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Entrevistas |Victor Smolski (Almanac)

«Soy un yonqui de la adrenalina, es como una droga»

Por: Jorge Bobadilla

‘Rush of Death’ es el tercer álbum de Almanac, la banda liderada por el guitarrista Victor Smolski, que nos sorprende mezclando sus dos pasiones, la gasolina y el metal, con el concepto de los gladiadores, antiguos y modernos y esa adicción a la adrenalina. Guitarras y orquesta se vuelven a encontrar bajo su batuta y Jorge Bobadilla quería saber mucho más sobre este nuevo paso.

Ya tienes el nuevo disco de Almanac en las manos, ¿cuáles son las sensaciones a pocos días del lanzamiento de este ‘Rush of Death’?

“Estoy muy contento con el resultado, con cómo ha ido sucediendo todo y el feedback es fantástico. Ya estamos preparados para salir a la carretera y disfrutar las actuaciones en directo”.

Este es el tercer disco de Almanac. ¿Tienes ese extra de presión que parece acompañar a los terceros discos de cualquier proyecto?

“Creo que no, porque cada disco es especial para mí. Cada lanzamiento es como un nuevo bebé y le doy todo lo que puedo. Ha sido muy divertido hacer este disco, porque quizá sea un poco diferente a los dos anteriores. Antes de empezar a componer pensé en qué define mi estilo, cuál es mi identidad a lo largo de estos treinta años de carretera y de hacer discos. Tengo los solos alocados de mis tiempos en Mind Odyssey, los riffs pesados de Rage, especialmente de discos como ‘Unity’ o ‘Soundchaser’; las orquestaciones que he hecho con Lingua Mortis, distintas voces, como las que trabajé en el disco All Stars de Nuclear Blast, ‘Into The Light’, o en los primeros discos de Almanac… Creo que cuando escuchas ‘Rush of Death’ puedes escuchar toda mi historia, y el estilo que he desarrollado en los últimos años”.

Parece que los dos primeros discos de Almanac han sido las vueltas de calentamiento y la carrera empieza ahora.

“Es posible. Cuando empezamos con Almanac lo hicimos con mucha relajación, simplemente para divertirnos, no pensamos que haríamos giras ni que haríamos tantas cosas, pero todo fue creciendo. Algunos de los chicos de la banda no pudieron permitírselo, por ejemplo Andy B. Franck, que tiene un trabajo normal y su jefe no le permitía girar. Tuvimos que cancelar algunas giras y no era una situación agradable. Y David ya no vive en Alemania, lo que hace complicado ensayar. No me gustan las demos, enviar pistas y esa mierda, lo que me gusta es rockear en vivo con otros músicos, que si tengo una idea podamos meternos en el local a tocar, tocar y tocar y probar. A veces es complicado llevar a cabo este tipo de estilo rockero, así que ha habido algunos cambios, también con algún batería que era genial en estudio, pero tenía problemas para tocar en directo cada día dando el máximo. Tenemos mucho material complicado, por lo que tienes que ensayar mucho y pasar mucho tiempo con él para aprendértelo. Creo que cada cambio en la banda la ha hecho más fuerte. El año pasado giramos un montón, desde en pequeñas salas hasta grandes estadios en Corea o Rusia, y la banda estaba agotada, pero con muy buenas sensaciones, por lo que decidimos que era buen momento para meternos al estudio y hacer un nuevo disco”.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿qué tal ha sido la grabación esta vez? ¿Has sido muy exigente?

“Bueno, nos hemos pasado en el estudio medio año. Pero no teníamos presión desde Nuclear Blast, así que cuando estuviera listo sería el momento. Hicimos muchos experimentos, probamos un montón de cosas, y lo pasamos bien. Para mí esos son los mejores momentos, cuando el disco ya está listo es un poco… bueno… A mí me encanta componer y probar nuevos arreglos, grabar, buscar un sonido, mezclar. Es pura diversión”.

En el momento de componer, ¿tenías siempre en mente el contar con tres vocalistas?

“No siempre. Cuando estoy componiendo estoy completamente libre para experimentar con las voces, y es después cuando decidido qué voz estaría más cómoda con una melodía, si necesitaría alguna voz invitada más y cosas así. Es una locura, pero hace quince años que empezó la relación con Nuclear Blast, y el primer disco que hice para este sello fue una recopilación con un montón de cantantes, ‘Into The Light’, y desde entonces, fue algo tan divertido de componer para distintos cantantes como Hansi de Blind Guardian, Tobias de Avantasia, Andi Deris… un montón de cantantes diferentes, como compositor fue realmente divertido. Siempre he querido tener más de un cantante en mis discos, porque no tienes límites, puedes intentar todo lo que quieras, puedes tener distintas dinámicas y de todo. En ‘Rush of Death’ tenemos a Patrick y Jeannette, pero en el estudio sentí que necesitaba más y necesitaba algo diferente. Estoy muy contento de haber encontrado a Frank Beck, de Gamma Ray. Hizo un trabajo perfecto, nos gustó mucho y se unirá a nuestra gira. Pero también he invitado a un cantante más, Marcel Junker, que normalmente canta death metal en la banda Anam. Quiero contar con sus guturales en los coros para que todo suene todavía más potente. Es muy divertido”.

¿Es la primera vez que unes en un mismo trabajo tus dos pasiones: los coches y el metal?

“Puede ser, no lo recuerdo. Lo hice en mi disco instrumental y me parece que hicimos una canción en Rage sobre esto, pero en un concepto tan grande como este sería la primera vez. Lo cierto es que se ajustan a la perfección. Cuando empecé a pensar en las letras, el concepto y todo eso, y lo quise llevar a algo histórico, porque me gusta mucho la historia, ‘Tsar’ y ‘Kingslayer’ fueron por ese camino, y buscábamos algo que pudiera ser interesante en la historia. Los gladiadores podrían ser algo interesante, porque todo el mundo piensa en ellos como esclavos que luchaban por la libertad, pero descubrimos que muchos de ellos no querían vivir y tener libertad, lo que querían era luchar. Cuando ganaban una pelea obtenían la libertad, pero ellos seguían porque querían seguir en la arena, en ese deporte, la adrenalina. En la canción llamada “Soiled Existence” hablamos de Flamma, un gladiador muy conocido. Ganó cientos de veces y hubiera podido disfrutar de la vida… pero quería luchar hasta que muriera. Esto parecía interesante y hay cinco canciones orquestadas, como “Suite Lingua Mortis Pt2”, y luego pasamos al tiempo presente y hablamos de lo que podrían ser los gladiadores modernos, y para mí lo que más cerca está es un piloto de carreras. Es muy parecido. Yo llevo más de 25 años pilotando profesionalmente y conozco la sensación, es muy parecido. Sea en un circuito o en un rally es como aquellos coliseos, con la gente a nuestro alrededor gritando… y quieren ver accidentes, quieren sangre (risas). Es una pelea realmente dura, especialmente en los rallys que llevo pilotando los últimos dos años. He participado once veces en carreras de 24 horas en Nürburgring, y es una locura. He ganado muchas veces y he perdido, he tenido accidentes, especialmente uno muy grande en una carrera de 24 horas… Conozco la sensación de pelear realmente duro. He conocido en las carreras a grandes estrellas, como Niki Lauda o Carlos Sainz, hemos hablado mucho, con Carlos por ejemplo he compartido box en una de estas carreras de 24 horas, por lo que tuvimos mucho tiempo para hablar, y Niki Lauda es un tío fascinante. Él me dijo: “Ahí fuera no hay amigos, cuando estás pilotando tienes que luchar”. Así es, también lo decía James Hunt, piloto de Fórmula 1, “cuanto más cerca te estás de la muerte más vivo te sientes”, así que, sí, es bastante similar, por lo que la idea molaba bastante”.

“Hasta cuando estoy de vacaciones mi cabeza está componiendo. Pero cuando me meto en el coche y arranco el motor es como si reseteara la mente”

¿Qué te provoca más subidón de adrenalina: una carrera o salir al escenario ante miles de fans?

“Para mí es bastante similar. Cuando me cuelgo la guitarra y salgo a un gran escenario en algún festival que tocas hasta el límite, es una locura de adrenalina. Cuando improvisas y tomas algunos riesgos hay mucha adrenalina en el escenario, esa energía, esa unión del equipo, es muy parecido a cuando me meto en el coche y piloto en una carrera. El control, ir al límite de cada uno, el contacto con el equipo… es muy parecido. Y para mí es la mejor manera de resetear la mente, porque tengo un montón de música en la cabeza (risas). No es solo Almanac, tengo la escuela de guitarra, hago un montón de talleres, compongo, trabajo en estudio, hago arreglos y orquestaciones para muchas bandas distintas… es complicado relajarse, hasta cuando estoy de vacaciones mi cabeza está componiendo. Pero cuando me meto en el coche y arranco el motor es como si reseteara la mente”.

¿Qué se siente cuando estás conduciendo a doscientos kilómetros por hora solo por ganar una carrera?

“Es una pelea. Cada vez que vuelvo a casa después de una carrera veo los vídeos del coche y pienso: “Tío, estás loco, ¿qué haces ahí?” (risas). Pero cuando estás pilotando, en ese momento, es una locura, estás realmente acelerado y con la adrenalina a tope y no haces más que empujar tan fuerte como puedes. Solo piensas en luchar hasta el final, sin cometer errores. No estoy tan loco como Jacky Icks, o gente así, porque ellos realmente han ido más allá del límite, yo quiero seguir haciendo conciertos y creando música… Pero soy un yonqui de la adrenalina, es como una droga. He hecho un montón de cosas arriesgadas, como puenting, he pilotado avionetas… he hecho muchas locuras (risas)”.

“Predator” y “Bought and Sold” han sido los primeros singles, cada uno de una de las facetas del disco, uno de la más metalera y otro de la parte más orquestal. ¿Siempre tuviste la idea de tener el disco como si fueran dos caras de una moneda?

“Sí, pero creo que no hay una gran diferencia, las dos partes son muy potentes, muy agresivas, muy orientadas a las guitarras, pero quizá los arreglos orquestales le den algo especial, unos arreglos más profundos, y la historia que hay detrás de cada tema puede hacer que te suene más distinto”.

Todas las canciones tienen algo especial, pero, ¿cuáles crees que tienen potencial para sobrevivir durante más tiempo en el setlist de Almanac?

“Es muy difícil de decir, porque es algo que se tiene que experimentar en la gira. En los primeros conciertos, que son especiales haremos setlists muy largos, tocaremos todas las canciones y probaremos cómo funcionan, qué reacciones nos llegan, cómo suenan, y decidiremos cuáles siguen en la gira que empezamos ya en pocos días. En marzo giramos con Lordi y tocamos por Europa todos los días, son un montón de conciertos. Probaremos y los que vayan sonando mejor o los que tengan algún problema los iremos cambiando. Cuando acabe la gira sabremos exactamente lo que funciona mejor (risas)”.

Almanac es un proyecto con el que llevas cinco años, pero no es el único que tienes. ¿No te sientes como en un eterno comienzo?

“La verdad es que no pienso demasiado sobre eso. Solo trabajo en una banda de la manera que creo que es la mejor para la banda. Los cambios de formación son algo natural, pasa en todas partes, con todas las bandas, hay que aceptar los cambios… No es un gran problema, en nuestro caso porque tampoco es que seamos unas enormes estrellas millonarias, que necesitan seguir juntas y firman locos contratos exclusivos… Nosotros nos divertimos, hacemos lo que nos gusta, lo que queremos, y tenemos esa libertad de tomar algunas decisiones que no dañen a nadie porque no hay peleas entre nosotros. Siempre que cambiamos la formación es de forma amistosa. Puede haber alguien que no tenga tiempo suficiente, que tenga familia, hijos. Intento que esto sea una banda, tomamos todas las decisiones juntos, estamos en una situación muy cómoda, todos vamos por el mismo camino, y es solo diversión, hacer música”.

¿Os tendremos pronto en España?

“No nos dio tiempo para ir con Lordi porque teníamos todavía conciertos en Alemania. Espero que volvamos pronto a España, quizá en algún festival o en algún show propio, vendrán más conciertos después de la gira de marzo, giras en Asia, Rusia y yo quiero volver a tocar en España, además podríamos hacer algún show especial con Enric García, el teclista que participó en el disco ‘Tsar’, y he seguido teniendo contacto con él y sería genial que estuviera en el escenario, quizá podríamos hacer algún show especial en con la Orquesta Sinfónica de Barcelona, que también estuvo en ‘Tsar’, es una orquesta fantástica. Se pueden hacer unos cuantos shows especiales en España, sería fantástico”.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie dice:

    Un placer haber leído esta extensa crónica hacia el tercer álbum de esta interesante banda como son ALMANAC a través de uno de sus miembros fundadores como es el ruso Victor Smolski (Ex-RAGE) junto con otras interesantes anécdotas. Ojala los traigan a España para disfrutar de su potente directo.

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