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Crónicas

Depeche Mode + Pumarosa

«Electro rock oscuro, épico y glorioso»

16 diciembre 2017

WiZink Center, Madrid

Texto: Yorgos Goumas. Fotos: Nerea Ramos

Corría el año de Nuestro Señor (Hendrix) 1987 y un chavalote de 13 años, ya por entonces un melómano, solía sintonizar en la emisora de la Radio Pública Griega el programa de Manos Hatzidákis, el célebre compositor que recibió el Oscar en 1960 por el tema “Nunca en Domingo”, donde presentaba artistas algo vanguardistas y, a veces, poco digeribles para un adolescente. Por eso hubo veces que cambiaba de emisora optando por escuchar los éxitos del momento (el heavy se me revelaría unos meses después con ‘… And Justice for All’.

Sin embargo, aquella tarde fría de otoño la banda que presentó me capturó desde la primera nota. Nunca había escuchado antes algo tan oscuro y frío pero tan melódico a la vez. Se trataba de un cuarteto de Essex y presentaban su disco ‘Music for the Masses’, el álbum con el que empezaban ya a sonar por todas partes y para mí ya no hubo vuelta atrás. Por mucho que me adentré posteriormente en el mundo del rock, siempre hubo un hueco para los sonidos más siniestros y fríos como el acero de las bandas de corte electrónico como Depeche Mode.

Casi 30 años después este chavalote, (en la mente sigue siéndolo por lo menos), pudo por fin verles en vivo y en directo junto a otras 16 mil personas, la inmensa mayoría de mi misma quinta pero de lo más variopinto: desde pijos (chetos o fresas en América Latina) hasta góticos. Era uno de los acontecimientos musicales del año y se notaba.

Afortunadamente, los teloneros londinenses Pumarosa mostraron estar a la altura de las circunstancias y nos ofrecieron media hora de post punk bailable y evocador a la vez. Nos presentaron su debut, ‘The Witch’, donde se ven claramente sus influencias de bandas como Joy Division, Interpol o Editors, mientras que a la vez aliñan su pop rock oscuro con sonidos electrónicos a lo Arcade Fire. Su frontwoman, Isabel Muñoz-Newsom, tiene una voz entre la de Beth Gibbons (Portishead) y Siouxsie Sioux, con una presencia escénica que a veces recuerda a Kate Bush, ya que ambas usan la danza como vía de expresión complementaria a su voz.

“Dragonfly” es un tema muy evocador y onírico, quizás no el más adecuado para arrancar una actuación ante miles de personas que puede que no les conocieran (yo inclusive) y que además estaban impacientes para ver a sus ídolos; pero Isabel tiró de mano de sus raíces chilenas para dirigirse al público en castellano. Eso en combinación con un par de temas cantados en el idioma de Cervantes (“La Guarida del León” y “Sacerdotisa”) junto con la incontestable calidad de los temas, creo que acabaron convenciendo al respetable. Desde luego lo hicieron conmigo y desde aquí les recomiendo encarecidamente. En 2018 se va a hablar mucho de ellos.

Aunque se trata de una banda que ha vendido más de 100 millones de discos, Depeche Mode siempre mostraron un espíritu inquieto e inconformista, pues dentro de unos marcos establecidos añadieron elementos musicales diferentes pero también a nivel de letras, mostrando su afán de ir más allá. Consecuentemente, hay un mundo de distancia entre las sonrojantes letras de sus inicios (“I Just Can’t Get Enough”) y las de su último disco ‘Spirit’, centradas en la situación sociopolítica. Lejos de ser unos activistas panfletarios a lo Bono (U2), discretamente se han involucrado con causas humanitarias. La última ha sido la venta de unos relojes fabricados por Hublot, cuyos ingresos están destinados a Water, una ONG dedicada a asegurar que el agua potable esté disponible a lo largo y ancho del Tercer Mundo.

Este fue el tema del video que apareció por la gran pantalla del escenario dividida horizontalmente en dos, único elemento visible de una producción escénica escueta para una banda de su tamaño. Ya que la agitación social en contra del conformismo es uno de los temas centrales de su último disco, como intro del concierto usaron el tema “Revolution” de los Beatles. El palacio se estremeció, la primera de las muchas veces durante el bolo, con la entrada del trío en el escenario y arrancaron con un tema de su último disco, “Going Backwards”, donde arremeten en contra de la involución humana, con su psyche anonada ante los acontecimientos mundiales por unos medios de comunicación programados precisamente con este propósito.

DM nunca se han dormido en sus laureles y por eso siguen editando discos 37 años después de su incepción. Sin embargo, su repertorio está tan cargado de auténticos himnos de la música popular,  que es muy difícil confeccionar un setlist a gusto de todos cuando uno tiene que promocionar un disco nuevo. Por eso, optaron por tocar solo 3 temas del ‘Spirit’ y consecuentemente, prosiguieron con dos temas impepinables: “It’s No Good” y “Barrel of a Gun”. Su carismático frontman, uno de los mejores de la música popular, Dave Gahan, salía a por todas, y eso que muchos estaban algo preocupados por su estado físico, ya que su relación con los excesos etílicos y tóxicos, había dejado huella en sus actuaciones pasadas.

Afortunadamente, mostró estar en plena forma para la edad que tiene, usando todos los tics que hace que el público (sobre todo femenino) se vuelva loco: contoneos sensuales, frotamiento con el stand del micrófono y tocamiento de entrepierna inclusive. Lo hace con tanta naturalidad como Michael Jackson, e inclusive hizo sus icónicos rasgos vocales a modo de homenaje “Jii, Jiii“, sin importar que otra gente a su edad esté ya para el arrastre. Martin Gore se queda en un segundo plano, feliz de saber que es el alma compositiva de la banda y que la complicidad con Gahan sigue intacta, tal como dejaron constancia sus miradas y gestos de complicidad durante el concierto. Andy Flecher, aparentemente se limita a disparar samples y otros efectos sonoros, algo que ha hecho que su labor dentro de la banda se haya cuestionado tanto que hasta él se ríe de ello. Sin embargo, como los buenos fans deberían saber, su labor en la banda más que creativa ha tenido un cariz más práctico, más de negocios, cual Ringo Starr con los Beatles, y sirvió de punto de tranquilidad y nexo entre Gahan y Gore cuando a inicios de los ’90 su relación estaba a punto de explotar a causa de los excesos.

Mención aparte merecen los músicos que les llevan acompañando desde hace dos décadas: el austriaco Christian Eigner con una pegada tremenda detrás del kit de batería (con doble bombo incluido) y el multinstrumentista inglés Peter Gordeno (bajo, teclados), que dan otra aura a los temas puramente electrónicos de la banda para el desconcierto de algunos puristas, tal como me consta. Después de “Useless” y “Precious”, una preciosa medio balada que obtiene otro cariz cuando uno se entera de su temática, vino uno de mis temas favoritos de ellos: “World In My Eyes”, con esa intro electrónica tan amenazante y fría que siempre me pone los pelos de punta. Además, al cierre de este tema precisamente, Eigner nos dio una pequeña muestra de su poderío que ni John Bonham

Después de tanta tralla tocaba relajarse un poco con otro tema del ‘Spirit”, “Cover Me” que me atrevería decir que se acerca incluso al space rock setentero de unos Pink Floyd o el sinfónico de unos The Alan Parsons Project (lo siento para los rockeros más recalcitrantes, pero la guitarra de Gore me recuerda mucho a la de Gilmour en “The Great Gig in the Sky”). El videoclip oficial del tema proyectado en la pantalla grande retrata a Gahan como un astronauta, para más inri. Los ritmos bajos prosiguieron con los temas “Insight” (cantado por Gore acompañado solo por el piano de Gordeno) y “Home”, también cantado por Gore mientras Gahan recobraba su aliento en el backstage y con el público correando incluso después del final del tema.

Gahan volvió con más energía y sus piruetas características mientras cantaba “In Your Room” (con arreglos nuevos en los teclados que le dan un toque más épico) y “Where’s the Revolution” (en esta última subió en la plataforma cual mitin político, muy acorde con la temática). Otro tema incontestable de sus años ochenteros, “Everything Counts”, hizo que el WiZink entero bailara para dejar paso (como anécdota, para mis clases de inglés usaba este tema con temática acerca de la corrupción corporativista con mis alumnos ejecutivos de grandes empresas) a “Stripped” (versionado en su momento por los mismísimos Rammstein). Un tema la mar de sensual; si al escucharlo no os entran ganas de hacerle el amor a vuestra pareja lentamente es que tenéis horchata en la sangre.

Dos temas clásicos más, “Enjoy the Silence” (versionado por Lacuna Coil hace unos años) sonó con una breve sección final añadida a lo funky (me recordó al “Last Night a DJ Saved My Life” de Indeep) aparte de un breve solo de batería, y “Never Let Me Down Again”  con Gahan disparando pelotas al público con una suerte de rifle… ¿espacial? Para los bises, Gore cantó sólo con el piano su clásico en las pistas del baile más oscuras “Strange Love” y terminaron su actuación con otros 3 temas imprescindibles y correados por todo el recinto: “Walking In My Shoes”, “A Question of Time” (con unos arreglos nuevos que acercan el tema directamente al metal industrial) y, cómo no, el himno de los himnos: “Personal Jesus” como traca final.

Sonido casi perfecto, una banda en estado de gracia y un setlist a prueba de balas (por muchos clásicos que dejaran fuera) dejó a los allí asistentes con un buen sabor de boca. Seguramente muchos de nosotros queramos repetir con ellos este verano en el Mad Cool Festival. Inmensos.

 

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