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Crítica de Michael Monroe: Blackout States

7 diciembre, 2015 10:51 am Publicado por  Deja tus comentarios

Portada del nuevo disco de Michael Monroe, en solitario, 'Blackout States'Spinefarm Records
9/10

Llevar casi cuatro décadas en el negocio y seguir sacando discos redondos de principio a fin tiene un mérito incalculable. Y más si se van editando como rosquillas, pues el anterior plástico del finlandés con más glamour del planeta databa del 2013, hace apenas un par de años. Cuando otros colegas suyos de generación están para mirar obras o arrastrando una carrera con más pena que gloria, el ex Hanoi Rocks vuelve a sorprendernos con una piedra angular del hard rock contemporáneo.

Le acompañan en esta ocasión, aparte de los consabidos compis de fatigas Sami Yaffa (Demolition 23) y Steve Conte (Eric Burdon, New York Dolls), Rich Jones (Black Halos) a la guitarra y Karl Rockfist (Danzig) a la batería. Una de esas formaciones de auténtico lujo, pese a que Ginger de The Wildhearts añadiera mayor valor al conjunto, aunque el nuevo hacha ha tomado con bastante dignidad el relevo.

Al igual que hiciera con ‘Not Fakin’ It’ allá por 1989, abre el álbum con la rotunda declaración de intenciones “This Ain’t No Love Song”, un puñetazo en la cara reminiscente de aquel “Dead, Jail or Rock N’ Roll” que marcara el pistoletazo de una prometedora carrera en solitario. El inevitable poso Hanoi Rocks sigue presente en “Old King’s Road”, con cierto aire al mítico “Malibu Beach Nightmare”, pero sin perder el filo contemporáneo de los himnos de sus últimos lanzamientos. Ese estribillo en directo tiene que atronar.

Y en “Keep Your Eye On You” sorprenden con unas armonías vocales deudoras hasta las cachas de Aerosmith, hasta el punto de que uno se pregunta si no colabora en realidad Steven Tyler o cualquiera de los chicos tóxicos de Boston. El macarrismo de “The Bastard’s Bash” o la adrenalínica “R.L.F.” entroncan con el salvajismo de su época gloriosa y uno se acuerda al instante de Iggy Pop lanzándose al público con casi setenta palos o de Monroe en la actualidad cascándose estos temazos de puro rock n’ roll. ¡Wow!

La vertiente nostálgica cuenta con varias piezas reseñables, caso de la homónima “Blackout States”, que evoca las juergas desenfrenadas de bar junto a colegas, o “Good Old Bad Days”, con un soberbio solo de saxofón y el aire desenfadado del vetusto glam rock inglés de los setenta. Y sería un crimen obviar en esa línea “Permanent Youth”, que ya desde el título deja claro que la edad es simplemente un número.

Si ya con anteriores lanzamientos se notaba su nula vocación de vivir de las rentas, en el presente redondo certifica que todavía tiene mucho que decir hoy en día. En medio de la eclosión angelina, Axl Rose  en uno de sus delirios egocéntricos, confesaba que solo existía una persona capaz de atraer mayor atención que él en una noche. Hablaba por supuesto de Michael Monroe. Sin personajes así habría muerto el rock n’ roll.

Alfredo Villaescusa

Redacción
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