978) no dejan de escuchar nunca lo que se mueve a su alrededor, incluida la música disco. Bien, pues nunca antes habían hecho una fusión tan genial como en esta canción de rock y disco, “Never Wanna Lose You”, que además tiene un estribillo pegadizo, si se quiere casi popero, pero muy apropiado para el directo. Aquí se nota especialmente la mano de Andrew Watt como productor.

Si a todos nos sorprendió en ‘Hackney Diamonds’ un corte como “Bite My Head Off”, del que dije la primera vez que lo escuché que me pareció un tema de los Sex Pistols versionado por los Stones, con este “Hit Me In The Head”, la sensación que me produce en estas primeras escuchas es la misma: rock sucio, crudo, directo y escupido a mala hostia igual que en 1978 hicieron con “When The Whip Comes Down”, que es un tema con el que le encuentro muchas similitudes. ¡De lo mejor de ‘Foreign Tongues’! Una batería bestial, la armónica de Mick fabulosa y hasta el final del tema, rock crudo y visceral al más puro estilo punk clásico de The Damned o The Clash. ¡De muerte! ¡Que no falte en directo!

“You Know I’m No Good”, la versión del tema de Amy Winehouse, la han llevado a un medio tiempo melódico, aunque instrumentado y grabado a un ritmo y una sonoridad muy rockera, en la que una vez más la armónica de Mick Jagger le da a esta canción un toque de genialidad insuperable, que no puede servirnos de mejor introducción a la única canción cantada por Keith Richards en este álbum, “Some Of Us”. Me gusta mucho como se han tratado las voces y los coros en esta canción, esta muy bien trabajado por parte de Andrew Watt, la batería muy en primer plano, como pide la estructura del tema, y unos teclados sencillamente maravillosos.

“Covered In You” es, al menos en mi opinión, una suerte de segunda versión de “In The Stars”, de la cual entiendo que cabe destacar muy especialmente el solo de armónica de Mick (¡Increíble!) y su forma de cantar. Que alguien con 82 años sea capaz de esos registros, por mucho que la tecnología le ayude, es algo que nunca dejaré de admirar. Similar sensación me produce “Side Effects”, otra pieza muy melódica, un medio tiempo pop-rock, con los coros y la voz de Mick muy en primer plano, con un punch rockero incorporado por las guitarras que una vez más Andrew Watt ha sabido manejar muy bien desde la producción, reforzando las guitarras en aquellas partes en las que la canción más la pide.

Nos vamos acercando al final

Otra preciosa balada, que me recuerda mucho a ese tesoro de ‘Hackney Diamonds’ llamado “Depending On You”, titulada en este caso “Back In Your Life”, nos trae de vuelta la cara más tierna, melódica y sensible de los Stones, con un desarrollo final del tema al más puro estilo southern rock con unas guitarras apoteósicas, que en algún momento me recuerdan al “Sweet Sounds Of Heaven”. Una joya, un diamante que no me importa decirlo, me saca las lágrimas de emoción al escucharlo.

Ahora ya sí que nos vamos. Y lo hacemos, de manera similar a como se hizo con ‘Hackney Diamonds’, con un blues sucio, acústico, lleno de barro, bourbon y esputos cuyo valor reside precisamente en esa crudeza, en ese sonido rugoso y áspero que me lleva de inmediato a la atmósfera de las míticas grabaciones de Robert Johnson, en la que no falta el guiño a un clásico de la historia del blues como “Who Do You Love?”. Esta nueva gema se llama “Beautiful Delilah”. ¿Segundo cierre de círculo?

A modo de conclusión, el dato es innegable: los Rolling Stones están atravesando un periodo de fecundidad creativa, inspiración, desinhibición y maestría como no se les había conocido probablemente desde finales de los años 70.

En mi opinión, este nuevo disco lo demuestra a todas luces. Han sabido elegir y trabajar con un productor como Andrew Watt, con el que se entienden a la perfección, con toda seguridad éste a su vez sabiendo cómo trabajar a diferentes ritmos, mentalidades y explosiones emocionales con Mick y con Keith. Y el grupo en su conjunto, siendo conscientes del legado que tienen en sus manos y lo que significa sacar al mercado un disco que lleve por delante el nombre, la marca o como se le quiera llamar de The Rolling Stones significa mucho más que un éxito o un fracaso comercial, lo cual les lleva a darnos un producto no solamente digno, sino formidable.

Una queridísima amiga stoniana que también pudo escuchar el disco hace unos días y con la que a menudo comparto vivencias sobre los Stones, tras empaparse bien el álbum, con esa gracia y esa maravillosa espontaneidad que la caracteriza, me decía: “¿Pero qué puta animalada es esta?”. Apenas puedo encontrar una definición mejor. Este disco para los fans de los Stones va a ser justamente eso: una puta animalada. Merci, querida.

Los Stones, siempre los Stones…

Escucha 'Foreign Tongues' en Spotify:

Mariano Muniesa
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