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Crónica del Be Prog! The Madness Day: Delicatessen  

3 noviembre, 2015 3:20 pm Publicado por  1 Comentario

Sala Apolo, Barcelona.

Riverside-Barcelona

Riverside

Be Prog! es una marca que poco a poco está cogiendo fuerza en el panorama progresivo barcelonés. Buena prueba de ello fue el anuncio del evento que nos ocupa, una especie de anticipo al festival veraniego Be Prog! My Friend que surgió de la unión de dos fantásticas giras que harían de este evento una obligación para la parroquia fanática de los sonidos más delicados. Así pues, y cogiendo el testigo del evento Madness In The Veins del pasado octubre, los polacos Riverside unían fuerzas con la gira que presentaba a los potentes The Ocean, los melancólicos Sólstafir y los delicados MONO, todo junto para una tarde-noche que haría las delicias de los paladares más exquisitos.

A las cuatro de la tarde se abrían las puertas de la Apolo barcelonesa para que las formaciones encargadas de abrir los conciertos de Riverside a lo largo de su extensa gira europea pudieran presentar, pese a los recortes de tiempo lógicos, su directo y, consecuentemente, sus nuevos trabajos de estudio. Lion Shepherd fueron los primeros en salir a escena y, pese a que lo hicieron delante de poco público (algo también lógico por aquellas horas de tarde de domingo), dejaron muy buenas sensaciones a lo largo de su corto set. Con sus toques orientales y su cantante, Kamil Haidar, ataviado con una túnica negra, presentaron su último lanzamiento ‘Hiraeth’. Sorprendió la calidad de su guitarrista Mateusz Owczarek a la hora de interpretar varias líneas musicales con un laúd que dotó las composiciones de la formación de una magia especial.

Tras solamente cuatro canciones, dejaron paso a The Sixxis, que también presentaban nuevo disco, en este caso ‘Hollow Shrine’. Ya les tuvimos por aquí teloneando a The Winery Dogs hace un par de años, por lo que parte de la audiencia les reconoció al verles interpretar las primeras notas de su concierto. Abrieron con “Long Ago” para seguir con “Nowhere Close” y “Coke Can Steve”. Con un estilo más técnico que sus predecesores e incluso con la interpretación a violín de algunos fragmentos por parte de su cantante, les dio tiempo a presentar un tema nuevo que aún no han grabado. Cerraron con “Believe”, dejando un buen sabor de boca a un público que poco a poco iba en aumento.

Pese a que tuvieron algunos problemas técnicos con algunos altavoces justo antes de su concierto, The Ocean salieron a por todas con un buen comienzo. Haciendo gala de los galones que se empiezan a ganar, abrieron su potente show con “Rhyacian: Untimely Meditations”. Loic Rossetti, cantante de la banda (que llevaba una camiseta de los andorranos Nami) se presentó relegado en un segundo plano en un principio; mientras tanto, las melodías subieron su intensidad hasta que el ritmo rompió definitivamente y desató la locura. El propio Rossetti tomó el control absoluto del concierto y se hizo con las miradas de todos los asistentes.

Prosiguieron con “Hadopelagic II: Let Them Believe” y fue entonces cuando la cosa se fue de madre. Rosetti se bajó del escenario para subir al segundo piso de la Apolo barcelonesa, cantó algunos versos del tema desde arriba y, animando al público que se acercara a esa zona de la sala, saltó de golpe desde dicho segundo piso para caer en un público que, por suerte para todos, tomó al cantante entre gritos y locura desbordada. Lo recondujeron al escenario y la banda rompió de nuevo con “Demersal: Cognitive Dissonance”.

Para finalizar un concierto atronador en todos los sentidos, dónde los juegos de luces iluminaron y sincronizaron los movimientos de los integrantes de The Ocean a la perfección, la genial “The Quiet Observer” sonó de forma igualmente brutal.

Muy alto tenían el listón Sólstafir después de su descarga, pero lo solventaron sin problemas y su show se tornó en una de sus mejores actuaciones que hemos presenciado; los islandeses sentaron cátedra en la Ciudad Condal. Iniciaron su particular concierto (con su también particular look a modo de sombreros, trenzas y barbas) con “Dagmál”, de su más reciente lanzamiento y genial ‘Ótta’. Siguieron con “Ljós í Stormi” y después cayó la propia “Ótta”. Si bien en un inicio se les vio un poco distantes, la conexión entre banda y público fue en constante aumento hasta crear el ambiente idóneo para sus más bellas composiciones. Tras “Náttmál” y “Pale Rider”, “Fjara”, quizás el himno más reconocido de la banda, puso el broche de oro a una actuación que se vio engrandecida por un público totalmente entregado en las primeras filas. Entre bromas por parte de Aðalbjörn Tryggvason, qué incluso tomó un móvil del público para grabar desde encima del escenario, llegamos finalmente a “Goddess Of The Ages”, canción que cerró de manera soberbia un concierto muy superior a lo que habíamos visto de ellos en anteriores ocasiones. Como ya sucedió la última vez que pisaron tierras catalanes, sacaron una bandera independentista al escenario, hecho que provocó los aplausos de una parte del público. Si bien la formación ya ha manifestado públicamente en anteriores ocasiones su posicionamiento de cara al conflicto catalán, seguro que a más de uno le chocó dicho acto.

Los japoneses MONO tomarían seguidamente el escenario con su bello post-rock instrumental.  Si bien es incontestable la preciosidad de sus composiciones y la emoción que despiertan a un público que se ve irremediablemente abducido por el poder de las atmosferas que crean, quizás es también cierto que el lugar y el momento de la actuación del cuarteto no fue el más idóneo. El planteamiento tan delicado que presentan MONO chocó frontalmente con lo que veníamos viendo a lo largo de la tarde, pero, en ningún caso, hizo que su concierto fuera peor.

Con un inicio pausado a ritmo de “Recoil, Ignite”, la formación y sus atmosferas explotaron definitivamente con una “Death In Reverse” (que forma parte de su más reciente split con The Ocean, ‘Transcendental’) que puso a ambos guitarristas de la formación casi tocando al suelo y transmitiendo una energía solo al alcance de aquellos que saben jugar tan bien con las intensidades de su música. “Kanata” y “Halcyon (Beautiful Days)” siguieron con la labor de poner los pelos de punta a los allí presentes; la fabulosa “Ashes In The Snow” y “Requiem From Hell” (con un final tremendamente envolvente y apabullante) terminaron de sacar la lagrimilla a aquellos quiénes admiraban el poderío del directo de los japoneses. Quizás no su situación ideal, pero MONO lograron su cometido: emocionarnos.

Y finalmente, llegó el plato fuerte de la noche: unos Riverside que venían a presentar su último álbum, el hermoso y bello ‘Love, Fear And The Time Machine’, tras tenerlos en tierras barcelonesas el pasado Be Prog! My Friend. Y, de hecho, empezaron igual que en aquella ocasión, con la delicada “Lost (Why Should I Be Frightened By A Had?)”. Con el bajo de Mariusz Duda al frente de la mezcla, dejando el resto de instrumentos en un honorable segundo plano, los polacos repasaron toda su discografía dándole especial énfasis al genial ‘Shrine Of New Generation Slaves’. Precisamente, la siguiente en caer pertenecía a ese álbum, una “Feel Like Falling” que terminó de atrapar la audiencia. A partir de allí se dedicaron a rescatar perlas de su catalogo, tales como “Hyperactive”, “Conceiving You” o “02 Panic Room”. De hecho, de su último lanzamiento, terminaron finalmente por tocar solamente tres canciones: “Saturate Me” y el single “Discard Your Fear”, aparte de la canción inicial antes mencionada. A decir verdad, supieron a realmente poco para aquellos (me incluyo) que amamos este nuevo larga duración de Riverside. Justo antes de “The Depth Of Self -Delusion”, Mariusz bromeó con la ya supuesta avanzada edad de la banda (perdónenme si yo les veo perfectamente en forma), para seguir con la preciosa “We Got Used To Us”, que puso la piel de gallina a los allí asistentes.

Para terminar el set principal, sonó la extensa “Escalator Shrine” y, volviendo otra vez al escenario para interpretar su único bis, Riverside ejecutó “The Same River” a la perfección, dándose por finalizado un concierto (y un evento) para quitarse el sombrero.

La nota negativa la puso la propia organización pocas horas después de finalizar el festival, al anunciar por redes sociales que la Apolo barcelonesa tan sólo había llenado poco más de 1/3 de su capacidad. Una verdadera pena ver como eventos hechos por y para fans terminan por no convencer a la gente a asistir a este tipo de conciertos, sea por motivos meramente económicos o por el colapso de conciertos que estamos viviendo este otoño. Esperemos que no se dejen de tomar iniciativas como esta, dónde la calidad y el buen gusto confeccionan carteles realmente para envidiar.

Texto y fotos: Víctor Vallespir

Redacción
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1 comentario

  • Juandie dice:

    La verdad que para celebrarse dicho festival en una sala como la Apolo de Barcelona, estas cinco bandas de estilos totalmente diferentes dieron grandes recitales en esa noche aunque los cabezas de cartel fueran los cañeros RIVERSIDE.Ójala y cunda el ejemplo y se creen más festivales en salas por varias ciudades de nuestro país con buenas bandas de este tipo de música!!!

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