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“Point of Entry” de Judas Priest: Grabación en Ibiza, una portada “horrible” y críticas por doquier

26 febrero, 2021 1:29 pm Publicado por  7 Comentarios

El séptimo disco de Judas Priest, ‘Point of Entry’, fue lanzado el 26 de febrero de 1981, por lo que en estos días se cumple su 40º aniversario. Precedido por la piedra filosofal de la banda, el enorme ‘British Steel’, y continuado por otra obra maestra, ‘Screaming for Vengance’, podemos decir que se encuentra en una posición incómoda dentro de la cronología de discos de los chicos de Birmingham. Sin embargo, no nos engañemos, se trata de una obra de Judas Priest, y pese a toda la polémica que le pueda rodear, estamos ante un disco que, si bien no alcanza el nivel de los otros dos, merece la pena escuchar con atención. La formación que lo llevó a cabo estaba constituida por Rob Halford a las voces, Glenn Tipton y K.K. Downing en las guitarras, Ian Hill al bajo y Dave Holland a la batería.

Por: F. J. Villasante

Lo grabaron en Ibiza por razones económicas

judas priest 1981El disco fue grabado en los Ibiza Sound Studios entre octubre y noviembre de 1980. De hecho, fue el primer disco en grabarse en dichos estudios, que posteriormente pasarían a llamarse Estudios Mediterráneo y entre cuyos propietarios se encontraría el batería de la banda, Dave Holland, pero esa es otra historia. Pese a ser, en palabras de Ian Hill, uno de los más avanzados técnicamente del mundo en ese momento, y tener una de las primeras mesas de grabación MCI de 56 canales, con 48 de grabación simultánea, la banda no acabó allí por lo buenos que eran los estudios, sino más bien por razones económicas, ya que problemas con la gestión de su capital por parte de la agencia Arkanata Management, que les había conseguido el contrato con CBS, les obligó a reducir costes. De hecho, antes de viajar a España rompieron con dicha agencia y empezaron a gestionar sus ingresos personalmente.

El gran Tom Allom, productor del disco, recuerda lo siguiente:

“El estudio no estaba muy bien gestionado, casi cerró mientras estábamos allí, si mal no recuerdo. Estaban en problemas financieros, y el tipo que lo tenía se estaba quedando sin dinero. Creo que tuve que irme a la ciudad y pagar la factura del gas en algún momento. Había una gran bombona de gas en la parte de atrás, un gran diésel, y la electricidad era autogenerada. El agua también tenían que traerla; la bombeaban a una enorme cisterna, que luego alimentaba la casa.

El estudio tenía un camino de entrada que debía tener aproximadamente una milla de largo. ¡Era como una especie de pista del Himalaya! Tenías mucha suerte si podías subirlo, incluso con un 4X4. Solíamos alquilar estos ridículos Renaults, que eran como algo que conducía el inspector Clouseau; pero esas cosas en realidad estaban bien, porque estaban bastante altas respecto del suelo. Quiero decir, era una pérdida de tiempo intentar llegar allí en un deportivo, pero una vez que estabas allí, era una casa encantadora con bonitas vistas, muy aislada. De hecho, hicimos partes de tres álbumes allí; era un lugar bastante divertido para trabajar”.

“¡Las canciones se grabaron en un estudio en medio de la nada! Estábamos en medio de una toma y el generador se quedaba sin diésel, ¡así que la maldita energía se iba! Pero nos gusta ir a lugares sin electricidad…”, aseguró Ian Hill. Por su parte, Glenn Tipton añade lo siguiente: “Recuerdo que escribimos bastante en Ibiza, por difícil que fuera…”. Pero no todo son aspectos negativos, según Rob Halford. “Descubrimos que era un gran entorno de trabajo y posteriormente grabamos todos nuestros álbumes allí. El hecho de que haga calor y haga sol no significa que no puedas conseguir un buen sonido heavy. De hecho, en esta etapa del partido, creo que probablemente podríamos haber trabajado en cualquier lugar y no dejar que el lugar afectase a nuestra música”, afirmó el vocalista.

La polémica con la “horrible” portada

point of entry judas priestOtro de los aspectos polémicos del disco fue la portada. En la edición de Europa, México y Sudamérica, obra de Roslav Szaybo, que había creado todas las portadas de los discos de la banda para la CBS, se ve lo que parece una especie de ala futurista con el horizonte de fondo. Una especie de entrada en la atmósfera.

Sin embargo, se ve que la portada no gustó a los peces gordos de CBS en EE.UU., por lo que para la edición yanqui y japonesa se encargó una nueva portada al director de arte y artista gráfico de Columbia Records, John Berg (nominado a 29 premios Grammy por los diseños de portadas de sus álbumes, de los que ganó 4), quien presentó un diseño en el que se observa una tira de papel de impresora de la época que se extendía interminablemente a lo largo de millas de un desierto soleado, desapareciendo en un horizonte montañoso. Algo que parece más apropiado para Pink Floyd que para Judas Priest.

Glenn Tipton describió lo que pensó la banda al respecto: “La portada fue horrible y nosotros tenemos la culpa de la gestión, porque no les obligamos a que buscaran una mejor. Por otro lado, la portada norteamericana era diferente, pero resultó ser aún peor. Así que no ayudó en absoluto”.

La música: Cara A

Respecto a la música, la cara A comenzaba con el tema más conocido del disco y que todavía perdura en el repertorio de la banda, “Heading Out to the Highway”, un gran clásico. Fue el segundo sencillo del disco y alcanzó la décima posición en los Mainstream Rock Tracks, convirtiéndose en el primer sencillo de la banda en entrar en la lista estadounidense. Entra con el riff a cargo de las guitarras al que sucesivamente se van uniendo batería, bajo y, finalmente, la voz de Halford, que nos conduce a través de él a un gran estribillo que ya es parte de la historia del rock. La segunda parte del tema repite la estructura excepto por la inclusión de un breve solo mediado el tema y por el final a cargo de la inimitable voz de Halford.

Le seguía “Don’t Go”, el primer sencillo del disco, con ese riff tan raro que no sabes si va a arrancar o no, hasta que arranca. El tema va ganando en musicalidad a medida que avanza, siendo su momento culminante el estribillo y el solo de guitarra de K.K. Downing. También llama la atención que, pese a haber sido uno de los tres sencillos del disco, no haya sido interpretado nunca en vivo.

El tercer tema era “Hot Rockin’”, que también fue el tercer sencillo del álbum. Otro clásico que sin tener categoría de fijo en el repertorio actual de la banda, entra y sale de él con tal frecuencia que no es raro escucharlo hoy en día en sus conciertos. Un gran riff ejecutado magistralmente por guitarras, bajo y batería nos introduce al tema. Después, la voz de Halford toma protagonismo hasta que llegamos al estribillo, donde podemos escuchar unos buenos coros de apoyo a la voz de Rob. Tras el segundo estribillo, al que se llega con apenas un minuto de canción, llegamos al solo, esta vez gestionado por ambos guitarristas; K.K. lo introduce y Glenn lo termina. Después del solo se retoma el riff que ya no nos abandonará hasta el contundente final.

A continuación, venía “Turning Circles”, uno de esos temas que son más hard rock que heavy metal y que tantas críticas les costó. Desde las guitarras introductorias, pasando por el riff y por supuesto el estribillo, es obvio que el tema es más rockero que metalero, y el único aspecto que te hace dudar de esto que digo es la voz de Halford, que sonaría a puro heavy aunque interpretase “¿Y cómo es él?” de José Luis Perales. Pese a todo, es un tema creado e interpretado por Judas Priest, y rebosa calidad por los cuatro costados aunque no sea metal clásico.

Cerraba la cara A del disco “Desert Plains”, un clásico en los repertorios de la banda en los años 80. Una gran entrada secuencial de bajo, batería y guitarras nos dibuja un gran riff al que Halford poco después le pone el color. Como en todos los temas del grupo, los instrumentos rallan la perfección, pero quiero destacar el trabajo de Holland con los parches, original a más no poder, y las voces de Rob, por redundante que sea esto, sin perder de vista el solo de guitarra mediado el tema.

La música de ‘Point of Entry’: Cara B

Portada del single "Heading Out to the Highway"La cara B empezaba con “Solar Angels”, el tema de apertura durante toda la gira de presentación de ‘Point of Entry’, denominado World Wide Blitz Tour’. Aunque no tuve la suerte de poder ver dicha gira, uno se imagina los pabellones viniéndose abajo con las guitarras que dan comienzo al tema. El guitarreo inicial nos conduce a un riff pesado que no pierde contundencia ni con la entrada de la voz de Halford. De hecho, ni siquiera el solo de guitarra mediado el tema, ni el punteo final logran darle un ápice de ligereza a un tema que es 100% puro heavy metal.

“You Say Yes” es un tema raro. Al principio parece que estamos ante lo que va a ser un tema de hard rock, incluso la entrada de Halford en escena parce confirmar esto que digo. Luego llega el estribillo que aporta algo más de estridencia, pero es al terminar este cuando entramos en una parte que por momentos recuerda a “Victim of Changes”, con lo que el porcentaje de metal sube enteros. De hecho, se mantiene al volver al riff, y solo se pierde un poco con el estribillo final.

“All the Way” empieza con otro gran guitarreo, que traza un riff al que dan colorido el bajo de Hill y la batería de Holland. Al poco entra Halford, que parece que le está dando la chapa o recriminándole algo a alguien. Sin embargo, no dura mucho y enseguida la voz se vuelve armoniosa. En esto llegamos a un estribillo cantarín que hace que sea extraño que la banda no haya tocado nunca el tema en directo, más si tenemos en cuenta que es un tema bailón donde los haya, cuya estructura no se ve alterada ni con el breve solo de guitarra que hay poco después del ecuador del mismo.

A continuación viene “Troubleshooter”, rockera a más no poder. Empieza con una maravillosa batería que recuerda a la de “Livin’ After Midnight”, y que nos introduce a un riff maravillosamente ejecutado por el bajo y las guitarras. Halford entra el último, magistral como siempre, pero a la vez distinto, como si nos estuviera contando una historia mientras nos lleva a un estribillo de esos que se te mete en la cabeza y luego no hay quien te lo saque. Después de un segundo estribillo alargado en plan eco por Rob llega el solo de guitarra, con dos partes claramente diferenciadas que te hacen pensar que es compartido por ambos guitarristas, y ejemplarmente ejecutado para variar. El solo desemboca en el tercer estribillo, y después volvemos al riff, esta vez salpicado de pequeños punteos, y por último a un larguísimo estribillo, ya en plan descontrol, con el que termina el tema.

Cierra el disco “On the Run”. Para mí el tema más flojo del disco, sin que esto signifique que sea para nada malo. Una breve guitarra solitaria da paso al bajo, breve también, y ambos acaban siendo interrumpidos por la batería de Holland, que da paso al riff. Este, más que heavy resulta un poco machacón, aunque la aparición de Halford en escena lo hace más llevable. De la mano de Rob llegamos al estribillo en el que podemos disfrutar de sus agudos marca de la casa. Después de otra secuencia riff-estribillo llegamos a un solo de guitarra un tanto desordenado al principio, pero que mejora notablemente a  medida que avanza, y que nos lleva al tramo final del tema que es otra repetición de la secuencia riff-estribillo, a la que los agudos de Halford y la batería de Holland ponen el punto final.

Un disco criticado por el giro hacia el hard rock

Portada del single "Hot Rockin'" de Judas Priest

Portada del single “Hot Rockin'” de Judas Priest

En lo que a su recepción se refiere, se criticó negativamente el giro hacia el hard rock que supuso respecto de su predecesor ‘British Steel’, algo que según el productor Tom Allom fue una estrategia de la casa discográfica de cara a entrar con éxito en el mercado norteamericano. El sentir de la banda al respecto se refleja en las opiniones de Ian Hill: “La gente piensa que es solo un álbum comercial. Y no lo es, hay algunas buenas canciones en él. Y creo que se pasa por alto”; o K.K. Downing: “La gente no entiende lo presionados que estábamos por el sello, ya sea para hacer versiones o para hacer éxitos, con ese álbum les dimos lo que querían”. Sin embargo, Rob Halford reconoció “estar consternado por la reacción que recibió”.

Pese a todo, el disco alcanzó la categoría de disco de plata en un mes en el Reino Unido, donde llegó al puesto 14 en las listas de álbumes. Respecto a EE.UU, el disco entró directamente en el puesto número 39 del ‘Billboard 200′, aunque no alcanzó la categoría de disco de oro hasta 1989.

En definitiva, un disco que si bien no es el mejor de Judas Priest, no deja de ser un buen disco con temas históricos del quinteto de Birmingham, que merece la pena oírlo.

Redacción
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