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Firma invitada: Yeyo González

26 enero, 2010 12:20 pm Publicado por  – Deja tus comentarios

Eugenio González Ladrón de Guevara (Yeyo González) es uno de los más brillantes gurús mediáticos que ha dado la radio-televisión pública desde sus puestos como formador y educador de toda una legión de profesionales que han crecido con sus enseñanzas adquiridas como estudioso e investigador sobre todo del medio radio. Estuvo en el equipo fundador de la Heavy Rock a principios de los ochenta así como hombre clave junto a Luis Soler en los tiempos en que Mariskal desde su platafroma radiófonica alumbró el histórico sello Chapa donde se fraguó el pionero rock estatal a mediados de los setenta.
Periodista de raza y empedernido lector nos descubrió al genio Montero Glez que también nos deleitó con otro brillante texto exclusivo para este rincón de nuestra web. Un orgullo tenerle aquí desde su puesto actual  de alto directivo del Instituto de Radio Televisión Española.

MONTERO GLEZ: Literatura de Rock

Tomo un cuaderno cuadriculado y la pluma estilográfica. Quiero que lo que fluya por el papel sea reposado, meditado y sin vuelta atrás, no como ocurre con los modernos procesadores de texto. Se lo debo, me lo debo y quizás también os lo deba a vosotros.

Se lo debo a Montero Glez. por el deleite que su obra ha dejado en mis lecturas, solo comparable al gol de Zidane en la Final de la Champions 2002. Me lo debo porque hablar de alguien al que se profesa veneración literaria es una obligación de lector; y os lo debo porque vuestras vidas pueden cambiar después de leer a Montero Glez. Y no es que su literatura sea de aventuras y dibuje el mapa de la Isla del Tesoro, ¡no!, su literatura es una aventura en sí.

Yeyo González

Antes de conocerle personalmente le había entrevistado para Radio 5 Todo Noticias hace unos doce años. Después del contacto telefónico con Roberto del Sur (primer seudónimo con el que firmó “Al sur de tu cintura”) tuve el contacto con su obra. ¡Joder¡, cada vez que un nuevo libro suyo caía en mis manos era una algarabía comparable a subir en el Gran Khan. Su literatura me evoca al Rosendo-Leño del “Cucarachas”, al Aute proscrito de “Anda suelto Satanás”, al Sabina de “Pacto de Caballeros”. Su escritura está al límite de todo: composición, estructura, vocabulario, argot, musicalidad de composición,…. ¡Joder, qué pedante está quedando esto!, pero es la verdad lo que digo.

La forma de escribir, de componer, de Montero Glez. no es ortodoxa para la mayoría de los críticos de este país, esos que con su varita mágica deciden qué es bueno y qué es malo en literatura y, cuando no se atreven con el autor, como es el caso de Montero Glez., simplemente lo ignoran. Estos críticos no perdonan que alguien como él comience su obra “Sed de Champan”, de esta manera: “El Charolito solo se fiaba de su polla. Era lo único en el mundo que jamás le daría por el culo. Con arreglo a esto, es posible imaginarle la noche de autos, adentrándose en la residencial: lleva el culo prieto, el ojo avizor y la pestaña alerta….” (Abril 2004)

Estos mismos críticos, unos años más tarde, ante la novela “Memoria de mis putas tristes”, de Gabriel García Márquez, no fueron capaces de objetar nada. Claro, ¿quién se atreve con el Gran GABO?: “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios….” (Octubre 2004)

Los personajes de Montero Glez. también están al límite de sus extrentricidades, de sus vicios, de sus carencias, de sus oportunidades; en fin, al límite de todo. Son personajes de barrio y de barriada, del Sur: “Sed de champan”, “Manteca Colorá” o “Cuando la noche obliga”.

Motero dibuja ese SUR de trasmallos de hierba o hachís, de alijos de vida o muerte, de Picoletos y Camellos-Mulas, de curvas de mujer a lo Angelina Jolie y tetas a lo Amarcord; de ese sur de Machaquito, Manchado, Torta de Aceite de la Inés Rosales a la madrugá; de aceitunas machacadas aliñadas y mojama; de tabaco de contrabando Guiston o Malboro ; unos paisajes y paisanajes solo al alcance una pluma como la de Montero Glez. , aunque tengo la intuición de que escribe con lápiz de carpintero en papel de estraza.

Montero, de haber nacido en USA, tendría el prestigio de Paul Auster o John Irving; de ser británico, sería de la quinta de Nick Hornby o Irvine Welsh; en México estaría en el escalafón de Yuri Herrera o Elmer Mendoza; en Barcelona, su literatura sería comparada a la de Juan Marsé (Pijoaparte) y Eduardo Mendoza; pero no, ha nacido en Madrid, ese Madrid que ningunea a sus artistas. Solo Pérez Reverte y Raúl del Pozo -chicos de barrio- han sabido leer entre líneas las cualidades literarias de Montero Glez.

Juro que muchas de las veces que le he leído, sus párrafos tienen el aire de las canciones de Asfalto, Ñu, Topo, Moris… eso del Moris de “Nocturno de Princesa” o, mejor, de “Golpe de Suerte.. Necesito un golpe de suerte en este día gris de la ciudad, para que todo se pueda arreglar, no hay dinero en la caja fuerte, ni en el bolsillo de mi pantalón, muchas promesas dinero y trabajo, pero el tiempo no me va a esperar, necesito un golpe de suerte…..”, o “ mucha ideología , pero pocas tías”.

Montero: te debes, nos debes, un libro del Madrid de barrio de finales de los 70 y primeros 80, de los héroes del “cambio democrático”, esa historia que los moñas, los pijos, y los políticos mediocres han birlado al proletariado de barrio. Ellos nunca hicieron nada; solo se subieron al Tren pero, amigo, la historia la cuentan los “vencedores” y tú muy bien sabes de los Carabancheles, Usera, Tetuán, Valle-kas, chavales con el pelo largo y guitarras afiladas que fueron la aristocracia del barrio maltratados por el polvo marrón “Brown Sugar”…. Montero: paga tu deuda con la historia, los fieles a tu literatura te esperamos en la boca del metro, apoyados en la baranda con el libro en una mano, la litrona en la otra y el Ducados en la comisura de los labios. Montero: todo tuyo, sé que tras el Premio Azorín conseguido con “Pólvora Negra” andas sumido en la magia de Camarón de la Isla, otro personaje al límite de todo pero ….. pero respira, da una calada al cigarrillo (de la risa), mira al horizonte de La Barrosa, y dime si no debes al menos un cuento a los héroes del rock proletario.

Gracias, viejo/nuevo amigo. Tuyo afectísimo.

YEYO GONZÁLEZ ó YEYO GLEZ.

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