Madness Live!

Crónicas

Wolfmother: Empapado, exhausto y satisfecho

«La banda vino a poner la sala patas arriba y vaya si lo consiguió. Qué maravilloso ambiente se creó durante el espectáculo»

25 julio 2018

013, Tilburg (Países Bajos)

Texto y fotos: Hughes Vanhoucke

“La variedad es la sal de la vida”. De vez en cuando tengo que salir de los límites de mis (sub) géneros habituales para tener la oportunidad de sentirme abrumado por todo lo que la música tiene para ofrecer. Cuando vi a Wolfmother en el programa del 013 a comienzos de este año, no dudé en enviar a la gente de la magnífica sala un correo electrónico para pedir una acreditación de prensa.

No pasamos frío el pasado miércoles 25 de julio. Las temperaturas rondaron los 35°C. Holanda parecía Andalucía. Hacía tanto calor que las calles de Tilburgo, normalmente inundadas de gente debido a la gran feria de verano, estaban casi vacías. Seguramente, la mayoría de las personas prefería meterse en el coche y dar vueltas con el aire acondicionado puesto a temperatura “Polo norte”. De hecho, la idea se me pasó por la cabeza. Por suerte, pude gozar del mismo sistema de refrigeración, pero de mayor tamaño, en la sala 013. El agradable frescor invadía el espacio, con dos tercios de su aforo presentes al comienzo de la noche.

Mientras disfrutaba de un botellín de Becks bien frío, el power trío holandés Paceshifters iniciaba su crudo set de post-grunge. ¡Qué buen sonido tuvieron! Grunge brutal y sin pulir, con influencias de punk metal, interpretado por un entusiasta trío con estilo propio. Me sorprendió mucho este combo del que, literalmente, no sabía nada. A veces es bueno ir a un concierto sin conocer lo que vamos a encontrar como teloneros. Sus composiciones me recordaron a las canciones más potentes de Biffy Clyro. A eso súmale un toque de Nirvana y una buena dosis de punk para mantener el ritmo.

En los primeros compases de su show, el trío hizo una versión totalmente peculiar del muy apreciado “Baba O’Riley” de The Who, lo que me entusiasmó por completo. La versatilidad del trío a las voces mantuvo la emoción a lo largo de todo el show. La atmósfera era buena y el contacto con el público también fue estupendo. En cualquier caso, el ambiente estaba ya caldeado. El recinto, por cierto, también.

Para cuando Wolfmother tomó posiciones, el público ya había llenado la 013, a pesar del termómetro y de la temporada veraniega. Lamentablemente, los recién llegados se habían perdido a una gran formación. Para más inri, la temperatura se había descontrolado y no mejoraría durante el bolo de los de Sidney.

El verdadero espectáculo de la velada se situó frente a mí. Ante mis ojos, una mujer rubia con un vestido de verano, bailando y disfrutando de manera exuberante. Era un placer para la vista, pero lo cierto es que me provocó aún más calor. El ritmo era contagioso y, hacia la mitad del concierto, yo también estaba moviéndome. La última vez que intenté bailar fue en la boda de mi hermana, después de haber bebido “un río” de cerveza y whisky. Eso, en sí mismo, ya convertiría en memorable la noche.

Tras un par de temas, de por sí muy buenos, Andrew Stockdale y sus compañeros tocaron tres grandes éxitos, todos de su gran disco debut homónimo. “Woman”, “White Unicorn” y “Apple Tree” trajeron con ellos un momento de locura. La mitad del respetable estaba bailando o saltando. ¡Menuda fiesta! Por culpa del calor tuve que desplazarme hacia el final de la sala para beber medio litro de agua. Cuando volví, me coloqué detrás de la joven, quien todavía aguantaba el trote. Qué gran comienzo de show. Por cierto, el público holandés también recibió por todo lo alto las piezas más nuevas.

Era uno de los pocos metaleros en la sala y lo cierto es que no me sorprendió, dado que la banda encabezó Pinkpop hace unos años. Algunos cuernos extraviados por aquí y por allá no arruinaron la diversión.

Volviendo al bolo, podría afirmar que el propósito del combo era poner todo patas arriba, y vaya si lo consiguió. Qué maravilloso ambiente se creó durante el espectáculo. El público cantaba, bailaba… Todo salió a pedir de boca. Tenía muchas ganas de escuchar “Dimension” y fui gratamente recompensado. ¡Un temón! Si nunca escuchaste la canción… ¡deja de leer y póntela! Vivir ese momento fue la guinda del pastel, y eso que el concierto aún no había terminado.

Tuvimos suerte: quedaba tiempo para que despacharan la última de las ocho canciones que tocaron de su LP ‘Wolfmother’. Tras “California Queen”, “Joker & the Thief” cerró el set subiendo los grados de un recinto que, ya de por sí, estaba hirviendo a temperaturas críticas.

Empapado, exhausto y satisfecho volví al aire acondicionado de mi coche. Lo apagué y abrí todas las ventanas. Con el viento en la barba, volví a poner ese famoso álbum y canté durante todo el camino rumbo a casa. ¡Qué noche!

Setlist Wolfmother: Victorious / New Moon Rising / Woman / White Unicorn / Apple Tree / Gypsy Caravan / Vagabond / The Love That You Give / Colossal / How Many Times / White Feather / Pyramid / Love Train / Dimension / California Queen / Joker & The Thief

Etiquetas: , ,

Categorizado en: , , ,

Esta entrada fue escrita por Hughes Vanhoucke