Permitidme ponerme “en modo Manowar” para comenzar este artículo... Pero es que, si alguien aquí no reconoce al instante y alaba la importancia de Steve Harris en la historia de nuestra música, tiene que abandonar la sala inmediatamente. Es más, si no te arrodillas ante la sola presencia virtual del bajista y líder de Iron Maiden, deja inmediatamente de leer. Bromas (o no) aparte, es impepinable que sin Steve Harris la historia de Iron Maiden y del heavy metal en general hubiera sido otra. Y si nuestro héroe cumple 70 años, nosotros solo podemos hacer una reverencia, cuernos mediante, y felicitarle con un artículo marca de la casa, de los que nos gustan. Es David Esquitino el que no sale del papel de seguidor irredento, pero a la vez estudioso, historiador y documentalista, de las bandas que han marcado el camino de la música dura, y nos ofrece esta lista de diez de los temas más reputados de Iron Maiden firmados en exclusiva por el avezado bajista y músico londinense.
Introducción e información básica
Steven Percy Harris nació en Walthan Forest, concretamente en el barrio de Leytonstone, en la zona norte de Londres, un 12 de marzo de 1956. Pese a sus intenciones iniciales de ser futbolista profesional (dice la leyenda que llegó a ser invitado a probar con las categorías inferiores de su querido West Ham United), pronto la música ganó la partida. Aunque, curiosamente, sus intenciones iniciales pasaban por aprender a tocar la batería, se decantó por el bajo en 1971, concretamente por un Fender Precision de 40 libras, modelo que le ha acompañado toda su carrera. Bueno, el mismo bajo no, pero casi… que ha tocado casi toda la vida con una versión modificada de este primer bajo, a la vez que con un modelo del 73.
Sus inicios son con una banda muy hippie y básica, que era Gypsy’s Kiss, y posteriormente con Smiler, algo más profesionales, pero en realidad su historia profesional comienza ya en 1975 cuando crea Iron Maiden en aquella Navidad, pero esto ya os lo hemos contado en varias ocasiones. Antes de firmar su primer contrato profesional, ya con EMI, que Iron Maiden destacaron apuntaron alto desde el primer minuto, un aún muy joven Steve trabajó como cartógrafo, ¡y de barrendero! De ahí a estrella del rock y revolucionar el mundo del heavy metal con su banda no pasaron tantos años, pero los principios están ahí.
1. “Phantom of the Opera” (‘Iron Maiden’, 1980)
Tendría sentido escoger para empezar la propia “Iron Maiden”, pero es una rara avis entre las composiciones de Harris (tan breve y directa). No, para mí la primera composición realmente grandiosa de Iron Maiden es “Phantom of the Opera”, avanzada a su época y a la juventud tanto de su compositor como de los intérpretes, además de una de esas canciones que te atrapa para siempre cuando la escuchas.
Elaborada, pretenciosa (en el buen sentido) y ambiciosa, hablamos de siete minutos de viaje musical, algo entonces reservado solo a los progresivos sinfónicos y a Purple, Uriah Heep o Magnum, no a unos críos macarrillas jugando a ser ya maestros. Aparecen también dos de los signos más distintivos de Maiden desde entonces: las dobles guitarras y los cambios de tempo y de ritmo.
Basada en la mítica novela de Gaston Leroux (1910), luego adaptada tanto al teatro como al cine en numerosas ocasiones… aunque el inmortal musical de Andrew Lloyd Webber es posterior, ya que se estrenó en 1986, precisamente en el West End (la “zona pija”, que Maiden son del East End). En la canción, hay una persecución implacable relacionada con la historia gótica de la obra: el fantasma Erik persiguiendo a Christine y llevándola a su mundo oscuro y sombrío, pero a la vez transmite esas ideas de demonios interiores, de sentirte seguro en tu mundo y de salirse del camino recto pese a las miradas acusadoras de la sociedad. Hay deseo, hay obsesión, pero a la vez siempre subyace esta ansia de libertad tan habitual en el universo Maiden.
Tiene hasta tres solos de guitarra, y es una de las canciones más Maiden de la historia de Maiden, si nos permitimos la frase. A su vez, era muy novedosa entonces porque, aunque luego no han tirado mucho por ahí, tiene hasta partes operísticas y polifónicas (¿alguien duda de la influencia Queen aquí?), que aún hoy sorprenden en Maiden. El ritmo cabalgante del bajo es tremendo, como los cambios de ritmo, las voces expresivas transmitiendo tiempos y sensaciones, el deje progresivo, y las guitarras marca de la casa, ya presentes.
2. “Hallowed Be Thy Name” (‘The Number of the Beast’, 1982)
Posiblemente, la composición más grandiosa de Harris, y el tema más importante de Iron Maiden para muchos de los fans (entre los que me incluyo). Es esa reflexión de un condenado en el corredor de la muerte, que se plantea su vida hasta esos momentos antes de ser ahorcado en el patíbulo. No teme a la muerte, pero se plantea qué habrá después, además de dudar, por supuesto, de Dios y de la justicia de los hombres… Como tantas veces, Maiden avanzados a su época, y musical y letrísticamente muy por encima de sus contemporáneos.
Polémica incluida de un posible plagio de una parte de los progresivos británicos Beckett (resuelto en privado), una canción gloriosa que cualquier seguidor del heavy metal tiene en sus oraciones para siempre. Momento álgido de los conciertos de Maiden en casi toda su historia (aunque “curiosamente” estuvo fuera del set mientras se resolvía el litigio con la citada banda británica). También hay mucho Thin Lizzy, Purple, Judas y Sabbath (¿casualidad que ‘Heaven & Hell’, ya con Dio, saliera ni dos años antes?) en Maiden, pero aquí aparecen también las influencias de Yes o Asia, y a su vez las referencias literarias, cinematográficas y teatrales tan habituales en el grupo, como decíamos en el anterior, y que podemos suscribir también ahora.
Y de nuevo destacamos los cambios de ritmo, in crescendo mediante, y las ambientaciones evocadoras como protagonistas en el tema. O, dicho de otro modo, es increíble cómo nos va llevando la música con la narración de la historia y la sublime interpretación de Bruce Dickinson coronándose desde el principio con una expresividad y teatralidad máxima. Todo esto nos obliga a arrodillarnos ante posiblemente la canción más grandiosa del heavy metal: ¡Santificado sea su nombre!
3. “The Trooper”, (‘Piece of Mind’, 1983)
Es la épica del soldado, pero sobre todo representa la gloria (infausta y falseada) de morir en batalla. De hecho, mezcla las hazañas del glorioso Imperio Británico (cogida con pinzas la idea de alabarlo) con la visión antimilitarista de que las guerras solo sirven para matar y que los soldados acaban muriendo o volviendo mutilados y trastornados de cualquier conflicto. Está basada una vez más en una obra literaria, en este caso una novela sobre la carga de la Caballería Ligera del dramaturgo y poeta inglés Lord Alfred Tennyson, y aunque por la música y el desarrollo directo y agresivo de la canción pueda parecer lo contrario, es más una crítica a lo absurdo de morir en batalla que un ensalzamiento de la épica militar y de la leyenda del soldado como héroe.
Tema principal del cuarto LP del grupo, ‘Piece of Mind’ (atención al juego de palabras que lleva implícito el título, jugando con el concepto de “piece - una pieza de mi mente”, y “peace - estar en paz mental”), para mí su disco clásico más imperfecto o peor terminado. Eso sí, a la vez contiene tres o cuatro joyas inmortales, como “The Trooper”, aunque no es de los temas que diríamos que son marca de la casa del estilo de Harris, pero se mantiene, y mantendrá, como una de sus composiciones más recordadas. El videoclip, que me sigue pareciendo impagable, mezcla a propósito la sátira y la glorificación, con ese deje visual que aportan las imágenes de película antigua (junto con la propia banda en directo).
4. “Rime of the Ancient Mariner”, (‘Powerslave’ 1984)
Creo que todos sabemos la historia de la canción que cerraba ‘Powerslave’, aunque en este caso no tiene nada que ver con Egipto ni con las civilizaciones ancestrales (como otros temas “similares” de la carrera posterior de Maiden). Hablamos de esta adaptación tan teatral y perfecta del poema del mismo título de Samuel T. Colleridge (1798), sobre la tragedia sufrida por un barco, con toda su tripulación pereciendo (por escasez de agua potable y no poder sortear las dificultades de un mar embravecido y enfurecido) tras abatir un marinero a un albatros, animal augurio de buena suerte en ambientes marinos. Al tipo en cuestión le castigan atándolo al palo mayor con el cuerpo del albatros muerto colgado de su cuello y, finalmente, se redime de su pecado y acaba salvándose al bendecir a las criaturas del mar y del cielo (y de la Tierra, vaya). Como penitencia, eso sí, tendrá que contar su historia y experiencia a donde quiera que vaya desde entonces.
Aventuras marinas, historia épica, loa a la libertad, pero a la vez aviso sobre las fuerzas más poderosas que rigen nuestro destino… en más de 13 minutos de epopeya musical que posiblemente ni Iron Maiden ni el propio Steve Harris han superado nunca (a nivel compositivo, me refiero). Como curiosidad extra, es el tema más largo de la historia del grupo, hasta que “Empire of the Clouds” lo superó ya en ‘The Book of Souls’ (2018). Lo curioso es que ni en estudio ni en directo se nos ha hecho nunca largo, como si ha sido así con otros temas extensos de su discografía.
En la última gira, “Run For Your Lives”, disfrutamos posiblemente de la interpretación más grandiosa del tema en directo (que han interpretado en muchas épocas, todo sea dicho), con efectos visuales y sonoros, y de nueva una interpretación gloriosa de un Bruce Dickinson que se crece en estos temas más teatrales y épicos. Pero vamos a escuchar la versión original, ¿no?
5. “Caught Somewhere in Time” (“Somewhere in Time”, 1986)
Tras mirar al pasado, miramos al “futuro”, al menos de entonces, recordando ‘Somewhere in Time’ y esta canción que abría, y que nos sumerge en el universo de “Blade Runner” que envuelve el disco. Por contra, el tema que da (más o menos) título tiene una segunda interpretación que tiene que ver con qué ocurriría si le ofreces a un hombre viajar en el tiempo, algo que le ofrece el propio Diablo a un humano cualquiera… Te hago una oferta que no puedes rechazar, ¿tú qué harías?
Musicalmente, vuelve a ser cien por cien Harris, con los cambios de tempo marca de la casa, el ritmo cabalgante base y protagonista, las melodías pegadizas, los solos de guitarra doblados a mitad del tema y el estribillo que se te clava hasta el alma.
Bueno, nos podríamos tirar horas buscando detallitos, referencias y conexiones con la historia de Maiden y el mundo de los replicantes a la vez mirando la portada del disco, para mí la mejor de la banda sin duda (y el mejor trabajo de Derek Riggs al respecto). Pero, en este caso, nos quedamos en el tema título, uno de los temas que la historia ha dejado atrás en el universo Maiden, en una canción que tras ese tour no recuperaron nunca más hasta hace pocos años, cuando se recuperó la gira conmemorativa de este disco, y que, por supuesto, de nuevo abrieron con esta canción esos conciertos de “The Future Past” en 2023. Pero nos apetece recuperarla de la gira de entonces, tan poco documentada en imágenes.
6. “Infinite Dreams” (‘Seventh Son of a Seventh Son’, 1988)
Para mí, este es el disco Harris por excelencia, y por ende el mejor trabajo de Maiden para la gran mayoría de los fans, al menos de los clásicos (y permitidme decir la quizás bravuconada de “especializados en Iron Maiden”, al menos por encima de nuevos fans).
Aquí encontramos composiciones gloriosas, complejísimas y emotivas al máximo, además de ciencia ficción pura, reflexiones sobre el ciclo de la vida y nuestra frágil existencia en las complejas grietas del universo y el propio espacio-tiempo. Toda una experiencia inmersiva y multisensorial que a un servidor le sigue poniendo los pelos de punta y empuja a darle las gracias una y mil veces al señor Harris por habernos regalado alguna vez canciones tan mágicas como esta.
Bueno, para mí, son dos los cortes más grandes del disco, ambos compuestos por Harris, y podríamos escoger cualquiera como muestra de la genialidad del compositor en esos años dorados. El propio tema título es sublime, pero un servidor siempre le tuvo especial cariño a “Infinite Dreams”, esa epopeya sobre las dudas existenciales del ser humano y el concepto del tiempo finito e infinito que supone nuestro paso por la Tierra. Mucha filosofía, mucha reflexión vital, mucha ciencia ficción implícita y, sobre todo, una joya musical, de nuevo cargada de cambios de ritmo, de melodías increíbles y con esa magia marca de la casa que no ha vuelto a tener nunca la banda después de este disco.
Pasado, futuro y presente mayestático en la letra, incluyendo ese matiz onírico que siempre nubla nuestra existencia… real. Ya sabéis: ¿es sueño o realidad lo que estamos viviendo en cada momento?. El tiempo te devora, pero a la vez aporta conocimiento infinito y nos da todas las respuestas, pero de repente llega la muerte y lo infinito se vuelve finito. En fin, podríamos seguir filosofando eternamente al respecto, pero mejor disfrutamos de la canción, ¿verdad?
7. “Afraid to Shoot Strangers” – (‘Fear of the Dark’, 1992)
La tentación de escoger el tema título era grande, pero me parece más interesante destacar este medio tiempo a su manera, tan emotivo, intimista y a la vez grandioso que es otra de sus composiciones perfectas. De nuevo, con un claro corte antimilitarista, vitalista y denunciativo de las barrabasadas que en esos momentos se estaban produciendo en el mundo. En este caso concreto, la canción habla de la Guerra del Golfo, con dos vértices de explicación en la misma: por un lado, es la visión de un soldado que se plantea qué está haciendo ahí para disparar a otros que ni conoce ni le han hecho nada. Y por el otro, está inspirado en el hecho probado de que los soldados americanos estaban torturando a los prisioneros locales con heavy metal a todo volumen (que ellos “odiaban” por razones culturales y religiosas), con bandas como Metallica, Sepultura o los propios Iron Maiden, ante lo que Steve Harris se rebeló de manera muy rotunda y contundente.
Aunque el vídeo oficial (con imágenes de la propia Guerra del Golfo) salió más adelante, y con Blaze Bayley ya en el grupo, me parece interesante rescatar esta versión en directo con DIckinson pero del teatral “Raising Hell”, que es impresionante. Una canción de las que gusta, emociona y duele a la vez, y que tantos años después nos hacen reafirmarnos una y mil veces en la idea de que los rockeros de verdad están en el lado bueno de la historia y que tienen muy claro que el sinsentido de la guerra y el matar a tus semejantes nunca está justificado. ¡No a la guerra!
8. “Sign of the Cross” (‘The X Factor’, 1995)
Steve Harris quería ser como sus admirados Pete Way de UFO, John Entwistle de The Who o Roger Glover de Purple, y damos fe de que lo ha conseguido de sobra. 17 discos de estudio con Iron Maiden, dos con British Lion, innumerables giras a lo largo y ancho del mundo y, sobre todo, la sombra más alargada de la historia del heavy metal, que sin Steve Harris posiblemente ni hubiera existido como tal. Pero esto no quita para que la banda haya pasado también momentos complicados, igual que el propio bajista, como ya os contamos en este artículo sobre el 30º aniversario de “The X Factor”. Se acababa de divorciar y estaba en un período oscuro de su vida, por lo que se centró en ese lado ermitaño de refugiarse en la literatura, cine y la búsqueda de su propio yo interior, pero también, lógicamente, en la composición.
Y así llegamos al tema que abre el disco de manera tan épica y que se ha quedado como posiblemente el único gran clásico de esta época tan rara de Maiden. Injustamente valorada tal vez (como todo este primer disco con Blaze, pero ese es otro debate), estamos ante una composición épica y grandiosa que sigue dejándonos con la boca abierta. Ya contamos que el tema, de trasfondo redentor y sobre purgar pecados, en realidad está basado en “El nombre de la rosa”, novela original y película posterior. A su vez, es de las pocas que se han recuperado de esa etapa ya con la vuelta de Bruce Dickinson al grupo. Por algo será.
Cierto que el legado de Harris a nivel compositivo y de influencia en sí es incontestable, pero también es interesante comentar en este punto del texto que es lógico que fuera el compositor principal del grupo en los primeros años (y discos) del grupo. Y que desde la vuelta de Bruce Dickinson y Adrian Smith allá por 1999 las tareas compositivas están más repartidas, y por ello en este listado nos hemos centrado más en la etapa clásica del grupo (años de Blaze Bayley incluidos), que son los años en los que las composiciones en solitario de Steve Harris son más numerosas y exitosas. Bueno, seguimos…
9. “The Clansman” (‘Virtual XI’, 1998)
A Harris se le puede “acusar”, no sé si con razón o con envidia, de que sus composiciones siguen un patrón más o menos similar siempre. Con algunas excepciones ya comentadas (sobre todo en los primeros tiempos con canciones cortas y directas tan geniales como “Purgatory”, “Wrathchild”, “Drifter” o alguna posterior, como la maravillosa, para mí, “No Prayer for the Dying”), podemos aceptar que sus creaciones son temas largos, intrincados, con esa base de rock progresivo que siempre le ha gustado pero que a su vez le han dado siempre un extra a Iron Maiden.
También aportan un sonido particular a la banda, como ya hemos dicho, desde las dobles guitarras, cogidas de sus queridos Thin Lizzy o Wishbone Ash, el bajo cabalgante marca de la casa y esos desarrollos instrumentales, más o menos progresivos, desde Jethro Tull a Genesis, King Crimson e incluso Magnum… además de la rotunda base rítmica que viene de Sabbath, Purple, Priest y demás, incluso Motörhead, como ya hemos mencionado.
Dicho esto, el disco menos querido de Maiden, y seguramente con razón, es ‘Virtual XI’, pero justo ahí encontramos el último gran hit compuesto exclusivamente por Harris, como es este “The Clansman” tan querido entre los seguidores. Himno de lucha, resistencia y resiliencia, basado en la lucha del escocés William Wallace contra los invasores ingleses, tan bien reflejado en la película “Braveheart” de Mel Gibson. Guiños evidentes incluidos, en realidad habla de libertad individual y colectiva del ser humano contra quien te oprime y trata de controlar, sean personas concretas o líderes espirituales, grandes corporaciones y gobiernos en sí. Cierto que el tema alude más a tiempos pretéritos e históricos, pero en realidad el concepto es contemporáneo, que un mensaje de lucha, esperanza y libertad, e incluso de identidad cultural con tu tierra y tu gente, siempre será universal.
10. “Hell on Earth” (‘Senjutsu’, 2021)
No es el que firma un defensor de este disco, en absoluto, ni un seguidor de los últimos años discográficos de Iron Maiden, pero hay que ser justo en la valoración de los últimos temas compuestos en exclusiva por Steve Harris. Quizás hay que poner sobre la mesa la crítica de que, en los últimos años, no es el mejor compositor del grupo ni tampoco el más original. Por otro lado, en ninguna cabeza cabe acusar a Steve Harris más que de haber sido siempre el motor y el corazón de la banda, la cabeza pensante y el que dirige, con mano de hierro a veces, cierto, el camino del grupo. Sin profundizar en el argumento, que se cae por su propio peso, sin Harris no hay Maiden, y sin sus canciones y su férrea visión y determinación (y ética de trabajo y compromiso) el grupo no hubiera llegado a la primera línea, aunque destacaran desde el primerísimo minuto como la banda más importante de su generación.
Pero yo insisto en que sus composiciones actuales son mejores junto a sus compañeros que divagando en solitario, dando lugar a canciones demasiado largas, farragosas y repetitivas a estas alturas. El debate lo dejo sobre la mesa para terminar, pero a la vez dejamos constancia de uno de sus mejores momentos, precisamente con el tema que cierra el último disco de estudio del grupo hasta el momento, un ‘Senjutsu’ del que los viejos seguidores no somos muy amigos, pero que tiene momentos brillantes como este “Hell on Earth” que usamos para cerrar este artículo, melodías marca de la casa mediante y con una composición tan Harris.
De nuevo, aparecen las reflexiones antimilitaristas y de que el ser humano a veces convierte nuestro mundo en un verdadero infierno con sus acciones. ¡Arrepentíos, Señores de la Guerra, líderes políticos del mundo y arrogantes empresarios de la industria armamentística!, que Eddie os vigila de cerca... Eso sí, siempre de la mano de su mentor, y extensión humana en la Tierra, don Steve Harris.
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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