Crítica de Mutación: Mutación

16 diciembre, 2016 6:22 pm Publicado por  1 Comentario

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9/10

Da gusto encontrarse de bruces con bandas como Mutación (que no os engañe el nombre del grupo en cuestión pues, aunque lo parece, no se trata de ninguna banda de thrash metal de los ochenta). Rebosantes de clasicismo y absolutamente atemporales, practican un heavy metal de escuela añeja que hace honor al legado de los grandes de los setenta, véase Deep Purple, Black Sabbath, o inmediatamente posteriores como Iron Maiden y la NWOBHM (New Wave Of British Heavy Metal) en general. Su segundo disco, de título homónimo, es una auténtica delicia a descubrir y disfrutar por el oyente más tradicional y exigente del movimiento. Incluso el número de temas (ocho), la duración del plástico (poco más de cuarenta minutos) y la producción del mismo, rememoran eternas obras producidas por bandas como las anteriormente citadas. Todo un deleite musical para los oídos.

El álbum se abre con “El poder de la mente”, sólido y contundente heavy metal clásico del bueno y al nivel de inmortales como “Resitiré” o “Los rockeros van al infierno” de Barón Rojo, y no escojo dicha banda al azar, pues es patente el excelente regusto a los madrileños, sobre todo en el riff principal y en el tratamiento de la lírica. Impresionante. En contraste, “Recuerdos”, no deja de ser la narración de la historia de muchos de nosotros en clave de blues ‘n’ heavy rock sobre una agradable base de piano y hammond. El tema cuenta esas entrañables historias de cómo nuestros hermanos o primos mayores nos introdujeron en el apasionante mundo del heavy rock. La dureza y la contundencia cadente llegan con “Futuro”, comandada principalmente por un espeso y oscuro riff sabbathico, el sinuoso punteo de guitarra y los atmosféricos golpes de bajo, que no harán más que inquietar hasta al oyente más melancólico.

La NWOBHM toma protagonismo en una magistral instrumental muy de la época titulada “Divagando”, que presenta destellos notablemente maidenianos (¡recuerdo de sus magistrales instrumentales iniciales!) e igualmente purpelianos hacen de este tema un auténtico retroceso al pasado. En la misma onda de tradicional metal británico se enmarca “Ángel”, con un épico riff de guitarra que contrasta con la lenta y sostenida “Mujer de fuego”, donde las líneas de bajo toman la batuta para dirigir un título enigmático a la par que sensualmente pesado, oscuro y, de nuevo, altamente sabbathico.

En la parte final, “Nena” otorga luminosidad a un disco que se inclinaba claramente hacia las tinieblas. De ritmo movido, rockera y letra gamberra nos dirige al final del álbum con “Vida”, la pieza más larga de todo el plástico y abiertamente setentera, hammond por todas partes y con un enorme sentimiento que termina por acelerarse de manera trepidante.

Los chilenos “Mutación” han conseguido alcanzar cotas de maestría atemporal digna de los oídos más exquisitos ávidos de musicalidad enmarcada en el primigenio y añorado heavy metal de los setenta y la NWOBHM, y cantado en castellano Ahí es nada. Impresionantes.

David Esteban

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