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CRÓNICA DE LA SEGUNDA JORNADA DEL SWEDEN ROCK FESTIVAL

9 junio, 2015 11:32 am Publicado por  3 Comentarios

El día pinta bien en cuanto a clima: fresco y con un sol que nos saluda de vez en cuando. ¡Perfecto para un Open Air!

Máxima Intensidad

Children of Bodom

Children of Bodom

La cosa promete desde el principio, que personalmente inicié con buen pie gracias al buen momento de forma que en el Sweden Stage mostraron los neerlandeses Delain y su metal sinfónico de porte gótico. Desde que en abril del año pasado escuché su último lanzamiento ‘The Human Contradiction’ (2014), y los grandes momentos que este propone, me convencí de que este álbum valía los dos años de espera que tuvimos que aguardar desde la edición de aquel sensacional ‘We Are The Others’ (2012) –entretiempo en el que los holandeses recopilaron sus mejores éxitos en ‘Interlude’ (2013)-. Los temas de ‘The Human Contradiction’ (“Your Body Is A Battleground”, “Silhouette Of A Dancer” y “Here Come The Vultures”) se condensaron de forma excelente con la efectividad que la voz de la gran Charlotte Wessels nos propuso en temas más maduros como “Electricity”, “Not Enough”, “April Rain” o “We Are The Others”. Interpretaciones que nos hicieron disfrutar de la lírica, la fuerza, la rabia, la entrega y la buena música de una banda que se ha conformado en sexteto por la incorporación de la joven y enérgica guitarrista del último proyecto del mago Arjen Anthony Lucassen: The Gentle Storm, Merel Bechtold. Con ella, la banda potenció las partes de guitarra que se superpusieron a la melodía que siempre proponen los teclados del ex-After Forever Martijn Westerholt. ¡Simplemente exquisitos!

Tras las buenas sensaciones vividas con Delain, y camino hacia el Festival Stage, fue inevitable hacer un alto en el camino para disfrutar de la simpática y divertida propuesta que los finlandeses Steve ‘N’ Seagulls ofrecieron en el 4 Sound Stage. De ellos sólo pude disfrutar de las sorprendentes versiones que, a ritmo de Bluegrass -con batería, contrabajo, guitarra acústica, banjo y mandolina-, interpretaron de clásicos como: el “Paradise City” de los G ‘n’ R, el “Over The Hills” de Gary Moore, o el “The Trooper” de los pupilos de un Eddie que, imaginariamente, debe estar de lo más feliz ante las noticias de la recuperación de Bruce Dickinson y el volver a ser protagonista de una nueva portada en un disco de la doncella de hierro. Si tenéis ocasión de verles, no os los perdáis. Con Steve ‘N’ Seagulls la fiesta está más que garantizada…

Slash

Slash

Cómo decía, sólo me permití un pequeño alto frente al 4 Sound, ya que en el escenario principal teníamos una ocasión única para deleitarnos con algo que supongo será muy difícil de poder volver a disfrutar: Spike’s Free House; o lo que es lo mismo: el proyecto que Spike (The Quireboys) se ha sacado de la manga para rendir homenaje a dos de los grandes que nos han dejado -Andy Fraser, bajista de Free, y Frankie Miller, a quién el pasado año Spike rindió homenaje en su álbum ‘100% Pure Frankie Miller’-. Para la ocasión, la voz rasgada de Spike se vio escudada por la calidad irrefutable de los teclados de Mark Stanway (Magnum), la guitarra de Luke Morley (Thunder), el bajo de Nick Mailing (Quireboys) y la batería del ex compañero de Fraser en Free, y más tarde de Bad Company, Simon Kirke. El de Spike’s Free House fue un concierto repleto de grandes himnos y de efectiva pasión hacia dos grandes que, tras su muerte, nos han dejado un legado indeleble en el tiempo y en nuestra pasión de rockers. Un setlist repleto de temas emotivos y muy bien modulados que nos hicieron cantar y disfrutar sin excepción. Si bien, y a modo personal, especialmente fueron: “Wishing Well”, “Cocaine”, “The Hunter”, “Other Side Of Town”, “The Brooklyn Bridge” y, cómo no, un intenso “All Right Now”,  los que consiguieron hacerme ir más allá del feeling que de por si estos temas contienen; estos fueron los temas que consiguieron ponerme los pelos de punta y un nudo en la garganta… Emocionante e irrepetible  homenaje.

Tras el feeling de Spike’s Free House, la cosa se complicaba ya que coincidían en horario las actuaciones de Fish y de Children Of Bodom; y a cara o cruz me equivoqué de lleno… Escogí lo que esperaba me hiciera subir la adrenalina al máximo nivel; elegí el desenfreno ante la virtuosidad. Opté por el recuerdo del delirio extremo que me traía la última vez que disfruté de un concierto de Children Of Bodom anteponiéndola a la elegante parsimonia que desgranó Fish hace unos años en este mismo festival ¡Y con esta elección metí la pata hasta el fondo…!  Children Of Bodom fueron una parodia de sí mismos, el antagonismo de lo que esperaba encontrarme en ellos. Empezando por Alexis, que actuó sin pasión, sin fuerza, sin agresividad a lo que se unió un aún verdísimo y estático nuevo guitarra Antti Wirman. Ni tan solo su hermano Janne Wirman a los teclados hizo que mis ganas de Headbanging se vieran motivadas a sacudirme. Sólo los clásicos “Hate Me!”, “Are You Dead Yet”, “Hate Crew Deathroll”, y “Everytime I Die” consiguieron de mi algo más que incredulidad ante lo que se estaba viendo sobre el Rock Stage. Según Alexis, seguramente este es el único concierto que COB dará este año en Suecia, y si los que van a dar en otros lugares son así, mejor obviarlos. Por suerte, tengo previsto no perderme a Fish en el Rock Of Ages de este año…

Tras mi decepción, y antes de acudir al concierto que Slash iba a ofrecer en el Sweden Stage, pasé por el 4 Sound para ver el inicio del concierto de Steve Grimmet con Grim Reaper, que por suerte, amortiguó un poco mi anterior decepción ya que si bien Steve está bastante pasado de quilos, en el inició de su concierto su voz pesó tanto como su cuerpo, demostrando su capacidad y buenos agudos en los intensos “Rock You To Hell”, “Night Of The Vampire” y “Wrath Of The Reaper”. Buen inicio de concierto, y por lo que me contaron, la cosa se mantuvo así hasta el final.

Ya un poco más repuesto de mi decepción ante el concierto de COB, pude dispensarme con el concierto de un Slash muy motivado, activo y contagioso en todo momento. Slash sigue acompañado por la gran voz de Miles Kennedy y respaldado por una banda acorde con lo que los dos frontmans nos propusieron, The Conspirators. El concierto se inició con una muestra de expresividad desbordante, con un intenso “You’re A Lie” que marcó la tónica a seguir: intensidad y destreza en la guitarra de Slash, una banda motivadora; y un Miles, que si bien su voz no estuvo en la mejor de las formas, sí supo moderarla para extraer de ella el máximo de los partidos. De su set destaco los momentos que nos hicieron vivir con: “Wicked Stone”, “Bent To Fly”,  o los covers de “Back From Call” (Slash) y de “Slither” (Velvet Revolver). Y no, no faltaron los temas de la época de Slash en los Guns ‘n’ Roses, temas que, desde luego, fueron los más disfrutados:“Nightrain”, “You Could Be Mine”, “Sweet Child O’ Mine” y “Paradise City”. Slash, Miles Kennedy y The Conspirators se mostraron sorprendentes y convincentes al por igual.

Airbourne

Airbourne

Ya iba siendo una costumbre; antes de dirigirme al escenario que había seleccionado para disfrutar del oportuno concierto a cubrir, me daba el gusto de poder ver algo de lo ofrecido por una banda a la que, de no haber coincidido en horario con la elegida por descarte, me hubiera gustado no perderme. En este caso fue Carl Palmer con su homenaje a ELP, aunque de su concierto sólo vi el inicio del primer tema, ya que Airbourne tenían tantas ganas de electrocutarnos con su rabioso Rock ‘n’ Roll en un concierto que iniciaron muy puntuales y que, desde el principio, nos dejó sin aliento. Furia, entrega, eficacia, dinamismo y vandálico divertimento fueron las bases para que la adrenalina brotase a Hectolitros frente al Rock Stage. Si bien Rose Tattoo y AC/DC han sido los maestros en los que Airbourne han reflejado sus inicios, ahora son ellos los que muestran una maestría digna de imitación. A los australianos no les costó meternos en situación y contagiarnos de su electrizante entrega, y, cosa rara en Suecia, el headbanging y algo de Slam aparecieron de forma unánime frente a las brutales embestidas que propusieron cañonazos como “Ready To Rock”, “Too Much, Too Young, Too Fast”, “Girls In Black”, “Black Dog Barking”, “Stand Up For Rock n Roll” y los bises “Live It Up” y “Running Wild”. Airbourne dejaron en nosotros una cicatriz que tardará mucho en ser sanada. Tras el conciertazo del cuarteto austral dos cosas se me hicieron imprescindibles: la grasa de la comida basura y una atemperada cerveza para volver a recobrar las revoluciones a un nivel, digamos que normal.

Con las pulsaciones a mil, quise disfrutar de otro momento de subidón y me dirigí a ver el inicio de unos Battle Beast que actuaban en el 4 Sound Stage y que, gracias a sus himnos fáciles pero efectivos, supieron motivar nuestras ganas y nuestras gargantas. Tenía curiosidad por comprobar cómo afronta los temas primigenios la nueva cantante, Noora Louhimo, versus a lo ofrecido por Nitte Valo. Lo cierto es que, aunque hay cierta similitud, Battle Beast ha perdido y ha ganado. Me explico: han perdido en expresividad y en ese contrafuerte de poder que distinguía a Nitte, pero a cambio con Noora han ganado en agudos, estética y volumen vocal. Ello hace que himnos como “Far Far Away”, “Madness”, “Black Ninja”, “Iron Hand” o “Enter The Metal World” se conviertan en verdaderas fiestas de heavy metal de base. Por cierto, es muy curioso comprobar cómo después de odas de alto poder metálico una banda puede llevar al mismo paroxismo a sus fans con un tema disco-heavy como “Touch In The Night”… ¡Interesante! Seguro que en el Rock Fest Barcelona Battle Beast serán una de las bandas más aclamadas.

Hacía ya más de cuarenta y cinco minutos que Toto estaban actuando en el Festival Stage cuando Battle Beast acabaron su concierto y me dispuse a ir a ver qué tal se estaba dando el concierto, pero al paso frente a la carpa del Rockklassiker lo que escuché me atrajo como lo hace la luz con una polilla. Y es que ahí estaba un cuarteto de músicos suecos que me dejó completamente anonadado por su expresividad y dirección musical. Fue como haber retrocedido a los años del Flower Power. Royal Ruckus son algo así como haber unido a los Black Crowes del ‘Amorica’ con la efectividad vocal femenina de Elin Larsson, la sueca vocalista de Blues Pills… Sinceramente desconocía a la banda, pero si os gustan las tendencias del Blues setentero y/o sois de los que os gusta la música bien hecha sin fronteras en los estilos, temas como “Burn” o “Bring the Light” os sorprenderán creo que tanto como a mí.

Hammerfall

Hammerfall

Aún era pronto para volver a tener que decidirme entre dos bandas a las que tenía ganas de ver y que coincidían en horario (Hammerfall y Exodus), por ello fue que me acerqué hasta el Festival Stage para comprobar qué tal estaba yendo el concierto de Toto, y lo que vi me entusiasmó sobremanera, tanto que, de no ser por lo ya disfrutado con Battle Beast y Royal Ruckus, me hubiera arrepentido de no haber estado durante todo el concierto de los pupilos dirigidos por Steve Lukather. Cuando arribé al frente del escenario mayor del festival, Toto acababan de interpretar un intenso “Great Expectations” y aún quedaba prácticamente media hora para que el reloj marcara el tiempo límite, el final del concierto. Por ello esperaba disfrutar al menos de cuatro temas, pero por sorpresa no fue así y los míticos hits “Rosanna” y “Africa” fueron los que, en un alarde de categoría y finura musical, coparon casi treinta minutos de maestría musical. Al menos en este tramo del concierto Toto estuvieron enormes; y según comentarios bastante generalizados, la actuación de los estadounidenses fue de lo mejor del festival. En fin, por desgracia mi poción para la duplicidad aún no está acabada…

De nuevo otro dilema ¿Hammerfall o Exodus?. Al final me decanté por quienes jugaban en casa, ya que no ha mucho que he podido ver a Exodus y me dejaron con un sabor un tanto agridulce –más por culpa del sonido que por su siempre brutal entrega-. Sea como sea, de nuevo estaba en el photopit del Rock Stage para disfrutar del power de una banda que ha ido ganando en técnica y melodía, en sacrificio de las cabalgaduras de doble bombo y los agudos-cosa que personalmente celebro-. Por esta previa entendido queda que con el tiempo Hammerfall se han asentado y madurado musicalmente –con ello no quiero decir que antaño no fueran buenos músicos- y sus temas se han vuelto más himnos de culto que de batalla. Buena muestra de ello fueron las entregadas moderaciones de Joacim Cansen las voces, las perfiladas guitarras de Oscar y Pontus o las bases de Frederick y Anders –bajo y batería, respectivamente- en “Renegade”, “Heading The Call”, “Let The Hammer Fall”, “Thresold”, “Hammerfall” o “Hearts Of Fire”. Una buena fiesta que recogió la entrega de un público que en primeras filas y que, durante gran parte del concierto de los cruzados del metal, cubrió el espacio con un bosque de cuernos.

Def Leppard

Def Leppard

Llegaba la hora esperada de los cabezas de cartel, que en esta edición del SRF no actuaban en el cierre, sino que lo hacían, acertadamente por parte de la organización, previamente a los conciertos que daban cierre a los tres días oficiales de festival. Este primer día fueron Def Leppard los que sorprendieron con un show más destacado de lo que me esperaba. Un buen montaje visual en el que deslumbraba una inmensa pantalla en la que las imágenes proyectadas daban uniformidad y enervación a un setlist en el que, a falta del nuevo álbum que los británicos aún están preparando, Def Leppard dieron repaso a buena parte de unos hits que me absorbieron casi tanto como la última vez que pude verles –México 2012-. Si sorprendente fue la calidad que nuevamente contiene la voz de Joe Elliot, también lo fue el buen estado de forma y la grata recuperación de un crack como es Vivian Campbell, que despuntó en las partes más destacadas de un concierto que inició de forma enervante con “Rock!Rock! (Till Your Drop)”, “Animal”, “Let It Go” y “Foolin’”, temas que dieron paso a un reposo para las cuerdas vocales de Joe que se apoyó en “Promises”, “Paper Sun”, “Love Bites”, “Armageddon It” y un solo –para mi bastante gratuito- por parte del bajo de Rick Savage, para moderarse y gravitar con los grandes coros que estos contienen. Tras esa parte, más calmada pero muy efectiva y atractiva, “Rock On” subió la una intensidad que se rompió con un “Two Steps Behind” en el que Elliot casi se lo montó a capella. Esos altos y bajos se dispusieron también como fórmula magistral en los siguientes en turno: “Rocket”, el baladón “Bringin’ OnThe Heartbeat” y el semi instrumental “Switch 625”, temas en los que el siempre activo Phil Collen se salió, tanto en las partes de punteo, como en unos solos que estuvieron siempre bien defendidos por un siempre sonriente Vivian Campbell. Llegados a este punto, la batería sintetizada de Rick Allen tomó su parte más evidente y los redobles de caja superpuestos al sonido de doble bombo destacaron proponiendo intensidad y animación a “Hysteria” y “Let’s Get Rocket”, que junto a “Pour Some Sugar On Me” -para mí, el tema más flojo de los interpretados-dieron final a un concierto en el que los Leppard aún tenían dos balas en la recamara; estas balas eran los bises, que sirvieron para confirmar la supremacía que siguen teniendo las composiciones del ‘Pyromania’ en directo. “Rock Of Ages” y “Photograph” nos hicieron dejar los restos en su acompañamiento. En el Sweden Rock, Def Leppard demostraron que felizmente su historia aún tiene muchos capítulos por escribir.

El frío y la penetrante humedad de la noche hicieron mella en muchos de los que se acercaron al Festival Stage y la retirada de público fue masiva. Pero, a pesar de las horas y las energías derrochadas ante la intensidad de los conciertos, aún subsistíamos una parte del público que nos negábamos a abandonar el espacio del festival hasta que este se cerrase completamente.

Por mi parte tenía curiosidad en saber qué tal se desenvolvía el nuevo cantante de Ghost, Papa Emeritus III. Por ello decidí pasar al foso de fotógrafos para poder verlo desde ahí, mientras realizaba la tarea de inmortalizar el momento a través del objetivo de mi cámara. Sobre mi impresión, os diré que los tres temas que vi de Ghost me dejaron bastante frío, ya que una de las partes más atractivas del sexteto sueco siempre ha sido la parte visual, y en este aspecto los cinco Nameless Ghoul han perdido parte de su encanto al aparecer con unas luciferinas mascaras que daban mucho menos juego que sus anteriores disfraces. Por su parte, Emeritus III ha perdido en agudos con respecto a su predecesor, Papa Emeritus II, para ganar en expresividad, acercamiento y modulación vocal -al menos en lo que respecta a lo ofrecido en “Genesis”, “The Pinacle To The Pit” y “Ritual”-.

Ghost no me convencieron. Necesitaba algo más enérgico y motivador, por eso me decidí a llegarme a la carrera hasta el Sweden Stage para volver a disfrutar con la explosiva locura de un Michael Monroe que guarda para sí el secreto de la caducidad. Espídico, motivador, desmadrado, gamberro; un huracán, un terremoto, un volcán en plena erupción, un felino hambriento… así es Michael cuando está sobre las tablas de un escenario. Pura energía, una bestia del rock ‘n’ roll. Por muy grande que sea el escenario en el que Michael actúe siempre, le falta espacio en el que desenvolverse. No importa que su estilo musical no te acabe de llegar –no es mi caso-. Únicamente ver el espectáculo que él solo propone ya es una premisa para no perdérselo, y si además se recrea de manera salvaje en temas como “Modern Day Miracle”, “Million Miles Away”, “Up Around The Bend” –estos dos últimos con Monroe empuñando su saxofón-, “Dead, Jail Or Rock n Roll”, el cover del mítico “Nothin’ Is Allright” y el de un intenso “Radar Love”, que sirvieron para que Michael se paseara cantando entre el público y acabara destrozando cada uno de los pies de micros que había sobre el escenario, se convierte en algo imprescindible. No es simplemente rock ‘n’ roll… ¡Pero me gusta! Me pregunto qué hubiera pasado si este concierto Michael lo hubiera dado dentro del acelerador de partículas de Suiza. Seguramente en el mundo habría un antes y un después…

Destrozado, casi sin poder caminar, me dirigí con la tenue luz del sol de medianoche hacia mi tienda de campaña en la que caí a plomo.

Texto y fotos: Josep Fleitas

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3 comentarios

  • Juandie says:

    Como he disfrutado leyéndome esta extensa segunda jornada del SWEDEN ROCK con mejores bandas que en su primera jornada aunque las que más sobresalieron en este dia fueron SLASH,AIRBOURNE,HAMMERFALL,SPIKE (THE QUIREBOYS) y su proyecto y sobre todo esos DEF LEPPARD que a pesar de llevar muchos años alejados del rock ese dia realizaron un gran concierto con sus temas más clásicos y potentes.Aunque lo que más alegro es de la recuperación del siempre fenomenal VIVIAN CAMPBELL.Deseando leerme la tercera jornada!!!

  • x.x.x. says:

    HABRÁ QUE ESPERAR A VER LA PSEUDOCRÓNICA DEL JUANDI , PARA REIRNOS UN POCO.
    EL ES FELIZ CON SUS TONTERIAS , ASÍ QUE DEJEMOSLE DISFRUTAR AL CHIQUILLO.

  • Juandie says:

    Las tuyas si que son de RISA, AMARGAO (xxlll) aunque con el paso del tiempo se han convertido en PENOSAS (xxlll)!!!

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