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M.C.D: TODO POR NADA

6 junio, 2011 10:03 am Publicado por  3 Comentarios

Sala Rock Star, Barakaldo

Para aquellos que por motivos de edad no tuvimos oportunidad de vivir el llamado ‘rock radical vasco’ siempre es un privilegio asistir a la vuelta de alguna de las figuras insignes del género. Y aunque tal evento, para nuestro pesar, no pueda reproducirse en los casos de Eskorbuto o R.I.P. por fallecimiento de sus miembros, merece la pena recordar esa eclosión que trastocó el panorama musical de la península y que sigue permaneciendo en la mente de muchos jovenzuelos actuales añorantes de aquel extraordinario período creativo. Un patrimonio cultural que habría que reivindicar al margen de oportunismos políticos.

Tras la polémica disolución del grupo en 2004, los míticos M.C.D. acaban de poner en marcha una gira al nombre de ‘Tour Puta Madre 2011’ en la que interpretan unos 30 temas en alrededor de 90 minutos. Tiraron además la casa por la ventana al poner las entradas al irrisorio precio de 10 euros, casi regalándolo, por lo que lo natural habría sido una afluencia desbordante, pues ¿quién ofrece tanto por tan poco en los tiempos que corren?

Pero una cosa es el mundo ideal y otro el real. Aunque parezca imposible, a la hora de inicio del bolo apenas había unas 100 ó 200 personas, la mayoría nuevas generaciones, que al igual que un servidor tampoco les habrían visto en su momento de pleno apogeo, y convivían pacíficamente con punkis de pedigrí con descomunales crestas y raídas chupas de cuero. Como muestra del carácter nostálgico de la velada, mencionar que previamente sonaron por los altavoces “La Locura” de Parabellum, “Historia Triste” de Eskorbuto y otros himnos de la época.

Ante un reducido respetable, los alaveses DISTURBIO desgranaron un rock urbano y callejero a más no poder, emparentado con los primeros Barricada y Leño. Muy compenetrados, demostrando nivelazo y con unos coros enormemente trabajados, suscitaron justificadas ovaciones mientras dejaban caer temas que enganchaban de inmediato del estilo de “Dame Fuego”, “Dispara” y “Tu Canción”. Directos y certeros, sin margen para idas de olla, perfectos para un sábado noche.

Quizás por arte de birlibirloque o por la explicación mundana de que la gente siempre espera hasta el último momento, para cuando M.C.D. abrieron fuego con cañonazos como “Gernika” o “Sal a la calle” la sala ya alcanzaba un aforo digno, casi hasta la mitad, lo suficiente para meter un poco bulla sin agobiar. Y la recepción, ya desde el principio, fue espectacular, a veces incluso resultó complicado contener el entusiasmo de los seguidores, que no dudaban en lanzarse al escenario a compartir espacio con sus ídolos.

La premisa era básica: tralla sin pausa a un ritmo trepidante. Con ráfagas punk de escasos minutos de duración aburrirse se convertía en una tarea imposible y Koldo a la voz transformaba el evento en algo interactivo total, rulando el micro por las primeras filas constantemente, bajando al público cuando no se subía algún espontáneo para compartir estrofas con él, muy encomiable en este aspecto la labor de un clon de Iggy Pop que parecía uno más del grupo y no lo hizo nada mal.

“A-68” puso de manifiesto su identificación con el rock n’ roll macarra de marcado sabor bilbaíno al margen de ideologías y “Violencia en el Cuartel” los acercó a un rollo más hardcore con pogos incluidos. Un comienzo a lo The Stooges desembocó en “Sucio Amor” y luego siguieron esa senda con “Puta Cerda”, en línea con lo políticamente incorrecto, una de sus señas de identidad que ya se intuye desde el mismo acrónimo M.C.D. (Me Cago en Dios).

El grueso de la banda del 2011 está formada por tres veteranos, el risueño Joakin a la guitarra, con una permanente cara de felicidad, se le nota a la legua que se lo pasa pipa a las tablas, el más taciturno Neil, con un bajo retumbante que aporta consistencia al conjunto, y a la batería, Jimmy, con una pegada contundente, ideal para tales menesteres.

En cuanto a Koldo, con un tono muy similar al del mítico Rokan, le echa una cara impresionante en el directo y no para de buscar la complicidad del personal, que, como hemos dicho, estuvo complicado contener las muestras de fervor de los aficionados. Por el desmadre, el ambiente remitía a los conciertos de fiestas patronales al aire libre, menos mal que los vasos de cristal no comenzaron a volar por nuestras cabezas en sustitución de los inevitables katxis.

El repertorio cumplió con lo anunciado en todos los sentidos. Sobraban las presentaciones cuando la mayor parte de las piezas son himnos ya intergeneracionales recitados al dedillo por los más jóvenes, caso de “Barrio Blues”, “Pánico en las Calles” o “Asesino a Sueldo”. Por supuesto, el jolgorio tomó proporciones históricas con la popular adaptación del himno del Athletic de Bilbao, entonado por la mayoría con un sentimiento casi religioso.

Reservaron para el final “No Más Punkies Muertos”, bandera de su primera época, y “No hay Sitio para Ti”, que los más cinéfilos conocerán por la BSO de ‘Historias del Kronen’ de Montxo Armendáriz. No podrían marcharse sin acordarse de “Barrenkalle”, esas aceras transitadas una y mil veces por miles de bilbaínos que todavía siguen estando a reventar los sábados por la noche, y la glorificación a los excesos etílicos llamada “Entre Borrachos”, con mecheros y bebidas en alto antes de estallar en pogos generalizados.

Por mucho que algunos puristas se pongan picajosos acerca del legado de M.C.D., esta formación ha demostrado que puede defenderlo hoy en día mediante un directo apabullante, a todo trapo y sin un minuto de tregua. Recuperaron la máxima del punk de dar todo por nada, un conciertazo por un precio insignificante. Un pecado perdérselo.

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa

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Esta entrada fue escrita por Redacción

3 comentarios

  • Aritz dice:

    No has mencionado el infame sonido que algunas veces impedia hasta reconocer las canciones desde el principio.

  • karlos dice:

    Joder,menos mal que alguien lo dice,porque opino lo mismo,se oia fatal,la voz sobretodo.Aun así,y tambien comentar la poca gente que había para ver un grupo mítico y más en Bilbao,estuvieron estupendos.A ver si tocando en un Gaztetxe se anima mas la gente…

  • Barnaway dice:

    Soy un viejo fan de M.C.D. y los he visto varias veces con 4 gatos en la sala, y eso es algo que agradezco, no concibo un concierto de Rock en el que hayan más de 1500 personas, no me gusta ver los conciertos como si fueras un pescao en escabeche, así que a mi no me indigna ver poca gente en mis grupos preferidos, todo lo contrario, se agradece, refente al sonido es algo habitual en algunos “tecnicos de sonido”, que se creen que el exceso de watios substiyuye la calidad de sonido, cuando para nada es así… Por cierto, esta misma noche MCD en Cornellà (Barcelona) Allí estaré… saludos.

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