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Crítica de Amiga500: Intrusos

Una sonrisa se me dibuja en la cara con el comienzo de cada uno de los seis temas que Amiga500 nos presenta en el EP ‘Intrusos’, que por un lado me deja con ganas de mucho más de la banda, y por otro me parece la dosis perfecta para asimilar mejor su contenido, ya que son muchos los adictivos contrastes que nos presentan en clave de rock alternativo con sabor de su tierra andaluza.

Así podríamos empezar a hablar de la banda malagueña: rock alternativo, guitarrero, crudo y directo, sin problema para moverse ampliamente entre cortes más agresivos y cargados de groove, otros más accesibles y melódicos, o los de gusto más noventero, con un mensaje arraigado a la realidad de la calle y a explorar el día a día.

Si vamos paso a paso, “Verano de mierda” arranca derrochando fuerza y dando las primeras señales de que no nos van a hablar de dragones ni de galaxias lejanas. Una base de sonido independiente sirve para desprender rabia y agresividad ahora que ya estamos cerca de otro verano de estos. Además, entre las rockeras guitarras se van abriendo paso los primeros momentos clave de la importancia del juego de voces en Amiga500.

En “Documentales” da la sensación de que Abraham Boba de León Benavente estuviera haciendo una versión televisiva, o más bien de cómo nos consumen las plataformas y contenidos, del “Toro” de El Columpio Asesino, con esa cadencia más baja, la línea de bajo marcada y la entrada rabiosa de las guitarras.

El apartado melódico se abre paso a codazos con “Diles que estoy bien”, tema más abierto y luminoso que parece una versión de tres minutos y medio de Robe, con esa segunda voz (de muchas) que acompaña el estribillo. Un mensaje recitado de la voz más callejera de la banda se hace con la atención en un juego que Amiga500 repite varias veces.

“Bandido” es el corte noventero total, independiente, melódico y altamente adictivo, con el sonido roto de las guitarras y esas voces de actitud descuidada que se tornan melódicas y llenan el oído. Y no faltan guiños divertidos como ese “don’t stop movin”

Los últimos minutos son para un “Atrapado en un brownie” que a mí (y destaco este “a mí”, conocedor de mi debilidad por el aragonés) me ha recordado al ‘Radical sonora’ de Bunbury por el toque industrial de este zarpazo lisérgico que termina dando un contundente y agresivo salto a otro recitado callejero que enlaza con la brutal “Los pantanos”.

Como si fuera a empezar “Killing in the Name” de RATM a manos de Narco, el disco se cierra con sabor a la unión de raíces andaluzas y metal de Hora Zulú, incluso a los Panglos de su vocalista, pero con la agresividad de los sevillanos citados al principio de este párrafo. Una gozada que debe ser un bombazo en directo sin ninguna duda.

¿Cómo va a ser todo esto posible en solo seis canciones? Aquí abajo las tienes para que lo compruebes tú mismo.

Escucha ‘Intrusos’ en Spotify:

Jorge Bobadilla

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