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SWEDEN ROCK: LAS JORNADAS FINALES

16 junio, 2011 11:00 am Publicado por  6 Comentarios

Viernes 10

Cuarta jornada en Sölvesborg, tercera del festival, y parece que el día nos va a respetar, a pesar de estar nublado y haber llovido intensamente durante parte de la noche pasada.

Iniciamos el día de forma tranquila, para ir desperezando los músculos y recolocando los huesos; para ello la organización, a buen criterio, apostó por una banda de Rock Melódico -con más partes de AOR que de Hard- como inicio para este tercer día. Houston en su día fueron un gran descubrimiento para mí, y lo cierto es que cuando supe de su presencia en el cartel me propuse no perdérmelos. Como decía, su propuesta es muy melódica y sin pretensiones, pero a la vez interesante para momentos de intimidad o sosiego, como fue el caso vivido frente al Zeppelin Stage.
La siguiente formación en suerte fueron otros ya veteranos de la escena, Steelheart, quienes a pesar de su buen trabajo en directo no acabaron de convencernos del todo. Buena puesta en escena, buen vocalista, buena banda –que por cierto, acompañó el pasado año a Michael Schenker y Gary Barden en este mismo festival, sólo que en el escenario principal-, pero al set-list le faltaron bastantes de esos temazos que antaño les hicieron ser populares. Aun así el concierto contó con nuestra incondicionalidad y temas como los expuestos en la B.S.O. de la película Rock Star como “Stand Up And Shout”, versiones como el “Black Dog” de los Zeppelin o propios como la balada que representó el final de la actuación “She’s Gone”, nos dejaron convencidos de su calidad y contentos por ello, pero con las ganas de ver un concierto más abocado a su discografía clásica.
Mr. Big, quizá por lo temprano de la hora a la que salieron a escena, congregaron bastante menos público del que yo esperaba en una banda de su caché, aunque ello no desmereció en absoluto su excelente actuación. Buenísimo el arranque con temas como “Take Over” o “Green Tinted Sixty Mind”, formidable el solo de guitarra de Paul Gilbert y en la parte final, apoteosis con “As far As I Can Say” de su nuevo disco ‘What If’, “Addicted To That Rush” y “To Be With You”. En cualquier caso, también hay que decir que Eric Martin ha perdido potencia de voz y ello pudo notarse en varios temas, como en “Alive and Kickin’, por ejemplo.

De regreso al Zeppelin Stage, una formación local, un Power Trío concretamente, hacía las delicias de los que allí se apostaron, que ante mi sorpresa eran bastantes. Ya les había podido ver unos años atrás, al menos al guitarra, en aquel momento recuerdo que comenté con Mariano la calidad de un chavalito que él solo dirigía perfectamente a una banda con esencia del mejor y más marchoso Rock ‘n Roll de los setenta. En esta ocasión The Brew hicieron lo mismo, sólo que mucho mejor, con más intensidad y con una entrega tan contagiosa que no puedes parar de animarlos. Os los recomiendo efusivamente, seguro que al igual que para mí lo han sido, serán un buen descubrimiento que agradeceréis.

En el  Sweden Stage teníamos a continuación a Evergrey, quienes aun haciendo un show sobrio, incluso algo falto de ritmo en el comienzo, fueron aumentando progresivamente en intensidad hasta acabar arrancando del público enormes ovaciones. Técnicamente muy bien, muy compenetrados, disfrutando de un magnífico sonido e imprimiendo una extraordinaria fuerza a sus temas, son de los que pueden marcharse especialmente satisfechos de su paso por Sweden Rock 2011.

Siempre con la polémica tras de sí, Iced Earth se presentaban en el Sweden Rock con la premisa de que Matt Barlow sólo estaba en la banda en sustitución del nuevo vocalista escogido por John Shaffer –Stu Block de los canadienses Into Eternity- para las fechas de su tour europeo, pero lo cierto es que viendo la energía y la compenetración que tuvieron sobre el escenario, no sería descabellado pensar que este tour les sirva para reconciliarse de nuevo. Ya hace cosa de un año tuve la oportunidad de verles en el mexicano Bulldog Café, allí la banda demostró todo su poderío y espoleados por la entrega chilanga hicieron de aquel un concierto memorable. Pero esta vez puedo decir que el concierto que Iced Earth dieron en esta edición del Sweden Rock ha sido de lo más destacable del cartel. Con una gran voz y esa magia personal que sabe envolverte en cada apostillamiento, Matt hizo que coreásemos hasta la afonía un set list que significó un recorrido por gran parte de lo largo y ancho de su discografía. “Burning Times”, “Declaration Day”, “Vengeance Is Mine”, “Violate”, “Last December”, “Travel In Stygian”,  “I Die For You”, “Jack”, “The Hunter”, “The Prophecy”, “Birth Of The Wicked”, “The Coming Curse” y “Iced Earth” fueron muestra fehaciente de una de las mejores actuaciones que pudieron vivirse en el festival.

De vuelta al principal, una de de las bandas más esperadas del día: los Down de Pepper Keenan y Phil Anselmo, que sin dejar de hacer un show potente, contundente y en líneas generales válido, tuvo fases realmente tediosas por el absurdo empeño de su líder Phil Anselmo en querer ser el centro de atención constante. No os exagero si os digo que entre canción y canción podía haber hasta cuatro minutos de espera mientras Anselmo se dedicaba a comentar las camisetas que veía, a opinar sobre tal o cual grupo, a beberse una cerveza y a decir si le gustaba o no… una lástima, porque  el ritmo trepidante del concierto decaía constantemente y en más de un momento, tuve la tentación de marcharme.

Los siguientes en el cartel eran Mustach, un grupo que en Suecia son evidentemente una formación enormemente popular, y de hecho, en comparación al año pasado, han mejorado su situación en horarios, escenario y posición en el cartel. Metal fuerte pero sin exceso de estridencia, temas muy pegadizos y un ritmo de concierto muy intenso que satisfizo con creces a su numerosa clientela. Es una lástima que en España no sean excesivamente conocidos, pues se nota que va a ser en poco tiempo una banda muy a tener en cuenta en la escena internacional.
Ya les tenía yo ganas a los Stryper, y no es precisamente porque sea un gran fan de su música, sino más bien por criticar su poco compromiso con la gente que les sigue y les cree. Sí, sí, mucha biblia, muchos temas dedicados a las bondades de Dios y muchas letras de alto contenido religioso, pero realmente lo que Stryper aman, o quizá mejor digo: lo que Michael Sweet ama, es el color del dinero por encima de todo lo demás. Puedo contaros lo que ocurrió unos años antes en el mexicano Revolution Metal Fest, en el que los originales Stryper se embolsaron el dinero de los amigos de Alcance Subterráneo sin acudir al concierto, con una absurda excusa de problema con los visados, lo que directamente arruinó a unos promotores que con toda la ilusión y esfuerzo del mundo intentaron hacer un festival para los seguidores del White Metal en el que estaban bandas tan destacadas como:  Narnia, Mortification, Saviour Machine, Exousia…bandas que sí tocaron, Sr. Sweet!!! Puedo relataros cómo vendieron las camisetas de ese festival por internet para costear una iglesia que nunca se ha sabido de ella; puedo contaros que de las tres veces que se les ha contratado para actuar en México esos conciertos nunca se han dado… Pero como se suele decir: se coge antes a un mentiroso que a un cojo! Una formación de White Metal que está creada por un fanático de Ozzy, Oz Fox, por cierto, el mejor del concierto.

¿Una formación que alaba las bondades de Dios y la iglesia y que en su repertorio incluye versiones como el “Over The Mountain” de Ozzy, el “Breaking The Law” de Judas Priest y el “Heaven & Hell” de Black Sabbath?

Venga hombre, Sr. Sweet, vaya a tomarle el pelo a los lagartos del desierto y cuide mejor su voz, que cualquier día de estos uno de sus gallos harán de despertador!!!

Era la primera vez que veía a Rob Zombie en directo y la verdad, aún no sé si me decepcionó o no (?). Me explicaré: ciertamente Rob es un maestro del espectáculo visual –bueno, mejor digo: es un discípulo destacado de Alice Cooper-; guste o no su propuesta, musicalmente es muy coherente y como frontman ahora no voy a descubrir nada sobre él y su dinamismo; pero qué queréis que os diga sobre una apuesta musical que en muchos momentos era tan repetitiva que me recordaba a las reverbs que usaron Halford y Coverdale juntos. Como decía, un buen concierto en el que Rob destiló su Metal Industrial de espaldas a gigantes fotografías de clásicos del cine de terror como Frankenstein, el Hombre Lobo o Drácula que presagiaban algún que otro momento teatral que nunca se produjo… Temas de corte bailongo como “Living Dead Girl”, “Mars Needs Women”, “Demonoid Phenomenon”; recuerdos a White Zombie con “More Human, Than Human”, “Supercharger Heaven” o “Thunder Kiss ‘65” o las muy visuales, como las interpretadas con la banda vistiendo levitas rojas en los dos bises que Rob nos propinó, “Dragula”, “Pussy Liquor” y “Lords Of Salem” me dejaron esa sensación de duda, quizá más por el tratamiento de poco dinamismo en la interpretación de los temas en el concierto que por el global de la actuación.
Si anteriormente decía que hay grupos que por muchas veces que los veas nunca te defraudan, como es el caso de Saxon, Overkill es otro cuyo directo fue una vez más de una dureza, una contundencia y una brutalidad impresionantes. Bobby “the Blitz” Ellsworth mantiene ese carisma tan especial que tiene como frontman, y su hora y cuarto de actuación se nos pasó a todos en un suspiro. En su set, algunas novedades como “Death Rider”, que Bobby aseguró que hacía mucho tiempo que no tocaban, temazos como “Ironbound” que da título a su último disco, y como siempre, esos clasicazos sensacionales como “Rotten To The Core”, “Elimination” y “Fuck You”. ¡Bestiales!

Habitualmente, antes del concierto principal del día, en el Rock Stage se da la actuación de una banda clásica, un concierto que nunca suele defraudar, un concierto de esos que aportan la calidad como garantía; digamos que algo así que como de teloneros de lujo al cabeza de cartel de un festival en el que casi cualquier banda suele ser el artista principal en sus giras. Lo que ocurrió con Helloween en el Rock Stage fue precisamente el reflejo de lo anteriormente mencionado. Buen show, con un Andi Deris muy en forma y comunicativo; buen set list que no dejó huérfanos ni a lo mejor de su ‘7 Sinners’, ni a sus grandes clásicos como “Eagle Fly Free”, “I Want Out” o el final “Dr. Stein”. Helloween hicieron honor a la buena salud de la banda en un concierto en el que los fans del Power y, cómo no, de la formación, sacaron fuerzas de flaqueza y lo dieron todo en todo momento.

La última vez que vi en directo a Whitesnake fue para mí muy triste, porque como en otros casos de célebres gargantas del metal, David Coverdale había perdido muchísima voz y le costaba muchísimo llegar bien a los temas. Afortunadamente, en esta ocasión no fue así. Ciertamente ya no tiene el chorro de voz de su gran época en los 80, pero ahora dosifica mejor sus fuerzas, se apoya mucho más en su banda y su concierto fue infinitamente mejor que aquel decepcionante Graspop de 2008. Abrió su set con “The Last Days of My Life”, “Give Me All Your Love”, “Love Ain’t No Stranger” y “Is This Love”, y Coverdale en todo momento se mostró en muy buena forma y cantando con la sensibilidad y el estilo que le caracteriza.
Tras “Steal Your Heart Away” y “Forevermore”, ambos de su último plástico, la pareja de guitarras formada por Beach y Aldrich se hizo unos extensos solos de guitarra, al que siguió un igualmente extenso solo de batería de Brian Tichy que le vinieron perfectamente a Coverdale para descansar y arrancar una segunda parte de concierto en la que se unieron a la banda dos invitados de excepción. Bernie Marsden hizo con ellos un emotivo “Ain’t No Love In The Heart Of The City”, en donde a duras penas pudo ocultar su emoción al rememorar aquellos míticos años de su paso por Whitesnake, y “Fool For Your Lovin’”. Pero aún quedaba otra sorpresa: Adrian Vandenberg fue el siguiente invitado en unirse al grupo, y con toda la banda, puso el broche de oro a “Here I Go Again” y “Still The Night”, con la que los Snakes se despidieron. Balance muy positivo, aunque pienso que su show ganaría en ritmo si no concentrase los tres solos y los espaciase un poco más a lo largo del concierto.
Con la sensación de haber cumplido, y disfrutado, un día más en el maratoniano festival, vamos a reponer fuerzas con algo de comer –por cierto, debo rectificar lo de los precios, si bien un día antes fuera del festival eran más bien asequibles, horas después, o sea al día siguiente, subieron como si hubiéramos sufrido una especie de brutal “Corralito” en el que la inflación dejó temblando nuestros bolsillos a la hora de consumir-. Desde luego, es un lujo, en todos los sentidos, estar aquí.

Mariano Muniesa & Josep Fleitas

Sábado 12

Último día de festival y el tiempo ha cambiado radicalmente, el sol calienta con intensidad y una leve brisa nos aporta frescor y humedad, lo cual nos va a ayudar a conllevar mucho mejor las catorce horas que tenemos aún por delante.

Ya desde el minuto uno de festival nos apostamos frente al Zeppelin Stage para conocer la propuesta de, para mí, unos desconocidos Raubtier –carnívoro en alemán, a pesar de ser suecos-. Lo cierto es que me esperaba mucho más de una banda a la que, ya desde un primer momento del día –algo poco usual- llegó a congregar más público que otras formaciones con mayor renombre y calado en la escena. Quizá el secreto de su éxito reside en que son una versión algo empobrecida de Sabaton, ya que por lo demás nada nuevo.

Es habitual en el Sweden que el cartel se nutra de bandas de Hard Rock canadienses y esta edición no fue algo excepcional en ese sentido. En este caso nuestra reverencia fue para Lee Aaron, a quien, no, no le pesan ni los años ni los kilos. Con una forma estupenda y una gran voz, Aaron nos embelesó con su característico estilo actual, mezcla de Hard Rock, Blues y Soul. Comunicativa, simpática y sobre todo, efectiva, nos arrulló con temas de gran efectividad como “Powerline”,  “Some Girls Do” –dedicada, cómo no, a las chicas allí presentes- o las más clásicas “Metal Queen” y el bis con “Bad Boy Friend”.  Lee fue justa merecedora de cada uno de los aplausos dedicados durante su actuación.

Aunque su nombre no es tan legendario como el de Allman Brothers o Lynyrd Skynyrd, Molly Hatchet es una de las joyas de la corona del rock sureño, y en esta actuación en el festival volvió a encumbrarles como esa gran banda de rock con raíces en la vieja y más pura escuela del Southern Rock. Un concierto lleno de energía, de sabor a hard rock y blues duro, que alcanzó su culmen en el fabuloso “Flirtin’ With Disaster” y con ese apoteósico final, que dejó en todos los presentes un magnífico sabor de boca.

Lo cierto es que le tenía miedo a esta actuación, ya que las cinco veces anteriores que he tenido la suerte de disfrutar de Styx en concierto me han parecido de lo más suculento del AOR que hay hoy en día –respetando a grandes dioses como Journey, claro-. En esta ocasión sacaron su parte más rockera y energizaron sus clásicos para no sólo coronarlos con lo mejor del AOR sinfónico, sino casi convertirlos en temas de Rock Melódico. Así, himnos emblemáticos como “The Great Illusion”, una más que buena versión del clásico de los Beatles “I’m The Walrus” y los mega hits “Queen Of Spades”, “Come Sail Away” y “Blue Collar Man”, se convirtieron en emblemas que dejaron el listón muy alto para las demás bandas. Si algo hay que reprochar a la formación, es el hecho de que en el bis usaran un poco acertado “Renegade” como despedida y que se dejaran “Sail On The River” por tocar; lo demás, incluida la sorpresa sobre el escenario de Chuck Panozzo acompañándoles de nuevo en el bajo –por lo que en algunos temas habían dos bajistas-, fue soberbio!.

Era esta la segunda vez que veía a Kansas en Sweden Rock, y debo decir que me gustaron bastante más la primera, en 2005 si no recuerdo mal. Es el mismo caso de muchas bandas de excelentes músicos, que en directo lo hacen muy bien, pero que les cuesta encontrar en sus conciertos el ritmo adecuado para que su actuación no sea solo una exhibición de su técnica. El show de los americanos fue un buen show, tuvo momentos excelentes, como cuando tocaron “Point Of Known Return”, para mí lo mejor de su concierto, pero adoleció en mi opinión de un ritmo muy lento y de un repertorio que quizá no era el adecuado para un festival. En comparación con Styx, estos últimos lo hicieron mucho mejor.

Mientras en el Rock Stage Kansas proponía relax con su Rock Sinfónico, en el Sweden Stage Rhapsody Of Fire aburrieron y hastiaron hasta lo indecible a los no fans. Lo siento, pero es superior a mí. Respeto a quien consideraeque el Power Metal y el True es lo más de lo mejor del mundo mundial; pero, perdón, esto ya es pasarse! Doble bombo, guitarras solistando sin oírse a causa de esos repetitivos ritmos cabalgadores, unos teclados que ambientaban hacia épocas medievales y, menos mal, una voz que ya no grita como antes… Fabio Lione, junto con el telón trasero, volvió a ser lo mejor del concierto de Rhapsody of Fire; el resto, para no herir sensibilidades y aunque se me retuerzan las tripas, me lo guardo para mis adentros.

Calaveras en los pies de micro, un cartel que bien podía ser el anuncio de un local de Tattoo en Los Ángeles y mucha, mucha expectación ante el Festival Stage, predecía que Black Label Society esta vez iban a triunfar a lo grande. Así fue, Zakk Wylde, quizá sabedor de que Ozzy estaba allí para restregarle por la cara que su nuevo guitarra Gus G había encajado muy bien en la banda y su nuevo álbum volvía a funcionar a nivel de ventas, quiso demostrar a todos de lo que es capaz cuando restringe el consumo de alcohol antes de los conciertos. La banda en su conjunto estuvo grande, intensa, mordaz; rabiosa, diría yo…  y un motivadísimo Zakk les encabezó al asalto, sacando todo su arsenal y utilizándolo para ganar una batalla, la de la propia honestidad musical. Lo hizo limpiamente, a base de dejarse la piel, los dedos y la voz en cada uno de los temas, de los solos, de las letras… Su guitarra gritó como nunca, su cuerpo, de gran tamaño, sudó a mares y su voz aguantó esos registros rasgados que suponen “Crazy Horse”, “Funeral Bell”, “Fire It Up” o la tralla final de “Stillborn”… Esta vez sí que Black Label Society fueron a degüello!!!

El blues más clásico y más tradicional, aunque recubierto de sonoridades y fuerza rockera genuinas, tuvo su representación en el festival de la mano de Walter Trout. Fabuloso instrumentista que es ya uno de los nombres más importantes del blues contemporáneo, tocó con la exquisitez, sensibilidad y sentimiento que le caracteriza, bien apoyado por una banda de auténticos profesionales y ejecutando un repertorio en el que al lado de muchos de los mejores temas de su último disco, nos hizo estremecernos de emoción cuando atacó versiones insuperables de clásicos como “Crossroads”, “Sunshine Of Your Love” o “Rolling And Tumbling”. Otra actuación memorable.

En cuanto a Hawkwind, es una de esas grandes bandas de los 70 injustamente olvidadas, pero que trajeron al hard rock una propuesta innovadora y rompedora de moldes cuyo espíritu se mantiene en la actualidad en algunas formaciones de stoner. Así lo demostró en esta actuación de Sweden Rock. Sonido ultra vanguardista sobre una base de rock duro-heavy metal muy sólida, que además se presentaba con un montaje escénico visualmente muy interesante, consistente en dos bailarinas que representaban diversos número de mimo y expresión corporal acorde con las historias de su canciones. En cuanto a lo mejor de su repertorio, “Sentinel” y por supuesto en el cierre de su show, el clásico “Silver Machine”. Una actuación magnífica, un grupo al que, si puedo, no dejaré de volver a ver.

Me resistí a verles anteriormente al festival, quizá porque no concebía a unos Thin Lizzy tan poco ortodoxos, pero, lo reconozco, me equivoqué. Calvo debería estar John Sykes de los tirones de pelo que ha de darse al comprobar cómo esta nueva etapa de Thin Lizzy no sólo propone más frescura, sino que supera con creces lo que él consiguió –por cierto, nada recriminable-. Su sustituto, un entregado y bien ubicado en su papel Ricky Warwick –ex The Almighty y Circus Diablo-, se dedicaba más que a preocuparse por ligar con las chicas desde el escenario –cosa clásica en John-, a homenajear a una banda por la que muchos darían parte de su vida. Ricky supo estar, blandió tan bien una voz que se modulaba mucho al estilo vocal de Phil Lynnot, como lo bordaba con las guitarras, especial mención merece su entrega en la nada fácil “Don’t Believe a Word”. Otra de las buenas noticias de la banda es la reincorporación de un casi olvidado Brian Downey a la batería, que estuvo sobrio, pero efectivo –incluso se marcó un solo bastante animado-. Darren Warton nunca se relegó y supo proponer con unos teclados que tan pronto envolvían como revolucionaban, él también tuvo su momento de gloria otorgando su personal firma a esta nueva etapa de Thin Lizzy. En las funciones de bajo estaba un motivadísimo Marco Mendoza, a quien no veía en esa tesitura desde su época con Whitesnake; Marco estuvo especialmente expeditivo en “The Boys Are Back In Town”, interpretación durante la que pareció volverse loco. Lo que es de órdago es lo del sustituto de Vivian Campbell, Ron Thal, cuya guitarra deambula de aquí para allá según conveniencia –desde Enrique Iglesias a Guns ‘n Roses-, pero siempre con una bien apuntalada calidad, que demostró sobradamente durante todo el concierto, pero más acusadamente durante su solo en “I Still In Love With You”. Y qué decir del capitán del equipo? El ya granado Scott Gorham supo convertir la actuación de sus nuevos Thin Lizzy en lo mejor del festival, actuación que acabó con el siempre efectivo broche de oro que propone ese himno de la Irlanda más mística llamado “Black Rose (Roisin Doubt)”. Os lo podéis imaginar?

Para poner el punto final a esta edición, la actuación de un Ozzy Osbourne que fue con gran diferencia el artista que más cantidad de gente congregó frente al escenario principal. Y de nuevo, como había sucedido con Halford o Coverdale, superó la prueba con creces. Un Ozzy entregado a la actuación, fresco, con su voz en un perfecto estado de forma y apoyado por una banda nueva, joven y ultrapotente en donde destaca sobre manera el talento de Gus G como guitarrista. Esos fueron los ingredientes clave para el éxito de un show que nos devuelve a ese Ozzy genuinamente rockero, fuerte, que todos amamos y que siegue teniendo en sus actuaciones ese espíritu trasgresor, incluso gamberro, como demostró cuando regó de espuma con una manguera de riego mecánica a todos los que estaban en las primeras filas y a los fotógrafos del foso. “Después de todo estos años sigo estando loco” -dijo riéndose.

En cuanto a su repertorio, llamó la atención que no tocase ningún de tema de su nuevo disco y que se decantase por hacer un set a base de los grandes clásicos de su carrera. En la primera parte, brillaron con luz propia el tema que abrió la actuación, “I Don’t Know”, y después “Bark At The Moon”, “Goodbye To Romance” o “Crazy Train”. En el intermedio, tras los solos de rigor de los instrumentistas de la banda, fortísimo el “I Don’t Wanna Change The World” y su versiones de Black Sabbath de “Iron Man” y “Fairies Wear Boots”, para acabar a lo grande en los bises con “Mama I’m Coming Home” y “Paranoid”.

Ozzy realizó un gran show, supo dosificar sus fuerzas y supo hacer el gran concierto que en los últimos años costaba verle. Otra gran noticia para el rock, sobre todo para quienes vayan al ya inminente Azkena Rock Festival.

Finaliza otra edición del Sweden Rock, con un resultado más que positivo. Dos décadas han dado para mucho, nosotros esperamos poder vivir los próximos veinte años más en el festival.

Long Live Rock n Roll!

Josep Fleitas & Mariano Muniesa

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Esta entrada fue escrita por Redacción

6 comentarios

  • javier zarzuela dice:

    Suelo leer cientos y cientos de reviews al cabo del año, analizar criticas de discos, noticias, estoy al tanto de casi todo lo relacionado con el mundillo de la musica metal que es la que amo desde siempre. Pero siendo objetivo y siendo sincero os digo que hacia muchisimos años que no leia una critica tan mal redactada, tan ofensiva y tan destructiva como la que habeis echo y creado, una puta pena hablar de esa forma de muchos grupos que llevan 20 años a sus espaldas dando el cayo y sacando discos tremendos,si no te gusta el power di que no te gusta el power no destripes a tus anchas un grupazo como es Rhapsody o Stryper, por favor no politizar tanto los articulos, que basura, una autentica verguenza, dedicaros a otra cosita.

  • vamos a esperar al gran cantante de la ostia para cuando aterricen suelo argentino si me refiero a Whitesnake y ala voz que ase erisar la piel y ni ablar de su banda que acompaña de mil

  • rafa dice:

    Hombre respeto la opinión que dais sobre Stryper, pero, ¿Acaso son ellos los únicos que han dejado tirados a un promotor? A Muniesa le gustan mucho los Rolling, ellos, dejaron tirados a muchos aquí cerquita de donde yo vivo, en Almería! Pero bueno, los artistas son así. Ubiese preferido una critica a Stryper basada en lo musical y no una crítica de prensa rosa, criticando y especulando sobre si son unos falsos. De todas formas es mi opinión y respeto la vuestra, que es lo mismo de valida.

  • Raul dice:

    Opino lo mismo que Javier Zarzuela, esta crónica es una autentica basura, sin ser nada objetiva, despotricando contra grupazos como Stryper o Rhapsody y contra géneros como el power metal, y como no, siempre politizando como suele hacer el colega Mariano Muniesa, que parece que la única opinión que cuenta es la de él y si no opinas como él o si se queda sin argumentos ya te tacha de fascista o derechista…
    Qué lástima que un medio de comunicación tan grande se politice tanto y meta tanta basura… Deberíais aprender de otros medios de comunicación con menos renombre pero que hacen su trabajo mil veces mejor que vosotros.

  • MascaraOsiris dice:

    Es que para poner verdes a Stryper, sin nisiquiera nombrar temas que hayan tocado, o si sonaron mejor o peor, para eso no digais nada.

  • madafaka dice:

    Totalmente de acuerdo con lo que se comenta por aqui. Y yo, sin ser nada fan del Power Metal, se que se merece un respeto, el género y todos sus fans, como todos sus géneros.

    Lo mismo que dice el señor de la reseña de Stryper, que van de una cosa y no lo son, se puede decir tranquilamente de él. Cuánta hipocresía.

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