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PRIMERA JORNADA DE DCODE

27 junio, 2011 9:24 am Publicado por  Deja tus comentarios

Si el 21 de junio comenzamos el verano en España, el que arrancó el 24 en Madrid fue uno de los primeros festivales de la temporada estival. En su primera edición el Dcode tomó, durante dos jornadas, el campo de rugby de Cantarranas en la Universidad Complutense. Una ubicación que se presentaba como uno de sus principales atractivos. Sin la necesidad de salir de la capital, con una estación de metro y numerosas líneas de autobuses junto al recinto. No obstante, la gran baza no dejó de ser la propuesta musical. Muy variopinta en conjunto y con acento extranjero entre los cabezas de cartel: Sum 41 y My Chemical Romance el día 24, The Hives y Kasabian el 25.

Incluso la organización no defraudó, pese a que el asunto no arrancó bien para un par de redactores. Tráfico lento en la taquilla para recoger los pases de prensa, un error, nadie conoce a nadie… y al final nos perdimos a Nothink, una banda local con muy buenas críticas y experiencia en otros festivales de la talla del Festimad 2005 o el Getafe Electric Weekend 2008. Otra vez será. La lectura positiva fue que los pases de prensa ya estaban en nuestro poder.

Un par de controles de seguridad, paso fugaz por la zona VIP, rampa de acceso y pisamos la hierba de Cantarranas. Estamos dentro. A la izquierda, ocultando el graderío del campo, se alzaban dos escenarios gigantes gemelos con una gran pantalla entre medias. Son las 18:30 y reparamos en una banda sobre el segundo ante algún centenar de personas, no más. The New Raemon, o lo que es igual, Ramón Rodríguez y compañía, que hacen sonar temas como “Sucedáneos”,“La Cafetera” o unas palabras que me resultan muy apropiadas pronunciadas en una Universidad en tiempos de crisis: “No hay pasado, ni fututo”.  Todo muy indiependiente, perdón, indie.

Los americanos All Time Low tendrían que haber sido los siguientes. 19:00 horas, primer escenario. Sin embargo, debido a problemas técnicos, su concierto pasó a las 00:15 en el Espacio 2.0. Un lugar, por cierto, que más que un escenario, resultó ser una carpa situada en el otro extremo del recinto donde se ofrecían conciertos “menores”.

Aprovechamos la coyuntura para dar un primer paseo de reconocimiento y, ya puestos, buscar alguna sombra pues el calor aún se hacía notar. Por el camino nos encontramos con gente de todo tipo: preciosidades con vestidos casi de noche, bikinis, descamisetados con sombrero de paja, otro clásico festivalero, e incluso padres acompañando a sus hijas. Recordemos, el Dcode abrió las puertas (y las ventanas de las taquillas) a menores de edad acompañados por adultos.

El caso es que todas estas personas vieron, o al menos escucharon de lejos,  el primer concierto de Foster the People en España. Los angelinos arrancaron su set a las 20:00. Diez minutos de retraso sobre el horario previsto, lo cual fue noticia porque los horarios -salvo el percance con All Time Low- se cumplieron a rajatabla hasta ese momento. Sonaron muy enérgicos. Aquí serían algo así como Mendetz y grupos fiesteros de esa órbita. Pero sus teclados no evitaron que a alguno se le abriera la boca… y no precisamente a causa de los bocatas que por allí se vendían. Más animado parecía el Espacio 2.0 hasta donde nos acercamos para ver un rato en acción a LA. Atención, iniciales de Luis Alberto, no de Los Ángeles de San Rafael como sugería algún crack entre el público. Un fijo en los carteles veraniegos este LA, con su guitarra electroacústica y muy bien secundado por dos eléctricas, bajo y batería. Música agradable.

En esas estábamos cuando, en la distancia, desde los escenarios gemelos, suena el “TNT” de los AC/DC. No hay duda, el punto más rockero de esta primera jornada. Así que hacia allí encaminamos nuestros pasos. Son casi las 21:00, el sol comienza a replegarse, y las bandadas de adolescentes que iban antes sin rumbo fijo se arremolinan en torno al escenario 1. No hay lleno, ni mucho menos, pero el gentío es considerable. ¿Y a qué o a quién se debe? Tampoco aquí hay duda, en letras grandes e incendiadas se lee Sum 41.

Se veía venir y fue asomar la cabeza los canadienses y estallar toda su hinchada en un aullido de placer. Punto de partida de una hora en la que ejecutaron una versión reducida de su gira Screaming Bloody Murder. “Reason To Believe”, “The Hell Song” y “Skumfuk” para empezar, y en esta tercera del setlist ya tuvimos participación ciudadana, es decir, al cantante Deryck Whibley (ojo, doble de acción de un tal Michael Ballack) pidiendo los berridos de sus incondicionales.

Música para jóvenes por personas no tan jóvenes. El tiempo pasa para todo el mundo y en su caso dejaron de tener 20 años hace 10. De todas formas animaron lo suyo con cosas como “We’re All To Blame”, una vez más el himno de la banda en directo, o esa invitación a unos cuantos jóvenes a acompañarles sobre el escenario.

Fascinante lo de su público, por cierto. Reaccionaba de la misma manera ante un trallazo, algo más lento o lo que surgiera, como la pareja de delante y su intercambio de saliva a escasos centímetros. Todo el mundo dando palmas al son de “Sick Of Everyone”, el sol que iba poniéndose y el concierto que seguía el mismo camino descendente. Iban 30 minutos y tras “Motivation” tocó el turno de demostrar que son unos tipos duros con un popurrí de Metallica básicamente. Algo que si no gusta a los más ortodoxos,  tampoco debería agradar a la gente que los siga habitualmente. Se cargan el ritmo del concierto por poco ritmo que éste quiera tener.

Quedaba el todo por el todo, y las últimas volvieron a subir la moral de la muchedumbre. “Fat Lip”, “In Too Deep” y “Still Waiting”, de las más conocidas, dejan un sabor de boca más o menos bueno. No era el plato fuerte, así que han cumplido. Sin más. La responsabilidad sería asunto de My Chemical Romance, otro de esos grupos para imberbes.

Pero antes, a las 21:45, hora de disfrutar de la gran sorpresa de la jornada, pues ya es de noche en Cantarranas. Habíamos cambiado el escenario 1 por el 2, y la pareja de los besos por el individuo del flotador verde, cuando Mark Oliver Everett y sus Eels arrancaron con su concierto. Camisas, chalecos, gafas de sol, siete barbas o quizás fuera alguna menos. La batalla de lo visual estaba ganada, ¿y la sonora? Los de California ofrecieron algo de soul, de rock ‘n’ roll, toques de big band incluida esa trompeta omnipresente y mucho de música alternativa. Muy buen sonido en general, y si tengo que elegir, me quedo con “Hot Fun in the Summertime” y “Novocaine for the Soul”.

Sin darnos cuenta llegó el que debía ser el gran concierto, el de My Chemical Romance, el que dio comienzo a las 22:50 y se prolongaría hasta poco más de la medianoche. A estas alturas ya se juntaban los que habían estado viendo la actuación anterior con los que habían aguardado una hora delante del otro. Cualquiera se puede imaginar cómo se pusieron cuando sonó aquello de “Na Na Na”. Como motos y no eran pocos.

Seguíamos sin tener lleno, pero cerca de 10.000 personas, media entrada más o menos, se habían congregado allí. “Give ‘Em Hell”, “The Only Hope For Me Is You”, “Mama”… si no di una cabezada poco me faltó, de hecho me salvó del sueño redentor una joven que apareció de la nada en busca de un pitillo. Sum 41 al menos tenían las cosas claras, fueran más o menos jóvenes, estuvieran mejor o peor, su apuesta sobre el escenario era clara. ¿Y MCR? Ni idea, y claro, si no eres simpatizante con la causa corres el riesgo de que el sopor y el cansancio acumulado puedan contigo. En el MTV Winter de Valencia este 2011 ocurrió lo mismo, que los pequeños en el cartel se comieron a los grandes.

Mal debieron verlo ellos también porque al líder Gerard Way le dio por preguntar al público “are you OK?” justo antes de entonar “Teenagers”. Era su momento, el ahora o nunca, y la gente respondió bien con un cuatro en la escala groupie (es decir, se vieron cuatro groupies sobre nuestras cabezas), aparte del flotador verde que surcaba los cielos y todo el mundo dando palmas. Se vinieron arriba unos y otros, así que sonó otra igual: “Welcome to The Black Parade”. En la grada hubo quien hasta se puso de pie mientras abajo, frente al escenario, la gente agitaba la mano según marcaba el propio Way. “Destroya” fue la última interesante antes de finalizar el más que discreto paso de MCR por el Dcode.

Momento de estirar las piernas y dar otro paseo por ahí. Otra opción era ir directamente al Espacio 2.0 donde los All Time Low comenzarían a las 00:30 finalmente su concierto. Poco aguantamos. Más música para adolescentes, muy suavecito, en plan electroacústico. Tocaba desandar lo andado para ver a qué sonaban Band of Horses. No obstante, pese a comenzar muy bien recordando a esos Coldplay de los tiempos de “Fix You” por ejemplo, también con esos aires sombríos tan del gusto de Keen años atrás, poco a poco van decayendo.

Hasta que llegó él, Antonio López “Noni“ al escenario 1 y lo puso patas arriba. Lori Meyers no dieron un concierto magnífico, pero tampoco les hizo falta para ganarse a buena parte de esas 10.000 personas que tenían delante. Durante una hora, entre las 01:30 y las 02:30, se dedicaron a intercalar temas de su último “Cuando el destino nos alcance” (2010) con éxitos de su restante discografía como “Dilema”, “Luciérnagas y mariposas”, “Mujer esponja” (por cierto, que hacía tiempo que no sonaba en directo), o “Tokyo ya no nos quiere”. Puro indie granadino.

Lo dicho, el público en el bolsillo, bailando y cantándolo todo. Principalmente los gremlins, esos individuos e individuas mayores de 30 años, que por el día no hacen ruido, pero que a partir de la medianoche pierden el control de sí mismos debido al alcohol y al tabaco o la hierba que se han fumado. En cualquier caso no le restamos mérito a la energía de Noni sobre el escenario, que lo dio todo literalmente con los dos últimos temas, “Ah-han vuelto” y “Mi realidad”, incluida la camisa.

Bonito broche para la primera jornada del Dcode con permiso de The Zombie Kids, los encargados de darla por finalizada oficialmente alrededor de las 04:00. A descansar un rato porque en unas horas tocaba volver a la carga.

Texto: Alberto C. Molina

Fotos: Antonio Martín

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Esta entrada fue escrita por Redacción

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