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Crónicas

Yngwie Malmsteen: Virtuosismo aburrido

«Ha recorrido el mástil de la guitarra de arriba abajo, rápido, como siempre, pero aburrido, sin unos músicos de nivel que le acompañen y sin nada que te motive a volver a verlo»

21 septiembre 2018

Escenario Santander, Santander

Texto y fotos Fernando Martínez

Después de 10 años sin visitar España, Santander fue la primera fecha de las tres que daría el conocido guitarrista sueco en nuestro país. Iba a contar, por tanto, con una importantísima presencia de público, que vino principalmente de las comunidades vecinas. Unas 600 personas hacían cola para acceder al recinto. Sin grupo telonero la gente aún estaba entrando y esto provoco que el comienzo del concierto se demorase sobre la hora inicial fijada. Malmsteen llegó acompañado de Emilio Martínez al bajo, Mark Ellis a la batería y Nick Marino al teclado, siendo él mismo el encargado de la guitarra y de la voz en algunos temas. Y hablando de sus músicos, Yngwie se hizo el sueco y no hizo los honores de presentación al público en Santander, también tuvo el detalle de dejarles un minúsculo espacio a un lateral del escenario, arrinconados y durante prácticamente todo el concierto recibiendo órdenes y cayéndoles broncas.

Lo que he visto ha sido a un Yngwie recorrer el mástil de la guitarra de arriba abajo, rápido, como siempre, pero aburrido, sin unos músicos de nivel que le acompañen y sin nada que te motive a volver a verlo. Eso sí, el guitarrista estaba en un magnifico estado de forma. Pero vamos a lo que dio el concierto en sí.

A las 22:00 y sin teloneros arrancaba el show. El espectáculo comenzó con el tema de apertura de ‘Malmsteen’s Odyssey’ (1988), escrita por Malmsteen y Joe Lynn Turner, el ex vocalista de Rainbow, “Rising Force”. El humo inundó el escenario y escuchamos un “Good evening Bilbao!“, primera sorpresa de la noche, ¡si estamos en Santander Yngwie!  Con una gran muralla de amplificadores Marshall que se imponía sobre todo el escenario comenzaba una exhibición de onanismo por parte del sueco con su Fender Stratocaster.

Se abrió camino con “Spellbound”, seguida de “Into Valhalla” mostrando su velocidad y habilidad técnica de su estilo neoclásico. Tras estas llegaba “Baroque and roll”. Hubo un tiempo en el que Yngwie era todo un dios de las seis cuerdas. No solo por ser un virtuoso con la guitarra o ser el más rápido del western, sino porque sus discos molaban. Su energía fue palpable inmediatamente cuando se hizo cargo del escenario desde el minuto uno, lanzando decenas de púas a la audiencia a patadas con sus botas de cuero.

Tirando su guitarra sobre su hombro y girándola sobre él mismo a lo Pete Townshend, Yngwie incluso coloca su guitarra sobre los altavoces o se la ofrece al público acercándosela a lo Richie Blackmore. Había mucho fanático del guitarrista entre el respetable. Las primeras filas mantuvieron los puños en alto y sus gestos con las manos en alza y cuernos. Las púas seguían siendo lanzadas al aire a una velocidad alarmante con cada paso que Yngwie da hacia ellos, a la vez que su roadie no paraba de recargar de púas del pie de micro.

Turno para “Soldier”, una pieza cantada por el propio Yngwie, y que fue enlazada con algunos fragmentos de “Tod down, foot down” y de la sensacional “No rest for the Wicked”, ambas piezas instrumentales del disco ‘World on fire’ y en la que se dedicó  a hacer todo tipo de filigranas con su guitarra. Llegaba la balada “Like an Angel” y, con ayuda de samplers, también lo hacían “Badinerie” de Johann Sebastian Bach y “Adagio” de Albinoni. Un buen tema instrumental, “Far beyond the Sun”, enlazó con “Seventh Sign”.

Sonaron los riffs del “Smoke on the water”, pero realmente nos llevaron al tema “Now your ships are burned”, con el guitarrista a la voz , seguida de “Evil eye”, en la que toca a toda velocidad. Dos temas del disco ‘Rising Force’, “Now Your Ships Are Burned” al que le sigue “Evil Eye”. Estos dieron paso a los acordes de “Start Me Up” de los Rolling Stones para otro temazo instrumental, “Trilogy Suite Op. 5”.

“You don’t remember i’ll never forget” llegaría después del solo de batería de Brian Wilson. Tras una breve descanso,  cayó la instrumental “Paraphrase”, antes de interpretar “Black star”, que abría aquel primer disco, ‘Rising force’ de 1984.

Con “I’ll See the Light, Tonight”, tema del ‘Marching Out’ daba por finalizado el concierto.  Hora y media de show en el que el comentario generalizado fue de bolo aburrido. Monólogo y rayada total de escalas. A la salida del Escenario Santander, por el módico precio de 100 euros te podías llevar para casa su último disco en formato vinilo.

Con ganas de ver la próxima vez al virtuoso guitarrista sueco, uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos en esto del metal, cuanto menos con un cantante de la talla de Joe Lynn Turner  o  Graham Bonnet, algo menos de ego y algo más de armonía y sentimiento.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

3 comentarios

  • Juandie says:

    Me extraña que aquella noche en la capital cántabra el genio Sueco diese un concierto un poco flojo aunque años anteriores llevase en su banda de acompañantes a mejores músicos. Una noche floja la puede tener cualquier músico o grupo en sí pero para Yngwie de 10 conciertos solo uno puede ser flojo. También hora y media se antoja poco.

  • jota says:

    Como siempre ni puta idea de lo que hablas juandie .el sueco ba cuesta abajo desde que le dio por cantar u mrnosoreciar a todos los demas que le acompañen .
    Lo unico que le salva es si virtuosismo que oir otro lado lo esta perdiendo fijaros bien y os dareis cuenta
    o poneris ub directo antiguo y notareis la diferencia

  • Hijo de Marhuenda says:

    Muy buena crónica. Y es una pena a al nivel de patetismo que ha llegado el sueco. De llenar pabellones con miles de personas en los ochenta a esto. Y para mi en aquella época era una especie de Dios, hasta me pillaba su ediciones japonesas. Pero siempre ha tenido la cabeza como unas maracas y lo que es peor, ha tratado a todos sus músicos como una mierda. Y así hemos acabado.

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