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‘Led Zeppelin IV’ en profundidad: La cátedra con mayúsculas del hard rock  

Blog: Mariano Muniesa

8 noviembre, 2017 4:52 pm Publicado por  3 Comentarios

Portada-Led-Zeppelin-IV

Tras dos discos de impecable factura que encierran muchas de las claves a través de las cuales es posible explicar tanto la evolución del rock desde los años 60 a los 70 como el nacimiento del heavy metal como estilo musical, Led Zeppelin, la continuación de aquellos Yardbirds de Jeff Beck y Jimmy Page que ya anunciaban ese gran cambio musical hacia 1966-67, editaron un álbum, ‘Led Zeppelin III’ en 1970 que pareció en aquel momento que iba a romper con esa línea de evolución. Un álbum cuya inspiración venía no de ese blues progresivo con fuerte presencia de guitarras más duras que marcó la seña de identidad musical de sus comienzos, sino que venía de las raíces más folk que en especial Robert Plant aportaba a la personalidad musical del grupo, y que tuvo deliberadamente un tratamiento básicamente acústico que confundió y desorientó a crítica y fans. Pero con este disco, no solo volvían a ese rock duro, fuerte, intenso y pionero del Heavy Metal, sino que daban un paso de gigante en esa evolución. Conoce cómo se gestó esta obra maestra.

De vuelta al pasado sin renunciar a su personalidad

Foto época Led Zeppelin 1977Cuando en octubre de 1970 se editó ‘Led Zeppelin III’, un disco que se esperaba con un enorme anhelo tanto por parte del público como de la crítica, como decimos en la introducción de este blog, al ser un álbum que rompía con lo hecho en los dos trabajos precedentes, se quedó muy por debajo de lo esperado tanto en lo referente a ventas como en lo referente a aceptación de su público y respuesta de la crítica. Esto produjo una honda impresión en todo el grupo, pero según cuentan todos los que vivían más cerca de su entorno, decepcionó y apesadumbró especialmente a Jimmy Page, quien opinaba que ese disco era lo mejor que habían hecho nunca Led Zeppelin, y le creó serias dudas acerca de cuál debería ser el camino musical del grupo cara a su siguiente disco. Incluso en las semanas inmediatamente posteriores a la salida de ‘Led Zeppelin III’ y dada la pobre acogida que tuvo este disco, la prensa inglesa, en especial New Musical Express y Melody Maker no dejaban de alimentar rumores que señalaban una inminente separación del grupo, que crecían a medida que su manager Peter Grant tampoco los desmentía con claridad.

Se hacía evidente que lo que todo el mundo esperaba de Led Zeppelin era una vuelta al rock duro, a las bases de ritmo densas, pétreas, voluminosas, a los riffs de guitarra incendiarios y a un Robert Plant que volviera a ser la fiera salvaje de “Whole Lotta Love” o “Heartbreaker”, y ellos eran conscientes de ello, pero tampoco querían dejarse condicionar por la opinión de la prensa ni componer nuevas canciones bajo presión ni renunciando a la libertad creativa que entre otras cosas, había sido la base de su multitudinario éxito.

¿La solución? Pues fue lo que se pudiera llamar una fusión de las dos personalidades, de las dos vertientes musicales de las que se nutría el grupo, una original y acertadísima amalgama de su vocación más hardrockera, más dura, con la inspiración más folk y más orientada al blues tradicional. Como explicó genialmente el gran periodista e historiador del rock Jordi Sierra i Fabra en su libro ‘Led Zeppelin, la furia del Heavy Rock’, “El grupo pasó de la violencia a su propia contenida furia por el trato que se dio a su tercer LP. En la mente de Page, y más tarde en la de todos, anidaba el germen de la revancha. El cuarto disco era el reto del grupo para acallar las voces que les fustigaban y criticaban vehementemente. Había violencia en ellos, pero supieron aquilatarla y transformarla en dosis musicales de una enorme calidad. No cayeron en la trampa de hacer un disco dramático, lleno de rock explosivo pero sin nada más bajo la fuerza de cada tema. Simplemente siguieron trabajando en la misma línea que se habían trazado, pero cuidando y ahondando más cada tema, en un trabajo de refinamiento y pulimiento extremado”.

Así pues, entre el 7 y el 21 de diciembre de 1970 en los Island Studios de Londres el grupo empezó los ensayos, grabaciones preliminares y pre-producción de ese cuarto disco que se proyectaba como crucial para el futuro de Led Zeppelin. Pasadas las semanas de navidad, el 4 de enero de 1971 se desplazaron con todo el material de trabajo a la Headley Grange, donde se instalaron con la unidad móvil de grabación de los Rolling Stones para empezar la grabación propiamente dicha de lo que sería unos meses más tarde ‘Led Zeppelin IV’.

Huyendo del mundanal ruido

mansión Led Zeppelin IVLa Headley Grange, un edificio construido en el campo a finales del siglo XVIII en East Hampshire que fue usado durante muchos años como hospicio y orfanato, nombrado en la novela de John Owen Smith ‘One Monday in November – The Story of the Selborne and Headley Workhouse Riots of 1830’ y habilitado como estudio de grabación y local de ensayo desde comienzos de los años 60, fue usado por la banda para grabar ‘Led Zeppelin IV’ por consejo de los Fleetwood Mac, que grabaron allí parte de sus discos en los años 60 y siempre hablaban de la atmósfera de paz y tranquilidad que se respiraba allí, en medio del campo, idónea para concentrarse en el trabajo de un disco. A la banda les agradó la idea, en tanto en cuanto para grabar su anterior disco habían estado en otra casa de campo, la famosa Bron-Yr-Aur a la cual dedicaron una canción en ese mismo álbum y habiendo quedado satisfechos del resultado, quisieron repetir la experiencia.

Durante enero y febrero de 1971 allí el grupo se aisló del mundo para grabar ocho canciones que pasarían a la historia del rock entre las más grandes de la década de los 70 y que esta vez, cuando se lanzaron al mundo el 8 de noviembre de 1971, consagraron a Led Zeppelin como una de las bandas más definitivamente grandes de la historia de la música popular contemporánea. Un disco que derrochaba en cada una de esas canciones fuerza, energía, sensibilidad, lirismo, poesía y emoción, un talento, una imaginación y una creatividad desbordantes que marca el punto culminante de su calidad y su brillantez musical, y que tristemente, ya no igualarían a lo largo de su producción discográfica. Este es el análisis pormenorizado de esas ocho maravillas de la música.

Black Dog

Una de las canciones que llegó más trabajadas desde los Island Studios a las sesiones de grabación de la Headley Grange. Su título se inspiró en un gran perro labrador, cuyo dueño se desconocía y que merodeaba a diario por las cercanías del estudio, aunque la letra habla sin embargo sobre la clásica historia de ruptura de pareja en la que el hombre se queja de que su ex-pareja se ha quedado con su dinero. Según reconoció años más tarde el propio Jimmy Page, musicalmente tiene una gran influencia del “Oh Well” de Fleetwood Mac y para quien pudiera albergar alguna duda acerca de cómo iba a ser ese nuevo disco de la banda, “Black Dog”, que era la que abría la cara A, es toda una declaración de principios: Blues progresivo con una base de ritmo muy densa, un riff muy marcado y un Robert Plant tirando hacia arriba con una fuerza descomunal. Tiene mucho de recuerdo a ‘Led Zeppelin II’, podría haber estado perfectamente en ese disco y no tardó en ser una de las piezas fundamentales de los conciertos de la banda desde entonces.

Rock´n´Roll

Otro de los clásicos absolutamente imperecederos de Led Zeppelin surgió en la propia Headley Grange durante una jam-session que el grupo hizo con el pianista de los Rolling Stones, Ian Stewart, quien les había alquilado la unidad móvil de grabación y solía visitarles a menudo – la misma jam en la que se hizo “Boogie With Stu” que años después se incluyó en ‘Physical Graffiti’– en la que según cuenta el famoso experto en la historia de Led Zeppelin Dave Lewis en su clásica biografía de la banda ‘Led Zeppelin – A Celebration’ comenzó con Jonesy y Bonham haciendo la intro de “Good Golly Miss Molly”, que se fundió con el “Keep ‘A Knockin’” de Little Richard sobre el cual toda la banda empezó a improvisar sobre un riff que añadió Page. Quince minutos más tarde, tenían la base de una nueva canción, un rock ‘n’ roll clásico de factura impecable, duro, instrumentado con la base de ritmo muy en primer plano y con la guitarra de Jimmy Page a toda potencia. Nunca se cayó del repertorio de la banda desde que ‘Led Zeppelin IV’ se puso a la venta y marcó siempre uno de los puntos álgidos de cualquier actuación del grupo.

The Battle Of Evermore

Se dice que esta canción, un tema de folk acústico con una preciosa mandolina incorporada por John Paul Jones, Jonesy, surgió y se grabó al menos en una primera versión para ‘Led Zeppelin III’ pero que se descartó al no estar suficientemente trabajada. Se retomó en los Island Studios y en la Headley Grange prácticamente partiendo de cero e iba a quedar como una de las canciones que dentro de un álbum básicamente de hard rock, mantenía esa connotación folk-celta tradicional británica que al grupo y en especial a Robert Plant les gustaba y les inspiraba tanto. La letra está basada en las lecturas de Plant acerca de las guerras de liberación escocesas y para este tema, cosa muy rara en Led Zeppelin, se invitó a una persona ajena al entorno del grupo, en este caso Sandy Denny, la cantante del grupo del folk rock Fairport Convention a grabar coros y algunas estrofas de la pieza junto a Robert Plant. Tan solo se interpretó en directo en los conciertos de la gira americana de 1977 dentro del set acústico que hacían en esa gira, con Jonesy haciendo las partes vocales de Sandy Denny.

Stairway To Heaven

La que para miles de personas ha sido, es, y será la mejor canción de la historia del rock se compuso y se grabó en su primera versión en los Island Studios en diciembre de 1970, que ya en la Headley Grange se alargó y modificó, convirtiéndola en un tema que empezaba muy suave para ir evolucionando in crescendo con la entrada de la batería de Bonzo Bonham y terminar en una explosiva y furiosa demostración de hard rock.

Jimmy Page explicó sobre el origen de esta canción: “La primera idea de “Stairway…” vino durante la grabación de nuestro tercer disco en Bron-Yr-Aur, igual que pasó con “The Battle Of Evermore”, pero la dejamos en barbecho porque pensábamos que trabajándola más podíamos convertirla en algo parecido a una nueva versión de “Dazed And Confused”, es decir, una canción dividida en fragmentos, o con una estructura progresiva, que nos permitiera introducir muchos elementos. Al retomar los ensayos en los Island studios, dejamos lista una base que después ya trabajamos más y que quedó en una primera mezcla, incluso aún más larga. Decidimos acortarla a 7 minutos aproximadamente y yo tuve que grabar el solo de guitarra del crescendo final cuando ya nos habíamos ido de Headley Grange en los Island studios”.

En cuanto a la críptica letra que ha sido objeto de tantas polémicas, incluyendo la disparatada teoría de que si se escucha al revés es una oración de alabanza al diablo en latín (!) fue escrita por Robert Plant durante una fría tarde de finales de enero del 71 junto a la chimenea de la sala de estar principal de la Headley Grange, mientras Jimmy Page la tocaba. La historia, que es en realidad una alegoría poética sobre la llegada de la primavera y los símbolos que en las antiguas culturas británicas pre-romanas celebraban los cambios estacionales, se basó en el libro del historiador y novelista escocés Lewis Spence ‘Magic Arts in Celtic Britain’, en el cual se recopilaban relatos, leyendas y canciones de aquellos remotos tiempos. La imagen de una mujer a punto de morir y por tanto, cruzar la frontera entre la vida y la muerte, pero entendiendo la muerte como el comienzo de una nueva vida, según Plant era una suerte de metáfora acerca de cómo renace la vida con la llegada de la primavera.

Casi unánimemente se reconoce esta grandiosa canción como la mejor que Led Zeppelin registraron nunca en toda su historia. A pesar de que nunca fue editada como sencillo debido a su extensa duración, sigue siendo en la actualidad el más reproducido en las emisoras de radio de los Estados Unidos, calculándose que desde 1971 se ha emitido solamente en la radio norteamericana alrededor de cuatro millones de veces. Igualmente, su partitura es la más vendida en la historia de la música rock, con más de 1.2 millones de ejemplares.

Misty Mountain Hop

Un uptempo en el fondo y a pesar de las guitarras más rockeras de Jimmy Page, muy pop, en la que destaca especialmente la contribución de John Paul Jones en el piano eléctrico además del bajo. Su letra, escrita por Robert Plant, narraba la experiencia de unos hippies detenidos por la policía después de que se les pasara un colocón de marihuana espectacular en el cual imaginaron estar en la cima de unas montañas coronadas por la niebla (“misty mountain hop”), que siempre se pensó que era una alusión, conocida la pasión de Plant por la obra literaria de J.R.Tolkien, a las “montañas nebulosas donde vuelan libres los espíritus” mencionada en una de las más conocidas obras del autor de ‘El señor de los anillos’, el también extraordinariamente popular ‘El Hobbit’. Fue compuesta y grabada íntegramente en la Headley Grange.

Four Sticks

Los tres miembros vivos de Led Zeppelin siempre han recordado que esta fue, por su complejidad musical, la canción más difícil de grabar y que mayor número de tomas requirió para dejarla terminada, tanto que parte de su grabación final se tuvo que hacer a posteriori en los Island Studios. Un tema entre acústico y eléctrico realmente singular, experimental y en el que de nuevo sobresalió el talento de John Paul Jones imprimiendo una fuerza enorme a este tema con su Moog. Llegó a la Headley Grange como una “song in progress” cuyas primeras versiones se grabaron en las sesiones de los Island Studios de diciembre del 70 y, a excepción de algunos shows de la gira inglesa que hicieron para presentar este disco entre noviembre y diciembre de 1971, nunca más fue interpretada en directo.

Going To California

Si en la otra canción acústica de ‘Led Zeppelin IV’, “The Battle of Evermore” nos encontramos a los Zeppelin más influidos por el folk celta y la música tradicional británica, en “Going To California”, la segunda pieza netamente acústica del disco tenemos a los Zep más americanos, que muestran como sobre todo en el caso de Robert Plant el rock de la costa oeste americana de los 60 había dejado una profunda huella en su background musical. La canción es un confeso y sentido homenaje a Joni Mitchell, la cantante folk canadiense autora de “Woodstock”, la mítica canción sobre el gran festival de rock de 1969, por la que tanto Jimmy Page como Robert Plant sentían una gran admiración. Grabada en demo en los Island Studios, se terminó de pulir y dejar acabada en la Headley Grange.

When The Leeve Breaks

El denso y sensacional blues progresivo que cierra ‘Led Zeppelin IV’, “When The Leeve Breaks” es una versión de un tema escrito y grabado por Kansas Joe McCoy y Memphis Minnie en 1928 que se montó en las sesiones de los Island Studios y que estuvo a punto de no entrar en el disco puesto que nunca les convenció el tempo ni la forma en la que Bonham había grabado la batería de este tema. Sin embargo, a mediados de febrero, cuando probaron a instalar la batería en la parte inferior de una escalera de Headley Grange buscando un eco natural y amplificarla colocando los micrófonos de manera diferente, lograron una resonancia que, en opinión de Jimmy Page, esta vez sí le daba a la canción la fuerza que no tenía en las grabaciones anteriores. Se volvió a grabar desde cero aprovechando esta nueva sonoridad y ha quedado para la historia como una de las mejores canciones del disco, un blues lento pero con una fuerza impresionante, no solamente desde la batería, sino con un Robert Plant cantando maravillosamente, forzando al máximo sus cuerdas vocales y sentando cátedra de como cantar blues y rock, al margen del sensacional toque que le dio la armónica que se incluyó como apoyo a los riffs de guitarra.

De las sesiones de grabación de la Headley Grange, que terminaron oficialmente el 27 de febrero de 1971, no entraron finalmente en el disco “Boogie With Stu”, “Night Flight” y “Down By The Seaside”, que sí entrarían en 1975 en ‘Physical Graffiti’ y una primera y muy primigenia versión de “No Quarter”. El disco se mezcló entre el 27 de marzo y el 11 de abril de 1971 en los Sunset Sound Studios de Los Ángeles. 

El disco que nunca tuvo título y los enigmas de sus anagramas

Led Zeppelin - IVJimmy Page, quien como hemos comentado anteriormente, se sintió muy dolido por las críticas y la mala recepción que tuvo ‘Led Zeppelin III’, quiso a modo de broma con bastante retranca, que este nuevo disco no tuviera título, no apareciera en ningún lugar de la portada el nombre de Led Zeppelin, y que no pudiera ser identificado como un disco de Led Zeppelin en ningún sentido a excepción del ínfimo renglón que apareció en las primeras ediciones de la contraportada en la que se puede leer: “produced by Jimmy Page”. Esto les costó multitud de discusiones con Atlantic Records y con el que había sido su mentor y padrino en la compañía, el legendario Ahmet Ertegun, que trató por todos los medios de convencerles de lo contrario, pero Page se mantuvo inflexible. De hecho, hoy se conoce como ‘Led Zeppelin IV’ por seguir el orden de edición de sus anteriores discos, pero oficialmente, es de los pocos -por no decir quizá el único- disco de la historia del rock que se lanzó comercialmente sin título.

La portada simplemente dejaba ver un viejo cuadro con la pintura de un hombre, se supone que un campesino, cargado de leña. Esta ilustración era un cuadro que compró en un mercadillo de trastos y antigüedades años antes Robert Plant, y la idea de fondo era mostrar una imagen del pasado, antigua, incluso deteriorada, colgada en la pared de una casa derruida que deja ver como lo nuevo, la ciudad industrial, los edificios más modernos, aparecen por detrás. Editado como álbum, en la cubierta interior aparece la figura de un ermitaño, que en la simbología del tarot es la figura que supuestamente representa la sabiduría y la capacidad de cada persona de ser independiente y autosuficiente. Esta fue la figura que eligió posteriormente Jimmy Page para su papel en las escenas de la película ‘The Song Remains The Same’ que no son imágenes del concierto, y en las que cada miembro del grupo incluyó o bien una dramatización o imágenes de su vida personal.

led zeppelin IV BackCon la edición de este disco cada miembro del grupo eligió un símbolo con el que a partir de entonces pudiera ser identificado, símbolos que aparecen en la cubierta interior del disco de vinilo y que ha hecho que también este disco haya sido denominado en ocasiones no ‘Led Zeppelin IV’, sino ‘Four Symbols’. El batería John Bonham eligió un anagrama en el cual aparecían tres círculos entrelazados que representaban en la antigüedad la idea de la trinidad, John Paul Jones eligió un anagrama que fusionaba tres semicírculos que en las culturas británicas pre-romanas simbolizaba la unión entre la mente, el cuerpo y el espíritu, y Robert Plant eligió un círculo que encierra una pluma, símbolo universal de la literatura por un lado, por otro el pictograma con el que el antiguo Egipto se representaba al dios Ma’at, el dios que se supone inspiraba a los faraones el sentido de la justicia y la ecuanimidad.

El símbolo más enigmático y del cual nunca se ha conocido en realidad su verdadero significado es la inscripción “Zoso” de Jimmy Page. El propio guitarrista ha dado en diferentes entrevistas interpretaciones en ocasiones de lo más absurdo sobre su significado, que van desde el nombre en antiguo indostani del nombre de las prostitutas sagradas de la India a una inscripción encontrada en una pintura rupestre del interior de Inglaterra. Los estudiosos de la vida y obra de Aleister Crowley, el inspirador intelectual del ocultismo como doctrina filosófica y esotérica, a quien se considera incluso pionero del satanismo, aseguran que Page, devoto seguidor de Crowley, pudo adoptar este anagrama basándose en que este símbolo, en los escritos de Crowley significa el impulso de autoconcienciación, de independencia, de autoafirmación que ayuda a las personas a librarse del lastre de la conciencia religiosa y sus tabúes en aras de alcanzar la auténtica libertad.

El Legado

Si por algo estamos a día de hoy celebrando y reivindicando el inmenso valor musical de esta obra maestra de la historia del rock, que el mundo conocía tal día como hoy, un 8 de noviembre de 1971, es entre otras cosas y más allá de su inconmensurable calidad musical, por su inmenso éxito comercial a todos los niveles. A día de hoy, noviembre de 2017, ha vendido un total aproximado de 28 millones de copias, lo cual le coloca tras los discos de Pink Floyd ‘The Dark Side Of The Moon’ y ‘The Wall’, en el tercer álbum de rock más vendido de la historia del rock en la década de los años 70 según los rankings de la RIAA (Recording Industry Association of América).

En 2014, y en el marco de la reedición remasterizada y con diferentes versiones de temas ya conocidos, outtakes y canciones inéditas, se reeditó ‘Led Zeppelin IV’ en seis formatos diferentes: una edición estándar en CD, una edición de lujo de dos CD, una versión estándar de un LP en vinilo, una versión “de luxe” de dos LP’s, una edición super deluxe de dos CD’s junto a los dos LP con un libro de tapa dura de 80 páginas más un enlace para descargar digitalmente archivos de audio e imagen nunca antes editados de la historia del grupo. Como curiosidad, esta reedición se puso a la venta con una portada en la que lo que aparecía era el negativo de la portada original.

​Una de esas obras que tienen la poco frecuente capacidad de capturar, de registrar y de mostrar con una fidelidad inmensa una época de inspiración genial e irrepetible. Un disco, que no me importa confesarlo, he vuelto a escuchar una y otra vez a medida que iba escribiendo este blog a pesar de haberlo escuchado infinidad de veces anteriormente y que a cada nueva escucha, increíblemente, vuelvo a encontrarle nuevos matices, detalles que me habían pasado inadvertidos, me despierta sensaciones nuevas… canciones que me estremecen, me emocionan y me conmueven. Como estoy seguro, le sucede a todo aquel amante sincero del rock más fuerte y que más capacidad atesora de llegar a lo más profundo del corazón.

It´s been a long time since I´ve rock´n´rolled…

Mariano Muniesa

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Mariano Muniesa

Periodista Musical at Mariskal Rock & La Heavy
Mariano Muniesa acumula una larga trayectoria en el periodismo musical tanto en prensa escrita como en radio y TV. Ha dirigido programas en las principales cadenas de radio del pais (Cadena 100-COPE, Onda Cero, SER-40 Principales) en 40TV-Canal Plus y Onda 6 TV y es autor de numerosos libros biográficos y ensayos sobre el mundo del rock: Rolling Stones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Metallica, Barón Rojo, AC/DC y un largo etcétera.

Descubre su blog La Comuna: http://marianomuniesa.blogspot.com.es/
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Esta entrada fue escrita por Mariano Muniesa

  • Pablo Go

    De chaval, me apasionaba. De menos chaval, me empezó a parecer sobrevalorado. Ahora, me parece una semi-chapuza, escapo de él como de la parca

    • Nelka

      Asi que te has vuelto mas ignorante al pasar los años , que curioso

      • Pablo Go

        No es curioso. Precisamente, según un estudio de la Universidad de Stanford, por cada nota mal colocada por Jimmi Page en un disco, muere una neurona del oyente. Así acabé. Ten cuidado, te pasará a ti.
        Tengo entendido que, si la chapuza es en directo, no te pasa nada. Menos mal, porque de lo contrario los roqueros se habrían extinguido por demencia colectiva en los 70 y este mundo sería un infierno