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MISTER MACHÍN: Presentación de ‘Life Itself’ en el Teatro Clunia, Burgos

24 marzo, 2010 1:20 pm Publicado por  – 1 Comentario

Impresionados, así es como se quedó la expedición de esta casa cuando todo llegó a su fin, tras el esfuerzo realizado por la banda burgalesa para dar el mejor pistoletazo de salida a su segundo trabajo.

De ruta

Junto a la impresionante catedral

La historia comenzaba bien temprano en pleno centro de la ciudad, donde nos encontramos con César y Mónica, sufridos y nerviosos managers, por resumir todas sus funciones con una palabra, que nos recibían a los pies de la archiconocida catedral con el protagonista de la historia, el nuevo disco de la banda, en las manos. El tiempo no acompañaba, pero eso no fue impedimento para que comenzáramos la visita turística por el casco histórico mientras esperábamos a encontrarnos con el resto del grupo.
La noche no solo nos depararía la actuación de Mister Machín, sino que, para dar más empaque a la cita, tres bandas más completaban el cartel, Moondomain, que llegaban desde La Rioja, y los también burgaleses Eslabón y Entrevías. Ya dentro del teatro, en una primera visita de aproximación nos encontramos con todos ellos preparando cada detalle sobre el escenario.

Entre los músicos también quisieron sumarse a la especial velada Oscar Calvo, violinista de Cronómetrobudú, la otra gran banda del lugar y Cholfo, maestro de las seis cuerdas local en primer término, además del hombre tras los botones en la grabación de ‘Life Itself’.

A sus espaldas el Arco de Santa María

Tras las presentaciones, la lluvia parecía darnos una tregua, lo que aprovechamos para realizar el reportaje fotográfico que acompañará estas líneas y las respectivas en nuestras revistas, primero visitando el lugar en el que los cuerpos de los cinco miembros de la banda son tatuados periódicamente, alguno de forma un poco sui géneris (a ver quién lo descubre). El local, Tattoo Rock, regentado por Andrés, hermano del ya citado Cholfo, quedaba retratado, además de demostrada su fiabilidad, (no sería raro que me tuvieran por allí en breve) y poníamos rumbo de nuevo, ya en un ambiente más distendido después de las simpáticas instantáneas tomadas, a los lugares emblemáticos, con paradas obligadas en el Arco de Santa María y la propia catedral, menos típico fue el helado gigante al que quisieron sodomizar los Machín en plena calle, ante las miradas inquisitivas de turistas sonrosados y lugareños con cara de pensar “cortaos el pelo y buscad un trabajo…”

En ese momento la lluvia volvía a hacer acto de presencia, con su sutil forma de decir hasta aquí habéis llegado, por lo que la siguiente meta estaba clara, el asador en el que teníamos reservada la mesa. En el camino vamos escuchando, como no podía ser de otra forma, el nuevo disco, que se nos va colando muy fácilmente en las orejas, como también lo hizo la rockera versión del “Like a Prayer” de Madonna que ha realizado el proyecto Double C.H., formado por Cholfo y Jesús (Chuchi), el cantante de los Machín, que se incluye como curioso bonus en el propio ‘Life Itself’.

Míster Machín

Las conversaciones iban fluyendo, con los guitarristas, Félix y Sendino, el primero comentando las ideas que había tenido para haber lanzado el disco directamente de manera digital, o el segundo alertando de la complejidad que había metido a algunos solos, del concepto vital del disco, además de sus labores como profesor de guitarra.

Ya prácticamente en el conocido barrio de Gamonal, (en la calle Camino de la Casa de La Vega para el que quiera valorar con exactitud la ubicación) nos plantamos en el Asador el Horno, amigos de la banda que nos reciben entre botellas de vino y rock sonando de fondo, la cosa no podía pintar mejor, pero todavía mejoraría cuando empezaron a llegar caldos y platos a las mesas con los productos típicos de la tierra, con decir que lo más verde que hubo por allí fueron chistes, lo digo todo, chuletones y lechazos (corderos) asados volavan de los platos dejándonos como a las serpientes después de devorar un antílope, hasta que las botellas de conocidos whiskys se apoderaron de las mesas.

Entre tanto la conversación musical era obligada, con los nombres de bandas como Bon Jovi, Mötley Crüe o HIM uniéndose a los de Metallica o Death, dando buena cuenta de los diferentes gustos reinantes entre los Mister Machín, que luego ellos unen en un poderoso hard rock.
El reposo era obligado para todos que ya teníamos las cuatro horas que nos esperaban de concierto entre ceja y ceja.

El enorme espectáculo, con pantalla (al fondo vemos al malogrado Calviño), actores e invitados, fue filmado en vídeo

El concierto

Eran las ocho de la tarde y la lluvia ya había decidido no dejarnos en paz, así que con agua hasta en los bolsillos llegamos al teatro Clunia en cuyas puertas ya se agolpaban seguidores en busca de su dosis de rock’n roll.

Destacar el gusto que da ver a los más jóvenes en primera línea de fuego, algo a lo que ya nos hemos desacostumbrado en la capital y que tanto seguiremos reivindicando desde donde nos sea posible, los menores tienen derecho a la cultura.

Pese a que el teatro mantiene sus butacas también en los días de conciertos de rock, lo que sigue siendo una lucha para los grupos que allí actúan para hacer que todo el mundo se levante, el color que presentaba no podía ser mejor, llegando al lleno total (rozando las seiscientas personas) mientras
avanzaba la noche.

Tras una visita a los camerinos ocupamos nuestros puestos y empieza el show. Los primeros en hacernos vibrar fueron los riojanos Moondomain, con su espectacular vocalista, Elena, al frente, desbordando energía sobre el escenario y luciendo una voz de diez en la escala rockera, yendo unas veces de unos No Doubt con más sangre, a Guano Apes, rayando el sentimiento y la rabia que puede ejemplificar la garganta de Doro en las partes más rotas. Un gran descubrimiento para la primera media hora de noche.

En Tattoo Rock a Jesús le tocó sufrir

La cantera burgalesa empezaba entonces a funcionar con la presencia de Eslabón, de cuyo cantante nos habían anunciado que era el Kutxi Romero de Burgos, pero no nos imaginábamos que fuera tanto el parecido. Hablamos de la voz, claro, lo que lleva a su grupo a ser prácticamente un clon de Marea, lo que solo tiene un inconveniente… que Marea ya hay uno. Pero los chicos se lo curran y desde luego que si no hubiera una comparación tan clara, sería para destacar sus letras, por ejemplo, pero la comparación está ahí. En dos de sus temas contaron con las colaboraciones de miembros de Entrevías, Matute, guitarra que se perfila como el Uoho de Burgos, puesto que desde sus estudios Rock & Rolo están saliendo las grabaciones de bandas como los propios Eslabón o los más jóvenes Zensura, y el vocalista Paco Juez, del que vimos que ya tiene al público burgalés en las manos. El grupo tiene una primera grabación, ‘Berrea’, del que títulos como “La Lombriz” o “Migas de Pan” casi lo dicen todo. Pero suenan bien, y no serían los primeros que desde una base puedan llegar a sorprendernos en el futuro encontrando su punto de originalidad que puede percibirse actualmente en los ritmos de un batería claramente heavy. Desde luego que los fans de los navarros tienen aquí un grupo que seguro les va a gustar.

Entre las primeras filas, aparte de una estúpida que no hacía más que pedir “una de Los Suaves” como si estuviera en la verbena de su pueblo, los más jóvenes seguían haciendo que esto fuera un concierto de rock apelotonándose entre las butacas y el escenario, lo que se incrementó con la llegada al completo de Entrevías, ahora en forma de trío.

Desde el primer momento la conexión con su público fue total, quedando demostrado al cantar todas sus letras desde las primeras filas. El sonido mejoraba y la voz de Paco, que con Eslabón me había resultado excesivamente rota, adquiría más sentido en su conjunto, en el que Matute demuestra que está en un nivel muy alto a las seis cuerdas, haciendo que el trío suene con peso y calidad en una línea más Barricada, pero, lo que es de agradecer, en un punto inclasificable que meteremos en el saco del rock urbano, con un estilo de letras propio de nuestro rock, pero con un punto diferente. Como nota curiosa está el que para “Al Final Es El Final”, que en su disco contó con la colaboración de Kutxi, esta vez recurría al cantante de Eslabón, por lo que quedó prácticamente calcada a la original. Al grito de “¡Esta noche no duermo!” se despertó incluso el primer pogo entre la chavalería que seguía dejándose las gargantas acompañando al vocalista.

Entrevías gozan de popularidad en su tierra

El telón se cerraba y todo se preparaba tras él para la hora de Mister Machín. El teatro ya estaba a rebosar cuando se abrió el telón y tras él nos daban la espalda uniformados, pero cada uno a su estilo, Jesús, Félix y Sendino a las guitarras, Israel al bajo (pedazo de bajo, por cierto) y Pablo a las baquetas, como curiosidad Paco de Entrevías aparecía pegado a Jesús con su sombrero creando una silueta parecida a la imagen de portada del disco. Sobre ellos se proyectaron imágenes constantemente durante el concierto en el que se desarrollaba todo el concepto del disco, en el que se narra una vida que también podría ser la tuya.

Con “The Raindance” y “Until I Die” comenzaba una actuación de sonido más que brillante, aplastante, que si ya empezaba con intensidad, iría ganando fuerza en cada tema. Cuatro actores se encargaron de escenificar varios de los temas, algo llamativo al principio que en algunos momentos acaparaba demasiado la atención del público, pero quedó curioso y sobre todo diferente.

El disco continuaba desgranándose, “Trust” y “The Hardest Good Bye” nos seguían enganchando y empezaban a aparecer los primeros invitados, entre los que se hayaba primero una sección de viento que incrementaba la sensación de big band que se estaba viviendo, sumándose también Cholfo, del que ya hemos hablado (productor, etc.), demostrando su calidad a las seis cuerdas. El sabor a sur regó al público con bourbon mientras caían “You Don’t Buy I Don’t Sell” y “Blind Faith”, que nos llevaban a una de las destacadas que se han elegido como single, “Bitch”, una erupción de rock en la que siguen demostrando que han pillado el punto a unos adictivos estribillos, contando con su colega Javi Heavy a los coros.

Eslabón tienen por cantante al llamado Kutxi de Burgos

Continuaron con “Sleepless” y el segundo single “Never Felt Better”, otro puro hard rock de árido sabor y coreable al máximo. “Grow” y “Monsterrs Ander The Bed” mantuvieron la intensidad de esta primera parte de actuación que llegaría al punto más alto de emoción, primero con el homenaje a Jose Luís Álvarez Calviño, que lo fue todo para el rock en Burgos hasta su fallecimiento, y después con “Sorry”, en la que contaron con Oscar Calvo (Cronómetrobudú) al violín, dando más sentimiento si cabe y dejando a más de uno con la boca abierta, al que se uniría Popy con la armónica en la también sureña y destacada “Coming Home”, de la que Sendino nos comentaría posteriormente que la tenían desde un proyecto anterior a Mister Machín y ahora habían visto el momento perfecto para ella. El tema cierra el disco y cerraba esta primera parte por todo lo alto, dejando el disco bien presentado a su gente, a la que habían atrapado con temas que eran hasta entonces desconocidos.

El breve descanso llegaba con un monologuista vestido de típica vieja de pueblo, (para los que sigan a Jose Mota, iba de Blasa) que nos entretuvo con sus comentarios cachondos sobre el grupo y un sorteo para acompañar a la banda en alguna de las actuaciones de la inminente gira, mientras, en sus palabras, “los chicos se cambiaban la tanga”.

Moondomain fueron una grata sorpresa

Llegaba la segunda parte y lo hacía con los cinco miembros ataviados con las vestimentas que caracterizan a cada uno en sus apariciones sobre los escenarios, para descargar ahora toneladas de adrenalina con los temas clásicos de su repertorio, lo que animó todavía un poco más la cosa. Por ejemplo “Born To Run”, de la que dijeron que había sido el germen de todo, lo puso todo patas arriba, y “Liar” o “Fever” terminaron de rompernos el cuello siguiendo su ritmo.

El gran final llegaba con la versión del archiconocido “Knockin’ On Heaven’s Door” de Dylan, más bien de la versión que hizo Guns n’ Roses, lo que Sendino dejó claro metiendo dos veces el genial solo que grabara en su día Slash. Para esta todos los músicos que habían pasado por el escenario esa noche se unieron a Mister Machín dejando un momento memorable para todos los que estuvimos allí, mostrando la unión de la cantera del rock burgales.

Todo había salido a la perfección, ya solo quedaba celebrarlo en los garitos rockeros de la ciudad, como el Tótem, base de operaciones de Mister Machín para mojarnos por dentro tanto como nos habíamos mojado ya por fuera… pero esa ya es otra historia, que os la cuente la lluvia.

Texto: JORGE BOBADILLA
Fostos: JUAN DESTROYER

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