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CINDERELLA: GLAM TEÑIDO DE BLUES

13 junio, 2011 1:00 pm Publicado por  4 Comentarios

Sala Rock Star Live, Barakaldo

Cita con la nostalgia en plena noche de sábado para recrear un pasado de glam teñido en blues, marca de una de las casas más insignes de Filadelfia: Cinderella. Los americanos venían para celebrar su vigésimo quinto aniversario en una pequeña gira europea de once conciertos que se inició en Madrid, Barcelona y Barakaldo. El resto de países se tendrán que conformar con una sola fecha.

A diferencia de otras bandas que se aprovechan del legado pasado con uno o pocos miembros originales, la formación de Cinderella sigue siendo la más clásica, la que dio vida a sus tres primeros discos. Tom Keifer (voz y guitarra), Jeff LaBar (guitarra), Eric Brittingham (bajo) y Fred Coury (batería). Una poderosa razón unida a las dificultades de verles a este lado del Atlántico hacían que el 11 de junio estuviera marcado en rojo para todos los amantes del hard rock.

Jorge Salán y su trío fueron los primeros en liza en la Rock Star a base de un rock melódico plagado de alardes guitarreros, bien cuajados por Jorge. Terminaron dedicando el concierto a Gary Moore para dar paso a Cinderella, a quienes muchos llevaban toda una vida esperando.

Una gran entrada compuesta en su mayoría por seguidores de la vieja guardia edulcorada con unos cuantos adolescentes que lucían sus mejores galas glam daba la bienvenida a los de Filadelfia, una banda que despegó en la segunda mitad de los ochenta gracias en parte al impulso de sus mecenas; Bon Jovi.

Fue precisamente con dos canciones de su debut, “Night Songs”, el disco más glammy, con las que abrieron en Barakaldo: “Once Around The Ride” y la pegadiza “Shake Me”. Las deficiencias de sonido poco a poco se fueron reduciendo hasta conseguir un resultado más que óptimo en el resto del show.

Los cuatro estandartes de Cinderella y un teclista de apoyo hicieron la primera parada en una estación muy especial; “Heartbreak Station”, con un Tom Keifer que se lució con su mejor voz en los momentos emotivos, tocó la acústica y hasta un lap steel, curioso artefacto de cuerda para tocar slide muy ligado con el country y el bluegrass. La presencia de Keifer con su halo de estrella del rock y las poses de LaBar llenaban buena parte del escenario.

“Somebody Save Me” y “Night Songs”, ambas de su debut, pusieron la efervescencia glam mientras “The More Things Change”, el tema que abría “Heartbreak Station”, fue uno de los que mayor ovación se llevó en la Rock Star. Keifer alternaba la Telecaster en los temas más rockeros con una Les Paul para cuajar los solos con mayor sentimiento. El peso de Keifer con la guitarra es esencial en Cinderella, siempre bien compaginado con Jeff LaBar.

En ese instante el segundo disco tornó en protagonista con una intensa “Coming Home” seguida por “Second Wind” y “Don’t Know What You Got  (Til It’s Gone)”, sin duda uno de los momentos álgidos de la noche. Keifer a pesar de su voz irregular volvió a brillar en las partes lentas. La traca estalló con “Nobody’s Fool” y “Gypsy Road”, dos de los mayores clásicos de Cinderella.

No por esperado fue menos decepcionante. Apenas llevaban 55 minutos cuando se encaminaron hacia los camerinos. Y lo peor fue que los bises solo constaron de dos canciones: el sensacional aroma blues de “Long Cold Winter”, todo un temazo monumental, y “Shelter Me”. En total poco más de una hora de concierto donde no se pueden poner excusas. Vale que es habitual en la banda, que si la voz de Keifer tiene limitaciones… Cuatro temas más hubieran maquillado perfectamente una actuación que gustó, pero que dejó a los fans con ganas de más. Cuando Blackie Lawless ha hecho lo mismo con sus W.A.S.P. se le ha criticado duramente y con razón, así que el mismo castigo merecen también Cinderella.

Por lo demás, la elección de los temas había sido impecable, la interpretación más que notable y la voz de Keifer aprobada, que no es poco para un cantante que ha atravesado por muchas lagunas. Por eso al final sensación general fue agridulce tras un buen pero escaso concierto que se había pasado en un abrir y cerrar de ojos. El hard rock bluesy se difuminó tres cuartos de hora antes de la medianoche para que la ‘Cenicienta’ tuviera tiempo de sobra para llegar al hotel…

Texto y fotos: Pedro Alonso

SET LIST

“Once Around The Ride”

“Shake Me”

“Heartbreak Station”

“Somebody Save Me”

“Night Songs”

“The More Things Change”

“Coming Home”

“Second Wind”

“Don’t Know What You Got (Til It’s Gone)”

“Nobody’s Fool”

“Gypsy Road”

————–

“Long Cold Winter”

“Shelter Me”

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Esta entrada fue escrita por Redacción

4 comentarios

  • claudia dice:

    a mi me a encantadooooo sin duda los vi en madrid y en bilbao y con esto ya son 3 conciertos de cinderella que veo y es impecable todavia kiero mas son increibleeeeeeeeees lo maximo merecio la pena todo el pedazo de viaje k hice son unicos..

  • Jorge dice:

    La verdad es que la expectación por ver a Cinderella en nuestro país, tras su última y única visita en Madrid hace un año exactamente era máxima. Me apresuré por llegar a la sala Rock Star de Barakaldo una hora antes de la apertura de puertas, con el fin de asegurarme un buen puesto en la parrila de salida. Cual fue mi sorpresa al encontrarme a chicos de temprana edad, 17-18 años, que esperaban en la cola aplicándose laca en sus cardados cabellos. Lucían camisetas de grupos heavys (Wasp, Mötley Crüe) y su indumentaria de nenas sacada de plena escena angelina de mediados de los 80 me transportaban a aquella época dónde el Heavy reinaba por encima de cualquier estilo. Buena manera de calentar antes de un show. Un 10 por los chavales, estaban ilusionados de verdad.

    Pues bien, se abrieron las puertas de la sala y me situé en segunda fila. Tras una larga espera después de la puesta en escena de Jorge Salán, quien cumplió sobradamente con su papel detelonero, saltaron al escenario los tan esperados Cinderella.

    Mi primera impresión fue bastante sorprendente al comprobar in situ el estado de Tom Keifer. Su cara nos desvela épocas de excesos y su estado físico era limitado y daba la sensación de estar haciendo un gran esfuerzo durante el concierto, y eso que el mismo no se prolongaría más allá de los 70 minutos. El estado de su voz obviamente no es como antaño, máxime si tenemos en cuenta una operación de las cuerdas vocales que por poco le apea de su labor de cantante. Bajo mi punto de vista ha perdido potencia y suena bastante forzada, a pesar de todo mantiene esos matices característicos del Sr. Keifer a la hora de cantar. El resto de la banda presentaba un estado de forma bueno sobre todo Jeff LaBar que no paró de moverse. Fred coury bien a los parches. Me llamó la atención que todos los miembros de la banda a excepción de Fred vestían con los atuendos típicos de este tipo de bandas que han sabido combinar imagen con música a la perfección. Pues Fred vestía con una camiseta lisa granate y unos vaqueros, vamos que yo es lo que me pongo para bajar a por el pan los Domingos. Los demás componentes vestían de cuero con detalles como cadenas o pañuelos largos, chalecos, etc.

    La banda fue descargando todos sus Greatest Hits uno tras otro con un pequeño “pero” bajo mi punto de vista. El espacio que había entre una canción y otra no ayudó mucho a que el concierto tuviera una continuidad, ya que la mayoría de las veces se apagaban las luces del escenario una vez acababa un tema y ni Tom Keifer ni ningún otro miembro del grupo se dirigía a los presentes mientras el equipo técnico de la banda se dedicaba a cambiar la caja de Fred, poner pies de guitarra con acústicas encima, teclados…

    El Set – List tuvo todos los éxitos que cabía esperar pero la duración del concierto no fue acorde a varios aspectos, a saber:

    1) Precio de la entrada. Sobre unos 35 €.
    2) Primera vez que nos visitaban en el norte de la península.
    3) 4 discos dan para mas repertorio.
    4) El público estaba ya cogiendo una buena temperatura en los motores cuando resulta que se despiden como si fueran a perder un avión.

    El sonido fue bastante bueno (al menos con tapones en los oidos). Desde la segunda fila los pasajes de Jeff a la guitarra rítmica casi ni se oían (imagino que desde filas más retrasadas se escucharía sin problema por los videos registrados en You Tube)

    En conclusión un concierto en el que por fin puede quitarme la espina de ver a Cinderella pero me hubiera gustado que incluyesen 4 temas más. Buen sonido, tocaron sus temas clásicos y mostraron un estado de forma bastante justito pero fue suficiente al menos para los 70 minutos de concierto. Quizá media hora más hubiera sido demasiado para Keifer y sus huestes.

    La pregunta es ¿la banda se ha marchado satisfecha? Como todos los shows que ofrezcan sean tan cortos no sé si en próximas visitas tendrán público.

  • jose dice:

    pues yo estoy mas que conforme y cada vez que vengan yo tambien ire a verlos lo del dinero y el tiempo del concierto ya lo sbiamos de sobra si emos ido a sido por gusto totalmente impecable gran grupo conciertazoooooooooooooooooo sin dudas ire mil veces si hace falta me e kedado con ganas de mas…..menos quejarse ya se sabia de sobra el tiempo asi k a apoyar mas este grupo poco valorado grandes!!!!!!!!!!

  • Andrés dice:

    Buena crónica que añadir a la de esta web, gracias Jorge. Hombre, a mí también me parece abusivo el precio de la entrada por ese tiempo, pero ya se sabía de antaño, así que no creo que los que fueran les fuese a sorprender mucho. Los excesos y la casi pérdida de voz de Tom Keifer y sus numerosas operaciones es evidente que han acabado haciendo mella en él, pero al menos Cinderella sigue ahí, que no es poco… W.A.S.P. son otros que tocan una hora y a mí me gustaron, pero sí, reconozco que es poco. Pero repito, la edad, la voz, los excesos, los numerosos conciertos que tienen que dar… es normal que tengan que reservarse. SALUDOS

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