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Orgullo rockero: 10 músicos sin complejos

30 junio, 2017 11:08 am Publicado por  1 Comentario

ORGULLO-ROCKERO-MÚSICOS-SIN-COMPLEJOS

Durante mucho tiempo la homosexualidad y el rock parecieron transitar caminos opuestos, pero gracias al nacimiento del glam proliferaron comportamientos ambiguos hasta entonces tabú en la sociedad. A partir de este movimiento transgresor, predecesor claro del punk, surgieron artistas que no tuvieron problema alguno en confesar algo tan íntimo como sus gustos en materia sexual, sin que ello afectara a su talento, y de esta forma insuflar ánimo a todos aquellos incapaces de dar todavía ese valiente paso. Sin ánimo de establecer diferencias de algo que ya debería estar completamente normalizado, Alfredo Villaescusa saca la pluma para rescatar a unos cuantos músicos sin complejos.

1. David Bowie – “John I’m Only Dancing”

Pocos han contribuido más que el Duque Blanco a la liberación de los corsés que imprimía esa pacata sociedad hipócrita de los setenta que condenaba al ostracismo al que se salía un milímetro de la norma. Hacía falta un revulsivo, la terapia de choque necesaria para que los timoratos se rasgaran las vestiduras de una vez por todas y eso lo encontraron cuando vieron por televisión a un exótico extraterrestre que respondía al nombre de Ziggy Stardust. La leyenda había comenzado. Y su reputación no haría sino subir como la espuma gracias a espectaculares directos en los que la criatura del espacio no dudaba en arrodillarse ante el guitarrista Mick Ronson y simular una felación. Un rompedor acto que posibilitó que muchos empezaran a contemplarle ya con cierto respeto reverencial. “Hasta entonces me habían tratado como una rubia tonta”, confesó en una ocasión.

Lo cierto es que Bowie fue una de las primeras figuras públicas en declararse abiertamente gay en 1972, aunque luego en 1976 dijera que en realidad era bisexual. Y en 1983 volvió a cambiar la versión al confesar en una entrevista a Rolling Stone que se había inventado esa historieta “para conseguir rodearse de un mayor misterio” y que siempre fue “un heterosexual en el armario”. Ganas de dar la nota, vaya. Pero había que vender discos.

Muchos vieron en el tema “John I’m Only Dancing” varios guiños hacia la cultura gay, por ejemplo, en la misma letra en la que el narrador le pide a su novio que no se preocupe por la chica con la que está porque, aunque “le pone”, “solo está bailando”. Otros apuntan a que Bowie compuso la pieza a raíz de un comentario despectivo de John Lennon hacia su costumbre de travestirse. Sea como fuere, el vídeo dirigido por Mick Rock ni siquiera superó los filtros del popular programa Top Of The Pops, cuyos directivos lo prohibieron al considerar demasiado provocadores a los bailarines andróginos de la compañía de Lindsay Kemp. Juzguen ustedes mismos.

2. Queen – “Bohemian Rhapsody”

Ya el propio nombre de la banda aludía a una supuesta naturaleza ambigua, aunque existen diversas especulaciones respecto a si Freddie Mercury se mostraba abiertamente gay o por el contrario escondía su orientación sexual en público. Muy celoso de su vida privada, no solía conceder demasiadas entrevistas, pero insinuó su condición en una de ellas en 1974. Pese a que con el tiempo se convertiría en uno de los mayores iconos homosexuales, lo cierto es que salió tanto con hombres como con mujeres, de hecho, el gran amor de su vida fue Mary Austin, a la que dedicó “Love Of My Life” y con la que convivió durante seis años. Al terminarse su relación romántica, Mary pasó a ser su mejor amiga hasta el día de su muerte, prueba de ese afecto es que le legó, aparte de su casoplón londinense, la mayor parte de su fortuna, incluyendo los derechos de autor de sus canciones.

Y en este contexto de dudas sentimentales, no faltan los que sostienen que “Bohemian Rhapsody”, uno de los grandes himnos de la historia del rock, es en realidad una salida del armario en toda regla. Así lo afirmó la biógrafa de Mercury Lesley-Ann Jones, que identificaba al hombre que mataba en la canción como su yo heterosexual, mientras que Sheila Whiteley iba todavía más lejos al advertir que Freddie cuando compuso el tema debió alcanzar un punto de no retorno al romper su relación con Mary para empezar a frecuentar machos. Ahí cobraría sentido la necesidad de romper con todo expresada en la frase del interludio operístico “Mamma mia let me go”. Nunca la incertidumbre emocional alcanzó semejante grandilocuencia.

3. Elton John – “Crocodile Rock”

Al igual que en el caso de Freddie Mercury, Elton también mantuvo varias relaciones con mujeres e incluso estuvo casado con la secretaria Linda Woodrow, a la que menciona en “Someone Saved My Life Tonight”, y con la ingeniero de sonido alemana Renate Blauel, con crecientes especulaciones de que su matrimonio era una tapadera para esconder su homosexualidad. Pero el compositor de “Candle In The Wind” reconoció ser bisexual en una entrevista con Rolling Stone en 1976 antes de mostrarse abiertamente gay tras su divorcio en 1988. Desde entonces, ha participado en campañas a favor de los derechos de este colectivo con algún encontronazo con líderes religiosos o con el presidente ruso Vladimir Putin, al que censuró su legislación “inhumana” en este aspecto.

Podríamos habernos quedado con “Don’t Go Breaking My Heart”, una pieza original de 1976 que regrabó en 1994 junto a la drag queen RuPaul, pero para no caer en el petardeo gratuito preferimos escoger un clásico de su época glam en el que rememora los primeros días del rock & roll. La inspiración le llegó a partir del descubrimiento de la banda australiana Daddy Cool y su single “Eagle Rock”, que fue el más vendido en su país a principios de los setenta, por eso el letrista Bernie Taupin no se cortó a la hora de lucir una camiseta del grupo en el libreto interior del disco. Pura nostalgia en vena.

4. Lou Reed – “Kill Your Sons”

Otro icono imprescindible de la ambigüedad, cuya carrera corrió casi pareja a la de Bowie, tanto en términos de provocación visual como de amplitud de miras estilística. Al igual que el Duque Blanco, en varias de sus letras insinuó su bisexualidad y para los sectores más conservadores debió de suponer un shock bastante considerable esa mítica foto en la que está a punto de besarse con el extraterrestre Ziggy Stardust. Durante su adolescencia sufrió una terapia de electroshocks para “curar” su supuesta homosexualidad, una terrorífica experiencia de la que hablaría en la canción “Kill Your Sons” del álbum ‘Sally Can’t Dance’ y en una entrevista de 1996 rememoraría aquello así: “Te meten el chisme en la garganta para que no te tragues la lengua y luego te ponen electrodos en la cabeza. Eso es lo que recomiendan en el Hospital Estatal de Rockland para prevenir los sentimientos homosexuales. El efecto es que pierdes la memoria y te conviertes en un vegetal. No puedes leer un libro porque cuando llegas a la página 17 tienes que volver a empezar”.

Su hermana Merrill Reed negó después de la muerte de Lou que esos tratamientos fueran para suprimir las tendencias homosexuales, sino para enderezar su delicada salud mental, ya que se sentía entonces “deprimido, extraño, con ansiedad y huidizo”. “Mis padres eran muchas cosas, pero homofóbicos desde luego que no. De hecho, eran liberales convencidos. Se vieron atrapados en una confusa tela de araña de culpa, miedo y pobre atención psiquiátrica. ¿Cometieron un error al no contrastar la recomendación del médico acerca de los electroshocks? Totalmente. No me cabe duda de que lo lamentaron hasta el día de su muerte”.

5. The Smiths – “Hand In Glove”

Muy vinculado a la escena glam de los setenta estuvo el polémico vocalista Morrissey de The Smiths hasta el punto de que New York Dolls se volvieron a reunir a principios del presente siglo casi a petición suya. El impacto que le causó aquel movimiento transgresor lo expresaba de esta manera: “Cuando era niño quería ser cualquier cosa salvo normal. Hasta los setenta, las listas de pop contenían música que podía gustar a tus padres e incluso a tus abuelos. Repentinamente aparecía gente tan subversiva como Marc Bolan. Ahora podrían ser aceptados, pero entonces se consideraba que corrompían la moral de los jóvenes. Yo pensaba que era fantástico, que quería ser corrompido”.

El primer single de esta banda de Manchester tan influyente en el rock alternativo, el post punk o incluso el brit pop venía acompañado de una fotografía homoerótica de Jim French que Morrissey había encontrado en la obra de Margaret Walters The Nude Male’. Y la letra, como era de esperar, estaba plagada de referencias a la homosexualidad, aparte de ese mismo título cargado de dobles sentidos procedente de la jerga gay, no quedaba demasiado espacio a la interpretación en esa estrofa en la que decía “Esto no es como cualquier otro amor, este es diferente porque somos nosotros”. Hay además alusiones al “Take This Longing” de Leonard Cohen, así como a las obras ultrarrealistas ‘A Taste of Honey’ y ‘The Lion In Love’ de Shelagh Delaney. Un batiburrillo cultureta destinado a perdurar en la memoria colectiva.

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