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Crónicas

Helloween "Pumpkins United" en Argentina: Las siete llaves de la felicidad

«El show más esperado del año. El anuncio de la reunión de los miembros de la etapa más clásica de Helloween fue motivo más que suficiente para elevar las expectativas de los fans a niveles estratosféricos»

2 noviembre 2017

Estadio Luna Park, Buenos Aires, Argentina.

Texto: Juan Manuel Guarino. Fotos: Fernando Serani.

Y el hecho de que el primer tramo de esta gira se iniciara en Latinoamérica no hizo sino aumentar la ansiedad. Solamente bastó con el regreso de Michael Kiske y Kai Hansen para que esta nueva visita de Helloween a la Argentina pasara de los pequeños teatros a los que nos tenían acostumbrados al mítico Estadio Luna Park, donde Dream Theater grabó su DVD hace un par de años atrás.

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¡Pumpkins United!

¿Reunión anticipada? Muy probablemente. La primera señal de que los planetas se estaban alineando la dio el Hellish Tour cuando Gamma Ray, la banda de Kai Hansen, salió de gira compartiendo la ruta con Helloween. Y ya cuando Michel Kiske decidió dejar su enemistad con el heavy metal y volvió a subirse a los escenarios, ya sea junto a Tobias Sammet en Avantasia o con el mismísimo Hansen para darle vida a Unisonic, uno bien podría suponer que la reunión de las calabazas era una mera cuestión de tiempo. No obstante, este regreso no fue solamente para los nostálgicos. Lo sorpresivo del caso fue que no se trató de un mero enroque de piezas en las filas de los germanos, como suele ocurrir cada vez que se producen reuniones de este tipo, dado que el retorno de Kiske y de Hansen no implicó la salida de Andi Deris (voz) o de Sascha Gerstner (guitarra) respectivamente. Algo que de antemano podemos afirmar como una decisión acertada, porque quizás la banda no haya vuelto a alcanzar jamás el nivel de los míticos ‘Keeper of the Seven Keys’ (1987-1988), pero eso no significa que todo lo que vino después haya sido material desechable.  Y, además, reafirmaron el dicho que reza “el todo es más importante que la suma individual de las partes”, ya que ni Helloween, ni Unisonic, ni Gamma Ray en sus visitas previas a nuestro país, lograron la convocatoria que logró la gira “Pumpkins United”.  De modo que, cuando nos referimos a las siete llaves de la felicidad, por supuesto que estamos hablando de Michael Weikath, Markus Grosskopf, Dani Löble, Andi Deris, Sascha Gerstner, Michael Kiske y Kai Hansen. Por razones más que obvias, el fallecido Ingo Schwichtenberg (batería) fue el único que faltó para ver completa a la alineación que deslumbró al mundo a fines de los 80, patentando el sonido de lo que hoy se conoce como power metal. ¿Y Roland Grapow? Bien, gracias.

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Kai Hansen y Michael Weikath dándolo todo

Luego de que los locales Lörihen oficiaran como acto soporte con un mini set acústico (!), todo estaba listo para lo que iba a ser una gran fiesta de casi tres horas de duración; el escenario fue conectado con una pasarela que llegaba hasta el centro del campo (algo no muy usual en el Luna Park), iluminado con un faustoso juego de luces y con una enorme tarima en el centro sobre la cual se erigía la batería (adornada con un material de utilería que le daba forma de una calabaza partida) que además le permitía a los músicos moverse a sus anchas. También contaron con una inmensa pantalla de fondo que iría disparando animaciones muy entretenidas entre tema y tema. Todo estaba en su lugar, conformando el marco para una noche inolvidable. Solamente faltaban los protagonistas. Y las canciones, esas que imaginamos hasta no hace mucho como imposibles de verlas en vivo, al menos, con sus intérpretes originales. Pero inmediatamente, después de las 21.00, las luces se apagaron y los siete integrantes salieron a escena para materializar nuestros sueños con la épica “Halloween”; arrancar un show con semejante bomba implicó ganar el partido prácticamente desde los vestuarios. Créanme que si el concierto hubiera sido solamente esa joya de casi quince minutos de duración, me animaría a afirmar que nadie se hubiera quejado. Por supuesto que estoy siendo exagerado y que todavía faltaba muchísimo más. Es simplemente intentar describir lo maravilloso de ése momento que estábamos viviendo los allí presentes. Sonido perfecto desde el primer minuto, luces y pantallas enardecidas que estallaban ante nuestros ojos, y la mística de ver a siete sujetos que compusieron alguna de las canciones más grandiosas que hayamos oído jamás; emociones demasiado fuertes para que el corazón resista. Pero claro, la atención iba a estar puesta principalmente en alguien en particular: Michael Kiske. Quienes tuvimos la oportunidad de verlo anteriormente con Avantasia o con Unisonic sabíamos de antemano que la mágica garganta de Kiske no perdió poder con el correr de los años. Pero claro, ahora había que verlo con la banda que le dio renombre y compartir la labor con quien ocupó su lugar por más de veinte años.

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Euforia y chorro de voz de la mano de Michael Kiske y Andi Deris

Como si todo esto fuera poco, semanas atrás cuando la gira comenzó en México, circuló el rumor de que Kiske había contraído alguna especie de bacteria y no se encontraba en buenas condiciones vocales, llegando a apelar al infame recurso del playback durante aquellas primeras presentaciones. Borren todo eso de su mente; el gigante y calvo alemán está en óptimas condiciones y cada vez que le tocó tomar el protagonismo con su micrófono, deslumbró a todos los presentes con su maravillosa voz, ya sea cuando la responsabilidad cayó completamente sobre él o cuando le tocó repartir el protagonismo con su colega Andi Deris. Porque otra de las novedades que trajo consigo esta reunión no fue solamente que Kiske le pusiera el alma a las canciones que originalmente fueron paridas para él, sino que también tuvo que interpretar varios pasajes de las composiciones de la etapa Deris. De modo que hubo momentos para que Michael se luzca solo, como en “I’m Alive” (en una versión descomunal), “Kids of the Century” (una de las sorpresas de la noche) o en “A Little Time”, como también los tuvo Andi en “Are You Metal?” (siempre demoledora en vivo), “I Can” o “Waiting for the Thunder”; también hubo segmentos para que ambos se repartieran la tarea, como en la mencionada “Halloween”, en “Why?”, “A Tale That Wasn’t Right”, “Perfect Gentleman” o “Forever and One”. En todos estos casos, el contrapunto entre ambos calzó más que a la perfección, pero evidenció que allí donde Kiske gana terreno con su voz lo pierde como frontman, y ahí es donde Deris lo supera ampliamente.

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Esta es nuestra manera de deciros que estéis atentos, pues tenemos entrevista

Pero no todo se trató solamente de los dos cantantes. Helloween para esta oportunidad hizo “la gran Maiden” y salió de gira con tres guitarras. En este punto, quien merece una felicitación es sin dudas Kai Hansen, quien no sólo tuvo que repasar todo el material que fue compuesto por él en los primeros años de la banda (si bien, bastante de ése material fue repasado en sus presentaciones con Gamma Ray o en Unisonic), sino que también tuvo que aprenderse todo lo que se hizo después de su partida, que es la mayor parte de la discografía de la banda. De todas formas, el pequeño alemán demostró que se complementó a la perfección tanto con su viejo amigo Michael Weikath como con su nuevo socio Sascha Gerstner. Y tampoco se salvó de la tarea de cantar; cuando llegó el momento del medley de “Walls of Jericho”, sin duda el pasaje más vertiginoso de toda la noche, fue Kai quien tomó el micrófono principal al igual que lo hiciera hace más de treinta años atrás en el mencionado LP debut de la banda. También hubo espacio para homenajear a Ingo Schwichtenberg y en esta oportunidad la tarea recayó sobre Dani Löble, quien se despachó con un rimbombante solo de batería mientras las pantallas mostraban diferentes imágenes del fallecido baterista. El final de la primera parte (cuando ya habían transcurrido dos horas de show) vino con la potente “How Many Tears”, también perteneciente a su disco debut, con los tres vocalistas interpretándola. A esta altura quedó más que claro que la grandilocuencia del show de Helloween no dejó nada liberado al azar: desde el repaso de su historia hasta la puesta en escena, todo fue realizado minuciosamente al detalle para que no haya reproche de ningún tipo. Cualquiera podría pensar que algo concebido de esta forma no podría fallar nunca, que el éxito está garantizado de ante mano.  Pero la realidad es que el peso emblemático de esta reunión es tan grande y se los ve funcionar tan fantásticamente arriba del escenario que las emociones estuvieron a flor de piel en todo momento. Pero aún faltaba más.

El arranque de los bises vino con “Eagle Fly Free” y, de nuevo, vivenciarla con el cantante que originalmente la grabó hizo que a más de uno se le hiciera un nudo en la garganta. Aunque claro, en mi opinión, el cénit de la noche estaba por venir a continuación. Llegó el momento de la majestuosa “Keeper of the Seven Keys” y ahí sí, perfección y emoción se conjugaron como pocas veces ocurre. Esta otra joya de casi quince minutos, cantada en su mayor parte por Kiske (Deris se sumaría al final), permitió ver a Helloween en todo su esplendor. Cualquier calificativo utilizado para describir lo épico que fueron esos minutos no alcanzaría para hacerle justicia. Se despidieron nuevamente, uno a uno, con Sascha tocando las notas finales de esta pieza e invitando al público a corearlas. Aplausos, sonrisas, cánticos (y hasta alguna que otra lágrima) inundaron el recinto de la Avenida Corrientes. Para los bises finales llegaron las infaltables y emblemáticas “Future World” y (como no podía ser de otra forma) “I Want Out”, también cantada a dos voces, con globos gigantes lanzados a la audiencia mientras se realizaba un duelo de hinchadas dirigido por Deris y Kiske para cantar el que quizás sea el estribillo más emblemático en la historia del power metal. Y así fue como luego de casi tres horas se llegó al final, a pura fiesta.


¡La gira “Pumpkins United” también pasa por España!

9 de diciembre – WiZink Center (Madrid)
5-7 de julio – Rock Fest Barcelona (Parc de Can Zam, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)


A modo de comentario personal, este cronista tuvo la suerte de presenciar varios shows a lo largo de este 2017 que ya está entrando en su recta final, y no me tiembla el pulso al afirmar que este concierto de Helloween fue, por escándalo, el mejor del año.  ¿Cuál será el futuro de la banda después de esta gira? Por lo pronto, sabemos que tendrán todo el 2018 ocupado llevando este show a todos los rincones posibles del planeta. ¿Qué ocurrirá después? Nadie lo sabe. Creo que ni siquiera ellos mismos. Tampoco pareciera ser que es algo que les preocupara. Se los ve disfrutando tanto arriba del escenario que seguramente dejarán todas estas cuestiones para más adelante. Tampoco faltará quienes conceptúen esta reunión como un mero acto de interés económico. Quizás sí, quizás no. Y la verdad, creo que tampoco es algo que debería importarnos. Lo único que debería importarnos es que oportunidades como esta no habría que desaprovecharlas jamás, porque espectáculos como éste no ocurren todos los días y la verdad es que nosotros como fans deberíamos hacer lo mismo que hace la banda: disfrutar. Y por supuesto, rezar para que vuelvan pronto.

Setlist:

  • Halloween (con Michael Kiske & Andi Deris)
  • Dr. Stein (con Michael Kiske & Andi Deris)
  • I’m Alive (con Michael Kiske)
  • If I Could Fly (con Andi Deris)
  • Are You Metal? (con Andi Deris)
  • Kids of the Century (con Michael Kiske)
  • Waiting for the Thunder (con Andi Deris)
  • Perfect Gentleman (con Michael Kiske & Andi Deris)
  • Starlight / Ride the Sky / Judas / Heavy Metal (Is the Law) (con Kai Hansen)
  • Forever and One (Neverland) (con Michael Kiske & Andi Deris)
  • A Tale That Wasn’t Right (con Michael Kiske & Andi Deris)
  • I Can (con Andi Deris)
  • Drum Solo-Ingo Tribute
  • Livin’ Ain’t No Crime / A Little Time (con Michael Kiske)
  • Why? (con Michael Kiske & Andi Deris)
  • Sole Survivor (con Andi Deris)
  • Power (con Andi Deris)
  • How Many Tears (con Andi Deris, Michael Kiske & Kai Hansen)

Bises:

  • Eagle Fly Free (con Michael Kiske)
  • Keeper of the Seven Keys (con Michael Kiske & Andi Deris)

Bises 2:

  • Future World (con Michael Kiske)
  • I Want Out (con Michael Kiske & Andi Deris)
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