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José María Patiño: Firma invitada

9 marzo, 2010 9:29 pm Publicado por  – Deja tus comentarios

José María Patiño es el corresponsal de la Cadena Ser en París desde donde ofrece a diario crónicas brillantísimas sobre todo el acontecer informativo internacional en los diferentes espacios de las radios del grupo Prisa. A petición de Mariskal y de su viejo compañero de colegio, el abogado Javier Sol, nos hizo llegar este guapo texto sobre los tiempos de su “militancia” como seguidor de todo lo que significó la eclosión del rock de los setenta con motivo del Homenaje a Chapa.

DAME LA CHAPA

A principios de los años 70, los billares de los barrios periféricos de las grandes ciudades españolas eran el auténtico “saloon” de un Oeste que se nutría del aluvión de inmigrantes que, en aquella época, éramos nosotros mismos. Más de una diferencia por una bola de billar mal lanzada o una partida robada en las máquinas terminaba en una pelea en la calle en la que salían a relucir los cinturones decorados con las monedas de dos reales o los “luchacos” caseros, copiados de los que veíamos en las películas de chinos.

José María Patiño, nuestra firma invitada

En aquellos lugares de humo y tacos en los que pasábamos el ritual de la infancia a la edad adulta, la banda sonora la constituían los temas de grupos como Judas Priest, ZZ Top, Status Quo, Deep Purple, Led Zeppelin, Jethro Tull… Reproducíamos las letras en un inglés aproximado y adoptábamos aquella actitud de piernas abiertas, mano izquierda en el aire, la derecha a la altura de la cadera y todo en un mismo movimiento de cabeza

–arriba y abajo- que agitaba nuestra melena al viento. Éramos rebeldes, éramos `rockeros´. Pero nos faltaba algo, poder expresarnos y que se oyera.

Cualquier local, cualquier sótano, cualquier garaje más o menos acondicionado era ocupado por jóvenes que al finalizar las clases en el instituto o el curro de aprendiz en el taller se lanzaban sin muchos conocimientos musicales a emular a aquellas bandas extranjeras que evocaban también un mundo exterior mucho más abierto y libre que en el que nos encontrábamos en una España aún en vías de desarrollo. La radio estaba llena de cantantes melódicos, de jóvenes pijos, de la rancia copla que tanto gustaba al régimen. Curiosamente, en esa descomposición lenta que supuso la muerte de Franco, fue desde las propias ondas de una antigua emisora del movimiento, Radio Centro, donde apareció un “pincha discos” que vacilaba al personal con reverberaciones y ecos que tenían un efecto euforizante entre aquellos que le escuchabamos. Era Mariskal Romero que, poco a poco, maqueta a maqueta, concierto a concierto, demostró que el rock se podía sacar del gueto sonoro que suponían los `jukebox´ de los billares. Y que además había material y mercado para hacerlo en español. “Discos Chapa” fue la consecuencia natural de todo aquel bullicio musical, social y político.

¡Qué gozada! La primera vez que escuché en la radio el `Capitán Trueno´ de los Asfalto. Todo un himno a la libertad desde los tebeos que habían alimentado nuestra infancia reciente. Hasta el punto que, sin permiso de mis padres, decidí ir a un concierto que daban en el patio de un instituto de Alcorcón con Ramoncín como telonero. Al final, acabamos cacheados por los agentes de la Guardia Civil porque, hartos de que ningún autobús de línea quisiera parar ante tanto melenudo, tomamos uno por asalto. Más de uno de mis colegas, y yo mismo, nos comimos las pegatinas de la CNT que nos habían repartido a la salida.

“Chapa” pasó pronto a ser un revulsivo, un objetivo. Muchos éramos los que nos apuntábamos con grupos más o menos afortunados al Festival de Rock Villa de Madrid con la esperanza de meter la cabeza como lo habían hecho Obús y Barón Rojo, Leño

–con Rosendo- y Cucharada –con Manolo Tena- o los cántabros de Bloque. Los grupos se hacían y deshacían al mismo ritmo que sus componentes se interesaban por uno estilo u otro de los muchos que atizaban la “movida” madrileña o periférica. Sin el éxito de Moris o Tequila, no se entiende después el de Radio Futura, Secretos, Nacha Pop, Danza Invisible, El Ultimo de la Fila y el actual de Fito y los Fitipaldis.

“Discos Chapa” fue el martillo que derrumbó el muro que rodeaba al rock español. Por eso, brindo por sus 35 años y grito “¡Sigue dándome la chapa!”. El que no persevera no prospera. Ya lo dijo Almodovar: “Tenéis un presidente muy pesado”.

¡Gracias “Mariskal”!

JOSÉ MARÍA PATIÑO

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