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ALICE COOPER: EL QUE TUVO, RETUVO

25 noviembre, 2010 5:21 pm Publicado por  6 Comentarios

Palacio de Vistalegre, Madrid

(7/10)

Ni petardazos por doquier, ni llamas de infarto le hacen falta a Vince Furnier para ofrecer un espectáculo de altura donde el aspecto visual es tan importante como el musical; y eso que en España vimos una versión reducida de lo que puede llegar a ser su producción escénica. Él inventó el shock-rock y sigue siendo el máximo exponente de esa mórbida teatralidad llevada a los conciertos.

En el extremo contrario, los teloneros en Barna y Madrid, THE BLACK ROSE ROAD, que salieron con lo puesto a desgranar unas canciones que tienen algo del aire sureño de los Black Stone Cherry más cañeros, un barniz de pedales de efectos y stoner-rock y, sobre todo, una herencia acusada de Metallica. Los de Mataró son rockeros metaleando, o metaleros rockeando, como se prefiera. El caso es que, a pesar de la bola de graves con la que llegaban hasta nosotros, arrancaron aplausos con temas como “Animal” o “Hell awaits” y las ganas que le pusieron al tocarlos, consiguiendo salvar la barrera idiomática del inglés. Voz –y micro- a lo Hetfield, un guitarra pentatónico pero muy hábil (lástima que se quedara sin sonido durante un buen rato en “Save our souls”), un kit de batería simple aunque bien aprovechado y un bajo que retumba en el pecho conforman la base sonora de esta prometedora banda que cuenta en su haber con un LP: ‘Feed the circle’.

Es una lástima que a un artista con más de 40 años de historia y los mismos de vigente influencia le tengan que tapar las gradas por escasez de público. Ni siquiera se llenó la arena de la plaza. Eso sí, junto a la gente de a pie se personaron muchos músicos que crecieron con las canciones de ALICE COOPER: Los Suaves casi al completo, Manuel Martínez de Medina Azahara, su hijo Mart de Estirpe, gente de Hamlet, Tibu de Banzai, Juan Márquez de Coz, Manolo Arias de Atlas (telonero en Santiago que decía querer ver el comienzo del show pues en Galicia no podría)… También me comentaron que estaba Alaska, pero yo no tuve el “gusto”.

Tras una intro orquestal cae el enorme y colorista telón que cubre todo el escenario, mostrando un decorado del mismo tamaño con el rostro del artista impreso; justo delante de éste, dos monstruos, uno en cada esquina, y dos plataformas laterales desde donde los guitarristas Keri Kelli y Damon Johnson ya han empezado a tocar “School’s out”. Alice domina la escena desde el principio con su bastón. Con él hará una señal y parará el tema a la mitad, enfrascándose entonces el grupo en la interpretación de “No more Mr. Nice Guy”, durante el cual por primera vez pega a uno de sus técnicos, también disfrazados, además de acabar lanzando el bastón al público.

Otro “pipa” le pasa un pie de micro con forma de esqueleto para “I’m eighteen”. Con esos tres temas de inicio, tiene ya al público ganado.

Los guitarristas vuelven a irse a las plataformas para la más moderna y metalera “Wicked young man”, Alice saca gorra tipo nazi y un bastón-espada con el que atravesará a uno de sus técnicos, los otros le ponen la camisa de fuerza y le sientan. De esa guisa cantará la semi-acústica “Ballad of dwight fry” hasta que aparece en escena durante el solo la guillotina. Después de un ritmo marcial le decapitan, paseando luego él la cabeza por el escenario.

Justo antes de que comience “Go to hell” (¿qué pensará su dios de una letra como aquella?) patea a un miembro del equipo y le sacan un sombrero de plumas y unas maracas. Aún sigue enseñándole su cabeza a los músicos cuando aparece la enfermera (no entendí el nombre aunque creo que ya no es Calico, su hija) a pasear curvas por el escenario. Cuando nos queremos dar cuenta nos han dado el cambiazo con una de trapo, que es la que se pone Cooper sobre sus rodillas, zarandeándola y arrastrándola del pelo (a tan sólo unas horas de que fuera el Día de Internacional Contra la Violencia a la Mujer, pero esto es sólo parte de un show, no se lo tengáis en cuenta, chicas!), durante la interpretación de “Cold ethyl”.

En “Poison” se reserva un poco pero la verdad es que el cantante rayó a buen nivel. “I need a little poison!”, grita antes de que la enfermera le atraviese con una jeringuilla de proporciones descomunales.

Para “From the inside”, mientras la chica baila sensualmente arriba, coge una botella y hace como que bebe, pues la letra es una clara alusión a los tiempos en que se autodestruía (es abstemio desde finales de los 70). Los guitarras se lucen en el solo doblado. Justo después la moza devuelve a Alice al escenario en silla de ruedas con inmaculada indumentaria hospitalaria y le ofrece un lindo espectáculo echando chispas cuando lleva una radial hasta su entrepierna, cubierta por una pieza metálica; fue el preámbulo perfecto para “Nurse Rozetta”. Con “Be my lover” Alice se levanta de la silla mientras la enfermera se quita prendas al trasluz, al otro lado de una mampara. El cantante se pone una de sus medias en la cabeza, con la que después la estrangulará. Aparentemente vuelve a ser una mujer de trapo la que de nuevo está sobre sus rodillas para “Only women bleed”, aunque en un momento dado –glorioso ilusionismo- se levantará, provocando nuestra sorpresa. Él se pone su peluca y vuelve a tratarla con desprecio hasta que los técnicos le llevan a la horca. Con el lazo al cuello cantará la bonita balada “I never cry” antes de que ella le haga caer. De seguido los músicos muestran todos sus habilidades en una pieza instrumental que se presta a ello: “The black widow”. Mientras Alice se está poniendo su traje de patas de araña y cogiendo el bastón para reaparecer subido a una especie de púlpito enorme desde donde cantará la pseudo-industrial “Vengeance is mine”, que cierra bramando “Revenge!”.

En “Dirty diamonds” lanza a las primeras filas unos collares que simulan ser de diamantes; está generoso y para “Billion dollar babies” sacará billetes trinchados en un sable que también acabarán en manos de los fans. Se venga de la enfermera una vez más decapitándola en “I love the dead”. Caracterizada como la mujer del monstruo de Shelley y junto a una especia de Godzilla volverá la chica en “Feed my Frankenstein”.

Aprovechará Cooper la rockanrolera “Under my wheels” para presentar a la banda, que completan, aparte de los citados hachas, el bajista Chuck Garric y el batería Jimmy DeGrasso. De la chica nos dice en inglés “Es guapa, es peligrosa, ¡y me odia!”.

No se hacen esperar para volver al escenario con la festiva “Elected”. Alice luce ahora traje y sombrero de copa plateados, además de una bandera de España que acabará clavada en el escenario. Me hace reír cuando señala al tuntún a gente del público con expresiones como “Not you, but you, you maybe” acerca de sus posibilidades como candidatos en unas elecciones.

El reprise de “School’s out” nos hace saltar aún más que al comienzo del concierto. El frontman baila, juega con el bastón y pincha globos antes de que se despidan de nosotros saludando todos juntos.

Se hizo y fue corto, no llegando a la hora y media de actuación, lo que a mi juicio ha de restarle puntuación al concierto. Por mi parte yo echo en falta en sus repertorios temas de procedencia variada como “Welcome to my nightmare”, “Killer” (que sí ha tocado en otros lugares por lo que nos “robó” una canción), “Freedom”, “Love is a loaded gun” o incluso entre el material moderno la deliciosa “Novocaine”.

Destacar por último que Alice se ha sumado a la última moda mercantilista, y por 20 euros podías llevarte a casa en una memoria USB el concierto que acababas de presenciar.

Texto: JUAN DESTROYER
Fotos: ANTONIO MARTÍN

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