
Lo hemos dicho en repetidas ocasiones, el ambiente puede llegar a ser tan determinante como la propia música. Y un recital de sentar cátedra quedaría por completo deslucido entre una turba ignorante más preocupada por hacerse el selfie de turno que por cantar las canciones o prestar una mínima atención

Algunos sitúan en los grupos garajeros de los sesenta el precedente musical de aquella explosión de rabia juvenil que cristalizaría en 1977 en Inglaterra con los Sex Pistols como estandartes absolutos, pero lo cierto es que un lustro antes ya existía un álbum tan visceral y agresivo que espantaba a