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AZKENA ROCK FESTIVAL’09:EL TRIUNFO DE LOS TAPADOS

19 mayo, 2009 3:37 pm Publicado por  – 1 Comentario

Un año más, el festival vitoriano se daba cita con su pléyade de seguidores en el recinto de Mendizabala, aunque con una ligera variación de fechas, pasando del ya tradicional septiembre a mediados de mayo, lo que trajo consigo un sol de castigo durante el día, y un frío más que considerable durante la noche. Alice Cooper y The Black Crowes, una de las peticiones más reiteradas entre los seguidores del festival, constituían los principales reclamos de una edición que congregó a 34000 personas a lo largo de los tres días, confirmando los aires de recuperación que vivimos en 2008. Sin embargo, los conciertos que serán más recordados de la presente edición son los de Eli ‘Paperboy’ Reed y The Toy Dolls, dejando a las claras una vez más que un festival es siempre mucho más que los cabezas de cartel.

La jornada inaugural tenía como principales bazas a The Breeders y a Juliette Lewis, un cartel algo descafeinado a decir verdad, que encima se vio torpedeado por un sonido infernal durante toda la jornada, y por una baja asistencia de público como consecuencia de ser el jueves un día de diario.

Como nota a destacar del día, el sentido homenaje de Burning al tristemente fallecido Antonio Vega, de lo mejor del día. The Breeders, el otro grupo de la integrante de Pixies Kim Deal, demostró una vez más la falta de chispa que parece haber invadido a todos los componentes de Pixies, a los que mejor les iría si se quedasen en casa. A continuación, Juliette Lewis y su nueva banda, The New Romantiques, intentaron animar el ambiente con el típico show de Juliette, ya visto anteriormente en el festival, bajando y tirándose entre el público, y mostrando una vitalidad con la que intenta tapar las carencias de una banda a la que ser cabeza de cártel le viene grande.

Y para rematar la primera jornada, Hardcore Superstar, grupo sueco que combina el Trash y el Sleaze y que nos ofrecieron los mejores momentos del día, con un directo muy potente. Hubiera sido mejor poder disfrutarlos antes, pues a las dos menos cuarto de la mañana el público había disminuido considerablemente, alejado quizás por las anodinas actuaciones anteriores.

Llegamos el viernes con los ánimos renovados a pesar de la lúgubre jornada inicial, y empezamos nuestro periplo viendo a Eli ‘Paperboy’ Reed.  Aún admitiendo que no conocíamos apenas su música, los rumores hablaban de conciertos realmente espectaculares, ¡y menos mal que hicimos caso a los rumores! Sobre el escenario, un tipo blanco, joven, con pinta de joven ejecutivo, pero en cuanto suenan los primeros acordes todo eso deja paso a una especie de reencarnación de Ottis Reading  y Sam Cooke en uno, con una potencia vocal inusitada, y una banda que le acompaña a la perfección.

Así, Eli inundó la carpa del mejor soul y, aunque no sea el estilo más cercano a un seguidor del Azkena, consiguió que toda la carpa saltase, bailase y corease a su antojo, como si de un auténtico predicador de Harlem se tratase, y arrancó probablemente la mayor ovación de todo el festival. Todo un descubrimiento. A continuación, era el turno de Bad Brains, pero por desgracia se cayeron a última hora del festival y fueron sustituidos por UK Subs, lo que no evitó la decepción del público, así que nos fuimos a ver lo que eran capaz de dar de sí The Zombies, mítico grupo de los 60 cercano a The Beatles y The Beach Boys.

Con una voz en perfecto estado a pesar de los años, desgranaron sus clásicos extraídos de Oddesey & Oracle, mención especial para “Time Of The Season”, la gran esperada por el público. Quizás sea mejor disfrutarlos en una sala pequeña, pero dejaron buen gusto de boca. Turno luego para Soul Asylum, ídolos juveniles de muchos de los congregados, y una de las grandes bazas del día.

Se esperaba mucho de la reunión y, sin defraudar, ofrecieron un concierto con altibajos. Un comienzo un tanto errático y apagado (con alguna cerveza de más) hizo temer lo peor, pero poco a poco fueron metiéndose en faena y a partir de “Runnaway Train” ofrecieron una parte final muy entonada, consiguiendo una gran respuesta por parte de un público deseoso de que aparecieran en escena The Black Crowes. Los hermanos Robinson y sus cuervos ofrecieron un show de 2 horas, de lo más largo que se recuerda en el lugar junto con Pearl Jam, y con un setlist al que se le pueden poner pocos peros.

Empezando con “Sting Me” y “Twice As Hard” dejaron a las claras que no iban a olvidarse de sus comienzos, que intercalaron sabiamente con temas más recientes como “Goodbye Daughters Of The Revolution” y “O Josephine”. El grupo dio lo que sus seguidores esperaban de ellos, con un sonido perfecto, con Chris echándose encima al grupo con sus bailes y con una ejecución perfecta, terminando con el clasicazo “Thick N Thin” como bis. Sin embargo, a un servidor dicha fría perfección le dejó un regusto algo agridulce, como si fuera un show algo robotizado y predecible. Quizás estuviera imbuido aún por el huracán de Eli, pero me quedé con ganas de algo más. Y para echar el telón al día, los japoneses Electric Eel Shock.

Con su mezcla de punk y rock y un batería que apareció en escena en pelotas excepto por un calcetín que cubría sus partes, sorprendieron al público y consiguieron mantener la atención de muchos a pesar de tocar tras los cuervos negros.

­­­Y llegamos al sábado. Conseguimos arrastrarnos a la carpa a un horario tempranero para disfrutar de Woven Hand, en lo que por momentos pareció la reencarnación de Joy División por la oscuridad del sonido y la profundidad de la voz de David Eugene Edwards. Un buen comienzo de jornada, que se vería secundado a continuación por Rob Younger y sus The New Christs, y sobre todo por un gran Mike Farris con su nuevo grupo, The Roseland Rhythm Revue, que volvió a inundar la carpa del mejor sonido soul (además, nos deleitó por partida doble, pues había actuado previamente a mediodía en el centro de la ciudad). Sin llegar al nivel ni a la respuesta que obtuvo Eli ‘Paperboy’ Reed, nos ofreció una actuación más que notable. Molly Hatchet ofreció a continuación un concierto muy respetable aunque no arrancó una gran respuesta del público, que sorprendentemente (para el público Azkenero) se agolpó para asistir al concierto de The Soundtrack Of Our Lives.

Los suecos dieron un recital muy intenso, con el regusto del mejor rock clásico, con Ebbot Lundberg en su perfecto rol de maestro de ceremonias y embutido en su ya consabida túnica, quitándose así por fin la espina de cancelaciones anteriores en el festival. La carpa se les quedó pequeña, esa es la verdad.

Los neoyorquinos Fun Lovin’ Criminals sirvieron de aperitivo (aunque su actuación se quedó muy lejos del festivo show que ofrecieron en la edición de 2004) para Alice Cooper, plato fuerte sin duda del día. Una vez más, Alice ofreció lo que el público esperaba de él, con su teatrillo de bailarinas, monigotes, asesinatos fingidos y demás parafernalia para adornar todos sus clásicos.

Así, “Under My Wheels”, “Elected”, “Poison” o “School’s Out” resonaron en la noche vitoriana. A pesar de ello, no convenció del todo a la parroquia, que respondió tibiamente a un Alice visiblemente cansado, lejano a la forma que demostrara hace no tanto tiempo en su última visita a España, y es que está claro que los años no pasan en balde.

Y para cerrar el festival, The Toy Dolls tenían la papeleta de lidiar con un público algo frío tras la actuación previa. Sin embargo, aún en condiciones adversas y sin ser la gran baza teóricamente del día, sorprendieron con un concierto lleno de potencia, un sonido rápido, vigente y convincente, y una actitud que es la que le había faltado anteriormente al bueno de Alice.

Una hora de concierto prácticamente sin respiro, y temas por todos conocidos como “Nellie The Elephant” provocaron un pogo contínuo en las primeras filas que sirvió de broche de oro y nos dejó a todos con un sabor de boca inmejorable. Y es que no sólo de cabezas de cartel viven los festivales.

Daniel Herranz

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