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Crítica de Leather Heart: Comeback

5 noviembre, 2015 4:09 pm Publicado por  2 Comentarios

Portada-de-Leather-HeartThe Fish Factory.
8/10.

El primer LP de los madrileños Leather Heart es uno de esos trabajos en los que, con solo una escucha, ya puedes saber que algo bueno esconden. Hablamos de un disco para degustar tranquilamente, sin prisas; de esos que necesita una escucha activa y que, conforme van cayendo las escuchas, te atrapa más y más , desentrañándonos todos los matices que encierra.

Leather Heart presenta un heavy metal de regusto ochentero con sonido americanizado. Su producción es cristalina, al contrario de todas las saturantes aberraciones sonoras que se destilan en las últimas décadas. Es lo que pasa, por otro lado, cuando una banda quiere sonar como mandan los cánones (o sea, bien), y decide tirar de analógico, en detrimento de los digitales equipos tan molones. Buen tanto el que se apuntan ahí también los aquí reseñados.

Tras un prometedor y homónimo EP lanzado el año pasado, vuelven a la carga este 2015 de la mano de ‘Comeback’. Toda una declaración de intenciones, con la que, de alguna manera (y según ellos mismos comentan), el sonidazo, estilo y esencia del hard rock y el metal de los 70 y 80 regresan para quedarse. Para ello, la banda propone diez equilibrados cortes, rematados por la genial y sangrienta portada bajo la que es envuelto el disquito de marras. Y, ciertamente, una vez escuchado como se merece, prácticamente todo lo que prometían de inicio se ve en él plasmado. Sentimiento, garra, tralla y armonía. El aura de una época ya lejana sobrevuela por todo el compacto, evocando de sus composiciones algunos de los recuerdos que la música de antaño creaba sin complejos.

Con un pausado y oscuro inicio, “The Crow” sirve de apertura para poner las cartas sobre la mesa. Una vez que la batería de Manuel Rueda da el pistoletazo para que eclosionen las guitarras con su riffeo ochentero, todo comienza. El tema, en mayor o menor medida, anticipa todo lo que nos aguarda un lanzamiento con un apartado técnico impropio (por así decirlo) de una banda tan joven.

Si con “Destiny” nos siguen por unos derroteros más melosos, con un Adrián González entonando sobriamente en muchas de sus partes en contraposición a los agudos registros que habitualmente tiende a mostrar, con “Leather Heart” tiran del salvajismo propio del metal de los 80, no sin guardarse algún que otro cambio de ritmo que compensa ligeramente toda rabia vertida por tan directo y arrollador corte. Siguen el indescriptible, cambiante y jugoso medio tiempo “Depths Of Space” y la cover de aquel disco que a Tony Iommi le obligaron a editar en el año 86 bajo el nombre de Black Sabbath (el magnífico ‘Seventh Star’ cantado por Glenn Hughes).

“Danger Zone”, interpretada con la clase que una composición de este palo exige, hace que toda esa declaración de intenciones con la que nos venían estos jóvenes metaleros se cristalice, aún más si cabe, gracias al recuerdo de un disco tan interesante y lejano. Una perfecta muestra de cómo se debe introducir una versión dentro de un álbum sin que quede como simple relleno o bonus track de la edición especial de turno. Otro puntazo más a su favor.

Pero es que, lo que sigue inmediatamente, no es otra cosa que “Rock And Roll Soul”. Esta es, posiblemente, la pieza mejor rematada de toda la obra, tanto por su complejidad, como por las arrebatadoras formas que se gasta y que harán que nos enganche desde la primera escucha. No es el típico tema facilón para ser pinchado en las radio fórmulas (cosa que tampoco tiene nada de malo, en absoluto). Va más allá. Mucho más allá. Ese inicio denso con incluso algún ligero regusto blues, precede a todo un contundente y trallero tempo, cien por cien metal, de endiablado ritmo, pegadizas formas y con las más viscerales interpretaciones mostradas por cada uno de los componentes. Canción de 10 y punto.

Ahora bien, cierto es que algún “pero” encierra, por desgracia, el presente plástico. Si lo analizado hasta ahora prácticamente roza la excelencia, de lo que nos queda por comentar tan sólo el baladón “For You” mantiene el listón, a base de un sentimiento puro y una fuerza interpretativa similar a todo lo que transmite. Además, destaca su poso ochentero, quizás aún mayor que lo escuchado con anterioridad. Canción para disfrutar en calma, sentida como pocas, con la que se logra recuperarse de lo que sus dos predecesoras carecen. Y, ojo, que ni “Hopeless Sinner” ni “Restless” pueden tacharse como malas, pero desde luego que ni las convencionales y poco sorpresivas fórmulas que luce la primera, así como el exceso de metraje y parsimonia mostrados en la segunda, terminan por estar a la altura de lo ya catado. No obstante, y como ya se ha matizado, tampoco es que rechinen de ningún modo gracias tanto a la consiguiente caña que gastan, como al elegante y glammie estilazo que derrocha sobre todo la engarzada en el octavo corte.

Tras ambas, nos cuelan la espléndida balada mentada anteriormente y, como colofón final, el tema que da título a la obra. Este corte, aún guardando unas más que complejas y curradas estructuras, tampoco es que termine por enganchar tanto como debiera. A su favor tiene que, pese a su duración, no se hace pesada, gracias a las extraordinarias hechuras que se gasta. La verdad sea dicha, en el apartado técnico roza el sobresaliente. En su contra, unos excesivos cambios de tiempo que termina por dejar sin definición, en buena parte, su concepto.

Sea como sea, todos estos son pequeños puntos flacos que para nada deslucen el acabado final, dando como resultado uno de los mejores álbumes, sin duda alguna, en lo que a material patrio de este año se refiere. Un voceras sobradamente talentoso, tanto en los registros más agudos, como cuando el tema pide entonar con clase y sobriedad; una dupla de hachas (Alejandro Gabasa y Jorge Piñero) en estado de gracia y que prácticamente se la sacan en todas y cada una de las composiciones; producción limpia y cristalina, de las que consiguen que hasta se escuche el bajo (perfectamente llevado por Sergy Alvarado), cosa que a día de hoy en muchos de los casos ya es todo un logro; actitud, estilazo y cojones como puños. Todo eso, y mucho más, es lo que nos ofrecen Leather Heart en su sorprendente disco debut.

¿El espíritu de los 80 está de vuelta? Desde luego que algo más cerca seguro que sí. Ahora es al público al que le toca emitir su veredicto. Un trabajo para escuchar, para disfrutar una y mil veces; para perdernos por todos y cada uno de los recovecos que su circular forma atesora. Una obra para despacharse libreto en mano, siguiendo el ritual sagrado de los álbumes de antaño. Parece que los años dorados regresan, después de todo.

Álvaro López “Txondo”

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2 comentarios

  • Juandie says:

    Hace unos días escuché la entrevista a LEATHER HEART en el programa del chacho OSCAR SANCHO creo recordar y la verdad que me encantó el heavy melódico de raíz ochentera que se marcan estos chavales.Van a llegar muy lejos en nuestro país!!!

  • Chema says:

    Despues de 60 años de carrera rockera por estos mundos y habiendo tenido el placer de ver lo inimaginable a estas alturas en el mundo rockero tanto heavy, hard, sinfonico, etc, puedo aseguraros que estos chavales con su potente juventud y sus ganas de acabar de una vez por todas con la mierda que consumimos en este pais se han ganado un puesto en mi discoteca. Grandes Leather y a por todas!!!!!

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