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ROCK & TOUR: MARRUECOS A TOPE

22 junio, 2010 7:36 pm Publicado por  – 1 Comentario

Crónica exclusiva del Mariskal Romero tras viaje en moto recorriendo Marruecos y visitando algunos de los lugares tan emblemáticos como desconocidos que el rock situó en el continente africano.

EN MARRUECOS TRAS LAS HUELLAS DE BRIAN JONES, HENDRIX, PAGE Y PLANT, PAUL BOWLES…

Essaouira

De espectador a protagonista. Tanto hablar y ponderar las aventuras de nuestro patrocinado motero solitario Javier Pérez, que me fue imposible negarme a su invitación de que "por primera vez haría una excepción llevando compañero de viaje en el asiento trasero", en esta ocasión por tierras marroquíes, a sabiendas de mi interés en buscar las huellas que en el país vecino dejaron entre otros el fallecido guitarra de los Stones, Hendrix y más reciente Page y Plant entre muchos otros atraídos por las "historias del desierto" del gran escritor americano, ya fallecido, Paul Bowles autor afincado desde los años cuarenta en Tanger (Bertoluchi llevó al cine su libro "El Cielo Protector") desde donde atrajo la atención de parte de la generación de autores beat como William Burroughs (su visita a la aldea de Jajouka en las montañas del Riff le inspiró su libro "The tiket that Exploded") Allen Ginsberg entre otros y músicos como Brian Jones que en el verano del 68, un año antes de su muerte, subió aconsejado por su amigo el pintor Brion Gysin para registrar en un viejo magnetofón aquellos ancestrales sonidos y danzas de las gaitas, flautas, tambores y voces con una tradición musical de 800 años de los llamados Masters Musician of Jajouka en el Rif que en aquel entonces dirigía Hadj Abdesalam Attar, padre de Bachir Attar, que los lidera tras la muerte de su progenitor y que mantiene vivo el legado tocando por todo el mundo y colaborando con muchos artistas gracias a aquella histórica grabación que se sigue reeditando de forma constante tanto en original como pirata con variantes tan peculiares como una edición que le mostré al propio Bachir de Hendrix poniendo su guitarra a alguna de las grabaciones. Pero vamos a la carretera.

Las montañas del Rif

EN LA FRONTERA
El encuentro es en la estación de Algeciras, a donde llego en tren desde Madrid y donde ya me esperan en sus respectivas motos desde tierras toledanas donde tienen su base (Sonseca) nuestro trotamundos (www.javierperezenmoto.com) junto a su íntimo amigo, y también motero rebelde, el argentino (Córdoba) Jorge Hanssen con sus dos flamantes BMW R 1200 Trail-Adventura. Enfilamos la costa gaditana y los escasos quince kilómetros hasta Tarifa donde a la mañana siguiente partiremos en barco para Tanger. Dormimos en el familiar y céntrico Hostal Alborada, lugar habitual de los muchos surfistas que vienen a enfrentar las enormes olas del Estrecho (aparcamiento para las motos en la puerta con vigilancia) y el propio dueño Fali nos acerca al Restaurante-Bar "El Ancla" en el puerto pesquero donde entre delicias culinarias locales a buen precio damos los últimos retoques a la aventura de una semana que nos llevará a recorrer Marruecos de noroeste a noreste en diagonal, bajar al Sur y cruzar el Atlas de vuelta al oeste para volver al punto de partida con un primer objetivo de encontrar la aldea de Jajouka para revivir la magia de aquella aventura del guitarra de los Stones.

Fes

RUMBO A JAJOUKA
Estos modernos Ferrys te dejan en 45 minutos en África, y Tanger es la puerta de principio y final con todo su bullicio y comienzo del ritual de poco alcohol y mucho y estimulante té con menta. Para los que piensan que Marruecos es todo desierto y aridez y desconocen estas tierras y culturas les sorprenderá la gran autopista de peaje que cubre casi todo el oeste. Nosotros también nos sorprendemos de la explosión de agua y verde que nos deslumbra en este norte que es más Asturias que Andalucía. Bordeando la costa a la altura de Larache se acaba lo bueno, salimos del peaje y enfilamos carretera de doble mano hacia el este cruzando las montañas del Rif. El GPS no nos localiza Ksar-el-Kebir, que es la ciudad de referencia y menos la aldea de Jajouka. A base de preguntar entre inglés, francés (lo hablan por su pasado de protectorado franchute) y español, que también dominan muchos, conseguimos salir del laberinto que significan poca y mala señalización muchas veces sólo en árabe. Ya sabemos que la aldea está a unos cincuenta kilómetros por la R410 que cruza parte del Rif hasta Chefchaouen. Pero nos volvemos locos. Pequeños pueblos y aldeas jalonan el camino sin señales que te orienten. Casas de adobe y barro encaramadas en esta montañas están por todas partes y casi al tuntún después de andar y desandar varias veces la carretera tomamos a la izquierda un camino infernal de tierra roja y guijarros que por intuición suponemos que es el lugar. Acertamos. Salen niños de todos lados hacia una plaza cuadrada que rodea no más de una decena de casas y un pozo. Los esfuerzos que nos ha costado llegar se ven compensados porque nos indican una gran puerta de hierro verde alejada donde vive nuestro hombre, el líder de los Maestros, Bachir Attar. Estamos de suerte. Él mismo nos abre las puertas y se sorprende que hayamos podido localizarle aquí. Los recelos se convierten en generosa cordialidad cuando me presento y le enseño mi foto con Keith Richards. Nos adentra en su cueva-museo donde hay muchas fotos con los Stones, Steve Tayler de Aerosmith, Bowles y muchos de los que admiran el legado de estos sonidos milenario. De forma discreta como corresponde al papel de la mujer en este país su esposa nos sirve té y cafés y al cabo de una hora hemos pergeñado una larga e ilustrativa charla.

El transporte oficial en las Medinas

EL SUR
Primer objetivo cumplido. A partir de ahora muchas horas de moto y mi trasero de exmotero como mono de zoológico en el papel de "paquete" observador mientras Javier devora kilómetros como el Correcaminos; eso sí, sin prisa pero con poca pausa. Poco tráfico hasta llegar al cruce de Chefchaouen que no pisamos (esta es la ruta para los que entran por Tetuán) porque queremos hacer noche en Fes, donde llegamos atardeciendo y buscando un Riad (típica casa árabe-andaluza con patio central y pocas habitaciones) donde tengamos las motos a la vista. Estamos rotos y nos resucita el excelente cuscús que tomamos en el Restaurant Zagora. Por la mañana la inevitable vista de la ciudad amurallada desde lo alto de la colina y la locura de la Medina y sus Mezquitas patrimonio de la Humanidad. Otra ventaja de la moto: no comprar todas las gilipolleces con que nos cargamos en estos viajes y los interminables regateos con estos maestros del "prisa-mata".

Comida frugal y a mediodía, con la pena de no poder acercarnos a Meknes y sus ruinas romanas de Volúbilis, vuelta a la ruta que según se baja al Sur va cambiando su paisaje de explosivo verde a parajes inhóspitos y lugares perdidos donde los burros son estandartes del transporte, y la mujeres y niños mano de obra habitual en los manejos de huertos, cabras y corderos. Inolvidables las sonrisas espontáneas y encantadoras de los niños al borde del camino cuando los saludo con la mano. Nos adentramos en la pobreza más extrema de este país inmerso en una modernización acelerada en las grandes capitales pero con mucho por hacer todavía en lo rural. Este sur es como nuestra Andalucía hace cincuenta años. Me pregunto si somos más felices nosotros con todo nuestro progreso.

Crossroad

Noche en Midelt a los pies del gran Atlas en el Hotel-Posada El Ayachi (lo ponen a parir en las guías, pero con el cansancio con el que llegas y las ganas de recuperarte por cuarenta euros con cena y desayuno y encima bar para tomarte una deseada cerveza -la Casablanca es la mejor- parece la gloria) al que nos conduce ese personaje que aparece casual pero que parece estar esperándonos allá donde paramos para aconsejarnos y sacarnos una propina ofreciéndonos desde el espectáculo de una boda marroquí, hachís, majoun (dulce elaborado con hachís) o fósiles únicos de cuando estos parajes fueron Océano.

Salimos temprano. El ambiente se calienta y la experiencia de Javier marca una disciplina casi militar para cumplir los objetivos de horarios a pesar de nuestras quejas de parar más, verlo todo o perdernos por algunos misteriosos caminos. Vislumbramos y subimos enormes macizos de este alto Atlas que se asemejan al Gran Cañón del Colorado y que también nos sorprende con interminables rectas desérticas y valles-oasis con mucha palmera y frutales camino de Ar-Rachidia, donde paramos porque en la carretera hay una manifestación pro-palestina por el follón con los judíos y aprovecho para comprar música local y de los vecinos argelinos, y darle otra tregua a mi trasero. Después Erfou, y en Rissani, a cincuenta kilómetros de las puertas del desierto, contratamos los camellos y jaimas para pasar la noche en el Sahara partiendo desde Merzouga donde llegamos con cuarenta y cinco grados sobre las cinco de la tarde. Nos dejan un cuarto para refrescarnos y dejar nuestras cosas en uno de los tantos hoteles-fortaleza que te adentran al desierto. Sobre las seis y media nos urgen para subir a los camellos y bordeamos enormes dunas de arena roja evocando tantos documentales y películas con el desierto de protagonista. Estamos a pocos kilómetros de la frontera con Argelia (en esta zona hay muchos puestos militares por el eterno conflicto con los argelinos) y el sol se esconde tras la dunas cuando arribamos al campamento donde cenaremos y pasaremos la noche no sin el sobresalto de una tormenta de arena desatada en cinco minutos y que me pilla en lo alto de una duna viendo la puesta de sol. Bajo a toda leche con arena hasta las orejas. Inolvidable; como inolvidable la noche -jamás pensé que podrían haber tantas estrellas en el firmamento- y sobre todo el silencio. Evoco al gran Bowles, que en uno de sus cuentos venía a decir que quien no ha sentido el silencio del desierto no sabe lo que es. El guía saca instrumentos autóctonos y me animo a cantar en un onírico mestizaje entre el rock, el tango y flamenco previo a un excelente tajín de cordero que nos reconfortará para una noche de perros con el viento pegando fuerte y cubriendo todo de arena.

El Sahara

DE ESTE A OESTE
Otra experiencia única: Amanecer entre dunas con los camellos impacientes con la vuelta. A las seis estamos arriba y a las ocho de vuelta a recoger los equipajes y ponernos en marcha. La jornada será la más dura. Hay que recular a Erfou y tomar la R12. En principio la etapa acabaría en Ouarzazate con sus imponentes Casbas y sus decorados de cine (aquí está el camino de partida hacía el Gran Sur por Zagora y hay unos famosos estudios donde se ruedan muchas de las superproducciones tipo Lawrence de Arabia, Astérix, Gladiator, El Cielo Protector, Babel...). Pero el tirón nos llevaría en una sola jornada a Marrakech. No sin antes desviarnos en Tinerhir a una veintena de kilómetros de la ruta principal a las Gargantas del Todra, un desfiladero espectacular donde vienen frikis de todo el mundo a practicar la escalada deportiva por sus empinadas paredes. La parte final se torna heavy de verdad a partir de Ouarzazate entre valles muy verdes de gran actividad frutícola mientras vamos ascendiendo al corazón del Atlas Central hacia el pico más alto del país, el mítico Tizi-n-Tichka (2.200 metros) en tierras bereberes. Algo así como nuestro Despeñaperros, que separa Castilla-La Mancha de Andalucía, pero a lo bestia con unos ochenta kilómetros de curvas en doble dirección donde los camiones son un calvario y la conducción requiere de gran tensión y concentración. Al final la recompensa está en desembocar en Marrakesh cuando cae la noche.

La garganta de Todra

Desde mediados de los setenta que estuve haciendo “Ciudades del Mundo” para Radio Nacional no había vuelto, y nada más dejar las motos en un parking al aire libre cerca de la muralla y a escasos minutos del Riad de turno donde dormimos a espaldas de la famosa plaza Djemaa el Fna nos vamos a adentrarnos en su locura y colorido, y a cenar en uno de los numerosos puestos de comida que la invaden por la noche. Evoco a Page y Plant en las imágenes rodadas aquí para el que para mí fue uno de los mejores discos de los 90, aquel "No Quarter" genial, y por la mañana volvemos para hacernos fotos con las motos en plena plaza (por el día los puestos de comida desaparecen y dejan todo el espacio a los encantadores de serpientes, videntes, echadores de cartas, aguadores, acróbatas, músicos…) y contrastar que aquel viejo encanto de lugar sacado de las historias de las "Mil y una Noches" se ha convertido en un escenario para turistas fáciles de impresionar y tan falso como un decorado de cartón. Aquella plaza que yo "retraté" radiofónicamente nada tiene que ver con este decorado para visitantes de fin de semana. Lo mismo el Zoco. Antes parte de esa idosincracia tan mora y auténtica y ahora invadida por mercaderes del todo a 100 con las camisetas de los clubs de futbol como principal reclamo. No nos da tiempo para más.

La plaza de Djemaa el Fna en Marrakesh

A mediodía rodamos para el oeste. Queremos llegar a comer a Essaouira, la antigua colonia portuguesa como Mogador con todo su glamour hippi, que atrajo a gente como el ya mencionado Hendrix, Cat Stevens, Zappa u Orson Wells entre muchos otros, y la huella del escritor-aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, que hacía la ruta Toulouse-Dakkar y relató estos parajes tan luminosos en la costa Atlántica. Están haciendo una gran autopista entre Marrakesh y la costa, y hay muchos tramos en obras. Llegamos directamente a la muralla pegada al puerto pesquero que es el más importante del país. La actividad es frenética y la cantidad de barcos y pescados desbordante. Los mismos pescadores venden. Nos vamos a la cercana Playa Central, plagada de lugares para comer buen pescado, y encontramos un lugar (Restaurant Mogador) lleno de parroquianos locales absortos con el Costa de Marfil–Portugal de este primer Mundial en África donde reponemos fuerzas, y certifico que Hendrix estuvo aquí de paso en el 69 y a partir de ahí los intereses turísticos para visitantes de vuelos baratos han montado leyendas tan delirantes como que vivió aquí cinco años ajenos a que murió a los 27 y que su vida está biografiada prácticamente día a día hasta su muerte. Me prometo volver para seguir hasta las míticas Agadir y Sidi Ifni tan unidas al pasado colonial nuestro aquí. El lugar es apacible y económico con muchos jubilados europeos afincados huidos de la carestía de España y Portugal.

Los estudios de cine de Ouarzazate

No hay tregua. Salimos a media tarde por una aceptable carretera de doble mano bordeada en muchos tramos por gigantescos eucaliptos que perfuman el ambiente y con la costa a la vista en algunos tramos hasta llegar a El Jadida, donde arranca el peaje que nos llevará a Casablanca. Atentos al repostaje porque Jorge por poco no se queda sin "gasofa". Las gasolineras no son tantas como es habitual en nuestros peajes. Llegamos de noche y sin hotel. Nos vamos hacia el puerto con la gran mezquita de Mohamed V de referencia y acabamos en uno de franquicia internacional con puti-club debajo, y rodeado de altos edificios de multinacionales, lo que nos da la dimensión de modernidad y cambio del país en contraste con el sur profundo de donde venimos. Lo mismo que ví en el 2006 cuando estuve aquí en aquel sorprendente festival de rock con los portugueses de Monnspell como estrellas.

Última etapa. De un tirón Rabat, Kenitra, Larache, Asilah, y Tanger bordeando la costa y por autopista de pago a la europea pasando campos y humedales que tiñen todo de color verde y de mucha actividad campestre. La aventura toca a su fin. Me apena no perderme una vez más en Tánger e impregnarme de la hermosa y aventurera literatura de aquel americano errante que me enseño a amar estos paisajes a través de sus libros.

En la cresta del Atlas

OBSERVACIONES
Confieso que antes de salir tenía cierto ”canguis” por Marruecos en moto y el pánico del motero convertido en "paquete". Bien es verdad que el conductor ha sido un lujo, lo mismo que el acompañante. Los tres hemos hecho un buen equipo para disfrutar del viaje, la charla y la amistad en lugares lejanos. Viaje muy recomendable con más tiempo para poder ver más cosas y contrastar un país y una cultura tan rica y tan cercana. En coche lo mismo o más. Ningún peligro, gente amable y si mantienes una actitud firme ante los agobiantes plastas que te ofrecen de todo, sin problemas.

DEDICATORIA
Mientras encarábamos el viaje murió Dennis Hooper, el actor y director de Easy Rider, la película del 69 que marcó a muchos de los de mi generación bajo el signo de cambio, velocidad, rock, democracia y tantas otras utopías por un país y mundo mejor. Como seguimos en esas, le dedico el texto que he escrito mientras escuchaba la maravillosa banda sonora de su película que él mismo recopiló así como el disco "Brian Jones Presents The Pipes Of Pan At Jajouka" que el propio Bachir me regaló en su casa, y el "No Quarter" de Page y Plant.
A María Arenas por su apoyo satelital y moral que nos reconfortó y animó durante la aventura que ella alumbró. ¡Por siempre Stones!

BACHIR ATTAR: "NO TENGO NADA CONTRA LOS ESPAÑOLES, QUIERO COLABORAR CON MÚSICOS DE ALLÍ"
En el sorpresivo encuentro con el líder y continuador de la leyenda Brian Jones-Jajouka en su casa de la misma aldea, mientras nos mostraba su galería de recuerdos y fotos con muchos músicos e intelectuales, quise plantearle una vieja cuestión sobre unas declaraciones suyas por un antiguo problema en el Consulado de Tetuán con motivo de una gira por España en el 99 en las que dijo que "jamás volvería a pisar el país”. Firme y serio Attar aclara:

Con Bachir Attar en su casa de Jajouka

"Nos maltrataron y despreciaron durante los trámites para ingresar y mostré mi cabreo momentáneo en caliente en el concierto que dimos en Granada con los Sonic Youth. Nunca dije nada contra los seguidores españoles sino contra las autoridades que no nos dieron el trato que merecemos como seres humanos y como artistas."

El músico prepara los conciertos de verano con cita especial en la ciudad holandesa de Rotterdam donde volverán a tocar con otro de sus grandes mentores internacionales, el jazzista negro americano Ornette Coleman. Le cuento que la leyenda de su música se la he contado y contagiado a músicos como Javier Vargas, Jorge Salán y Raimundo Amador con el afán de buscar en algún momento un punto de encuentro y me dice:
"Me encantaría. Nuestra música es muy bien acogida en América , Canadá y otros países europeos y muchos instrumentistas han colaborado con nosotros. Somos hermanos con un pasado común en muchas facetas de la cultura. Así que cualquiera que tenga algo que ofrecer será bienvenido."

Mariscal Romero, con la colaboración inestimable de mis compañeros de aventura Javier Pérez y Jorge Hanssen y la asistencia técnica del concesionario BMW-España, Motos Hernando (Madrid)

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1 comentario

  • Tolanca dice:

    Amigo Mariskal, te felicito por la excelente crónica que termino de leer.

    No conozco Marruecos ni nunca he subido en moto, sin embargo, al término de tu detallada crónica, he tenido la sensación de ser yo quien viajaba de "paquete" en la moto de Javier!!!

    De forma genial has ido desgranando tu viaje, haciendo casi palpable y contagiosa la emoción vivida en Jajouka..., el sabor del cuscús en Fes..., la noche mágica en el desierto... Hasta he tenido la sensación de tener el cuerpo impregnado de arena tras la fuerte tormenta!!!

    Sin duda, un viaje distinto y excepcional que espero poder realizar en un futuro no muy lejano... o quizás no...

    Saludos.

    Tolanca.

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