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Crónica de festival Viña Rock 2016: ¡Gracias!

3 mayo, 2016 5:46 pm Publicado por  Deja tus comentarios

El Viña, el mayor festival de música facturada en este país y allegados, con mucha diferencia. El Viña, el epicentro en el puente de mayo de la música, la fiesta y la comunión entre público, organización, artistas, trabajadores, colaboradores, y el pueblo entero de Villarrobledo. El Viña, un año más, llenando el recinto hasta la bandera con cifras que hablan de ¿200.000? asistentes a lo largo de los tres días. Pues eso…el Viña.

Para no dejarnos nada vamos a empezar situándote. Ocho escenarios:

  • Los principales: Negrita y Giró, uno junto a otro.
  • El metalero Control, cerca de los primeros pero un poco más pequeño.
  • La carpa Viña Dub, dedicada a la electrónica.
  • Kalumet, con monólogos y DJs.
  • La carpa The Cavern, con un poco de todo.
  • Cabo de Plata, el del Rap.
  • Viña Grow: fusión.

Apunta también coches de choque, carpas gigantes con barras kilométricas, ferias, mercadillo, stands de firmas, y más de 150 artistas que desfilarán por las tablas a lo largo de 3 días (más el miércoles previo). Una ciudad inmensa donde no falta de nada, y en la que es imposible aburrirte. Vamos a la música.


Jueves 28 de Abril

Nuestro viaje desde Madrid arrancaba alrededor de las 17h con un objetivo claro: estar a las 21h listos para empezar.

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Pedro de La Fuga con su Gibson Les Paul en un momento de éxtasis

Una vez dentro del recinto, y con las acreditaciones correspondientes en orden, La Fuga era la primera parada obligatoria. En un horario interesante y en una de las tablas mayores (Giró), con la noche encima nuestra, los de Reinosa imponían su ley a base de canciones que han hecho historia. Motivados y concentrados, desde que perforan con “En vela” alardean de ingenio montando una actuación muy seria a base de lujos como “Lunes de olvido” o “Majareta”; las más que adecuadas “Pedazo de morón” y “Baja por diversión”; el “Txus” de La Polla que incendió toda la provincia de Albacete; o ya en el final el proverbial “Pa´quí pa´llá”. No empieza mal la cosa.

Mientras Marina-Ojos de Brujo pone a bailar a miles de personas en el Negrita, Non Servium salen a matar en el stage metalero. Más de una hora machacando sin armisticio a base de buen Ska-Oi!. Un azote en toda regla; van a más y lo demostraron.

De vuelta a los escenarios principales para disfrutar de uno de los grandes bolos del día y del festival. Berri Txarrak reaparecían en el Viña y esta vez como estrellas absolutas. Al calor de “Oreka”, “Jaio. Musika. Hil”, “Ikasten”, “Poligrafo bakarra”, “Payola” o “Maravillas” congregaron a una cantidad de público monumental, ávida de disfrutar de un combo en estado de gracia, que estrenaba telón de fondo para la ocasión, y que se mostró realmente orgulloso de estar en ése momento y en ése lugar. Es harto complicado moverte desde el metal más salvaje hasta el pop saturado y no morir en el intento. Gorka, David y Galder lo hacen con una facilidad pasmosa. Y nosotros flipando. Descomunales.

Jugando en casa, Angelus Apatrida corroían a base de thrash metal del de verdad el Escenario Control. Se balancean igual de bien en una sala en Eindhoven que en un festival de carácter jaranero, y Guillermo, sabedor del suelo que pisaban, arenga a la masa mientras “Blast Off”, “Vomitive” o el puntapié de “Of Men and Tyrants” dejaba claro a lo que habían venido.

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Guillermo Izquierdo (Angelus Apatrida) en pleno riff

Me sorprendió que los albaceteños no hubieran metido una burrada de gente…hasta que camino del Negrita nos topamos con la mayor reunión de baile que jamás había visto yo, al son de Trashtucada. Eran aproximadamente las 2:30h de la madrugada y el Viña Rock estaba en su momento álgido.

Los siguientes apuntados en la lista de imperdibles vienen de Vallecas y se llaman Boikot. “Naita na”, “Inés” y “Hasta siempre” levantan un Giró ya desbocado al borde del descarrile. Los madrileños traen ganas de liarla, y el gentío más que agradecido. Con un “repertorio festivalero” y acompañados por vientos y metales, la preparan gorda de veras.

Hasta aquí la primera jornada, donde tristemente nos perdimos a, entre otros, los inmensos Gritando En Silencio; otra vez será.


Viernes 29 de Abril

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Juankar (Boikot) volvió a ser un ejemplo de actitud sobre el escenario

Mirando así de reojo, el día más interesante era el viernes. Tristemente las previsiones meteorológicas vaticinaban lluvias durante toda la jornada musical.

Por circunstancias que no vienen al caso no llegamos ni a Crisix ni a Desakato, que compartían hora. De tal modo que Porretas en el Escenario Giró marcaban nuestro pistoletazo de salida en la segunda jornada. He perdido la cuenta de las veces que los he visto, pero me da igual. Los de Hortaleza, que, por cierto, emprendieron con el tema que coge el nombre de su barrio, son una máquina de buen rollo recubierta de una capa musical meticulosamente elegida para levantar un Viña Rock, que vio como a medio camino de la actuación el cielo se venía abajo; como si nada. Los viñarockeros van allí a regocijarse y el agua no es más que agua. Y Porretas son idóneos para acompañar la celebración. “Jodido futuro”, el recuerdo del sempiterno Rober en “…Y aún arde Madrid”, “Tripis” con las trompetas sampleadas, las menos clásicas pero igual de ilustres “Mi barrio” y “El gran engaño”, y el estruendoso final con “La del fútbol” y el medley del ‘Clásicos’ (“Marihuana” y “Porretas”), hicieron que mojarnos fuera casi placentero.

Dilema a la vista: Saratoga en el escenario metalero, o Boni en la carpa. Pues empezamos con los madrileños, y acabamos con el ex de Barricada.

Con un sonido atronador, Saratoga levantan los cuernos de los heavys del lugar a apenas unas semanas de regresar discográficamente con esta formación reunificada. La muralla sonora la arman a base de “Vientos de guerra” con Tete saliéndose literalmente, “Ángel de barro”, “A morir”, “A sangre y fuego” o “Las puerta del cielo”. A ver quien la tira.

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Tete Novoa (der.) vigila de cerca la ejecución de Niko del Hierro (izq.) al bajo en pleno show de Saratoga (Portada de La Heavy Nº383)

Como comentaba, ver a Boni en solitario tenía su punto, y tocaba subir hacia el Escenario The Cavern. Y aunque está a la otra punta del recinto, llegamos para disfrutar de un compendio de canciones incluidas en su reciente ‘Incandescente’ con el almizcle justo de los Barri, al son de “Rojo” o “Esperando en un billar”. Al año que viene, Boni a los escenarios principales, por favor.

Como dirían Ñu, tocaba correr. En el Giró, Reincidentes cargaban con la dura tarea de pelear contra el momento más intenso de lluvia. El agua no dio un miserable minuto de tregua durante la hora que estuvieron arriba los sevillanos, pero a base de buen hacer y de la colaboración de un público que estaba dando la talla a rabiar, los Reinci facturaron otro nuevo sobresaliente para sus arcas… y va van ni se sabe. Usar “Jartos dáguantar” en la apertura incita, al menos, a que el que anda liado apurando la cerveza, gire la cabeza hacia ti y a saltos acabe entre el pogo de las primeras filas.

Apretujados, colaron 23 temas de repertorio repartidos entre casi todos sus LPs, con una alta participación de los que compusieron el remoto ‘Nunca es tarde…’,  como las ilustres “Carmen” o “Cartas desde el asilo”. Súmale al propósito una nueva que Fernando presentó como “Váyanse a la puta mierda” (que creo que el título real va sin el taco de por medio…), una versión de Bowie punkerizada, “Rip rap”, “La ciudad de los sueños”, “¡Ay! Dolores”; e imagina como acabó el asunto cuando se despiden con “Vicio”.

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Fernando Madina (Reincidentes) marcándose un punteo con su SG

Momento álgido para la gran mayoría de asistentes. La Gran Pegatina figuraba como el cabeza de cartel de la jornada y tenía a su disposición el mayor número de minutos arriba de las tablas... pero nosotros atesorábamos preferencias que a esa hora se interponían unas con otras. Total, que desde la lejanía vimos como los catalanes abrían el concierto a lo grande con unos cañones de confeti que inundaron medio recinto, montaban pantallas propias para adornar el tinglado, y miles de personas enloquecían.

Poco más porque llegaban Hamlet, que desde ya, te digo que se salieron; sin medias tintas. Y aún suponiendo que no debe ser fácil compartir horario con uno de los grupos más esperados del suceso, Molly, Tárraga y su séquito de bandidos desintegraron el Escenario Control. Con un sonido casi abusivo, estrepitoso y crujiente, pero válido, la BSO de ‘Pulp Fiction’ daba pie a “Limítate” y “Egoísmo” sin apenas mediar palabra, y terminar de hundir Viña Rock 2016 con “Dementes cobardes”. Fueron poco a poco sumando adeptos a la causa, de manera que cuando arremeten los golpes finales, la concurrencia era adecuada. “Irracional”, en la que Molly nos calla a todos para dejar el micro de lado y cantar una estrofa a voz en grito como un animal que le merece la ovación sin pudor de todos los que allí andábamos (yo estaba como a 100m y le escuché perfectamente), y  “JF” con toda la banda desatada les despide hasta más ver. De lo mejor del Viña.

De vuelta a los escenarios grandes para ver lo que quedaba de La Gran Pegatina, que era mucho, y… ¿recuerdas que antes decía que ayer con Trashtucada fue la vez que más gente había visto bailando a la vez? Bien, pues eso era hasta hoy.

Desde la primera fila hasta el final de la explanada, la rampa de subida y otra rampa más que da salida hacia otras zonas del recinto, miles y miles de personan retaban a la lluvia que por momentos se tomaba unas pausas incapaz de parar aquello. Impresionante la que había allí liada. “Ni chicha ni limoná”, “Lloverá y yo veré”, “Lacón con grelos”, la demencia colectiva con “MariCarmen”… inaudito la que prepararon estos catalanes durante dos horas de puro entretenimiento.

La Pulquería son otro de los seguros para estos charcos. A base de rock bien facturado y cargado de ritmos idóneos, mantuvieron el bebendorrio en alto desde el Negrita, con una ristra de tonadas tales como “Cualquier día”, “Machetazos en el corazón”, “¿Dónde están?”, la enorme “Morirse de pena” o la frenética “El día de los muertos”. Con “Gitano” se retiraron a camerinos como grandes triunfadores. ¿En algún festi les veré tocar “Quiero saber”? Me lo apunto.

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J. Al Andalus (Izq.) sembró la base en el concierto de Def Con Dos para que Cesar Strawberry (Der.) se pudiera lucir.

Apenas nos dio tiempo a llegar hasta el foso contiguo para ver la salida en tromba de Def Con Dos. Hacía mucho tiempo que no me los cruzaba en vivo, y la primera impresión que me llevé es que desde que hay una voz menos han perdido un punto de originalidad, pero que tampoco pasa nada; van muy sobrados. Y de repertorio ya ni te cuento, y más si tiran de “Alzheimer”, “El coche no”, “Pánico a una muerte ridícula” o “De cacería”. Monumentales los madrileños. Además durante la primera mitad de su actuación hubo un pequeño receso climatológico; después arremetió con más fuerza.


Sábado 30 de Abril

Para el último día anunciaban sol radiante y así fue. Hasta que cayó la noche, el clima fue idóneo.

Los argentinos A.N.I.M.A.L con un Andrés Giménez espoleado por el éxito de De La Tierra, se han reunificado para girar por medio mundo en ese formato de power trío bronco anclado en el metal noventero. Power trío que se quedó en dúo a medio camino debido a que el bajo falló, después de que el propio cantante arrancara la presentación con claros problemas en su guitarra. La comitiva que abajo se movía con los ritmos convulsos que escupía el PA del Escenario Control se lo perdonaron todo. El astro rey radiaba arriba.

El Último Ke Zierre y Lendakaris Muertos pusieron la nota más punk de la jornada mientras nosotros reparábamos de nuevo en el escenario duro para delirar textualmente con El Reno Renardo, que abarrotó ese trecho del ámbito como ninguna banda lo había hecho. Gustaron, divirtieron, y se bajaron del marco habiendo infestado Viña Rock de metal y humor inteligente.

Hora Zulú fueron los que tomaron las riendas en el Control, responsables de que su metal pesado, rapeado, machacón y de alto voltaje atrajera de nuevo a las hordas oscuras llegadas hasta Villarrobledo. Dicho y hecho. Lo bordaron durante aproximadamente una hora en la que Aitor hace lo que le da la gana (¡hasta accidentarse…!) y saca pecho. Incluso se atreve a “invitar al que toca la bandurria en los Vetusta Morla”, que no es otro que el gran Sho Hai de Violadores del Verso. “Andaluz de nacimiento” y “A ver si me entiendes” bajan el telón. Podium viñarockero para los granadinos. Que bueno que volvieron.

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Víctor García de Warcry se entregó en cuerpo y alma a su público

Cinco minutos nos separaban del comienzo del cabeza de cartel del día. Lo justo para salir corriendo y llegar a la otra punta del recinto.

Vaya por delante que el sábado fue muy tangible que la afluencia de público había aumentado considerablemente, pero mirar desde la valla delantera y no ser capaz de vislumbrar el final del gentío sobrecogía.

La Raíz apareció en el Giró con un aura de grupo grande de verdad que tiraba para atrás. A ver si soy capaz de explicar lo que allí se vivió desde que sonó la maravillosa Intro que abre su nuevo álbum y que usan para arrancar los conciertos. Impresionante, asombroso, conmovedor, emotivo. Tanto, que me di la vuelta y justo detrás mía, y en primerísima fila, había una chica que lloraba de la emoción. Y no fue la única, porque ya me dio por mirar un poco más para revisar el panorama, y la gente estaba fuera de sí.

“Entre poetas y presos”, que da nombre a su más reciente placa discográfica, es la elegida para destapar el tarro de las esencias y sentir como todo el Viña Rock se vuelca con ellos en una explosión de júbilo desbocado, digno de sentirlo y vivirlo al menos una vez en la vida.“Borracha y callejera” se debió escuchar en toda Castilla La Mancha, mientras que “La voz del pueblo”, “Elegiré” o “El lado de los rebeldes” llenaban de color el momento cumbre a nivel global de este Viña 2016.

Ahora mismo son la banda mejor encarrilada de cara a plagar las gigantes explanadas de los festivales veraniegos de la Península. Se lo han ganado. Que su rock inundado de mestizaje les lleve lejos.

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Mai Medina encabezó a Ciclonautas en uno de los últimos conciertos del festival

Nuestra última parada nos llevaba de regreso al Escenario Control, donde Warcry iban a triunfar a lo grande con un setlist elegido por sus seguidores y una escenografía con telones por todos lados y el primer y único doble bombo que vi en todo el festival. Entre estos temas, hubo espacio temas emblemáticos como "Trono del metal", "Tú mismo", "Contra el viento" o "El guardián de Troya"; para nuevos clásicos como "Quiero oírte", corte que abría su último LP de estudio hasta la fecha 'Inmortal'; o ese himno eterno del heavy metal estatal (y nos atrevemos a decir internacional) llamado "Hoy gano yo". Desde luego, ganamos todos. ¿Próxima parada? Warcry Sinfónica en el Leyendas del Rock. ¡No nos lo perderemos! De retirada teníamos apuntado pasar por la carpa para degustar un pequeño porcentaje del buen hacer de Ciclonautas, y por el Cabo de Plata para disfrutar de Los Chikos del Maíz. Los de Alén Ayerdi me convencieron desde el principio con su rock a secas, claro, contundente y recogido. Muy buenos. Por su parte, los nuevos abanderados del Hip Hop estatal pusieron patas arriba el Viña Rock en una actuación soberbia. En ambos casos me quedé con ganas de más, pero es lo que tiene tanta coincidencia horaria.

Y hasta aquí nuestra pericia.

Mientras nos retirábamos y veíamos como bajaba el telón, se amontonaban las ideas y las sensaciones. Reordenándolas, iban dejando los posos de las conclusiones finales, que te voy a contar antes de cerrar esta crónica. Allá van:

  • Al Viña el público va a disfrutar; y ni el cartel, ni el tiempo atmosférico, ni nada que se te ronde por la cabeza les va a arruinar la fiesta. Es un respetable de 10.
  • El apellido de rock se le ha quedado muy pequeño. El mestizaje brutal que atesora en cada rincón es su seña de identidad.
  • Las bandas que hicieron grande al evento a finales de los '90 y primeros años del nuevo siglo siguen al pie del cañón; unas reinventándose constantemente, otras muy fieles a sus inicios, mas todas dejando hueco a las que vienen de tiempos más cercanos y que ya son sólidas realidades que en circunstancias de este orden arrastran cantidades ingentes de seguidores.
  • Y como no me quiero olvidar de nada ni de nadie, una última palabra para toda (y cuando digo toda, es toda) la gente que hace posible el Viña Rock: GRACIAS.

Igual hasta nos vemos de nuevo en 2017.

Texto: Javier Pérez
Fotos: Sandro Santos

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