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35 años del ‘War’ de U2: Guerra al buenrollismo

28 febrero, 2018 11:12 am Publicado por  2 Comentarios

Pocos saben que antes de que se convirtieran en un fenómeno de masas y en una mastodóntica formación llenaestadios, Bono y compañía eran una banda minoritaria encuadrada dentro del movimiento post punk influenciada por The Clash, Joy Division o Siouxsie and the Banshees. Eso fue hasta que lanzaron un álbum con una inocente portada de un niño que acabaría destronando incluso a Michael Jackson de lo más alto de las listas de ventas. Alfredo Villaescusa rescata diez datos curiosos que rodearon el lanzamiento del primer trabajo abiertamente político de los irlandeses.

 1. La destrucción a todos los niveles

Con un título tan apocalíptico como ‘War’ estaba claro que para los dublineses se habían acabado ya las sutilezas y la búsqueda espiritual a nivel letrístico de los álbumes anteriores. “La guerra parecía el tema central en 1982, en cualquier sitio que miraras, desde las Malvinas a Oriente Medio o Sudáfrica, había guerra. Al llamar al disco así damos un sopapo en la cara a la gente y al mismo tiempo nos distanciamos de esa imagen amigable que muchos tienen de U2”, así lo explicaba Bono en la época en declaraciones a la revista NME. Y su compañero The Edge tampoco se quedaba atrás al afirmar que era algo “directo” y reconocer que se trataba del típico asunto “que puede desagradar a la gente”. “‘October’ y ‘Boy’ aludían a las canciones en el mismo título y esta vez no es diferente, no todos los cortes son sobre la guerra, pero podría ser un buen titular general”.

Y lo cierto es que durante aquel periodo las cosas no terminaban de despegar en la banda, con Bono sufriendo un bloqueo creativo que le llevó a refugiarse en Jamaica durante su luna de miel para así poder avanzar en las letras del disco. El guitarrista The Edge, por su parte, también experimentaba una crisis en su capacidad como compositor, aunque eso no le impidió finalmente facturar himnos del calibre de “Sunday Bloody Sunday” o “New Year’s Day”. Y es que la lucha de la que hablaban en el mismo título no era solo en el exterior, sino también en del interior de cada uno, un conflicto que solo podría resolverse por medio de un rotundo compromiso pacifista por el que se reconocería en especial a su vocalista durante las décadas siguientes.

2. Recordemos el Domingo Sangriento

Aquel aciago suceso en el que soldados británicos dispararon contra civiles desarmados que únicamente protestaban por sus derechos se ha reflejado en la cultura popular de diversas formas, por ejemplo, en la película “Domingo Sangriento” de Paul Greengrass, pero dicha estampa probablemente no habría encontrado tanta resonancia posterior si no fuera por “Sunday Bloody Sunday”, esa pieza que abre ‘War’ que sacudió conciencias hasta llegar a convertirse en un verdadero alegato antibelicista.

Pero no siempre fue así, de hecho, la banda dudaba de las posibles interpretaciones interesadas de la canción y para cerciorarse de que no hubiera lugar a equívocos la interpretó por primera vez en una sala de Belfast ante 3.000 personas a los que Bono llegó a decir: “Si no os gusta, no la tocaremos más”. Para garantizar la seguridad del grupo en sus viajes al Ulster, el líder se encargó de suavizar la letra de manera que quedara por encima de todo el rechazo explícito de la violencia viniera de donde viniera. El batería Larry Mullen reforzaba este argumento con estas palabras: “La gente cree que es una canción sobre católicos disparados por soldados británicos. Pero no es cierto. Ese es solo un ejemplo de la violencia en Irlanda del Norte. Es la forma más fuerte que encontramos de decir: ¿por cuánto tiempo tendremos que seguir soportando esto? Nos da igual si son católicos o protestantes. Uno sabe que la gente muere todos los días. Y nosotros nos preguntamos por qué”.

A pesar de ese mensaje claro, no se pudo evitar que el movimiento republicano la adoptara como himno propio e incluso estimulara las donaciones para la campaña del IRA en los ochenta. Una apropiación indebida que no gustó un pelo a Bono, que mostró su repulsa al atentado de Enniskillen, donde una bomba se cobró la vida de doce personas durante un acto en recuerdo a los soldados británicos caídos en las dos guerras mundiales.

Nadie diría que este tema en realidad surgió de la frustración derivada de una bronca entre el guitarrista The Edge y su novia. Y el característico violín que sustituye a la sirena bélica también irrumpió en el estudio de forma casual gracias a que The Edge se encontró al músico nómada Steve Wickham en una parada de autobús. La introducción de batería a ritmo marcial que recordaba a los inicios en las baquetas de Larry Mullen terminó de finiquitar la leyenda. Desde entonces se ha interpretado en directo innumerables veces y ha servido para honrar la memoria de víctimas inocentes de diversos conflictos, como la problemática palestino-israelí o los atentados en Bali de 2002.

3. Solidaridad el día de año nuevo

Otro de los asuntos que dominó los titulares de la época fue el movimiento Solidaridad polaco encabezado por Lech Walesa en contra del régimen comunista. De hecho, Bono ha declarado en alguna ocasión que en la frase de “I will be with you again” de “New Year’s Day” pensaba en concreto en este líder político, ya que la Ley Marcial le impedía recibir en la cárcel visitas de su esposa. Una vez grabada la canción, el 30 de diciembre de 1982 el Gobierno Militar declaró ilegal esta medida en Polonia, coincidiendo casi con el año nuevo, y de esta manera se materializó aquella mítica estrofa de la canción.

Bono también las pasó canutas durante la grabación del vídeo promocional en el norte de Suecia en un lugar tan nevado y gélido que el voceras fue incapaz de sincronizar sus labios congelados con la música. Toda una paradoja que incrementaba todavía más la épica de un tema concebido en un inicio como una canción de amor para la esposa de Bono. Eso fue antes de transformarse en todo un emblema del rock combativo en la línea de sus adorados The Clash.

4. Un segundo para despedirse

En una época en la que todavía existe la posibilidad de que un chalado pulse un botón nuclear y todos nos vayamos al garete sigue teniendo relevancia absoluta “Seconds”,  una pieza sobre la proliferación de armas atómicas. La recurrente repetición de la frase “It takes a second to say goodbye” hace referencia a la idea de que alguien en algún lugar del mundo manipule material nuclear y tal vez vuele por los aires. El bajo hipnótico de Adam Clayton contribuye a crear esa atmósfera desasosegante heredera del post punk a la que añadieron mayor dramatismo intercalando un fragmento del documental televisivo ‘Soldier Girls’ sobre el entrenamiento militar a mujeres. Bono lo vio de casualidad en una de las salas de espera de los Windmill Lane Studios y le pareció que encajaba como un guante en la temática de la canción. Sin perder comba.

Este es el primer corte en la historia de la banda en el que canta The Edge las dos primeras estrofas y hay también una referencia al tema “Drop The Bomb” de Trouble Funk, compañeros de U2 en el sello Island Records. Pese a ser una fija en el repertorio durante la gira de ‘War’ y ‘Unforgettable Fire’, los irlandeses llevan sin tocarla desde 1985, existe incluso una actuación memorable en el vídeo en directo ‘U2 Live At Red Rocks: Under A Blood Red Sky’ de 1983. Ya podrían recuperarla hoy en día.

5. No somos unos moñas

En los comienzos de su carrera eran frecuentes los ataques de la prensa musical a los irlandeses, a los que todavía no se tomaba en serio y se les consideraba demasiado amateur en determinados aspectos. Bono en particular tenía la piel demasiado fina en este sentido y algunos comentarios de publicaciones como NME le traían por la calle de la amargura. Para responder a tanta inquina de algunos medios que los tenían como los “Cliff Richard del movimiento post punk” compusieron “Like A Song” y así sacudirse esa etiqueta de banda amable de la que el vocalista renegaba siempre que podía, a la par que insistía en su mensaje revolucionario. “Todo eso de estrellas del rock conduciendo cochazos y bañándose en piscinas no es rebelde. La revolución empieza en casa, en tu corazón y en la negativa a poner en peligro tus creencias y valores”. Otro corte con solo mayúsculo de The Edge que ya podrían rescatar en la actualidad para los directos.

6. El rostro de la inocencia

Inevitablemente asociado al álbum ‘War’ está esa legendaria portada con un niño expresando una mueca a medio camino entre el enfado y el miedo que simbolizaba lo que el mundo podría hacer a tal criatura y la pérdida absoluta de inocencia. Bono iba más lejos al añadir a tanto funesto presagio la falta de fe en el género humano: “El siglo en el que vivimos es el más bárbaro de la historia. En el pasado los hombres cometían atrocidades sin ser plenamente conscientes de lo que hacían. Ahora el hombre tiene cultura, pero las atrocidades todavía perduran. Yo todavía tengo mis creencias, no demasiadas en la gente, sino en lo que subyace detrás de ellos. Eso se refleja en la música”.

El chaval en cuestión es Peter Rowen, el hermano pequeño de Guggi, uno de los mejores amigos de Bono desde la adolescencia. El propio Peter ya protagonizó la portada del debut de los irlandeses ‘Boy’, aunque en esta ocasión muestra un rostro bastante más contrariado, como si se hubiera dado cuenta demasiado pronto de toda la ponzoña circundante alrededor. Su cara también se utilizó en el single de “New Year’s Day”, así como en el recopilatorio ‘The Best of 1980-1990’. Todo un símbolo para los seguidores del grupo.

7. El hombre que da la espalda al Señor

Y en esta línea de pérdida de confianza absoluta en el género humano, no podemos pasar por alto la condición de ferviente católico de Bono, algo que se remonta al colegio de Dublín llamado Mount Temple donde se conocieron los miembros de la banda. Allí más de cien alumnos se reunían cada mañana para orar y un profesor cristiano ejerció una influencia determinante en el cantante hasta el punto de que acabaría casándole en 1982 junto a Alison Stewart. La prensa musical irlandesa consideró ‘October’ como “un disco cristiano” con cánticos de alabanza como “Gloria” o “Rejoice”, mientras que otros del estilo de “Tomorrow” o “With A Shout (Jerusalem)” proclamaban la grandeza de la cruz de Cristo.

Pese al marcado carácter rompedor de ‘War’, no pudieron dejar de lado el aspecto espiritual que sobresale en “Drowning Man”, una balada acústica donde brilla el violín de influencia celta de Steve Wickham en una letra prácticamente improvisada basada en Isaías 40:29-31. Bono aseguró que la voz de Dios hablaba por él en dicha canción, aunque otros cercanos al círculo de la banda creían que en realidad estaba censurando el comportamiento de su compañero al bajo Adam Clayton y su deseo de que abrazara la fe en el Señor como él había hecho.

8. Hasta el último segundo

Con el tiempo echándose encima para abandonar el estudio de grabación y el grupo siguiente ya esperando para entrar a las ocho de la mañana, los irlandeses se dieron cuenta de que todavía no poseían la canción adecuada para finiquitar ‘War’. El bajista Adam Clayton ya había abandonado el lugar, así que los miembros restantes optaron por improvisar sobre la marcha, The Edge, aparte de sus labores habituales, también se ocupó de las cuatro cuerdas y Bono abrió la Biblia al azar para ver si encontraba inspiración y allí estaba el Salmo 40 para rematar la letra. En poco más de media hora ya estaba todo perfecto gracias a la profesionalidad del productor Steve Lilywhite, que mezcló a toda prisa.

Durante años “40” fue utilizado como cierre habitual de sus conciertos mientras Adam y The Edge se intercambiaban sus respectivos instrumentos antes de abandonar el escenario progresivamente, con Bono marcando el paso en primer lugar. Entonces se quedaban las multitudes repitiendo el mantra hipnótico de “How long…to sing this song” como buscando explicación divina a las desgracias terrenales. Conviene recordar en este sentido las emociones contenidas en el primer concierto de U2 en España en el Santiago Bernabéu un 15 de julio de 1987 junto a UB40 y The Pretenders o aquella legendaria actuación del vídeo ‘Live at Red Rocks: Under A Blood Red Sky’.

9. La claqueta de Larry

Otra de las peculiaridades del sonido de ‘War’ hay que buscarlo en la batería de Larry Mullen, que utilizó por primera vez una claqueta o señal de ritmo, a instancias del productor Steve Lillywhite, pese a oponerse de manera rotunda en un comienzo a esta idea. Un encuentro casual con Andy Newmark de Sly & The Family Stone, que empleaba este recurso con fidelidad religiosa, le hizo cambiar de opinión. En una de esas raras entrevistas que suele conceder a los medios el responsable de las baquetas decía lo siguiente: “Creo que la batería siempre ha sido bastante simple, no creo que tenga que ser llamativa. Para ‘War’ utilizo una señal de ritmo, algo que no he utilizado antes, es una forma de mantener el tempo en mis auriculares. Cuando escuché la música con tempo con la señal de ritmo, yo sabía que tenía que llevarlo a lo realmente básico. Creo que para el próximo disco será más complicado, voy avanzando. Es una progresión musical para mí porque aprendí mucho durante la grabación de este álbum, de mi propio estilo y eso es lo que quería hacer. Creo que hay un estilo definido en ‘War’ que no existía en los anteriores álbumes”.

10. Más grandes que Michael Jackson

‘War’ se convirtió en el primer número uno de U2 en Reino Unido, una posición a la que entró directamente la primera semana, desbancando incluso al ‘Thriller’ de Michael Jackson, toda una gesta impresionante para la época. En Estados Unidos, por su parte, tuvo que conformarse con el decimosegundo lugar, pese a alcanzar la categoría de disco de oro al otro lado del Atlántico. Como ya hemos mencionado anteriormente, la respuesta de la prensa británica fue un tanto tibia en la fecha de lanzamiento con palabras tan duras como “ejemplo de la impotencia y decadencia de la música rock”, pero el tiempo acabó poniendo a cada uno en su sitio y hoy en día nadie discute su importancia clave en la historia de la música alternativa con miles de bandas tratando de conseguir ese sonido crudo, melódico e inimitable. La furia punk desatada ante la pérdida de inocencia en un mundo que se desmorona. Sálvese quien pueda.


U2 estarán en el WiZink Center de Madrid el 20 y 21 de septiembre.

Alfredo Villaescusa

Alfredo Villaescusa

Eclecticismo en vena. No hay nadie que no dispare el viernes por la noche, ni hay quien esquive los disparos.
Alfredo Villaescusa
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Esta entrada fue escrita por Alfredo Villaescusa

2 comentarios

  • Toni Arias says:

    La semana del 27 de febrero de 1983, Thriller era número 1 en el Reino Unido. La siguiente War ocupó ese puesto. Una semana más tarde Thriller recuperaba el primer puesto. Como anécdota está bien, pero yo añadiría al titular “Más grandes que Michael Jackson” un “durante 7 días” 🙂

    • Fernando says:

      Y también yo añadiría que, en 1983, U2 todavía estaban ascendiendo en popularidad y Michael Jackson ya era el músico más famoso del mundo. Durante 1987 y 1988 medio mundo hablaba de U2. No creo que Michael sea más grande que U2, ni tampoco lo contrario, simplemente son diferentes y, por desgracia (por sus problemas y su trágico fallecimiento), la carrera de Michael se desdibujó y se vio truncada prematuramente.

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