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Crónica de No Dogs: La psicodelia inclasificable del rock

24 abril, 2017 9:40 am Publicado por  Deja tus comentarios

Sala Boite, Madrid.

Nada más llegar a la sala Boite, pudimos observar una estética futurista con estructuras formadas por luces, un disco girando, tubos…pero con un toque retro (una mezcla entre Matrix y Guardianes de la Galaxia).

Comienza el concierto con una voz robótica y futurista indicando la fecha y una ubicación (desconocida) para empezar con los primeros acordes de “Control”, con un tono que recuerda a unos Audioslaves psicodélicos.

Acompañaban el tema un coro de tres chicas, quienes al finalizar la canción hicieron un solo a capela de lo más blues.

Una mezcla muy llamativa de géneros que empezó a dar forma a una atmósfera muy singular.

No-Dogs-directo-Boite

Bajo unas luces rojas comenzó con toques stoner el segundo tema de la noche, llamado “On the Radio”. El bajo, pesado, se mezclaba con notas largas de guitarra y solos rockeros, mientras que el frontman, a dos micrófonos con su voz rasgada (recordaba a la de David Draiman), sumía a los presentes en una psicodelia encaminada al stoner, metal y rock and roll con efectos electrónicos. Y llegaba el turno de “Nine”, con unas guitarras limpias y una base muy post rock. El público ya estaba completamente en situación y parecía que habían empezado su viaje sensorial tras el humo de la plataforma futurista. Sin pausa, llegaba una “Riff” en la que, como su propio nombre indica, destacaron unos riffs de guitarra impecables que combinaban a la perfección con el ritmo y voces. A continuación tocaron “Train” y “Go on”, esta última del álbum del mismo nombre estrenado hace ya seis años.

En el hemisferio del concierto llegaba “Violence” (procedente de su álbum ‘Endless’, 2015), abriendo una nueva etapa en la que podían llegar a recordar a Marilyn Manson si le diera por el stoner rock o la psicodelia, tranquilizadora a la vez que perturbadora, en cierto modo. Dio paso a la extremadamente pegadiza “Reflex”, la cual fue en absoluto crescendo, tanto instrumentalmente como vocalmente. En este tema se vio al público especialmente animado; aunque no sea música para hacer saltar a los presentes, les faltaba tiempo para aplaudir y vitorear tras terminar cada canción y guardar un riguroso silencio expectante cuando comenzaba otra.

Ya cercanos al final sonaban los primeros acordes de “Endless”, unas de sus canciones más representativas y animadas, que, en cierto modo, recordaba bastante a Tool, con unos punteos a lo Toundra. Un cocktail que deleitó a los presentes con un conjunto de sensaciones que pueden incitar a la reflexión, relajación, introspección o una mezcla de todas ellas.

Con “Anyway” y “Dynamic” llegábamos a la apoteósica “Back Come Back’, probablemente el tema más metalero de los que tocaron, con un slap al bajo al más puro estilo nu metal. El triplete dio por finalizado un concierto de una escasa hora que se nos pasó volando a todos. Hay que reconocerles su complejidad musical a la vez que su originalidad, siendo imposible poder clasificarles en un género. Pero quizás lo más destacable sea su capacidad para crear una atmósfera única. Una banda autoproducida y muy potente de la que seguro que seguiremos teniendo noticias.

Texto y foto: Nerea Ramos Mayor

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