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SNAKEYES: ULTIMATE SIN

13 abril, 2015 4:18 pm Publicado por  5 Comentarios

intsnakeyesAutoeditado
8/10

¡Palo y la bolsa!, que dirían los argentinos. Esa quizás sea la expresión con la que mejor pueda definirse este primer larga duración de los gaditanos SnakeyeS. Algo directo, sin demasiado emperifollo y rápida elaboración, con el que se obtiene un similar resultado una vez catado el invento. ¿Para qué más, no? Total – y pese a quien le pese – en lo que a Heavy Metal puro y duro se refiere a estas alturas todo está ya inventado, así que mejor tirar hacia lo seguro derrochando buenas formas que liarse la manta a la cabeza con experimentaciones tan bizarras que rayen lo aberrante. Así es, y así nos han parido nuestros colegas el ‘Ultimate Sin’ del presente año.

Nada nuevo, por otro lado. En 2013 y con su EP de presentación ‘Welcome to The Snake Pit’, ya nos mostraban los antiguos miembros de Sphinx que pasaban bastante de clonar absurdamente a su anterior banda y, dejando a un lado aquel Power repleto de teclados y estructuras complejas, en este proyecto decidían tirar hacia el Heavy Metal más puro, clásico y enrabietado. Con el voceras rumano Cosmin Aionita al frente y con todo el plantel de la anteriormente citada formación patria (salvo el teclista y cantante Manuel Rodríguez), este nuevo grupo nos daba la bienvenida mostrando unas hechuras propias de los más laureados del gremio.

Porque no es – como dirían unos cuantos – copiar descaradamente el sonido de los grandes del género. No se trata de que la banda suene a Judas, a Maiden, Accept o al que quieran elegir de entre todas las vacas sagradas, no. Que nadie se equivoque. Aquí lo que uno se encuentra es HEAVY METAL con mayúsculas, pelín genérico en algún contado caso, y en donde es hasta lógico que en más de una ocasión se pueda recordar a los arriba mentados. Pero es que, y como comenzaba diciendo, aquí no se plagia nada, sino que se ejecuta una música, un estilo en el que el propio nombre del grupo se basta y se sobra para abanderar semejante obra.

Así, desde temas como el que sirve de arranque y a su vez de primer placentero leñazo en las partes – “Demon In Your Mind” – u otros del pelo de “Black And White” o “Blood Of The Dammed” (en los que se tira del camino más genérico pero no por ello menos currado), o bien en las que ya nos presentaron en su anterior trabajo y que hoy aquí suenan como nunca (“Time Of Dismay”, “Snake Pit” y sobre todo “Shadow Warriors”), suenan a ese estilazo de gente como la nombrada un párrafo más arriba, siempre sin llegar ni por asomo al vulgar refrito o al plagio más descarado. Canciones que llegan, te la sueltan sin previo aviso, y que de la misma manera que vinieron se largan, dejando un más que agradable dolor de jeta, cuando no de huevada.

Y si por si la cosa pudiera volverse un tanto predecible, ahí que nos brindan también algún que otro corte que se escapa un poco de todo ese común denominador estilístico. Bien sea a base del medio tiempo “Denied” (que sí, que composiciones de ese fuste las hay a cientos, pero que no me venga ahora nadie con que no rompe con lo hasta ahora analizado), la melodía que luce “Down With The Devil” y su pegadizo estribillo, o las más curradas elaboraciones de las oscuras “Rise Of The Triad” (todo un ejercicio de lucimiento por parte de cada uno de los miembros de lo más molón) y el “The Cross Is A Lie” con el que chapan por todo lo alto gracias a sus deliciosos cambios de ritmo impresos.

Si a todo esto le añadimos un tema título que arranca al más puro estilo “Painkiller” y que no da tregua en sus poco más de tres y minutos y medio que dura, el resultado no puede ser otro que el de un discazo de Heavy Metal sin concesiones, a la altura (o casi) de los más clasicotes que a uno le puedan venir a la mente. Y en pleno 2015, que se dice pronto. Porque vale que en varios momentos pueda pecar de poco variado e incluso de ligeramente convencional según que corte, pero las cosas como son: todos alcanzan un nivel excelso. José, Carlos y Justi están impecables en sus apartados. Base rítmica de categoría, sonidazo y punteos a cascoporro de los que vuelan cabezas indiscriminadamente. Y por si fuera poco, el derroche vocal de un Cosmin Aionita que, sin duda alguna, es uno de los grandes descubrimientos de una arrolladora placa a la que el gran Felipe Machado (Kreator, Rage, Blind Guardian, entre otros) le pone todo un “caratulón” de esos a los que nos tiene acostumbrados.

Angelus Apatrida, Savage Messiah y otros tantos de la nueva hornada, sea el estilo que sea. A todos ellos habrá quien les eche en cara el que ni inventen nada, ni siquiera facturen algo que no recuerde excesivamente a los más grandes en su campo. Pues que vayan apuntando el nombre de SnakeyeS junto al de ambos, si así se sienten realizados. Porque para los que sabemos de esto, el disfrutar tanto de los dos primeros como de los que hoy nos ocupan, tiene más de bueno que de otra cosa. Y es que no se puede sacar otra lectura. ¿Eres METAL? Aquí tienes METAL. ¡Palo y a la bolsa! Y menos hostias…

 

Álvaro López “Txondo”

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5 comentarios

  • Juandie says:

    Genial resumen por parte de TXONDO de lo nuevo de SNAKEYES ya que después de ver y a la vez disfrutar hace unas semanas de su nuevo videoclip esta jodidamente claro que el estilo del que bebe esta banda es JUDAS PRIEST 100% pero con su propia personalidad estos SNAKEYES.La portada esta de putisima madre para que negarlo!!!

  • CÓDIGO 666 says:

    DISCO POTENTÍSIMO , SON BUENÍSIMOS.

  • Juandie says:

    Pero si ni siquiera los conoces y menos aún los has escuchao.Menudo HIPOCRITA (código de barras en su frente)!!!

  • CÓDIGO 666 says:

    TENGO EL DISCO MAJETE.

  • Rob Jalford says:

    buena crítica de un disco muy Judas el que se han marcado estos Snakeyes. Txondo lo hace ameno y como bien dice no inventan nada pero pegan patada a la bolsa. El vocalista se luce mucho en temas como shadow warrior o el tema título, con esos agudos tan Halford.

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