Han pasado ya 28 años desde el 23 de marzo de 1998, un momento en el que el mundo vivía pendiente de la lluvia de Oscars que se llevaba ‘Titanic’, de la tensión en los Balcanes centrada en Kosovo, y de un mundial de fútbol de infausto recuerdo para la roja, que iba a tener su propio eco en uno de los discos más relevantes de aquel año: ‘Virtual XI’ prolongaba el legado de Blaze Bayley como vocalista de Iron Maiden con el último disco antes del regreso de Bruce Dickinson.
'Virtual XI'
No son pocas las veces que se intenta denostar los discos de la etapa de Bayley, pero en este 28º cumpleaños de su último disco con Iron Maiden vamos a repasar cinco razones por las que, aunque la etapa de Bruce Dickinson pueda estar por encima, ‘Virtual XI’ no merece ser denostado en absoluto.
1. Álbum de culto o cómo cuanto más tiempo pasa más admitimos que nos gusta
La trampa de ponerle el apellido “de culto” a algo suele esconder el miedo a admitir que, en realidad, algo te gusta pero no lo quieres admitir… o que solo le gusta a unos pocos, claro. En otro gran ejemplo tenemos ‘Load’ y ‘Reload’ de Metallica, y en Iron Maiden están los discos con Blaze Bayley, los que merecerían un monumento por haber mantenido a flote a este estandarte del heavy metal en los años más complicados para el género, incluyendo canciones que han llegado con brío a nuestros días, e incluso apuntando al futuro que estaba por llegar tanto para el grupo como para la sociedad.
El recorte a los picos en el logo de la banda, te leemos en comentarios si te gustaba más o menos que el tradicional.
2. Visionarios
Como si de unos verdaderos “clairvoyant” se trataran, Iron Maiden nos adentraba con este disco en algo que ya preocupaba y que no ha terminado de estallar hasta estos días con el auge de lo virtual, de una inteligencia artificial que ya amenazaba hace casi treinta años al joven que comparte protagonismo con Eddie en la portada del álbum. Que fuera el undécimo disco de Iron Maiden se unía al cercano mundial y a la pasión de Steve Harris por el deporte rey para mantener ese deportivo rincón de realidad mientras la infernal amenaza llegaba en forma de un Eddie que hoy nos recuerda más al actual Pennywise de la remozada saga ‘It’ que al propio Eddie.
Pero no renegaba tampoco La Doncella de las nuevas tecnologías. Tras el lanzamiento del disco, la banda daría el primer paso para la prolongación de su legado en forma de videojuego con el lanzamiento de “Ed Hunter”, todo un precursor del exitoso “Legacy of the Beast” que llegaría muchos años después. El vídeo de "The Angel and the Gambler” te puede parece raro ahora, pero entonces… también, la verdad, pero nos hizo alucinar con aquellas imágenes tan “modernas” y el mal perder de Eddie a los arcaicos naipes (que no hay Play Station que destrone).
No teníamos ni Messenger y faltaban unos años para que Facebook nos atrapara para siempre y comenzara el azote de las redes, pero Iron Maiden ya nos avisaba de los peligros de lo virtual y la tecnología. Minipunto para Harris y los suyos.
3. A Steve Harris le encantan los discos con Bayley
Y al señor Harris no se le discute. Fue hace un tiempo cuando nos hacíamos eco de las palabras del bajista y fundador de Iron Maiden, que hablaba en el espacio “Talk Is Jericho” de Chris Jericho (Fozzy) sobre el gusto de este por el oscuro ‘The X Factor’. Harris se adelantaba entonces a las palabras que no hace mucho pronunciaba Blaze Bayley sobre cómo los fans actuales actúan al volver a escuchar sus discos con Iron Maiden: “Realmente, me gusta ese disco ('The X Factor'). Es muy personal para mí. Me recuerdo diciendo en aquel momento que los discos que hicimos con Blaze, llegaría un momento en el que la gente los apreciaría más. Es lo que está empezando a pasar, los están apreciando más ahora. Eran discos condenadamente buenos, en mi opinión. Fue un momento en el que, más allá de lo que pensáramos, salió material realmente bueno”.
Harris continuaba ensalzando aquellos trabajos: “Me gusta ese disco, y esa etapa también. Todos luchábamos en aquel momento, porque todos pensábamos que el metal estaba cayendo y todo eso. Y lo estaba, hasta cierto punto, pero eso te hacía luchar, cambiar y luchar más duro. Es una parte importante de nuestra carrera, cada carrera tiene altos y bajos, subidas y bajadas, ya sea que estuviera Bruce en la banda o no, es lo que es. Simplemente surfeas las olas. Ahora estamos en la cresta de una ola, lo que es fantástico, pero nunca sabes lo que habrá a la vuelta de la esquina”.
3. “The Clansman”, un himno indiscutible
Me atrevería a decir que, si no te gusta esta canción, es que no la has escuchado todavía. No niego que pueda ser la de más dulce asimilación del disco, pero ese es su épico e inmediato atractivo, que ha permitido que "The Clansman", junto a otras de la época Bayley como “Sign of the Cross”, por ejemplo, se salven de la quema a la hora de elegir un setlist de directo, lo que es mucho decir en una banda que atesora los clásicos que atesora Iron Maiden.
Hablamos de una de las grandes canciones compuestas solo por Harris, tal como hace unos días elegíamos para celebrar las siete décadas de vida del líder de la banda, y de una de las que mejor encajan con la etapa de Dickinson, como se ha demostrado incluso en la gira “Legacy of the Beast”. Sumaría en ese encaje “Futureal”, pero esa en cuanto la pronuncias te viene la voz de Blaze a la cabeza.
En cualquier caso, hay singles que justifican y dan gloria a discos enteros con mejor fama de la que disfruta ‘Virtual XI’, así que no podía faltar un apartado para este verdadero himno cuyo inicio ya eriza el vello.
4. “Como Estais Amigos”, sin tildes ni coma
No hacía falta escribir correctamente en castellano el título de la canción para llamar la atención de todos los hispanohablantes, especialmente en tierras argentinas, a quienes estaba dedicada esta canción que firmaron a medias Blaze Bayley y Janick Gers. Argentina adora a Iron Maiden y La Doncella adora Argentina, un sentimiento que entra en ebullición con esta canción en homenaje a los caídos en la Guerra de las Malvinas. Una sensibilidad que es de agradecer. Lamentablemente, el recuerdo de este conflicto entre Inglaterra y Argentina volvía a brotar alrededor del tradicional ondear de la Union Jack por parte de Dickinson en “The Trooper” durante los shows, evitado en giras como ‘The Future Past’ a su paso por Buenos Aires.
5. Un puente hacia el futuro
‘Virtual XI’ dejaba atrás el más oscuro ‘The X Factor’ y abría muchas puertas hacia el futuro de la banda, aunque el regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith de cara a ‘Brave New World’ tuviera un peso significativo en el inicio de una nueva etapa de gran éxito. Las composiciones del disco con el que se reflotaba la fe en Iron Maiden retomaban una línea más melódica y reflejaban tanto la madurez de la etapa de Blaze con temas como "When Two Worlds Collide" o "The Educated Fool”, que le quedaban como un guante, y comenzaba a dibujarse el aspecto más progresivo que poco a poco se ha ido haciendo un hueco en los siguientes discos, llegando a que actualmente no sea noticia.
Probablemente, sin las estructuras y estribillos de ‘Virtual XI’ no hubiéramos tenido una respuesta como ‘Brave New World’. Del mismo modo, este disco, y la etapa Bayley en general, abrió las puertas a una experimentación que nos ha llevado a los Iron Maiden que hoy conocemos, aunque fuera necesaria la triunfal reunión con Dickinson y Smith para afrontar la etapa que nos ha permitido conocer a Iron Maiden llenando de forma habitual más estadios que pabellones en sus giras.
Escucha ‘Virtual XI’ en Spotify:
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