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45 años de Beck, Bogert & Appice: La fuerza del heavy rock emergiendo de la matriz del blues

Blog: Mariano Muniesa

26 marzo, 2018 10:34 am Publicado por  2 Comentarios

El guitarrista pionero junto a Jimi Hendrix y Jimmy Page de lo que años más tarde conoceríamos como Heavy Metal, Jeff Beck, junto a una de las bases de ritmo más demoledoras que han existido, los Tim Bogert y Carmine Appice de bandas como Vanilla Fudge y Cactus cruzaron sus destinos a comienzos de los 70 en una aventura tan brillante como fugaz, que se plasmó en un disco que 45 años después, sigue conservando el valor de un auténtico clásico de clásicos. Uno de los trabajos más sobresalientes del mundo del rock duro de la década de los 70.

Los antecedentes

Así aparecía la formación en la contraportada del álbum

El conocido super-trío que debutó en la primavera de 1973 con este excelente álbum del cual hoy nos ocupamos, no fue ni mucho menos una operación dirigida o diseñada desde una compañía discográfica, sino que sus orígenes se remontan nada menos que a 1967, seis años antes de que se pusiera a la venta el que sería su único disco. Jeff Beck, quien había entrado en 1965 en The Yardbirds para sustituir a Eric Clapton, apenas un año después, no encontrando en el resto del grupo suficiente apoyo para desarrollar sus ideas musicales ni estando el resto del grupo de acuerdo con su idea de cómo deberían evolucionar los Yardbirds en un futuro, decide marcharse del grupo en diciembre de 1966.

Para los aficionados a recopilar historias curiosas para el anecdotario del rock, dos de los más grandes guitarristas del rock de todos los tiempos coincidieron durante tan solo cuatro meses en los Yardbirds en 1966: Jeff Beck como guitarra y Jimmy Page, líder de Led Zeppelin años más tarde que sin embargo entró como bajista en sustitución de Paul SamwellSmith. Esta fugaz pero sensacional formación de los Yardbirds dejó como documento de valor incalculable su participación en la película de Michelangelo Antonioni ‘Blow-Up’, en la cual una de sus secuencias es rodada en el Ricky Tick Club de Londres, local emblemático de los años 60, en la que Antonioni filmó al grupo haciendo una versión de “Stroll On” en la cual Jeff Beck destroza su guitarra al más puro estilo Pete Townshend no por iniciativa propia, sino porque según se supo años después, como en principio se había pensado en los Who para esta secuencia justamente para añadir impacto a la escena el momento típico de los Who en el que Pete Townshend rompía su guitarra y dado que los Who no pudieron en el verano de 1966 incorporarse al rodaje de la película por problemas de agenda, Antonioni pidió a Jeff Beck que en cierto modo “interpretase” el papel de Pete Townshend rompiendo su guitarra en el escenario.

Así, a comienzos de 1967, Beck tenía en la cabeza la idea de formar lo que sería un año más tarde el celebérrimo The Jeff Beck Group, y precisamente los primeros a los que llamó para llevar a cabo tal pretensión fueron al bajista Tim Bogert y al batería Carmine Appice, ambos miembros en ese momento de una formación que fue de las más reconocidas en la formación de lo que podríamos llamar el proto-heavy metal en Estados Unidos: Vanilla Fudge.

El guitarra les había visto en directo en América y se había dado cuenta de que ese grupo estaba en su misma sintonía musical, que estaban creando un sonido nuevo, inmersos en una evolución desde el blues hacia el rock desde parámetros musicales marcados por una dureza mayor, por unas bases de ritmo más densas, más penetrantes, un volumen sonoro más elevado y por consiguiente, un tratamiento de la voz y de las guitarras más fuerte, más crudo. Dicho de otra forma, Vanilla Fudge estaban haciendo lo que él haría como pionero del rock duro como estilo y lenguaje musical dotado de una entidad propia un año más tarde, en 1968, y lo que no tardarían hacer en América Grand Funk Railroad o MC5 o en Inglaterra Led Zeppelin y Black Sabbath, así como especialmente Deep Purple, quienes sobre todo Jon Lord y Ritchie Blackmore siempre se reconocieron rendidos admiradores de Vanilla Fudge, y que en más de una ocasión reconocieron sin ambages en diversas entrevistas que los Deep Purple de los 60 pretendían ser los Vanilla Fudge británicos.

Beck les había visto más de una vez en sus shows como grupo residente en el The Auction Club de Long Island, Nueva York y a comienzos del 67 habló con Bogert y Appice para formar su nuevo grupo con ellos, pero en ese momento no aceptaron la oferta porque veían más futuro en Vanilla Fudge y ahora que estaban empezando a conseguir más repercusión y las ofertas eran cada vez más atractivas, prefirieron apostar por el proyecto Vanilla Fudge, aunque el clima de las conversaciones fue cordial y amistoso y la relación personal se estrechó a partir de ese momento. Jeff Beck optó entonces por armar el The Jeff Beck Group con Rod Stewart como cantante, Ronnie Wood al bajo y Ansley Dunbar en la batería, aunque Dunbar pronto fue reemplazado por Mickey Waller, quien venía de los Steampacket de Rod Stewart y Julie Driscoll. The Jeff Beck Group grabaron y editaron ‘Truth’ en 1968 y ‘Beck-Ola’ en 1969, álbumes clave en la historia del hard rock y del heavy metal por cuanto sentaron las bases de todo un estilo, un lenguaje y una filosofía dentro del rock basada en esa expresión de una actitud, un sentimiento, una personalidad a través de un sonido duro, crudo, contundente e intenso.

Sin embargo, en el verano de 1969 la creciente atmósfera de desconfianza, discrepancias y hasta de abierta hostilidad entre Jeff Beck y Rod Stewart, que estaba preparando ya el lanzarse como artista en solitario llevaron a la abrupta ruptura del Jeff Beck Group por parte del guitarrista en mitad de su gira americana del verano del 69, justo en la víspera de su anunciada actuación en el Festival de Woodstock, hecho del que Beck años más tarde siempre se arrepintió. “Podíamos haber tocado en Woodstock, haber formado parte de la historia, haber ganado una buena pasta con los derechos de imagen de la película, cobrar lo que nos pagaba Michael Lang, que era bastante más de lo que veníamos ganando en los ballrooms de Baltimore o Masachusettes, pero en ese momento me sentía tan quemado con Rod y con los demás, que veía claro que se estaban aprovechando de la situación para posicionarse cara a los managers ingleses como un nuevo grupo en el que yo no iba a estar obviamente, que dije: “¡A tomar por culo todo, me importa una mierda Woodstock!”. Fue una decisión tomada en caliente, y lo reconozco, fue por mi parte una estupidez. No habría pasado nada si hubiéramos tocado en Woodstock y hubiera disuelto el grupo al volver a Londres, pero… en fin, todos éramos casi 30 años más jóvenes, y con esa edad cualquiera no solo no es consciente del momento en el que vive, es más visceral, más impulsivo, y bueno… solo puedo decir que si rebobinase y volviera al verano de 1969, no lo hubiera hecho en ese momento de esa manera”.

Segundo intento fallido

De vuelta a Londres, a primeros de septiembre de 1969 Beck llamo de nuevo a Bogert y Appice, que en ese momento sí estaban disponibles por cuanto Vanilla Fudge, a falta de un concierto de despedida que pensaban hacer en Estados Unidos a comienzos de 1970 que ya tenían firmado, habían decidido no continuar y deshacer el grupo, así que de nuevo tendrían la oportunidad de trabajar juntos. Lo que iba a ser Beck, Bogert & Appice en el otoño de 1969 empezaron a escribir canciones y a ensayar regularmente y de hecho de esas semanas de ensayos surgieron varias canciones que posteriormente entrarían en el disco de 1973, pero…

El 5 de noviembre de 1969 Jeff Beck sufrió un accidente de automóvil a las afueras de Londres a resultas del cual sufrió una fractura en la cabeza y determinadas heridas en los brazos que le obligó a pasar una larga convalecencia en el hospital y le impidieron durante 14 meses poder volver a tocar la guitarra. Ante este inesperado giro de los acontecimientos, el proyecto de grupo tuvo que quedar necesariamente aparcado y Bogert y Appice se embarcaron a comienzos de 1970 en Estados Unidos en una excelente nueva banda junto al ex-guitarrista de la banda de Buddy Miles Jim McCarty y el ex-cantante de los Amboy Dukes Rusty Day que pasaría a la historia con el nombre de Cactus y que facturaron cuatro álbumes que pertenecen por derecho a lo mejor de la historia del Hard rock en la década de los 70: ‘Cactus’ (1970), ‘Or Way… Or Another’ (1971), ‘Restrictions’ (1971) y ‘Ot´n’Sweaty’ (1972). Pero este último trabajo, en cuya grabación ya no intervino Jim McCarty, que abandonó Cactus a finales de 1971, se quedó muy por debajo de los otros tres tanto en cuanto a recepción por parte de la crítica como en lo que a ventas se refiere, con lo cual en la primavera de 1972 Cactus se deshicieron y por tanto, Tim Bogert y Carmine Appice quedaban de nuevo libres para poder trabajar con Beck.

El guitarra británico por su parte, cuando ya estuvo plenamente recuperado, montó en el verano de 1971 una nueva versión del The Jeff Beck Group para la cual decidió alejarse del estilo de blues progresivo y hard rock de los tiempos con Ronnie Wood y Rod Stewart para orientar su estilo hacia un tipo de rock mucho más experimental, llevando sus composiciones a un terrero fronterizo entre el rock, el soul, el jazz y el rythm´n´blues, apoyándose en músicos de la categoría de Clive Chaman, excelente bajista de sesión que venía del mundo del jazz-rock, Alex Ligertwood, cantante de Santana pronto reemplazado por Bobby Tench, el teclista Max Middleton y el que posteriormente sería uno de los más afamados baterías del mundo del heavy metal, Cozy Powell.

Esta segunda formación del The Jeff Beck Group editó dos discos excelentes en lo musical, tales como ‘Rough And Ready’ (1971) y ‘Jeff Beck Group’ (1972), este último con la producción de Steve Cropper, guitarrista de Booker T & The Memphis Group, álbum que fue un inesperado impacto de ventas en América en el verano de 1972. Esa versión del Jeff Beck Group giró por Estados Unidos e Inglaterra en esos meses, pero a partir del verano, al saber la noticia de la ruptura de Cactus, volvió a ponerse en contacto con Bogert & Appice.

Terminada a finales de julio la gira americana en su primer tramo, Jeff Beck disolvió la formación y conservando en un primer momento a su lado a Max Middleton, al día siguiente se reunió con él, Tim Bogert y Carmine Appice así como con Kim Milford, cantante del mundo del teatro musical – hizo el papel protagonista en ‘Jesus Christ Superstar’– en quien Beck pensaba como vocalista para un nuevo proyecto que incluso podría ponerse en marcha durante el segundo tramo de la gira, que empezaba tan solo una semana más tarde. Antes de ser Beck, Bogert & Appice y debido al entusiasmo de su manager Peter Grant ante la nueva formación de lo que todavía era The Jeff Beck Group, les convenció de seguir haciendo esa gira con ese nombre y entre el 1 y el 19 de agosto de 1972 el núcleo de los futuros Beck, Bogert & Appice se curtió en un tour USA de espectaculares resultados y que despertó una enorme expectación acerca de lo que sería el primer disco en estudio de esa formación. “Seis días de ensayos en la unidad móvil de los Rolling Stones en Bermondsdey, mucho Jack Daniels y una química musical maravillosa, de la que salió gran parte de nuestro único álbum nos decidieron a hacer esa gira y a apostar por ese proyecto de grupo que se había malogrado en 1967 y 1969” me aseguró Carmine Appice en una entrevista que le hice para mi programa de radio Rock Star en 1996 con motivo de su estancia en Madrid para presentar el primer volumen de su ‘Guitar Zeus’. De todas maneras, Kim Milford no respondió en directo tal y como lo había hecho en los ensayos y Beck decidió sustituirle por Bobby Tench, cantante que también venía del teatro musical y que ya había trabajado con Jeff Beck antes tras el sexto concierto de la gira.

Al acabar el tour, Max Middleton y Bobby Tench decidieron no seguir en el grupo, para el cual Peter Grant había contratado más actuaciones en otoño en Europa e Inglaterra. No se llamó a ningún cantante para suplir a Tench y entonces fue Carmine Appice quien ejerció las funciones de cantante desde la batería en los conciertos que hicieron entre septiembre y octubre en el viejo continente, ya con el nombre de Beck, Bogert & Appice antes de volver a los USA para una nueva gira que les mantuvo en la carretera desde el 20 de octubre hasta el 11 de noviembre.

Nada más terminada la gira y tras cuatro semanas de intensos ensayos, dejaron listo todo el material para entrar el 11 de diciembre de 1972 a grabar su primer disco en los estudios Chess de Chicago. La primera fase de la grabación se desarrolló hasta el 22 de diciembre, y tras la clásica pausa navideña, entre el 3 y el 19 de enero de 1973. El 24 de marzo de 1973 ‘Beck, Bogert & Appice’ aparecía en los escaparates y estanterías de las tiendas de discos de todo el mundo.

Tema a tema

‘Beck, Bogert & Appice’ fue un disco en el que musicalmente se dieron la mano la acusada orientación jazz rock, aunque matizada ya después de los dos discos de la segunda versión de The Jeff Beck Group que el guitarra quería dar en ese momento a su sonido con la base de ritmo más dura, más densa y más cercana al hard rock-heavy de Bogert y Appice, más la siempre presente huella del blues progresivo que siempre marcó el pasado musical de Beck desde los tiempos de ‘Truth’ y ‘Beck-Ola’, pero tratando desde la producción del álbum, que corrió a cargo de Don Nix, legendaria figura del Stax Sound y productor carismático como pocos en el mundo del sourthern-rock, el soul y el rythm´n´blues, que fuera un álbum moderno, con una concepción del rock duro muy intensa, fuerte y potente, pero cuidando los matices y tratando de darle un cierto grado de sofisticación que lo diferenciara de los álbumes de hard rock al uso que ya estaban empezando a ocupar buenas posiciones en el mercado. Colaboraron además de los tres músicos protagonistas Jimmy Greenspoon, de Three Dog Night y Duane Hitchings como pianistas y teclistas, así como con Danny Hutton, también de Three Dog Night como apoyo en los coros.

En mi blog La Comuna, (http://marianomuniesa.blogspot.com.es/2011/10/clasicos-de-oro-contemporaneos.html) escribí sobre este álbum en 2011: “El resultado de esta nueva aventura musical fue un discazo sensacional, clásico de clásicos absoluto y en el que el trío se lanza a hacer un Hard Rock denso, duro y cargado de feeling sobre una base blues muy bien estructurada, que ya desde el primer tema “Black Cat Moan” establece con toda claridad los parámetros musicales en los que nos vamos a mover: temas muy fuertes, muy duros, en los que habrá claras reminiscencias blues y más de una concesión a un tipo de rock más experimental, más en consonancia con esa inquietud musical que caracteriza a Jeff Beck y que desarrollará ampliamente en el futuro. Un claro y significativo ejemplo del espíritu musical que informa este disco es “Lady”, un tema en el que conviven a la perfección el afán experimentador del guitarrista y la orientación rock más clásica de Bogert y Appice, con más de un guiño musical muy evidente a Cactus”.

Releo este comentario hoy, y me reafirmo en lo dicho. Entremos ahora a profundizar más en cada una de sus canciones.

Black Cat Moan

Blues rock muy clásico, un medio tiempo con una base de ritmo muy potente que tiendo a imaginar que fue una de las canciones que a menos de manera muy primigenia se montó en las sesiones de 1969 y solos de Beck espectaculares, además de un trabajo buenísimo de Tim Bogert en el bajo, muy potenciado por la producción de Don Nix, que le dieron a este tema el marchamo de gran clásico que quedará como uno de los más recordados de este gran álbum.

Lady

Hard rock más movido, más duro, que en muchos aspectos me recuerda al ‘Beck-Ola’ del  69, tiene un aire más cercano, más en conexión con el del rock progresivo clásico que se alimenta del british-blues de finales de los 60. Aquí de nuevo, guitarras muy fuertes, muy heavy y excelentes solos de Beck y geniales Tim Bogert y sobre todo, Carmine Appice. Su pegada desde la batería es el latido del corazón que insufla vida a esta canción.

Oh To Love You

Medio tiempo muy baladístico, con un muy buen tratamiento vocal y de los coros que refuerza la melodía y con un apoyo del piano excelente. Tiene un aire muy americano, me da toda la impresión de ser otra de las piezas que se montaron en el primer BBA de 1969 y en varios detalles, me recuerda en determinadas partes al “The Weight” de The Band. Muchos coros muy en primer plano, dejando la guitarra más en segundo plano pero sin que el tema pierda fuerza en ningún momento. Podría ser una composición de Beck de los 60, a mí por lo menos me recuerda mucho a los hit-singles de los 60, con esa mezcla de pop y soul sobre una base rockera tan típica de las producciones de Jeff Beck a lo largo de toda su carrera.

Superstition

Hard rock con batería muy fuerte y la guitarra de Beck en tonos muy heavy, con armónicos y detalles muy del estilo Blackmore-Page, algo que me lleva a intuir que a Jeff Beck en modo alguno le pasó inadvertido a la hora de grabar este trabajo el éxito del Hard Rock de grupos como Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath o Free. De nuevo, muy buen trabajo de la producción en los coros, aunque sin poner demasiado la voz en primer plano. Stevie Wonder, autor de la versión original del tema, siempre alabó y aseguró que le parecía magnífica esta versión de Jeff Beck de su creación original.

Sweet, Sweet Surrender

Beck excelso con el Wha-Wha en este medio tiempo baladístico, con voces trabajadísimas, tema melódico que recuerda mucho al “I Shall Be Released” de Bob Dylan & The Band. Fuerte y penetrante el bajo de Tim Bogert y muy original el eco de la guitarra de Beck, que refuerza el efecto de lejanía, aunque luego se va aproximando hasta poner la guitarra en primer plano.

Why Should I Care

Hard rock muy al estilo americano, diría incluso más, muy al estilo del hard-heavy que ya estaban haciendo con un inmenso éxito Grand Funk Railroad -¿influencia evidente de Vanilla Fudge incorporada por Tim Bogert y Carmine Appice?- aún siendo una versión de un conocido compositor de jazz y rythm´n´blues como Raymond Louis Kennedy, que llama la atención al ser un tema muy directo, de rock muy fuerte, acelerado, en el que destaca sobremanera el solo de guitarra de Beck, realmente increíble. Tema más duro, muy para el directo, proto-heavy metal y la batería de Appice, demoledora.

Livin´ Alone

Hard rock muy a lo americano, boogie-blues potentísimo, que recuerda a los ZZ Top más cañeros, con un rollo tejano también excelente para el directo. Ahora que lo vuelvo a escuchar con calma y detalle, pienso que AC/DC podrían haber hecho una versión fabulosa de este tema. Beck, una vez más, excelso en su solo de guitarra.

I´m So Proud

Siempre me pareció que este tema, logradísima versión de un tema de Curtis Mayfield es el que sobre todo por el sonido de la guitarra de Jeff Beck, el que mejor entronca con lo que será la futura evolución del músico británico en el futuro posterior a Beck, Bogert & Appice y que muestra esa cara más bluesera por un lado, recubierta del perfume soul y de un aire jazz-rock muy sugerente, amén de la perfecta estructuración una vez más de las voces, que son lo mejor de este magnífico tema que cierra el disco.

Un difícil final

El segundo y último lanzamiento de Beck, Bogert y Appice fue un directo grabado en Japón

Antes de que se pusiera el disco a la venta, Beck, Bogert & Appice ya arrancaron una gira por Inglaterra en febrero de 1973, a la cual siguió una gira por Japón en la primavera y una gira por Europa y el Reino Unido en el verano, tras la cual seguiría un nuevo tour por Estados Unidos que se canceló el 17 de julio cuando Jeff Beck, parece ser que considerablemente cansado y estresado por el ritmo de trabajo frenético que llevaba desde 1971 y abatido por una ruptura de pareja, decidió cortar por lo sano y volver en un vuelo charter a Inglaterra sin decir nada a nadie. “Aún recuerdo los juramentos vociferantes de Peter Grant, que estaba en Seattle con Led Zeppelin mientras nosotros estábamos tirados en un hotel de Atlanta jurando por teléfono a gritos que le iba a cortar las pelotas”– recordaba Carmine Appice.

No fue ese el final de Beck, Bogert & Appice. Toda vez que Jeff Beck se tomó unas largas vacaciones, el grupo retomó la actividad con nuevas actuaciones por Europa en noviembre y diciembre y una gira por Inglaterra durante el mes de enero de 1974. Ese UK Tour finalizó el 26 de enero en el Rainbow Theater, en un concierto que fue la última actuación en la historia de Beck, Bogert & Appice. Al día siguiente, los tres músicos se reunieron para empezar a preparar material para un nuevo disco, pero a las tres o cuatro semanas, Jeff Beck llegó un día al local de ensayo y les anunció que no creía ya en este proyecto y que lo dejaba. Ese fue el final de Beck, Bogert & Appice, que no se anunció en la prensa musical hasta el mes de mayo de 1974, toda vez que Peter Grant, tras intentarlo una y otra vez, se convenció de que la decisión de Jeff Beck era firme y ya no tenía vuelta atrás.

¿Por qué se rompió este magnífico grupo, capaz de crear música de tan extraordinaria y que además tenía bastante bien encarrilada la grabación de un segundo disco de estudio? Jeff Beck siempre ha respondido de manera un tanto ambigua y evasiva a esta cuestión, en este aspecto tal vez resulta mucho más revelador y probablemente ajustado a la realidad la versión que en 2016 ofreció Carmine Appice en una entrevista al blogger americano Michael Cavacini con motivo de la publicación de su autobiografía ‘Stick It! My Life of Sex, Drums, and Rock ‘N’ Roll’.

“El grupo se rompió a finales de febrero de 1974, pero creo que en cualquier caso, aunque hubiéramos grabado ese segundo disco para el que teníamos ya bastante material avanzado, no hubiera durado mucho más. Algo que aprendes pronto cuando trabajas con Jeff Beck es que es un tipo que tanto en lo personal como en lo musical se mueve por impulsos, y nunca piensa en proyectos muy a largo plazo, en cuanto ha hecho lo que tenía en la cabeza, en seguida empieza a pensar en otro proyecto y si no puede ponerse a ello, enseguida se agobia. Por otra parte, BBA estuvimos girando casi sin parar desde antes incluso de grabar el disco y creo que cuando ya estábamos encajando todo el timing para grabar el segundo álbum, la idea de volver a estar un año en la carretera sin parar le estresaba mucho, tanto que seguramente prefirió romper la banda antes que tener que enfrentarse a un manager que le tuviera viviendo en aviones, hoteles y backstages un año entero o más. E incluso, creo que, tal y como se demostró en sus álbumes posteriores, estaba cansado de hacer hard rock y quería volver a hacer música en un standard del tipo en el que estaba cuando grababa con Max Middleton. Yo personalmente también debo decir que no me gustaban determinadas cosas del carácter de Jeff, y por eso tampoco hice ningún esfuerzo por convencerle de no seguir. No puedes cancelar una gira con diez conciertos vendidos “sold out” porque estás estresado sin decir nada a nadie, coger un charter y marcharte por tu cuenta. Tampoco creo que después de seis conciertos, de pronto decidas que no te gusta el cantante de la banda y que llames a otro sin ni siquiera decirle al anterior que está despedido”.

Beck, Bogert & Appice dejaron para la historia del rock un álbum espléndido, un disco no menos excelente en directo, ‘Live In Japan’ grabado durante sus conciertos en la primavera de 1973 en la tierra del sol naciente, y sobre todo, el recuerdo de un trío capaz de hacer shows en vivo sensacionales, de poner en pie actuaciones que eran auténticas sesiones de puro hard rock llenas de energía, intensidad y sentimiento. 45 años después, escuchar las canciones de Beck, Bogert & Appice es un placer que recomiendo vivamente y que muestra a todas luces que es un álbum que sigue siendo una masterpiece indiscutible, que con el paso del tiempo no ha perdido ni un ápice de vigencia.

Mariano Muniesa

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Esta entrada fue escrita por Mariano Muniesa

2 comentarios

  • Jose Luis Rodrigo Lopez dice:

    Excelente el disco Beck, Bogert and Appice … casi tanto como los dos goles de Cristiano Ronaldo ante la Juve.. sobre todo el de chilena …. Quedara para la posteridad como este disco de jeff beck!!

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