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Crónica del Frontiers Rock Festival 2016: Éxito absoluto

5 mayo, 2016 3:37 pm Publicado por  Deja tus comentarios

Live Club, Trezzo sull’Adda (Milán)

Tercera edición del festival creado por el sello italiano Frontiers y, dado el éxito, no hay duda que habrán muchas más.

Nunca es una tarea fácil la de tocar los primeros, pero esta vez sacó el palito corto No Hot Ashes, banda de rock melódico formada en Belfast a principios de los ’80s, disuelta después de una década, y reformada hace un par de añitos. Pese a que no es difícil entender que no hablamos de novatos, tienen una fuerza y unas ganas de tocar contagiosa. A lo largo de su concierto nos hacen pasar una gran primera media hora gracias a estribillos pegadizos, y cortes rufianes y chispeantes. Un comienzo muy positivo, al igual del considerable aforo (teniendo en cuenta que son solamente las tres de la tarde).

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Last In Line

¡Con Shiraz Lane la cosa se pone aún mejor! Otro estilo y otra generación, pero las mismas ganas de disfrutar y la misma energía. Eso sí, lógicamente multiplicada por cien, ya que estos chicos finlandeses, con un primer trabajo recién salido el horno, bien podrían ser los hijos de sus predecesores. Hablamos de una banda joven pero con mucha actitud y personalidad; cortes energéticos, incisivos y eficaces que siguen la línea de la escuela de los grandes del sleaze y street metal, en los cuales se inspiran. El cantante tiene una voz muy limpia y agudísima  (en algunos falsete me ha recordado    a Justin Hawkins de The Darkness); sin embargo, quizá le falte todavía un poco de “cuerpo a su voz”. De todas formas, es muy joven y tiene un amplio margen de mejora. Abren sus actuación con la abrumadora “Wake Up” y, en los cuarenta minutos que tienen a su disposición, logran tocar gran parte de su debut ‘For Crying out Loud’. Hacia el final, estos los chicos se bajan de las tablas para tocar entre un entusiasmado público.

Otro cambio integral de dirección con Find Me, proyecto creado por Frontiers Records alrededor de la cálida y buenísima voz del ex-Blanc Faces Robbie LaBlanc. Se trata de un estreno absoluto, ya que tocan en vivo por primerísima vez presentando sus dos discos. Buena la banda que lo acompaña y perfecta su prestación vocal, siempre caracterizada por su timbre personal y repleto de sentimiento. Aunque el público ya era lo bastante numeroso, no respondió con demasiada euforia a su actuación. No obstante, su música merecería la aclamación unánime, porque al salir del escenario dejaron atrás un concierto que, a nivel cualitativo, fue un éxito rotundo.

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Inglorious

Llega más rock’n’roll, más cachondeo y más caña con los ingleses The Treatment. No es la primera vez que acudo a uno de sus conciertos, y nunca me han decepcionado. Eso sí, este concierto marcaría mi primera vez con su nuevo cantante, un Michaell Emms que, con esa cara de inocente, en principio me parecía un poco fuera de lugar. No me disgusta, aunque me quedo con su predecesor Matt Jones, más sucio, agresivo y con un toque de transgresión que se adecuaba mejor al espíritu de la banda. De todas formas, Emms canta bien y domina el escenario; todo ello rodeado por una banda que sabe exactamente cómo tocar y qué hacer para que el público disfrute y se quede totalmente enganchado. Nos dan la bienvenida con “Let It Begin”, corte de apertura del nuevo ‘Generation Me’ que ejecutaran casi al completo, en toda una demostración de su hard rock áspero y abrasivo. No puede faltar mi corte preferido “Shake the Mountain”, con la que lamento enterarme de que, con Jones a la voz, el resultado final era mucho más contundente. Largos aplausos al final de su actuación sobre todo por la parte del numeroso público más involucrado en el hard rock y en las sonoridad más dura. Para mí, entre los mejores del festival.

La organización es muy eficiente y, en la media horita que pasa entre una actuación y otra, es un verdadero placer descansar y pasear por la sala y por el jardín externo, en donde se puede tomar una cerveza y charlar con todos los artistas, siempre disponibles y amables. Como es costumbre, se respiró una buenísima atmósfera, además de, cómo no, buena música. Como en las ediciones precedentes, se muestra numerosísima la presencia de fans llegados por toda parte de Europa, sobretodo de Alemania e Inglaterra.

Para equilibrar la jornada, después del rock callejero de The Treatment volvemos al rock de clase de otra banda que, después de nada menos de 13 años, acaba de publicar nuevo álbum: los Drive, She Said. Liderados por el teclista Mark Mangold y por el simpático y cachetudo Al Fritsch al micro y a la guitarra, llevan unos treinta años de carrera, situándose como un combo histórico en su estilo. El setlist es bastante variado: abre su actuación con el corte que da título a su álbum, “Pedal to the Metal” (Algo así como “A todo gas”), sin olvidarse de tocar grandes clásicos que sus fans se esperan, como “Hard to Hold” o “Drivin’ Wheel”.

Y ahora llega la bomba: Treat. ¡Vaya grupazo! ¡Vaya actuación! Ya conocía la banda, pero en la primera vez que los he podido ver en vivo… ¡y me he quedado alucinado! Un entendimiento y una cohesión verdaderamente increíbles: bajo y batería marchan al unísono y te obligan a seguir el ritmo de cada corte. El rubio cantante Robert Ernlund posee un magnetismo encantador, y junto al guitarrista y cofundador de la banda Anders Wikstrom, dan vida a un show casi perfecto, seguido con gran pasión por un público numerosísimo (hasta hora, sin duda alguna, la mejor actuación). Al teclado encontramos a Jona Tee de H.E.A.T., quien ejecuta un muy buen trabajo. Impecable y coreadísima toda la actuación, tanto en los momentos más poderosos (“Better the Devil You Know”, “Roar”) como los más románticos (“Do Your Own Stunts”, “We Own The Night”). Para mí, los ganadores de hoy. Entre unas charlas, unas cervecitas, y unas fotos con amigos, colegas y artistas varios, llegamos al final de la primera jornada.

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Graham Bonnet

Hay que decir que, desde el principio, la elección de poner como cabeza de cartel a Last In Line no había sido juzgada positivamente por muchos, ya sea por el estilo musical demasiado heavy (y no precisamente en sintonía con el festival), como por tratarse de algo así como una banda tributo. Tanto la organización como el público tenía parte de razón. Y efectivamente, aunque fue un buen concierto, estribillos míticos para la gente “más heavy” no fueron tan coreados y apoyados como se merecían.

Yo soy un grandísimo fan de Ronnie James Dio, y sin duda sus primeros dos álbumes (‘Holy Diver’ y ‘Last in Line’) representan dos piedras angulares absolutas de la música metal. El problema es que, pese a la profesionalidad, a la destreza y a la técnica de cada uno de los miembros del grupo, ha faltado algo fundamental: el alma. Cada corte era tocado tocado con una precisión impresionante: Vinny Appice y Vivian Campbell son dos monstruos, precisos, potentes y siempre concentradísimos en lo que hacen… pero en conjunto, es como si a las canciones les faltara espesor.

El setlist es fenomenal, sin pero alguno; compuesto por el 90% por cortes de Dio (puedo mencionar “Stand Up And Shout”, “Holy Diver”, Invisible”, “The Last in Line”, Rainbow in the Dark”, “We Rock”…) pero, como ya he comentado, faltaba algo. Este concierto se trataba de la primera y exclusiva actuación europea, por lo tanto tenía que caer algo de su álbum debut ‘Heavy Crown’: “Devil in Me”, “Martyr”, “Starmaker” y la conclusiva “I Am Revolution” fueron las escogidas. Andrew Freeman es un buen cantante con una voz muy potente pero, siempre en mi modestísima opinión, bastante anodina; técnicamente perfecta, pero no lo suficientemente apasionada.

Con esto no quiero decir que la actuación ha sido un fracaso, sino un “éxito a medias”; también porque, posiblemente, mis expectativas eran demasiado altas. De toda maneras, entre el público pude escuchar comentarios absolutamente entusiastas; está claro que es un grupo que no puede pasar inadvertido.


Día 2

La segunda jornada del festival se abre con otro grupo de veteranos: los ingleses Blood Red Saints. La banda se ha formado desde hace poco, pero todos los componentes cuentan con una experiencia plurianual, como demuestran con una actuación apasionante a base de un entretenido hard rock melódico. Destaca una buena versión de “Wanted Dead or Alive” de Bon Jovi. Sorpresa muy agradable.

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Trixter

Son las cuatro de la tarde y es el turno de Inglorious: este año se hallan prácticamente en la letra pequeña del cartel pero, en serio, no excluyo que en la próxima edición puedan encontrarse a su cabeza. ¡Genial! Una banda fenomenal y un cantante increíble, con una voz, un carisma y una madurez que se acercan mucho a los grandes mitos del mejor hard rock setentero. Nathan James es un verdadero protagonista y domina la escena en cada momento, dándolo todo y sudando abundantemente. Además es un tío simpático y muy disponible, pasando antes y después de su actuación tiempo entre el público, bromeando tanto en la sala como en el jardín. Espectacular la banda que le acompaña, la cual conforma un bloque compacto y granítico. Sonaron cortes como “Until I Die” o la demoledora “Breackaway”, antes de proponernos una magnífica versión del “I Surrender” de Rainbow. Grandiosa actuación, llena no solamente de técnica, sino de alma, corazón y grandes canciones. Sobresaliente.

El simpático Terry Brock, acompañado para la ocasión por músicos italianos (entre los que se encontraba el poliédrico teclista y compositor Alessandro Del Vecchio), es el clásico americano “orgulloso de serlo”, como denota su sombrero de vaquero con una gran águila pintada. Su rock clásico, con evidentes raíces, está bien hecho, aunque no logra encender al publico todavía en estado de shock por el show de Inglorious. Aparece bastante relajado (¿demasiado?) y su escasa hora pasa fluidamente sin comunicar particulares emociones. No se olvida de tributar un homenaje al recientemente fallecido Prince tocando “Purple Rain”.

La atmósfera se vuelve a caldear con la llegada de The Defiants,  la nueva encarnación revisada de los neoyorquinos Danger Danger. En efecto, en la banda militan Paul Laine, Rob Marcello y Bruno Ravel, respectivamente voz, guitarra y bajo del grupo antedicho. Todos se muestran en buenísima forma, destacando en particular destaca la voz impoluta de Laine. El setlist es muy interesante y variado, incluyendo cortes de su LP recién editado, pistas de Danger Danger, algo de la carrera solista de Laine, y una cover de G’N’R “Paradise City”, con la cual cierran la actuación. Bromean e interactúan mucho con el público, sobre todo el simpático Ravel. Tenía muchas ganas de verles y no me han decepcionado. Una hora de buen hard rock melódico de estilo ochentero que es todo un regalo.

Agradable, pero nada más, la actuación del sr. Graham Bonnet, aunque lo que más he apreciado ha sido la presencia del mítico batería Mark Zonder (Fates Warning, Warlord, Ten…), un verdadero monstruo incluso cuando hace cosas aparentemente básicas.
De manera similar a Last in Line, no se discute sobre el valor de cortes que han hecho la historia como “All Night Long”, la épica “Eyes of the World” de Rainbow o bien “Desert Song” y “Assault Attack” del MSG, pero sí me permito opinar sobre un show opaco y bastante flojo. No he nunca apreciado particularmente la voz y la actitud de Bonnet, pero admito que con sus 70 anitos se porta suficientemente bien. Lo que me ha decepcionado ha sido la fría interpretación por parte de una banda con poca pasión (aparte obviamente el ya mencionado Zonder), y muchas bases y teclados grabados. En conjunto, un show bastante aburrido.

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Talisman

Este Frontiers Festival también se presentaba como una ocasión única para disfrutar de un show inédito en europa… ¡el de Trixter! Los americanos se presentaron prácticamente con la misma plantilla (solamente el batería es diferente) que con la que debutaron en el 1990 y es un placer enterarse de que, 25 años después, el cuarteto mantiene la misma frescura y entusiasmo. Pete Loran sigue manteniendo su voz juvenil y con su gorrita negra; parece un chico de veinte años. El show se presenta emocionante a cada momento, gracias a la vitalidad de J. Farley al bajo y del acrobático guitarrista Steve Brown (de hecho, ha tocado con Def Leppard en un par de fechas en substitución de Vivian Campbell). Del álbum ‘Human Era’ publicado el año pasado, tocan la inicial “Rockin’ To The Edge of Night”, “Not Like All the Rest” y “Human Era”, dando mayor espacio a viejos y siempre queridos cortes de los ’90s como “Heart of Steel”, “Surrender” o “Give it To Me Good”. Sin duda, esta es la actuación que ha puesto ha todos de acuerdo, tanto a los amantes de las sonoridad mas melódicas, como a los mas rockeros. ¡Enhorabuena Trixter!

Y después de dos días de buena música y de buenísima compañía, llegamos inexorablemente a la conclusión de este festival; cansados, pero absolutamente satisfechos.

Faltan solamente los esperadísimos Talisman, banda de culto actualmente liderada por Jeff Scott Soto y Portus Norgren. Tras su disolución en 2016, había muchas ganas de verlos en vivo. De hecho, tan solo habían tenido una fugaz aparición en el Sweden Rock desde entonces. ¿Y qué tal fue el concierto? Una actuación memorable, con una gran banda, y mayúsculas canciones.

Jeff Scott Soto es un verdadero fenómeno y un autentico animal de escenario; tiene una voz potentísima y perfecta en cualquier tonalidad. Con su físico poderoso se mueve con una agilidad impresionante (algo que las muchas mujeres (y hombres) presentes en la sala parecían apreciar). A su lado encontramos a Pontus Norgren, guitarrista ecléctico y dúctil, perfectamente a sus anchas tanto con el power metal más intransigente que toca con Hammerfal, como con los cortes más clásicos y con esporádicos matices funkies de Talisman (fenomenal la interpretación de “If U Would Only Be My Friend”). Norgren saca todo el sentimiento de sus cuerdas cuando dedica el “Adagio” de Albinoni (para quien no lo sepa no es un corte de Malmsteen…) a su padre de recién fallecido.

La actuación sigue con grande pasión y entusiasmo por parte tanto de la banda, como de un público visiblemente exaltado: “Colour My XTX”, “Mysterious (This Time It’s Serious)”, “Dangerous”… ¡¡vaya velada! Incluso encuentran un rato para recordar a Prince terminando su actuación con “Purple Rain”. Éxito absoluto.

El aforo ha sido más que satisfactorio, el sonido muy bueno, el lugar muy cómodo, y el ambiente siempre cordial y amistoso. Si me pongo pedante y quisquilloso, el único aspecto mejorable sería la escenografía totalmente inexistente, con tan solo un telón negro a espaldas de la banda. Pero cuando te pones a pensar las formidables bandas que hemos disfrutado, nada de eso importa.

Texto y fotos: Cesare Macchi

Setlist de Last In Line:

Stand Up And Shout / Straight Through The Heart / Devil In Me / Don’t Talk To Strangers / Evil Eyes / Holy Diver / Egypt (The Chains Are On) / I Speed At Night / The Last In Line / Martyr / Invisible / Rainbow In The Dark / Starmaker / We Rock / I Am Revolution

Setlist de Talisman:

Break Your Chains / Colour My XTC / Fabricated War / Mysterious (This Time It’s Serious) / Tears In The Sky / Just Between Us / I’ll B There 4 U / Tainted Pages / Pontus Norgren solo (Albinoni Adagio) / If U Would Only Be My Friend / Frozen (Madonna cover) / Crazy (Seal cover) / Sorry / Dangerous / I’ll Be Waiting / Standin’ On Fire / Purple Rain (Prince cover)

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