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GUITAR UNIVERSE 2012: EL LENGUAJE DE LAS SEIS CUERDAS

19 octubre, 2012 10:06 am Publicado por  4 Comentarios

Kafe Antzokia, Bilbao

Es difícil saber lo que piensa un músico que ha saboreado el éxito en el circo del rock y que ha surcado los trastes ante pabellones repletos de miles de fans cuando tiene que actuar frente a unas escasas decenas de seguidores, como ocurrió en este concierto de Bilbao. La respuesta seguro que pasó por la mente del guitarrista Marty Friedman, conocido para siempre por ser el hacha de Megadeth en la época gloriosa de los noventa, sin olvidar la mítica banda Cacophony que compartió con Jason Becker en los ochenta o su decena de discos en solitario.

Euskadi no es tierra extraña para el guitarrista cuya conexión con Japón le ha convertido en una celebridad en el país del sol naciente. Marty Friedman debutó aquí en 1990, poco después de entrar en Megadeth y facturar una de las obras maestras del thrash: “Rust In Peace”. Entonces tocó en Donosti dentro del Clash Of The Titans junto con Slayer, Testament y Suicidal Tendencies. Dos años más tarde repitió en la misma ciudad cuando Megadeth formaron parte del Monsters Of Rock que encabezó Iron Maiden y abrieron Pantera y Gun. Posteriormente, la banda capitaneada por Dave Mustaine casi siempre hizo escala por estos lares cuando Marty estaba a bordo. Incluso hace relativamente poco tiempo, Friedman había tocado en solitario en Barakaldo.

Ahora venía liderando el Guitar Universe 2012 junto con el guitarrista francés Stéphan Forté (Adagio) y el israelí Yossi Sassi (Orphaned Land). El primero en liza fue el galo que regaló durante una media hora su depurada técnica neoclásica ante una exigua audiencia.

Con una inmensa sonrisa y transmitiendo muy buenas vibraciones llegaba el guitarrista de Israel Yossi Sassi, quien todavía no tiene un nombre reconocido para el gran público. Forma parte de la banda más reputada de su país en lo que a metal se refiere: Orphaned Land. Venía presentando su debut en solitario “Melting Clocks”, una obra conceptual en la que él mismo ha ejercido de compositor.

Presentó casi todas las canciones en euskera y demostró un gusto exquisito en su música repleta de fusión. Tuvieron cabida desde las pinceladas orientales que se le presuponían hasta tensiones progresivas, rockeras y emotivas. Compaginó temas instrumentales con otros en los que él mismo asumía la faceta de vocalista. Acompañado por un bajista, un guitarra rítmico y un batería, Yossi consiguió que hasta los fans corearan su nombre. Incluso sacó una guitarra de doble mástil que combinaba la eléctrica con un instrumento tradicional de su tierra.

Sassi reconoció que la guitarra es un mensaje universal que todo el mundo entiende y puso como prueba esta gira que aglutina gente de diferentes países: Estados Unidos, Japón, Israel, Turquía, Francia… Sonaron temas del debut como “Sahara Afternoon”, “Another Day In The Office” o “Drive”.

Nada más terminar el concierto, Sassi bajó al puesto de merchandise para departir con los fans mostrando su cercanía. Una cercanía que no se presuponía en Marty Friedman al ver el cartel que ponía en el mismo puesto. “Meet & greet con Marty: 40 euros”. Era obvio que los caza autógrafos lo iban a tener difícil con el guitarrista de Maryland.

Salió como una exhalación a escena y con pinta de estar enfadado. A punto de cumplir 50 años, su apariencia no dista en demasía de la que lucía cuando era miembro de Megadeth. Melena larga, vestido de negro y con botas altas, parecía más heavy que nunca. La rubia cabellera en punta al estilo ‘visual kei’ del batería nipón llamó la atención de los espectadores. Pero eso no fue nada comparado con el espectáculo que dio con sus excentricidades y su ostentosa forma de tocar. Se le conoce como Chargeeeeee y es miembro también de la banda Omega Dripp.

El bajista y el guitarrista rítmico hicieron doblete, eran los mismos que acababan de actuar con Yossi Sassi. Con un último disco en cartera, “Tokyo Jukebox 2”, el guitarrista americano se destapó con un intenso concierto donde a pesar de los diferentes estilos que interpretó, dominó el heavy metal. Especialmente en la explosiva primera parte en la que Marty dio una lección magistral de su buen hacer a las seis cuerdas.

La actuación apenas tuvo recesos, fue todo un vendaval con un volcánico Friedman que se agitaba sin parar, muy entregado a pesar de los escasos fans. Recorrió buena parte de su discografía desde que debutara en solitario con “Dragon Kiss” en 1988. Apenas se dirigió a los fans y en una de las escasas ocasiones en que lo hizo presentó “Ballad Of The Barbie Bandits”, de la que dijo que le recordaba a un tema español antiguo.

Incluso tuvo tiempo de recrear su legado de Megadeth en un final que perdió intensidad y ganó en emotividad. “Yuki No Hana” fue otro de los temas que presentó en las postrimerías del show, cuyo broche fueron unos bises que compartió con los otros dos guitarristas de la gira: Stéphan Forté y Yossi Sassi. Casi una hora y tres cuartos de concierto demostraron la profesionalidad de un Friedman que no cambió su actitud a pesar del decadente aspecto que presentaba la sala. Ojalá el tiempo siga sin pasar para este guitarrista que encontró una nueva vida en Japón.

Texto y foto: Pedro Alonso

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