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Crítica de Exsilyum: Aut Omnia Aut Nihil

La verdad es que hay que pararse y reposar un momento tras la escucha completa del disco con el que se nos presenta Exsilyum, la banda capitaneada por la voz de Solarys Rey, protagonista indiscutible del disco de principio a fin, y el batería y productor Akyles Guerrero, que ha moldeado un sonido que te dejará tan noqueado como me he quedado yo tras la avalancha que son los doce cortes de este ‘Aut Omnia Aut Nihil’.

La película más épica, intensa, por momentos majestuosa, también oscura y sin duda explosiva que recuerdes hecha música es lo que nos propone Exsilyum en un disco en el que el constante contraste entre una base instrumental de metal contemporáneo y una voz capaz de viajar del infierno al cielo (y vuelta) en un segundo no te va a dejar respirar ni en los momentos de calma.

“La ira habita en el corazón de los necios”, con esta referencia bíblica arranca un disco que tiene en su título la apuesta que hace la banda por su música: “O todo o nada”, algo que se termina de entender cuando has recorrido el camino marcado por un tracklist entendido como el guion de esa película que mencionábamos, con excelente resultado.

El tema que da título al disco nos recibe dejando claro que encontraremos mucho de metal sinfónico por aquí, pero esto no se puede resumir citando a Within Temptation o Epica. De hecho, pronto tenemos que recurrir a referencias más arriesgadas como In This Moment, y más adelante no será osado mencionar unas guitarras a lo Killswitch Engage o In Flames en temas como "El amor también se rompe”.

Siguiendo con los contrastes, cuando asimilamos la pegada más moderna y la versatilidad de la voz de Solarys, nos sorprende en un tema como “Herencia de silencio” que podamos estar ante la versión metalcore de Mónica Naranjo, y le sumo un desgarro del folclore patrio de orgullo herido elevado al nivel del metal más cinematográfico y pasional.

De hecho, más adelante, ya en lo que podríamos llamar la segunda parte del disco que “Y ahora qué?” divide en dos como un río labra un cañón, en “Fuego bajo la piel” me imaginaba el desgarro melódico clásico de Medina Azahara fundiéndose con el músculo rítmico de unos Trivium. Sin ir más lejos, tenemos el “Quererme así” de Leo Jiménez como referencia de este tipo combinación. Y enlazando con “La Bestia”, sus Stravaganzza tampoco andan lejos de lo que nos proponen Solarys y Akyles.

Lo impredecible que parece que va a ser Exsilyum también llega con las colaboraciones del disco, con José Pardial, la voz de Avalanch, rompiendo en “Conflicto” con el típico dueto de “bella y bestia” entre voces femeninas y masculinas. Prácticamente, cambian la “t” de dueto por una “l” y nos regalan un duelo de intensidad que termina saltando por los aires entre un chispeante solo de guitarra. Elemento este último que no deja de reclamar atención en todo el disco con momentos de virtuosismo memorables.

El primer giro brusco de timón llega con “La espera”, que baja las revoluciones antes de meternos en una tempestad en mitad del océano. Solarys se hace con las riendas interpretativas como si de una ópera se tratara y nos lleva de la mano en esta travesía que tendrás que escuchar más de dos veces para terminar de prestar atención a todos sus elementos. Un juego constante de tensión y calma sobre el que vuelve a brillar una vertiginosa guitarra.

Antes de alcanzar el marcado ecuador, encontramos “Mentira”, el tema que nos presentó esta obra mezclando metalcore y metal alternativo, con las guitarras viajando de un extremo a otro sobre una batería realmente aplastante. Probablemente sea el tema más directamente asimilable, adictivo y embaucador. Otro acierto en la elección para derribar la puerta.

Con la colaboración de Anthony Castle se presenta la citada “Y ahora qué?”: Base de piano tan delicada como desgarradora, cuerdas que realmente lloran y Solarys destilando emoción en cada nota. De esas canciones que tendrán su momento para cada uno, pero que en la escucha completa del disco da un respiro necesario y demuestra que en Exsilyum no hay miedo a rebasar las barreras metaleras, sea para lo más extremo o para lo más melódico.

"El amor también se rompe” fue el también acertado segundo single con el que Exsilyum terminó de comunicar al mundo sus intenciones musicales, haciendo épico el metalcore y dotándolo de una letra que directamente duele. No tarda en convertirse en una de las favoritas.

La recta final parece unir el tono de balada épica de “Clarividencia”, recuperando el pulso alternativo y algo de lucidez entre tanta sacudida, y la oscuridad de “Absentia”, donde se retoma la referencia del metal sinfónico europeo, con pegada y pinceladas electrónicas. Otra demostración del control de la dinámica del disco en su conjunto.

Para terminar, la catártica “Ríndeme” nos lleva de nuevo al límite, con la banda echando el resto y cumpliendo con lo de “todo o nada” definitivamente, mostrándose extremadamente cinematográficos, épicos y majestuosos, con un solo final a la altura, por supuesto. Y si faltaban sorpresas, “Caer” nos espera con siete colosales minutos de épica extrema entre elementos folk nórdico a los que se va sumando el metal en su vertiente más intensa, orquestaciones y la voz de Solarys con la solemnidad de Saruman organizando su ejército para adentrarse en los sentimientos más profundos del oyente.

Necesito seguir en la butaca durante los títulos de crédito para recobrar el aliento antes de salir del cine tras este viaje.

Escucha ‘Aut Omnia Aut Nihil’ en Spotify:

Jorge Bobadilla

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