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Crónica de King Crimson: El rey en los altares

24 noviembre, 2016 12:03 pm Publicado por  1 Comentario

Palacio Municipal de Congresos, Madrid.

El pasado lunes (el martes repitieron actuación) en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid nos quedó constancia de por qué King Crimson es uno de los pilares del rock progresivo y su evolución durante varias épocas. Con un despliegue sonoro extraordinario, lleno de momentos sublimes y desgarradores, y unos músicos en estado de gracia, nos transportaron por un viaje psicodélico y explosivo, en el que las percusiones jugaron un papel transcendental, recorriendo muchos de sus temas míticos y conquistando a un entusiasmado público que, desde la perplejidad y la admiración, abarrotaba la sala.

Con las entradas agotadas desde hace mucho tiempo, y sabiendo que no se había autorizado la presencia de fotógrafos durante la actuación, las expectativas eran muy altas sobre lo que la legendaria formación nos iba a ofrecer. Además, dos grandes letreros delante del escenario y un discurso, que se iba a repetir varias veces por megafonía, nos alertaban de que los teléfonos móviles estaban totalmente prohibidos.

En un tono entre amable e irónico, nos invitaba a grabar este concierto prescindiendo de nuestras cámaras y móviles de última tecnología, y usando nuestros ojos y oídos. Nosotros obedecimos sin rechistar.

A las 9 y 15 minutos de la noche, con quince minutos de retraso sobre el horario anunciado, hicieron aparición los miembros de la banda. En la primera fila del escenario, y de izquierda a derecha, se situaron Pat Mastelotto (batería y percusión), Jeremy Stacey (batería y teclados) y Gavin Harrison (batería). Detrás de ellos, y elevados en una tarima, de izquierda a derecha estaban colocados Mel Collins (saxo y flauta), Tony Levin (bajo, stick y coros), Jakko Jakszyk (voz solista, guitarra y flauta) y Robert Fripp (guitarra y teclados).

king-crimson-interior

El repertorio de cada recital de King Crimson se decide unas horas antes del concierto y no suele repetirse. Teniendo como base una treintena de piezas ensayadas, suelen utilizar veintitrés o veinticuatro en cada show. Su primer recital en Madrid, tras su última aparición en la capital hace trece años en el Patio del Cuartel de Conde Duque, en la gira de ‘The Power to Believe’, comenzó después de una pequeña afinación con “Larks’ Tongues in Aspic (Part 1)”. Esta larga pieza de más de once minutos apareció en su álbum homónimo de 1973, siendo una de sus grandes creaciones instrumentales y, durante su interpretación, Mel Collins nos hizo un guiño, incluyendo un pequeño fragmento del himno español con su flauta. Siguieron con “Picture of a City” y una envolvente “Peace: An End”, ambas de su segundo trabajo ‘In the Wake of Poseidon’, intercalando “Hell Hounds of Krim”, una agresiva y enérgica composición.

En estos primero minutos, pudimos comprobar uno de los grandes atractivos de este concierto: la actuación de los tres galácticos de las baquetas. Fripp les había otorgado esa primera línea, reservándose él mismo un lugar de privilegio más elevado, desde el que dirigía y observaba todo como un gran estratega. Mastelloto, Stacey, y Harrison realizaron una auténtica masterclass de manejo de las baquetas, platos, bombos, y la percusión; los tres tocaron de forma sincronizada con escrupulosa precisión, alternándose en ocasiones o batiéndose en duelos imposibles, en los que nuestra mirada no sabía qué frente atender.

“Cirkus” nos ofrecía la versión más jazzística de la banda, con un papel protagonista de Collins con el saxo, para pasar a “Red”, en el que las guitarras de Jakszyk y Fripp pidieron paso con fuerza. Tras un épico e introspectivo “Epitah”, con esas letras apocalípticas y la presencia conductora del mellotrón, se cerraba esta primera parte con un fulgurante “Larks’ Tongues in Aspic (Part 2)”, que lograba levantar al público de sus asientos antes de la pausa.

king-crimson-madrid-finalTras los veinte minutos de descanso, “Lizard”, del álbum del mismo título de 1970, nos volvía a sumergir en el universo de King Crimson, pasando después por un auténtico ejercicio de frenesí sonoro como era “Indiscipline”. Uno de los momentos más aclamados llegó con la interpretación del himno fundacional de la banda “In the Court of the Crimson King”, en la que las flautas de Collins, el bajo de Levin y los teclados de Stacey tuvieron un gran peso en el desarrollo de esta magnífica canción, santo y seña del mundo progresivo.

Con “The Letters”, un corte de marcados contrastes, con momentos tranquilos y otros desquiciantes, y “Sailor’s Tale”, en el que Stacey se aplicaba con los teclados rememorando el mellotrón y Fripp se lucía con el mítico solo de guitarra, nos trasladaban a su álbum ‘Island’. Se sucedieron “The Construkction of Light”, “Meltdown”, “Radical Action II”, instrumental escrita por Fripp; o la sofocante y fabulosa “Level Five”, para desembocar en una canción muy deseada por todos: “Starless”, pieza cumbre de aquel disco ‘Red’ de 1974 que dio por finalizado este segundo acto.

Los aplausos no terminaron hasta que el septeto volvió a salir para poner el broche final con una breve “Banshee Legs Bell Hassle” seguida por el excelso “21st Century Schizoid Man”, que recibió grandes ovaciones en una versión muy metálica. En ella, Gavin Garrison tuvo su momento de lucimiento, confluyendo en un crescendo con el público entregado y ovacionando a estos músicos que parecían llegados de otra galaxia. Como nos habían avisado antes, cuando Tony Levin sacó su cámara de fotos, fue el momento de que el público hiciera lo mismo con sus cámaras y se lanzara a fotografiar a la banda saludando y despidiéndose de todos. Hasta el frío Robert Fripp hizo lo propio con una enorme sonrisa de satisfacción.

A punto de llegar al medio siglo de vida, tras algunas mutaciones y cambios desde la formación original, King Crimson, con Robert Fripp a la cabeza, se muestra como una formación muy sólida, virtuosa, y excelsa, en su elaborado y complejo repertorio, que trasciende el rock progresivo o sinfónico y lo eleva a los altares de la música clásica. Música será inmarchitable con el paso del tiempo.

 

Texto: José Luis Martín.
Foto directo (móvil): Sergio Julián (@sergio42)

Setlist:

Parte 1: Larks’ Tongues In Aspic I / Pictures of a City / Hell Hounds of Krim / Peace: An End / Cirkus / Red / Devil Dogs of Tessellation Row / Easy Money / Epitaph / New Song / Larks’ Tongues In Aspic II

Parte 2: Lizard / Indiscipline / The Court of the Crimson King / The Letters / Sailor’s Tale / The Construckction of Light / Meltdown / Radical Action II / Level Five / Starless

Bises: Banshee Legs Bell Hassle / 21st Century Schizoid Man

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1 comentario

  • Pastichoni says:

    Excelente crónica! Yo estuve en el concierto del día siguiente, y fue igualmente espectacular y memorable. Uno de las mejores experiencias musicales que he tenido en mi vida!

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