SEMANA GÓTICA DE MADRID: JUGÁRSELA AL NEGRO

5 noviembre, 2013 6:55 pm Publicado por  2 Comentarios

Gruta 77

Es frecuente observar en películas ese mítico momento en que un jugador de ruleta coloca todas sus fichas en un mismo número, el todo o nada, un movimiento arriesgado donde pesa más lo que se puede ganar que lo que perder. A veces en la vida conviene adoptar esta postura, ‘echarle un par’, que dirían los castizos. Porque entre tanta gentuza miserable todavía existen almas por las que merecería la pena dejarse la piel, ser acribillado fuera de la trinchera, causas por las que luchar bastante más dignas que cualquier trozo de tela ensangrentado. Quizás uno no acabe bien parado y jamás se recupere de las heridas infligidas, pero ya solo el hecho de intentarlo es una victoria en sí mismo.

Ya son cinco los años que lleva en marcha la Semana Gótica de Madrid, un evento único dedicado a la cultura oscura en su totalidad que abarca diferentes disciplinas, desde la literatura a la moda, sin olvidarse, claro está, de la música, ese gran desconocido que tanto ignoran los empeñados en figurar maqueados en los garitos de turno. Tampoco se trata de abogar por el sectarismo, sino de por lo menos tomarse la molestia de informarse un poco entre el acicalamiento y las horas pasadas alabándose en el espejo.

En esta edición se había hecho un particular esfuerzo por configurar un cartel que aunara tradición y modernidad, piezas claves para entender el rollo y jóvenes promesas que en la actualidad están cambiando el panorama y a buen seguro se seguirá hablando de ellos en el futuro. La peña respondió con la asistencia debida a tan magno acontecimiento, aunque hubo instantes en que las multitudes parecían evaporarse y otros en que se multiplicaban como en el milagro de los panes y los peces.

Para los primeros, los lisboetas Phantom Vision, la sala a tope, y no tardaron en mantener el interés con su palo a lo Sisters of Mercy, con base enlatada incluida. Si hubiera que señalar algún fallo en su actuación, ese sería, sin duda, a veces la sensación de artificialidad se imponía por encima de su sonido excesivamente tradicionalista. Pero los fans acérrimos de la segunda oleada de rock gótico de mediados de los ochenta disfrutarían con ejercicios de ortodoxia del calibre de “Time Is The Master”, “Strange Attraction” o el homenaje a Lene Lovich “Bird Song”. Se asimilan tanto a la banda de Andrew Eldritch que este al enterarse del estilo que hacían se negó a que tocaran con ellos en el Super Bock portugués de 2001. En realidad, a nadie le amarga un dulce.

Los siguientes en liza, Terminal Gods, se revelaron indiscutiblemente lo mejor de la jornada, y confirmaron esa teoría de que pocos existen como los británicos para captar la esencia del movimiento oscuro de verdad, sin venderse ni edulcorar el producto original. “Somos una banda de rock n’ roll”, sentenció de primeras el voceras tal vez para advertir a los aficionados a lo sintético. Porque lo suyo es puro desparrame y actitud macarra angelina, los hijos bastardos de Iggy Pop y Lemmy Kilmister, según su propia definición, como quedó patente en la épica “Lessons In Fire” o el trallazo “Constrictor”.

Con un cantante a caballo entre Ian Astbury y el ya mentado Andrew Eldritch, que se comía el escenario y además entonaba a la perfección, sería complicado que no triunfaran, sin olvidarse de unos coros muy trabajados y unas composiciones para tocar el cielo. Desde el punto romántico pero sin babosear de “The Wheels of Love” al poso desértico de “King Hell” o a esos punteos a lo The Cult de “Electric Eyes” ofrecieron un recital trepidante, muy auténtico, con sus miembros casi atropellándose en escena. Lo de que no llevaran batería no pasó de la mera anécdota, pues con semejante rotundidad sonora cualquiera les pone en entredicho. Alucinantes.

Los pioneros del post punk UK Decay cuentan con una trayectoria a las espaldas que merecería respeto por tratarse de uno de los ejemplos más primerizos a la hora de distanciarse de los tres acordes en busca de la sofisticación de las atmósferas oscuras. Su debut ‘For Madmen Only’ de 1981 está considerado toda una piedra angular del género y hace escasos meses han editado ‘New Hope For The Dead’, su segundo álbum en más de 30 años.

Hechas las presentaciones, no sorprenderá por tanto que su bolo se asemejara al que podrían dar en la actualidad leyendas del punk venidas a menos tipo The Buzzcocks. Nihilismo a raudales y un cantante espídico a lo Johnny Rotten, con una inefable camisa que casi hacía daño a los ojos, se movía incesantemente de un lado a otro, a la par que se expelían escupitajos sonoros vetustos y contemporáneos del estilo de “Heavy Metal Jews” o “Testament”. A un servidor le dejaron un tanto frío, pero las crestas se movían que daba gusto.

Y de la lección de historia pasamos a las promesas del futuro Soror Dolorosa, que con su último largo ‘No More Heroes’ han experimentado un notable salto compositivo que brilla en especial en temazos de gothic rock sin tapujos como “A Dead Yesterday” o “The Figure of the Night”, sin perder ese halo cold wave que tenían en “Low End” de su primer disco. Mucho dramatismo y apostando por el impacto visual de su frontman Andy Julia, con maquillaje cadáver similar a The Damned y pose atormentada a lo Stiv Bators, desgranaron un repertorio equilibrado con el gancho de las nuevas composiciones tipo “Dany” y las atmósferas cadentes del debut, muy reveladora en ese sentido “Autumn Wounds”.

Pese a que el bolo a nivel instrumental fue impecable, no nos convenció el uso excesivo de ecos y otros efectos reverberantes en la voz, que si en un principio otorgaban cierta vehemencia y teatralidad a la larga acababan cansando por su repetición. Tampoco nos sedujo demasiado el protagonismo desmedido del voceras al que a veces solo le faltaba un espejo para admirarse sin compasión. Siempre está bien que haya algo de elegancia, por supuesto, pero sin pasarse de la raya.

Y así se cerró el apartado musical de la presente edición de la Semana Góticacon un nivel por encima de la media. En estos tiempos inciertos debería haber un reconocimiento para aquellos francotiradores de la cultura que se la juegan apostando todas las fichas al negro esperando que la bolita se detenga en ese número y proporcione los ingresos necesarios, no para vivir de ello en una lujosa mansión, sino para asegurar por lo menos la continuidad en los años venideros. Auténticos caballeros de una santa cruzada.

Texto y foto: Alfredo Villaescusa


 

 

 

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Esta entrada fue escrita por Redacción

2 comentarios

  • Gracias a nombre de todo el equipo de la Semana Gótica por este artículo tan meticuloso y objetivo. Nos place muchísimo que tanto el público como la crítica hayan quedado satisfechos con este SGM Fest en el que hemos puesto mucho esfuerzo e ilusión. Esperamos continuar con él durante mucho tiempo, en la medida en que las circunstancias nos lo permitan. Y os esperamos en las actividades que todavía quedan de la V Semana Gótica de Madrid (Encuentro de Literatura y Plataforma G)
    Marjorie Eljach
    Directora Semana Gótica de Madrid

  • juandie dice:

    Es fenomenal que en la capital como en el resto de ciudades españolas se le de todavia cobertura a un gran estilo que surgio en gran bretaña como el es el ROCK GÓTICO en forma de conciertos aunque de todas formas no me suene ninguna de estas bandas pequeñas por lo visto arrasarón en la capital.Quizás algún dia se hagan un nombre en nuestro pais!!!

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