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Entrevistas |Alejo Stivel (Tequila)

«Acabamos en diciembre de 2019»

Por: Juan Destroyer

El doble CD / DVD ‘Adiós, Tequila! en vivo’ –que acaba de editarse en formato de doble vinilo-  no es su despedida definitiva, sino más bien un “nos vamos a ir yendo” que aún nos brindará un buen puñado de conciertos durante 2019. Juan Destroyer repasa los porqués, los cuándo y los cómo en compañía del cantante Alejo Stivel.

Tanto el nombre de la pasada gira, “Adiós, Tequila! Tour”, como el del lanzamiento que le ha traído hasta nuestra redacción, dan lugar al equívoco. Parecía que tras los conciertos del 25 de septiembre en el WiZink Center de Madrid –en el que se registró el doble CD / DVD- y del 15 de diciembre en Barcelona (Razzmatazz), Tequila pasaba a mejor vida; pero lo cierto es que la banda seguirá en activo en 2019, habiendo confirmado ya galas tanto en el formato outdoor del Rock N Blues Festival (18 de mayo) como en sala (Kaya, Guadarrama, 13 de julio).

“Cuando volvimos fue por una cosa puntual, nos juntamos para hacer unos conciertos sin pensar en componer ni en sacar discos nuevos de estudio”, reconoce el cantante. 10 años después de reunirse, en 2018, Alejo y Ariel deciden que es buen momento para dejarlo, con el pabellón alto. “Nos pareció una bonita idea el montar unas fiestas de despedida y ponerle lazo grabando un concierto entre amigos”. Los invitados saldrán a relucir más adelante, por el momento, es de justicia dejar constancia de los músicos que conforman la banda base, con Julián Kanevsky  a la guitarra, Luis Prado a los teclados, Chilo a la batería y David Salvador al bajo.

Resulta extraño que, hasta ahora, Tequila no tuviera un disco en directo. “Es rarísimo, lo normal en una banda de rock es hacer uno cada tres de estudio, cada cual reflejando una época”. Pero es que su caso es, en sí, atípico. “Hicimos cuatro discos y nos separamos cuando estábamos haciendo el quinto, probablemente el sexto habría sido uno en directo, pero no nos dio tiempo”. Poco después de reunirse se hizo una intentona, aunque ninguna compañía discográfica mostró interés real en la propuesta; y por otro lado, dada la precariedad de medios tecnológicos de principios de los 80, tampoco había grabaciones de época. “Yo tengo casetes de algunos conciertos y de algún programa de radio en que tocamos en vivo, pero nada con la calidad como para sacarlo oficialmente. Igual algún día lo colgamos”.

Es el año pasado cuando Narcís Rebollo, presidente de Universal Music Spain, se interesa por el proyecto. “Me parece que están haciendo un trabajo muy bueno, hablan un lenguaje muy moderno pero a la vez sabiendo lo que es la música antigua. Reunían una serie de condiciones que les convertían en la compañía ideal. Todo el proceso de trabajo hasta la salida del disco me lo confirma”.

Impera la armonía empezando por los propios Alejo y Ariel, que en los conciertos hacen una concesión mutua al cancionero del compañero. Plasmadas quedaron en este lanzamiento “Mucho mejor” de Los Rodríguez –en compañía de Leiva a la voz y guitarra y de Guada Álvarez a los coros- y “Yo era un animal”, el tema título del disco en solitario que publicó Stivel en 2017. “Estaba bien poner algo de cada uno de nosotros que no fuera de Tequila, le aportaba un diferencial. Yo no tengo un éxito a la altura de “Mucho mejor”, que fue un megahit, pero es la canción mía más o menos actual que más me gusta. En mi disco hay temas que, por estilo, nada pintarían en un concierto de Tequila, pero este además me parecía que podía estar dentro de un estilo medio tequilero. Lo mismo pasa con Ariel, tiene canciones que tampoco nos pegarían. Creo que hemos elegido bien”.

Las versiones siempre formaron parte de la naturaleza de la banda. Aquí volvemos a toparnos con dos viejas conocidas: “Rock del ascensor” de Los Hermanos Makaroff, en la que reaparecen Leiva y Guada; y “Mr. Jones” de Sui Generis, de la que Alejo reconoce que “la mayoría de la gente en España cree que es nuestra porque no conoce a Charly García”.

El exilio fue un factor clave para que otros argentinos sí que hicieran carrera en la piel de toro. Ellos son el mayor de los ejemplos, pero también Moris, cuyo desembarco en España está íntimamente ligado a los inicios de Tequila. No es baladí que versionen “Sábado a la noche”, no. “La banda que grabó ‘Fiebre de vivir’, un discazo y su primer trabajo en España, fuimos nosotros. Así que es un poco nuestro también”. La oportunidad les llegó en el corto espacio de tiempo que transcurrió entre la edición del primer single de Tequila (“Necesito un trago”, con “Buscando problemas” en la cara B) y el debut en LP, todo ello en 1978. “Cuando íbamos a entrar a grabar nos dijo la compañía que quería sacar antes el disco de Moris. Él aún no tenía banda, tocaba solo con su guitarra eléctrica. Nos reencontramos en España y no solo éramos amigos, por la diferencia generacional -es 15 años mayor que nosotros-, también admiradores. Yo cuando tenía 10 años oía en mi casa en Argentina sus discos. Pegaba mucho que le hiciéramos el disco nosotros”. Y tanto les marcó la experiencia que la canción les ha acompañado toda la vida. “Ariel lo toca en sus conciertos y yo también, aunque en mi caso con un arreglo muy diferente, lo hago medio country. Lo grabé en mi disco anterior, que son todo versiones –‘Decíamos ayer’ (2014)- ¡No me acordaba!”.

Fin de fiesta en el WiZink Center. De izquierda a derecha: Ariel Rot, Guada Álvarez, Fito Cabrales, Leiva, Ricardo Ruiperez (M Clan), Juancho (Sidecars), Alejo Stivel y Carlos Tarque (M Clan, Tarque)

Pero remontemos aún un poco más en el tiempo, al momento en el que conocen a Julián Infante y Felipe Lipe, los que serían guitarrista y bajista de Tequila. “Un día fuimos Ariel y yo a M&M –la sala puntera en el Madrid de entonces, en la que programaba conciertos nuestro Mariskal Romero- y tocaba Spoonful Blues Band. Nos gustaron el guitarrista y el bajista, que eran Julián y Felipe. No éramos nadie, unos pringadillos que acabábamos de llegar de Argentina, pero nos colamos en el camerino y les dijimos “Nosotros vamos a montar un grupo, grabaremos y nos convertiremos en la banda número 1 de España, ¿queréis uniros?”. Sorprendentemente, surtió efecto la fanfarronería, que en poco tiempo cobraría forma de presagio. “Así de seguros estábamos, les dejamos el teléfono haciéndoles ver que les veníamos a regalar un billete de lotería premiado. Después nos contaron que cuando nos fuimos comentaron entre ellos: “¿Estos dos gilipollas quién se creen que son?”. Pero era verdad todo lo que les estábamos diciendo. Un año más tarde éramos la banda número 1 en España, tanto de ventas como de conciertos, y sin conocer a nadie aquí, ya no compañías de discos o gente de la radio, no teníamos ni amigos. Es difícil de entender ahora, en que incluso si te vas a Australia, con alguien conectas por Facebook. Antes llegabas y no sabías ni cómo era España, ni qué pasaba, ni nada”.

De Spoonful Blues Band se había venido también El Oso, batería que no saboreó las mieles del éxito en favor de Manolo Iglesias. “Se fue a la mili y perdió su silla. No íbamos a parar”. A ese convencimiento se sumó la certera decisión de su sello, que viendo el potencial comercial del quinteto, lo derivó desde Chapa Discos a Zafiro. La compañía matriz manejaba presupuestos de promoción ostensiblemente superiores, factor también determinante en su salto a la fama total en un país cuya infraestructura musical era aún precaria. Baste recordar que “en Madrid había solo unos locales de ensayo. Nosotros ensayábamos en un ranchito que alquilamos”.

“Dejé el colegio con 18 años, me dice famoso a los 19 y gané mucho dinero. Le recomiendo a los chavales que lo hagan, está muy bien, te desequilibra un poco pero es más divertido que estar en un pupitre estudiando”

Con ‘Matrícula de honor’, producido por Mariskal Romero, se convirtieron en la banda “rolinga” por excelencia en España años antes de que se acuñara el término en Argentina. “Rock & Roll en la plaza del pueblo” puso a bailar a toda una generación de adolescentes con ansias de diversión, libres por fin de las ataduras del franquismo. “Piensa que había solo un canal de televisión, o mejor dicho uno y medio, porque la 2 transmitía de 17:00 a 22:00. Si salías en la tele, todo el país te veía, era como si ahora sumaras las audiencias de todos los canales. Nosotros salíamos todas las semanas y en horario central. Es una popularidad difícil de explicar, un poco mareante”. Incluso para alguien de cuna artística como él, hijo del director y productor de cine y televisión David Stivel y de la actriz Zulema Katz. “Mis padres eran bastante conocidos en Argentina, estaba acostumbrado a que los reconocieran por la calle, por lo que no me pilló tan lejos, pero nada comparable a dejar el colegio con 18 años, hacerte famoso con 19 y ganar mucho dinero. Le recomiendo a los chavales que lo hagan, está muy bien, te desequilibra un poco pero es más divertido que estar en un pupitre estudiando”. No obstante, no relaciona directamente la fama temprana con el triste final de Manolo y Julián. Felipe por poco no lo cuenta tampoco. “Fue una cuestión generacional, no había gran diferencia entre el consumo de drogas de Julián y Manolo y el de unos chavales de barrio”. Sin ser unos santos tampoco, Alejo y Ariel siempre tuvieron “la cabeza más o menos bien amueblada”.

La música lo primero. Y no se conformaron con ser solo unos rolingas, ya en su segundo LP, ‘Rock and Roll’ (1979), encontrábamos “El barco”, una canción que meaba fuera del tiesto. “Gay Mercader, nuestro manager de entonces, era muy aficionado al reggae y me pasaba datos. Yo tenía una colección de 100 discos del género, de gente desconocida también, y decidimos hacer una canción así”. Se atreve a proclamar que “fue el primer reggae en español. Después hubo mucho, y en Argentina existe un movimiento muy grande”. También reivindica el valor de “Salta!!!”, tema estrella de su último disco de estudio, ‘Confidencial’ (1981), grabado en Londres como ‘Viva! Tequila!’, su predecesor del año anterior. “Íbamos mucho allí y conocimos el sello 2 Tone donde estaban los Selecter o los Specials. Era la fiebre del ska y decidimos hacer uno que, como en el caso del reggae, fue el primer ska en español, mucho antes de que llegaran Los Fabulosos Cadillacs y Ska-P”.

Juan Destroyer y Alejo Stivel en la redacción

En definitiva, Tequila siempre estuvo a la última y su enorme popularidad acabaría permeando tanto en artistas de rock como de pop. Es por ello que en este lanzamiento en directo encontramos a Fito (“Nena”, “Me vuelvo loco”) y a Tarque y Ricardo Ruipérez (“Necesito un trago”, “Las cosas que pasan hoy”); pero también a Leiva (“Que el tiempo no te cambie” completa el triplete de apariciones del ex Pereza) y a Juancho de Sidecars (“Yo era un animal” y también “Que el tiempo no te cambie”). “Todos ellos tienen un poco de Tequila, pero con sus personalidades propias, su impronta”.

Nos trasladamos ahora a 2008, año en que Tequila regresa, por entonces con Josu García a la guitarra, Daniel Griffin a la batería, Mauro Mieta a los teclados y José Luis “Mac” Hernández sustituyendo a un Felipe Lipe que se bajó del barco antes de que zarpara. Con más o menos fortuna, Ariel siempre fue músico en activo, pero en aquel momento Alejo llevaba lustros retirado de los escenarios. Es fácil imaginarse los nervios del cantante el 23 de junio de 2008, día en que la banda se presentó ante los medios de comunicación en Pachá –ahora Teatro Barceló- tras haber hecho precalentamiento con dos shows privados en Menorca. “Fue un desafío que me puse, siempre lo había tenido en la cabeza pero curraba tanto que nunca encontraba el momento de cortar. Estaba muy cómodo en mi poltrona detrás de una mesa de sonido, con mi propio estudio, grabando un disco tras otro, vendiendo millones de ellos, viviendo en una zona de confort bastante grande. Me tiré a la piscina y el día que salí me cagué en las patas, estaba acojonado: cámaras de televisión, radios, prensa, compañías de discos, los amigos, las otras bandas… todos con curiosidad por ver qué hacía yo, porque Ariel siempre había seguido. Sentí bastante presión y el cague me duró 3 o 4 conciertos, después ya empecé a sentirme cómodo y a disfrutarlo. Menos mal que lo hice, pero ese día estuve a punto de irme a mi casa, pensaba: “¿Qué coño hago aquí? ¿Por qué me pongo en esta situación?”.

Y así hasta el día de hoy, viviendo la banda el que, aparentemente, será su último año de existencia. “Si sale algo para los primeros días de 2020 igual lo hacemos, pero simbólicamente acabamos en diciembre de 2019. Yo quiero retomar mi disco, que lo dejé muy abandonado al pobrecito nada más salir. Son canciones de las que estoy muy orgulloso, me gustan y me representan, quiero trabajarlas y darlas a conocer. Ariel también tiene sus movidas. No creo que nos volvamos a juntar, al menos no pronto”. Aunque nunca digas nunca…“Si dentro de x años aún estamos en forma… pero hoy la idea es esa, decimos adiós porque nos parece que es un buen momento para la despedida”.

 Juan Destroyer
@JuanDestroyerMR
@juandestroyeroficial

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3 comentarios

  • Juandie says:

    Una pena que se despidan los históricos TEQUILA pero si ellos lo ven de esa manera y mas con la edad que ya se gastan mejor dejarlo por todo lo alto aun que tienen tiempo.

  • FRANCISCO PÁEZ NAVARRO says:

    Tequila forever! Gracias por enseñarnos el auténtico rock and roll en castellano. Y por sentar las bases para bandas posteriores en España. Fuisteis, sois y seréis muy grandes. Yo siempre tendré a mano vuestros discos.
    Para qué? Pues para oírlos y simplemente… DISFRUTAR. Gracias, TEQUILA.

  • Juanma says:

    Una pena que no esteis más tiempo. Eso sí, seguís siendo una banda Stones 100%100 y se agradece que no cambiéis. Por cierto Fito en el concierto de Madrid estuvo en la guitarra al nivel se los plateros de siempre y es de agradecer

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