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Héctor Starc: “Para tocar Rock hay que tocar con odio”

30 marzo, 2009 3:24 pm Publicado por  – 8 Comentarios

A la hora de citar algunos de los guitarristas más emblemáticos de la historia del rock argentino hay que mencionar a Héctor Starc. Fundador de Aquelarre, una de las bandas más importantes de los años ’70s y de Tantor, uno de los primeros grupos de jazz rock argentino, el músico y sonidista de casi 60 años es sin dudas parte de la leyenda viva del rock local. Poco después de editarse un box set de lujo con toda la discografía de Aquelarre hablamos de sus bandas, la actualidad del rock, la música y la vida.

Gran instrumentista, coleccionista de guitarras e instrumentos históricos y empresario del sonido, Héctor Starc comenzó a tocar profesionalmente con Aquelarre, un verdadero seleccionado de talentos integrado además por dos ex Almendra: Emilio Del Guercio (bajo y voz) y Rodolfo García (batería) más Hugo González Neira (teclados). La banda conformada en 1971, llegó a editar cinco discos oficiales y un simple: Aquelarre (1972), Candiles (1973), Violencia en el Parque (simple) (1973), Brumas (1974), Siesta (1975) y Corazones del lado del fuego(disco en vivo de la reunión de 1999).

Aquelarre tenía un poco de todo. Era una síntesis perfecta del mejor rock nacional del momento, con elementos surrealistas en las letras (herencia de la relación entre Emilio Del Guercio y Luis Alberto Spinetta), potencia y fuerza rockera en Rodolfo García y Héctor Starc (compañero de ruta de Norberto “Pappo” Napolitano) y exquisitos arreglos sinfónicos de González Neira. Canciones inmortales como “Silencio marginal”, “Cruzando la calle”, “Ceremonias para disolver”, “Parte del día” o el maravilloso “Violencia en el parque” representaron como pocos los avatares laberínticos en los que se encontraba toda una generación en una década más que oscura para la Argentina.

No son muchos los ejemplos de bandas que podían mezclar con tan buen gusto estribillos melodiosos y gancheros con estructuras progresivas. Parte de esa lógica pertenecía al universo de Aquelarre, en donde se yuxtaponían canciones simples y cuidadas con composiciones complejas y muy técnicas. Tal vez un ejemplo más cercano sea Serú Giran, para algunos la banda argentina más importante de la historia, de la que el mismo Starc fuera sonidista.

La era progresiva tuvo su auge en la década del 70. Varias agrupaciones (en el plano mundial) se subieron a esa ola. Aquel movimiento ligado no sólo a romper con la estética “bailable” del rock del momento, sino, a profundizar en un concepto, en términos de música y de lírica, significó un paradigma estético trascendental. Claro que lo “progresivo” simbolizó también una apertura hacia otros sonidos y sensaciones, con elementos de la música clásica, del jazz, de la ópera o de la psicodelia. “Era la época del rock sinfónico a la que nosotros también pertenecíamos. Ensayábamos ocho horas diarias y había que tocar o tocar. Hoy por hoy no podríamos volver a eso”.

Varios años han pasado, pero la llama sigue encendida. Luego de que Acqua Records editara a fines del año pasado un lujoso box set que incluye todos los discos de la banda (algunos ya descatalogados), más un disco con material inédito llamado “Otras pistas” y un libro con material periodístico, Aquelarre vuelve a estar en el candelero. En esta tendencia de reeditar material pasado o de juntarse nuevamente Aquelarre prefiere tomar sólo lo primero. “Nos llevamos súper bien, pero voy a cumplir 59 años y soy el más chico. Prefiero retirarme con la frente en alto. No me gustan esos grupos que hace sesenta años que siguen tocando sin nada nuevo”.

Es que dentro de la idea de revivir épocas pasadas, tanto de la mano de antiguas leyendas del rock, o de nuevas bandas que proponen estéticas retro, hay una crítica a lo nuevo, tapado, tal vez, de cierta melancolía. “Me emociona mucho cuando se me acercan los jóvenes a saludarme o a pedirme un autógrafo. Ellos tienen una admiración que me sobrepasa. Me dicen que lo que hay ahora es una mierda, y yo no quiero creer eso, aunque a veces lo pienso. La música fue perdiendo calidad a lo largo del tiempo. La invasión del Reggae le hizo muy mal al rock. Esos pibes que cantan “Oioio Oioio”… no lo comprendo (…). Yo tuve la suerte de haber mamado de gente grosa como Jimi Hendrix, B. B. King o Peter Green. Con Norberto (por Pappo) poníamos los vinilos más lento para poder sacar los solos (…) Creo que el problema comenzó cuando a alguien se le ocurrió que todas las canciones tenían que poder ser cantadas en la cancha”.

El tiempo pasa, pero las huellas siguen húmedas, aunque el mercado quiera borrarlas. Cuando se dice que el éxito de una canción reside en su repetición en los medios, comprendemos que parte de que eso suceda depende, también, del momento histórico y (sobre todas las cosas) cultural de cada lugar. “Nuestro país ha tenido una degradación cultural impresionante en los años 90. Los principales grupos fueron Los Pericos cantando “me gusta la banana…”. Los jóvenes creen que eso es la música. Hoy por hoy, la gente no está preparada ni para escuchar “La Bamba”; hay una falta de educación muy profunda, ahí reside la clave del problema”.

Hacia 1975 los Aquelarre emprendieron una gira por la Península Ibérica, sin pensar que permanecerían allí por tres años, realizando numerosas actuaciones: “Cuando fuimos a España tuvimos la suerte de encontrar un lugar en Ibiza para actuar durante bastante tiempo (con la dignidad de tocar nuestros temas). Eso nos sirvió para unirnos más como grupo, ya que por entonces estábamos un poco cansados de nosotros mismos”. Los vientos del Mediterráneo calaron profundo en Starc. Aquel defensor a ultranza de la guitarra eléctrica quedó deslumbrado por el flamenco y por la fusión, tan en boga durante esos días. Años más tarde esa tendencia se haría visible en el primer álbum de Tantor, el trío conformado además por Rodolfo García en batería y el genial Machi Rufino (Invisible) en bajo. La banda, una de las primeras formaciones de jazz rock local, registró dos discos oficiales: Tantor (1979) y Mágico y Natural (1982). Entre los músicos que pasaron por sus filas se destacaron los jóvenes tecladistas Leo Sujatovich y Lito Vitale (MIA) y el bajista Marcelo Torres, entre otros. Temas como “Oreja y vuelta al ruedo” o el infernal “Guarreras Club” muestran a un Starc más suelto, versátil y técnico. “Cuando estuve en España me copé con el jazz rock, Weather Report y todo eso. Tocar jazz me abrió la cabeza, además aprendí a tocar acordes más complejos que un simple La Mayor. Realmente me sirvió mucho para mi formación”.

Terminado el período en España, Aquelarre regresó a la Argentina donde realizó un concierto despedida en el Estadio Luna Park. Esa noche Carlos Cutaia (La Máquina de Hacer Pájaros) reemplazó en los teclados a Hugo González Neira, que prefirió seguir en Europa. La etapa española de Aquelarre fue el único tiempo en que Héctor Starc se dedicó exclusivamente a la música. Tanto antes como después de esos años, su principal actividad fue la empresaria en el rubro de sonido y back-line, algo que mantiene hasta la actualidad. “Hace 14 años que dejé de estar en el ambiente. Hablo de rock, pero también de drogas, alcohol, salidas, etc. Tengo una empresa de sonido y podría estar abrazado a Liza Minelli todo el día, pero no me interesa, ya no”.

Starc se confiesa lejano al universo rockero, pero no duda en criticar el presente de la escena nacional. Entiende que los tiempos han cambiado (negativamente) no sólo en términos artísticos sino también en temas contractuales. “El negocio de la música ya no es el mismo: armás tu banda, te rompés el alma durante quince años y cuando llegás a algo, viene un productor y te saca el 40%; eso antes no pasaba. En mi época los productores eran uno más de la banda, algo así como el quinto Beatle, no como ahora que te exprimen hasta el último centavo”.

Amante de las motos y de las guitarras clásicas, Starc parece no desviar el eje de la esencia de la música, aquello que él llama “intuición para tocar”. “La música es intuición, más allá del sonido. Podés tocar cualquier estilo, pero lo que más importa es la intuición”. Para tocar Rock & Roll, por ejemplo, hay que tocar con odio, sino terminás sonando como Calamaro o lo que es peor, como todos sus imitadores”. Aunque lo suyo no era el Metal, en Aquelarre, Starc subía el volumen de su cabezal al máximo y distorsionaba su Gibson Les Paul como pocos. Fue durante esos años que recibió el apodo de “Bola de Ruido”, por el legendario Billy Bond. “El músico de heavy metal es el que más se preocupa por tocar y sonar bien. No tiene un centavo, pero tiene miles de dólares invertidos en sonido. Los metaleros son capaces de asesinar a la familia con tal de comprarse un cabezal Marshall. Para mí el rock& roll es eso. En el fondo yo también soy un heavy metal”. Cuesta pensar en una “bola de ruido” cuando escuchamos los pasajes barrocos del hermoso “Savia de los aromos” o del suave “Mujer de edad”.

Luego de sus bandas de cabecera, Aquelarre y Tantor, Starc transitó otras formaciones como el Starc Trío o La Superbanda, entre otras, pero con ninguna llegó a grabar y rápidamente se diluyeron. En los últimos años se lo ha visto muy poco en los escenarios. Alguna aparición fugaz del Starc Trío, pero casi nada.  Una de las últimas veces fue en febrero pasado, homenajeando al eterno Pappo, a cuatro años de su muerte. Starc desmiente la posible grabación de un nuevo disco con Aquelarre. Prefiere hablar de un concierto final en Buenos Aires para este 2009, celebrando el lanzamiento de la Caja y poniendo fin a un ciclo que más de un fanático quisiera que no terminara nunca.

Tantor, el elefante de Tarzán

“Un día estábamos por tocar en el Barrock (Buenos Aires Rock, un festival muy importante de principios de los 80) y de repente vemos que se arma un kilombo terrible. Pensamos que se habían agarrado a las piñas o algo así, pero no, de pronto un enorme elefante se aparece en el escenario ante el asombro del público y de nosotros mismos ya que no sabíamos nada! Fue una sorpresa de nuestro productor, Oscar López para la banda.

Esa misma noche tocábamos en un lugar de Quilmes, entonces Oscar vino y dijo: “Lo llevamos para el show, lo tengo alquilado por 24 hs. con domador incluido”. El tipo del

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8 comentarios

  • sergio says:

    grande starc y grande carpo!!!
    cruzando la calle,cruzando la puerta de tu hogar,tu hermano se muere,mi hermano no podra esperar”

  • ANDREA says:

    que GRANDE QUE SOS HECTOR conozco tu historia y sos INCREIBLE te FELICITO soy admiradora de STARC un gran guitarrista y una gran persona,te deseo lo mejor seguí así CAPO-

    ANDREA de San Isidro

  • lorena de Olivos says:

    Gracias hector por darnos semejante legado,en nombre de la generacion de los 30 y pico, es impresionantemente bello tu trabajo, soy admiradora de aquelarre desde el primer dia que los escuche.., son puro sentimiento

  • Conocí a Hector, cuando yo tenía 5 años! El trabajaba en OCA-Canguro que era de un tío de él créo…en el fondo del jardín de mi casa, se veía a Hector del otro lado, en su parcela, trabajando con los envíos de encomiendas, (serpientes y bichos selváticos!) El muy simpatico! Nos hicimos amigos y después cuando yo tenía 12 años lo ví con Aquelarre, en una gala, lo saludé sin recocerlo! Y como yo quería tocar la guitarra, con mi hermano Fabián, ibamos a ver bandas de Rock…Hector super buen tío, me mostró su pedal Wah-Wah Vox, su Gibson Les Paul Custom negra…en fin….un amigo de toda una vida y un maestro de la guitarra!!!
    Te quiero mucho Pelado!!!!
    Conejo Jolivet
    PD: Un gran Abrazo al Mariscal Romero!!!!!!Nos vimos en Ventas la última vez!!!

  • jorge cabana says:

    hector mandame un mensaje de donde este que te quiero contactar espero que estes bien te mando un abrazo.

  • Omar says:

    Sin dudas Hector es la mezcla perfecta del gran musico con el gran tipo , no tiene vueltas , es directo y abierto , de esas personas que se puede hablar de todo , un grande de verdad , creo que muchos musicos tendrian que tomarlo como ejemplo .
    Un abrazo Hector

  • Anónimo says:

    me parece desagradable

  • María says:

    Héctor es un músico impresionante, siente, vive, actúa, interpreta la música, la VIVE, y hablo en presente porque si agarra la viola sigue igual o mejor aún!Pero no solo es excelente músico sino que es un tipazo, gran hombre, te deseo lo mejor para este 2011 que empezás con cambios pero muy feliz de la vida!!!! Lo mejor, Lo conozco personalmente hace poco pero tiene una buena vibra increible……..Saludos a todos los seguidores!

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