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Entrevistas |Bobby Liebling y Sonny Vincent (The Limit)

«En un concierto me siento Superman, pero antes y después estoy a punto de morir»

Por: Yorgos Goumas

Los amantes del garage rock y del punk añejo están de enhorabuena, lo que tenemos aquí es la unión de fuerzas de algunos nombres legendarios del underground norteamericano: Sonny Vincent, líder y guitarrista de los legendarios Testors; Bobby Liebling, el polémico frontman de los pioneros del doom Pentagram, y Jimmy Recca, bajista durante una temporada de los míticos Iggy and the Stooges. Junto a ellos están dos miembros de la banda portuguesa de doom metal Dawnrider: Hugo Conim en la guitarra y João Pedro Ventura en la batería. Fruto de este esfuerzo es el disco ‘Caveman Logic’ (Svart Records) que se pondrá a la venta hoy, 9 de abril.

Lo que vais a leer a continuación es una jugosa y extensa entrevista donde no falta nada: sexo, drogas, rock’n’roll, mugre, risas a tutiplén, peleas, anécdotas curiosas, más sexo… Al contrario que su nombre, estos pibes no saben cómo poner límites… ¡en nada! La entrevista no tiene desperdicio y es imperdible aunque no conozcáis a ninguno de estos músicos. No digáis después que no os avisamos. Pasen y lean.

¿Cómo os llegasteis a conocer?

(S) “Como Bobby no tiene amigos me ofreció cinco mil dólares para ser el suyo. Fue una oferta que no podía rechazar (risas). No, en serio, nos conocimos a través de un amigo que teníamos en común. Este pibe había sido el conductor en algunas de mis giras y resulta que había estado hablando de mí a Bobby y a mí sobre Bobby ya que ni Bobby conocía mi música ni yo la suya”.

(B) “Este amigo, Danny, que es como un hijo para mí, dicho sea de paso, no paraba de decirme que tenía que conocer a este tal Sonny, ya que ambos habíamos tenido algo doloroso en común: haber sido estafados por la industria discográfica”.

(S) “Finalmente, allá por 2019, hablamos por teléfono por la primera vez y a partir de allí surgió una amistad desde la distancia basada en nuestros gustos musicales comunes y las risas descontroladas. Llegué a pensar que si hubiésemos sido amigos en el colegio nos habríamos metido en muchos quilombos juntos. De allí a empezar a pensar en hacer un disco juntos, ya quedaba poco”.

Sonny, ya que provienes del mundo del garage rock y del punk, y ya que dijiste que no conocías la música de Pentagram, ¿era porque los punkis de entonces no querían saber nada acerca del heavy rock?

(S) “Uno de los primeros discos que me marcaron fue el disco debut de Led Zeppelin, porque me sonaba poderoso y mostraba un autentico amor por el blues. Sin embargo, cuando se convirtieron en guerreros en el Valhalla y Plant empezó a cantar en plan “aaaaAAAAAaaaa” (ndr: imita a Plant en “Immigrant Song”) y vivían en sus propias mansiones y castillos, a un chico de la calle como yo ya no le importaban. No me interesaba escuchar a un heavy rock que a mediados de los setenta había llegado a altas cuotas de pretenciosidad, donde lo que más importaba era tener la melena bien hecha. Cuando escuché a Pentagram, enseguida me di cuenta de que no se trataba de unos chicos pretenciosos”.

(B) “Mis raíces musicales son precisamente el garage rock y el Merseybeat (ndr: un género musical británico influenciado por el rock’n’roll y el pop, que tuvo a representantes tan ilustres como Beatles, Animals, Hollies, etc.) y hace poco dije en una entrevista que el garage rock fue la respuesta americana al Merseybeat. Si a esto le añadimos el hecho que tenía problemas de disciplina desde pequeño y mi actitud era “que os den a todos”, igual que Sonny, entonces, cuando llegó el punk a mediados de los setenta, yo era terreno abonado para recibirlo”.

(S) “Bobby, ya escuchaba a los Stooges y a MC5 y por eso fue tan receptivo con la crudeza del punk, aunque es verdad que también escuchaba mucho lo que hoy en día se llama protometal (Blue Cheer, Sir Lord Baltimore, Dust o Cactus)”.

(B) “Cuando digo a la gente que no aguanto el doom actual, a la gente le cuesta creerme, pero es la pura realidad. Me llaman “el padre del doom metal”, pero a mí me parece una mierda pinchada en un palo. Es pretencioso, tan lento que a mí me induce a un coma, carece de cualquier atisbo de dinámica y además las voces guturales me ponen de los nervios. Si tú me ves sobre el escenario, soy todo lo contrario. Soy un continuador del legado de David Johansen (New York Dolls). Muchas noches me apetece maquillarme antes de subir al escenario, me pongo pantalones chillones estrechos, camisetas sin mangas con las que se ve el ombligo, zapatos con tacones altos… ahora, eso sí, la música es muy heavy, tanto como para patear a vuestros culos”.

Sonny siempre ha expresado su desdén para el negocio discográfico (de hecho con los Testors, nunca llegó a grabar un LP propiamente dicho). ¿Cómo lo percibes tú?

(B) “Yo siempre he sido un ingenuo en este aspecto: nunca tuve un agente o un manager (ndr: curiosamente, no menciona, o se le olvida mencionar, a Sean “Pellet” Pelletier, en parte responsable de la resurrección de Liebling del infierno de las drogas y del resurgimiento de la banda del olvido, tal como quedó patente en el premiado documental ‘Last Days Here’) así que era una presa fácil, cayendo una y otra vez en las garras de los ejecutivos de las discográficas”.

(S) “Nunca pude tolerar el hecho que un músico curtido y de la calle, como yo, tuviera que lidiar con gente de traje que los fines de semana navega en su yate escuchando música jazz ligera, porque en realidad desprecia lo que yo hago. Sabes, es verdad que necesitamos la pasta para pagar las facturas y el alquiler, tenemos la obligación de trabajar para ganarnos la vida. Si alguien viniera con un camión cargado de dólares y me lo ofreciera, se lo agradecería (risas). Incluso tenemos la obligación de ir a la escuela; toda nuestra vida está llena de obligaciones, pero la música es una elección, es una manera de vivir y de pensar”.

“Cuántas veces habré enfadado al tour manager del turno cuando me ve regalando cosas del merchandising en las salas donde tocamos (risas). Suena a cliché, pero no lo hacemos esto por el dinero, sino porque es nuestra vida: no la elegimos nosotros, sino ella a nosotros. Cuando en 1997 llamé tanto a Scott Asheton (The Stooges) como a Captain Sensible (The Damned) para que tocaran en un disco mío (‘Sonny Vincent and His Rat Race Choir’), no lo hicieron por la pasta, tampoco es que la hubiera (risas), sino por el puro placer de tocar juntos”.

“Teníamos algo doloroso en común: haber sido estafados por la industria”

Bueno, hablando de los Stooges: ¿Cómo entró Jimmy Recca en este proyecto?

(B) “Resulta que Jimmy también conocía a mi “ahijado” Danny, ya que ambos vivían en Brooklyn. Jimmy vino a ver a Pentagram en directo un par de veces y Danny nos presentó. Acabamos haciendo unas sesiones de improvisación en un estudio en Brooklyn y para mí era como un sueño hecho realidad ya que los Stooges son una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, e incluso me encanta The New Order (ndr: la banda que fundó el exguitarrista de los Stooges, Ron Asheton, donde, aparte de Recca, participaban exmiembros de MC5 y de la banda de Ted Nugent, entre otros). La verdad es que Recca llevaba retirado del mundo de la música muchos años, ya que, igual que nosotros, había sido jodido por el negocio discográfico y por las bandas, así que al principio no era precisamente la persona más fácil a la hora de hacer música”.

(S) “Yo también había entablado una amistad con Jimmy, cuando aún no conocía a Bobby, así que cuando Bobby y yo decidimos seguir adelante con este proyecto, Jimmy fue nuestra primera y obvia elección. Sabíamos que había rechazado muchas propuestas en el pasado para que volviera a tocar con otras bandas ya que había acabado quemado por el mundo de la música, así que fue todo un honor para nosotros cuando aceptó a nuestra propuesta. Si le escucháis cómo toca en este disco, es que echa chispas. Para mí está a la altura de un Jack Bruce (Cream) o un John Entwistle (The Who) y tuvo la mala suerte de entrar en la banda justo cuando empezaba a irse cuesta abajo hasta que se disolvió por la primera vez (ndr: julio de 1971), así que nunca tuvo su merecido reconocimiento”.

Bien, una vez que el proyecto se puso en marcha, ¿cómo se desarrollaron los acontecimientos posteriormente?

(S) “Pues, en un principio, íbamos a grabar en un estudio en Washington DC, donde vive Bobby, pero no acabamos muy bien con su dueño. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de ir a grabar a Portugal. Conocía a Hugo desde el 2019, ya que se había encargado de publicar un triple disco recopilatorio (‘Tribute to Sonny Vincent’, Disturbed Records) con unos 77 temas míos (ndr: le rinden tributo bandas como Eskorbuto, The Bellrays, Commando 9MM o Flamin’Groovies) para recaudar fondos para el cuidado de mi familia, que había sido víctima de una explosión de gas en casa (ndr: el resultado fue que el hijo de Sonny, su nuera y su nieto fueron internados en la unidad de cuidados intensivos en un hospital de Carolina de Norte con quemaduras en más del cincuenta por ciento de su cuerpo, obligando a Sonny a volver desde Holanda, donde se había instalado, a cuidar de su familia a tiempo completo y a vivir a base de donaciones). Hugo nos sugirió que nos fuéramos a grabar a Portugal, ya que no encontrábamos otro estudio cerca de Bobby”.

“Cuando empecé a buscar billetes de avión me di cuenta de que el más barato costaba más de tres mil dólares, así que pregunté a Hugo si podría encontrar a alguna discográfica portuguesa que nos pudiera cubrir, si no todos, por lo menos una parte de los gastos. La cosa es que la gente con la que habló Hugo había visto el documental de Bobby y se negaron a cubrir los costes, ya que pensaban que Bobby iba a ser responsable de una pérdida de dinero tremenda. Yo no había visto aún el documental, y cuando Hugo me lo comentó lo busqué y lo vi. Después llamé a Bobby y le pregunte: “Bobby, ¿va a ser necesario llevar con nosotros a domadores, adiestradores, enfermeras y guardaespaldas?” (risas), y me dijo que claro que no, que todo aquel desastre reflejado en el documental era cosa del pasado y que se había rehabilitado totalmente”.

“La vida está llena de obligaciones, la música es una elección”

“Hugo entonces nos dijo que si nos ocupábamos de los billetes de avión. Hugo se encargaría de todo lo demás en Portugal. Conseguí encontrar tres billetes que costaban poco más de trescientos dólares, pero había una trampa: el viaje duraba unas treinta y cuatro horas, ya que desde Washington DC teníamos que volar hasta Orlando, Florida, después volar hasta el aeropuerto de Gatwick en Inglaterra, y esperar allí unas quince horas para tomar el vuelo hasta el Faro en Portugal. Este tipo de viaje pondría de mala onda incluso a la Madre Teresa”. (risas)

“Allí tenías a tres viejos gruñones viajando casi dos días seguidos, yendo a un país sin ningún tipo de ayuda económica por parte de una discográfica, y como si todo esto no fuese suficiente, Jimmy va y pierde su cartera en Gatwick con todo su dinero, sus tarjetas, etc. Bueno, una vez aterrizados en Faro, nos esperaba otra sorpresa desagradable. Habíamos dejado muy claro a Hugo que necesitábamos tres habitaciones individuales, por muy barato que fuese el hotel, porque nuestros días de vivir en una comuna habían acabado hace décadas y, ahora que somos unos viejos gruñones, necesitamos nuestro espacio personal. Pero no… Hugo nos había alquilado un apartamento”.

“Después de superar la sorpresa inicial, miré rápidamente alrededor y vi que había una habitación con su propio baño, y antes que los otros dos pudieran reaccionar corrí hacia allá, tiré la maleta en la cama y grite: “¡Esta es mi habitación!” Βobby se recuperó del shock inicial y corrió como una liebre a la segunda habitación haciendo lo mismo. El pobre Jimmy se quedó con el sofá en el salón y empezó a refunfuñar cosas como: “Que os den. Me hacéis lo mismo que los Stooges, joderme. ¿Para eso he vuelto al mundo de la música?” (risas)

“Como él dormía en el salón, no le dejábamos en paz, porque comíamos o veíamos la tele precisamente ahí. Bueno, cuando nuestro querido Hugo, una vez que vio como nos asentábamos en nuestras habitaciones, se despidió de nosotros para que descansáramos, pero… se le olvidó explicarnos cómo funcionaban las cosas de la casa: el fogón de la cocina, el calentador del agua para bañarnos, la lavadora… así que tuvieron lugar algunos experimentos, y yo además, después del accidente domestico de mis seres queridos, estaba casi paranoico. Imagínate intentando aprender cómo funciona el gas natural mientras las imágenes de tu familia medio quemada por la explosión están aún frescas y tienes a Bobby y Jimmy gritando a tu lado, amenazando de volver a EE.UU. aquella misma noche porque nada era como lo esperaban”.

Me llaman “el padre del doom metal”, pero a mí me parece una mierda pinchada en un palo

(B) “Éramos tres viejos gruñones en un país totalmente desconocido para nosotros, que nos habíamos visto las caras los tres por primera vez la noche antes de subir al avión, pero aún así, poco a poco, conseguimos a aprender a movernos tanto por aquel apartamento como por Portugal, y lo más importante, se crearon unos lazos inquebrantables de amistad”.

(S) “Tener a tres viejos gruñones, acostumbrados a hacer las cosas cada uno a su manera y de repente tener que vivir juntos en un país extranjero crea material para una película entre el drama y la comedia, pero fueron precisamente esas circunstancias las que forjaron nuestra amistad” .

Cuando llegasteis a Portugal, ¿teníais ya los temas del disco preparados?

(B) “ Sonny nos había enviado unos veinte temas antes en formato de demos y Jimmy los tenía más que ensayados, pero yo incluso antes del día anterior de entrar en el estudio, no sabía qué melodía y qué letra entraría en qué canción. Todo se hizo en tres sesiones de ocho horas y una de cuatro horas”.

(S) “Ya le había advertido a Hugo que puede que no obtuviéramos las tres habitaciones individuales, puede que tuviéramos que buscarnos la vida aprendiendo a movernos por nuestra cuenta en un país extranjero, pero había una condición mía que no se podía obviar, ya que en caso contrario yo mismo abandonaría el país ahí mismo: quería a Paulo Vieira como nuestro ingeniero de sonido, porque sabía que aunque todo se descompusiera a nuestro alrededor, él era la garantía de que aquello no iba a afectar a nuestras sesiones, ya que conocía su trabajo anterior en el estudio. Dicho y hecho, elegimos catorce de los veinte temas para grabarlos y además hicimos una actuación espontanea en Lisboa para testear unos seis temas y sentir cómo sonaban en directo”.

(B) “Para que te hagas una idea, hicimos cuatro ensayos de cuatro horas cada uno antes del bolo en Lisboa, y después llegaron las sesiones de grabación, así que toda nuestra experiencia portuguesa duró un par de semanas”.

Jimmy Recca y Sonny Vincent

(S) “Fueron dos semanas en las que tuve que aguantar las riñas y discusiones entre Jimmy y Bobby (risas). Jimmy tiene dos facetas: una es profundamente espiritual y me recuerda a un meditador budista, pero si cree que alguien le ha tocado la fibra sensible o se siente amenazado, surge un Jimmy muy diferente, más oscuro y peleón. Por ejemplo, cuando estábamos en un restaurante y Jimmy empezaba a contarnos historias acerca de los Stooges, de repente Bobby de manera ingenua mencionaba algo totalmente diferente y Jimmy le miraba con su mirada asesina y le amenazaba: “Como vuelvas a interrumpirme te patearé el culo” (risas). Imagínate a tres viejos neandertales en un restaurante elegante y Jimmy alzando la voz y los clientes respetables y con familia de las otras mesas, mirándonos con espanto”. (Más risas)

(B) “Hablando de restaurantes, aquello era otra prueba de supervivencia para nosotros, porque no solamente teníamos que orientarnos en la ciudad, sino que los horarios de comida y cena locales son distintos de los que tenemos en EE.UU. Ya sabes, nosotros almorzamos al mediodía y cenamos a las siete como muy tarde, mientras que en Portugal comen a las dos y cenan a las diez, así que poder encontrar un lugar para comer en nuestro horario era algo arduo y claro, ponía nuestros nervios a prueba, así que cuando por fortuna encontramos aquel restaurante, ya veníamos calentitos”. (risas)

(S) “Yo creía que podría ser como el pacificador entre los dos y una vez agarré a Bobby y le dije: “Vámonos a dar un paseo y me cuentas lo que pasa entre Jimmy y tú”, y Bobby empezó a decir cosas de niños como “fue él quien empezó”, y claro, ya ponía mi propia paciencia a prueba. Finalmente, acabé dejándole ahí en medio de la calle y él gritando a mis espaldas: “¿Qué? ¿Tú también te pones de su parte?” (risas) Pero ya te dije que no nos conocíamos en persona antes, así que era parte del proceso de forjar nuestra amistad”.

Deberían hacer un remake de aquellas películas con Walter Matthau y Jack Lemmon que hacían de dos viejos cascarrabias, pero protagonizado por vosotros tres…

(S) “Totalmente. Sin embargo, poco a poco nos dimos cuenta que las cosas que teníamos en común era muchas más de las que nos separaban”.

(B) “Yo no diría que nos separaban, sino que tanto Sonny como yo estamos acostumbrados a liderar a nuestros propios proyectos y ahora teníamos que poner nuestros egos a un lado y hacer caso el uno al otro para llevar a cabo este proyecto. Fue toda una lección de humildad y de camaradería”.

(S) “Hay que tener también en cuenta que esta aventura musical era la primera vez que tocaba música otra vez, ya que los cinco años anteriores los había dedicado exclusivamente a cuidar de los míos, así que para mi aquello supuso un proceso de volver a aprender a funcionar, no solamente como músico, sino como colaborador con otros músicos que tienen también su visión particular y que hay que respetarla. La última vez que lo había hecho fue cuando toqué en la banda de Maureen Tucker (ndr: la exbatería de Velvet Underground)”.

El disco ofrece todo lo que se espera de dos compositores como vosotros: punk/rock acelerado con toques de glam, garaje y de psicodelia. Sin embargo, el tema que cierra el disco, “Enough Is Enough”, me llama particularmente la atención por tener este toque de soul y de blues…

(S) “Tanto Bobby como yo crecimos al noreste de los EE.UU. donde había fuertes enclaves de comunidades latinas aparte de las comunidades negras, así que imagínate que eres un chico de diez años y sales a la calle en un día veraniego en Manhattan y en una esquina hay una banda de portorriqueños tocando música que ya quisiera Carlos Santana (risas) y en la otra un grupo mixto de negros y blancos haciendo doo-wop, así que es inevitable que esas influencias acaben grabados en tu ADN musical”.

(B) “Yo crecí en el Rockaway Beach, en Queens y, aparte de las influencias que menciona Sonny, me acuerdo que en mi transistor sonaban solamente cantantes que se llamaban Bobby: Bobby Vee, Bobby Darrin, Bobby Rydell, Bobby tal, Bobby cual (risas) y tendría que añadir que fui yo quien le dije a Sonny que desacelerara un poco este tema acabando así sonando como un blues shuffle. Además, ¿acaso no es verdad que el rock es el hijo del blues?”

Bobbie, ya que escribes casi todas las letras del disco, ¿qué hay detrás del tema que da además título al disco?

(B) “Surgió de una frase que hay en la letra del tema de Pentagram “Sub-Basement”, que dice: “Me han llamado reliquia de dinosaurio / atascado en una dimensión desconocida”. Es sobre mi determinación o cabezonería, llámalo como quieras, de no cambiar mi modo de pensar o de vivir. Quiero mantener esa energía primigenia que me ha acompañado desde pequeño, no solamente cuando tiene que ver con mi carácter sino también con mi manera de componer. Es por eso porque no me gusta lo que hoy llaman doom metal. Que sí, que vale, que me llaman el padrino del doom, pues muchas gracias, pero yo quiero crear música con una energía primitiva, que mire hacia las raíces del rock’n’roll. En este sentido me considero como un hombre de las cavernas”.

Pero ahora no vives en tu cueva particular: el sótano de la casa de tus padres, tal como mostraba el documental…

(B) “El documental se rodó en el peor periodo de mi vida, pero incluso durante los cinco años que duró el rodaje, el sótano fue solamente uno de los muchos lugares donde viví (Boston, Nueva York, Washington DC, etc.), a veces en mi propia habitación y a veces en el sofá de un amigo”.

Sonny, en el documental vimos el estado en el cual había caído Bobby por culpa de las drogas. ¿Tuviste problemas similares?

(S) “De pequeño, siendo un niño con problemas de disciplina y que pasaba la mayoría de tiempo en la calle, sí que probé todo tipo de drogas, pero fue durante una época, ahí a mediados de los setenta cuando las sustancias daban una especie de electroshock a la ya existente creativa escena neoyorquina. Veías en directo a artistas como James Chance and the Contortions, Teenage Jesus and the Jerks o Mink DeVille (y posteriormente Willy DeVille) y emanaban tanta energía que te hacían flotar. Esa energía y esa sensación de flotar no era solamente a causa del talento crudo de ellos sino también a causa del consumo de sustancias prohibidas”.

“Sin embargo, poco a poco la droga empezó a tomar las riendas y llegamos a un punto que era más importante colocarse y salir a los clubs que crear música. Me acuerdo de estar de baranda con Johnny Thunders y él solía llevar una bolsa marrón que contenía marihuana triturada, pero la parte mala, ya sabes, los tallos y los palitos. A mí me preguntaba si quería comprar algo y extendía sus brazos para mostrar la mercancía y podías ver cómo estaban cubiertos con llagas que supuraban a saber qué. Llegó a ganar trescientos mil dólares en un año, pero acabó en la necesidad de hacer de camello para sobrevivir”.

¿Acaso no es verdad que el rock es el hijo del blues?”

“Una vez, Dee Dee Ramone me invitó a su buhardilla en Nueva York y lo que vi me chocó bastante. Decir que aquello era una leonera sería quedarse corto, y lo peor del todo es que, igual que muchos otros yonquis, dormía entre su propia mierda en la cama porque pasaba incluso de levantarse para ir al baño. Yo siempre he sido un friki de la higiene. Soy de los que se lavan la mano tropecientas veces al día, sujeto la taza de café en un restaurante desde donde nadie más creo que la ha sujetado antes, abro las puertas de los baños públicos con el codo… tengo fobia a los gérmenes, como Elvis o Howard Hughes, (risas) así que cuando vi en qué estado acaban muchas personas de mi entorno decidí parar en seco”.

(B) “Yo fui todo lo contrario. Me encontré tirado en algunos de los antros más peligrosos de los guetos de Washington DC en busca de mi próxima dosis. Cuando se me pasaba el colocón y miraba a mi alrededor, veía a un pibe a mi lado con una piba haciéndole una felación y a mi otro lado estaba un chico muerto y una rata mordiéndole el pie mientras que enfrente de mí había otro chico con tres pibas intentando animar su “pajarito”, que se encontraba de capa caída después de tantos excesos. Pasaba días enteros seguidos en aquellos tugurios o en mi propio coche con amigos, colocándonos con maría”.

(S) “Creo que me han entrado ganas de ir a lavarme las manos. Ahora vuelvo. (risas) Deberías ver a Bobby ahora: sólo toma te verde y hace tai chi”. (Más risas)

Entonces, Bobby, ¿eres abstemio hoy en día?

(B) “Aparte de la píldora ocasional para dormir, no me meto nada más en el cuerpo. Sabes, desde hace unos siete años sufro de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, lo que hace que después de dar tres pasos ya se me corta la respiración y por eso hay que cuidarse muy mucho”.

¿Y cómo consigues actuar sobre las tablas?

(B) “Por muy raro que suene, es gracias a la adrenalina y la emoción que me inunda cuando estoy a punto de salir al escenario. Durante un concierto me siento como Superman, pero antes, y sobre todo después de un bolo, sólo soy un carca viejo a punto de morir”.

(S) “Es verdad que Bobby tiene esta enfermedad, pero sinceramente, si le vieras en la calle y, sobre todo actuando, y no supieras acerca de su condición, no sospecharías absolutamente nada. Es una persona llena de vida”.

(B) “Pasará conmigo lo que dice aquella canción: tendré dieciocho años hasta que me muera (ndr: puede que se refiera al “18 Till I Die” de Bryan Adams), pero sí sé lo que quiero (ndr: aquí obviamente se refiere al clásico de Alice Cooper, “I’m Eighteen”: “I’m eighteen/And I don’t know what I want”)”.

Bobby, ¿al final se aclararon los hechos que habían llevado a dos bandas con vocalistas femeninas que eran vuestros teloneras (Wax Idols y King Woman), a abandonar la gira de Pentagram en 2016 y a acusarte de acoso sexual?

(B) “Hubo mucha mierda que se dijo sobre la banda y sobre mí en particular, básicamente era su intento de obtener sus quince minutos de fama, ya que no podían hacerlo por medios legítimos. La prueba es que ambas bandas han desaparecido”.

Chicos, podría estar hablando con vosotros dos durante horas, pero no quiero abusar de vuestro tiempo así que me gustaría terminar esta entretenidísima entrevista de la siguiente manera: Quiero que cada uno de vosotros nos cuente una de las tantas anécdotas que os ha otorgado casi medio siglo en el mundo de la música.

(S) “Claro, empiezo yo: Estaba de gira por Europa y desde Bélgica nos fuimos a Francia. Sin embargo, llegábamos con retraso porque nuestro conductor había cometido un error, no me acuerdo muy bien cómo o qué. Total, llegamos al club y el promotor estaba histérico porque quedaba poco para la actuación y no habíamos dado señales de vida. Aquello fue obviamente antes de la invención de los móviles. Nosotros le dijimos que no podíamos actuar sin antes ducharnos, acuérdate de lo de mi obsesión con la higiene. El promotor nos dijo que siguiéramos un coche azul que nos iba a llevar a una casa donde podríamos ducharnos y a la vuelta el mismo coche azul nos enseñaría el camino de vuelta al club. Así que dije al conductor, un chico alemán que apenas hablaba inglés y nada de francés, que siguiera al dicho coche azul”.

“Pues bien, empezamos a seguirlo y poco después nos dimos cuenta que estábamos fuera de la ciudad, pasando por colinas y campos hasta que el coche paró en una urbanización con casas lujosas. Nosotros paramos también con la furgoneta, salgo de ella y me acerco al coche azul del cual sale una familia. Me presento y les digo en inglés que somos la banda que necesitamos ducharnos, etc. Ellos me miran como si fuera un alienígena y me hablan en francés. Yo intento con gestos explicarles que necesitamos ducharnos y ellos parecían no tener ni idea de lo que estaba pasando, hasta que me di cuenta que el jodido conductor había seguido el coche azul equivocado”.

(B) “Creo que estaba de gira por Alemania o Noruega, no me acuerdo muy bien porque llevaba bebiendo toda la tarde en un bar y estaba ligando con la camarera. Cuando cerró el bar, ella me preguntó si quería ir a su casa junto a su amiga para que prosiguiéramos la fiesta ahí. Obviamente, acepté la invitación, así que acabé en su casa pasándolo bien con ella y su amiga… Ya me entiendes. Estaba muy borracho y además iba empastillado, pero me acuerdo de un chico que parecía a un modelo que estaba sentado al lado de la cama toda la noche haciendo de voyeur… creo”. (risas)

“También me acordaba que me habían dado el aviso que tenía que volver al autocar de la gira a mediodía como muy tarde para irnos a la siguiente ciudad, así que cuando me desperté a duras penas la mañana siguiente me di cuenta que no había cargado el móvil y que tampoco había cobertura, así que las chicas (el modelo había desaparecido) llamaron a un taxi. Sin embargo, como no tenía ni idea de la ciudad donde me encontraba, no sabía cómo dar indicaciones al taxista para volver al autocar. Estábamos fuera de la ciudad, en medio del campo y estaba sudando a chorros viendo cómo dábamos vueltas con el taxi sin sentido mientras nos acercábamos a las doce del mediodía, hasta que giramos a una esquina y casi chocamos de frente… ¡con el autocar! Nos habíamos topado con él de pura chiripa. Salí corriendo del taxi, casi se me olvida pagar al taxista, y me acerco al resto de la banda que estaban esperando fuera y me dicen: “No corras, el autocar no sale hasta la una y media”.

(S) “Bobby, sinceramente creía que tu historia iba a acabar como en la canción  “Lola” (ndr: el famoso tema de los Kings donde el protagonista/cantante cree que ha ligado con una chica guapa pero resulta que es un travesti)”. (risas)

Redacción
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Esta entrada fue escrita por Redacción

2 comentarios

  • Juandie dice:

    Potentes estos tres temas junto con sus videoclips por parte de esta veterana banda como son THE LIMITS para su nueva placa de estudio.

  • Marco Martínez dice:

    Chicos, saludos desde Guayaquil, Ecuador. Saludos para los chicos de Mariskal Rock y por supuesto para The Limit. Excelente entrevista.
    Ojalá pueda conseguir el CD lo antes posible.
    La música de Bobby es genial, amo a Pentagram (todos sus discos).

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