Mucho se ha hablado del famoso club de los 27, es decir, todos aquellos músicos que nos dejaron a tan tierna edad. Para los que nunca hayan oído hablar de esta suerte de maldición que se cierne sobre la historia del rock, mencionar que por ahí tenemos a auténticos iconos como Jim Morrison de The Doors, el guitarrista que vino de otro planeta Jimi Hendrix o el carismático Kurt Cobain de Nirvana, entre otros.
El nuevo disco de estos alemanes rinde homenaje a esos astros desaparecidos, pero no se queda ahí, puesto que también se acuerda de otros tipos al margen de la música que fallecieron en extrañas circunstancias o con vidas particularmente trágicas, caso de la stripper que sufrió abusos durante toda su existencia, acabó en la calle y siempre se arrimó a los hombres equivocados. O ese deportista que colgó los bártulos para servir a su país después del 11 de septiembre y esa decisión terminó siendo su ruina.
Al margen de la mística alrededor del número 27, este segundo trabajo de los germanos que se mueve entre el metal y el punk se inicia de manera solemne con “Excerpts from Psalm 27”, una intro fantasmagórica para entrar en materia. “Son of a Gun” nos da la bienvenida con riffs rotundos y la enérgica voz de Caro Loy, que podría recordar a la de Taylor Momsen (The Pretty Reckless). “The Winner Takes It All” sigue la senda contundente, pero nos legan un glorioso estribillo para enmarcar.
“Girl With 1000 Scars” se acerca sin disimulo a los In This Moment de ‘Blood’ y el resultado es otro corte con agallas que seguro que funciona con solvencia en los directos, mientras que “Apartment 213” se antoja una especie de oración con partes susurradas y momentos de electricidad. Pisan a fondo el acelerador en “Snafu”, un bombazo que debería epatar también en las distancias cortas y que se erige entre lo mejor del conjunto.
“Cut My Rockin’ Brain” no baja en absoluto el nivel, a pesar de que nos acordemos de nuevo de The Pretty Reckless, y “Eye for an Eye and Tit for Tat” nos muestra su faceta más punkarra con un temón para quemar contenedores y armar gresca en las calles. “Friendly Fire” posee un ligero aire marcial en el comienzo antes de que los vientos vayan tomando protagonismo y quede algo tan bailongo como la versión de “The Passenger” de Siouxsie & The Banshees.
“Are The Kids All Right?” mantiene el tono general del album y pasa un tanto desapercibida antes de su curiosa reinterpretación del “The End” de The Doors a piano y con el único acompañamiento de la voz de Caro. “The Book of Revelation” cierra el círculo con solemnidad eclesiástica antes de otra impactante revisión, en esta ocasión del “House of the Rising Sun” de The Animals. A un servidor la voz de Eric Burdon le parece insustituible, pero vamos, escuchar semejante himno a toda pastilla ya merece la pena.
En suma, si te llaman grupos tipo In This Moment o The Pretty Reckless harías bien en prestar atención a estos teutones que tampoco se arrugan a la hora de mezclar géneros como el punk, el hard rock, el metal o el rock alternativo. Lo puedes encontrar en este enlace.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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Un comentario
Potentes estos 4 temas como sus currados videoclips para el nuevo álbum de los germanos BRUNHILDE