Aurora Clara se erige como uno de los grupos más destacados dentro de la escena del jazz-rock fusion. Formados en 2018, lanzaron su primer álbum un año después, titulado ‘Transformation’. En junio de 2026, la banda sacó su quinto álbum: ‘Seven Hills’. Seis temas, seis ideas completamente distintas que, sin embargo, llevan marcados el sello inconfundible de Aurora Clara. El disco representa un regreso a la faceta más eléctrica del grupo, alejándose de texturas más acústicas de álbumes anteriores, como ‘Dreams’.
Aurora Clara es el resultado de fascinantes conexiones musicales, desde la India hasta el flamenco, pasando por el jazz hasta el rock progresivo de los setenta. No buscan la fusión, porque ellos ya lo son de forma inconsciente, vertiendo en cada nota toda una vida dedicada a la exploración musical.
El álbum comienza con el tema homónimo, “Seven Hills”, un ambicioso trabajo de casi diez minutos de duración que abre en una tesitura de rock progresivo y soft rock, compuesto, además, en un compás poco convencional de 7/4. Los primeros cuatro minutos arrancan con el motivo principal de la pieza, al que se añade el sonido de la magistral flauta de Juan Carlos Aracil. Mezcla interesantísima entre la influencia de Rush y Jethro Tull, hasta que Aracil vuela por todo lo alto con un impresionante solo. Bajo las improvisaciones, Aurora Clara se distingue por conseguir sólidos colchones armónicos y rítmicos de una precisión quirúrgica. Le sigue un nuevo motivo que abre la guitarra eléctrica, acompañado de un potente órgano Hammond.
Lo que más sorprende del grupo es su precisión al tocar notas al unísono, en concreto entre guitarra y flauta, con una rapidez y exactitud propias de músicos clásicos. Y es que miembros como Ulises Marpegón (cuyo solo al final de “Seven Hills” es muestra clara de un virtuosismo espectacular), y Aracil, cuentan con formación clásica. El virtuosismo que desprenden está al servicio de la música; las melodías, solos e improvisaciones no son meros caprichos aleatorios, sino que se entretejen para narrar una historia o viajar a través de distintas sensaciones.
“Day Five”, el segundo tema, empieza con un surco armónico en el bajo interpretado por Nill Oliveira. El solo de guitarra de Raúl Mannola deslumbra por esa vertiente flamenca tan propia del músico, entrecortada y circular, que da una voz única a Aurora Clara. Recoge el testigo el teclado de Marpegón algo después, emulando el sonido de Mannola. “Blues for L.C.”, en homenaje a Larry Coryell, es el tema que más se aproxima al jazz tradicional por su estructura y acordes menores extendidos. El sonido y los efectos del teclado y de la guitarra son especialmente distintivos, ya que ambos instrumentos sobresalen por encima de la base del jazz con una atmósfera de hard rock afilado.
“Wise Raven” nos lleva de la mano por un campo sereno con una introducción rítmica suave y bucólica. Pronto, la batería da paso a una estructura de rock más pesada, con constantes diálogos entre flauta, guitarra y un sintetizador fluctuando entre pitch bends y cromatismos de locura que no acaban de afinar la pieza, dejando que se eleve por encima de cualquier etiqueta. Aracil retoma el mando con un solo más diatónico que ofrece un respiro entre secciones, pasando por una improvisación de Mannola. Tras ello, escuchamos el solo de batería de Miguel Díaz. De métrica totalmente libre, es compacto y exquisito, como si cada patrón se hubiera diseñado hasta el último detalle.
Le sigue “Feel the Cool Wind”, un viaje brillante y diáfano, donde las notas se abren a vientos más frescos y melódicos, vibrando entre la flauta y la guitarra a modo de pregunta-respuesta. El solo de teclado nos alza hasta el punto álgido del tema antes de retomar el motivo principal y dejarnos sedientos de más. Para cerrar este precioso álbum, el tema “No Return” nos devuelve al rock progresivo más clásico, con ritmos constantes y unas melodías ascendentes a modo de coda final. Una última pincelada para este asombroso viaje musical repleto de tesoros efímeros y deliciosos.
‘Seven Hills’ es un trabajo maduro, sensible, y lleno de matices fugaces que se pueden escapar en la primera escucha. En medio del creciente fenómeno de la desatención, que no admite pausas ni escuchas apacibles, ‘Seven Hills’ se levanta como un valioso monumento de resistencia contra la inapetencia.
Con este nuevo álbum, Aurora Clara se reafirma como uno de los grupos más interesantes del panorama musical. Cada miembro del grupo es una pieza fundamental en este enclave sonoro, reflejando una inusual riqueza en los lenguajes individuales al servicio de un ideal conjunto.
Aurora Clara tocará en Madrid el 15 de octubre en la Sala Rockville y el 20 de noviembre en Hangar 48 (entradas aquí).
Escucha ‘Seven Hills’ en Spotify:
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