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Crónicas

U.D.O. + Red Partizan + Red City Ruins: ¡Forjando acero!

«U.D.O. cerró un concierto que vuelve a demostrar que Dirkschneider tiene mecha para largo.»

22 enero 2019

Sala Salamandra, L’Hospitalet (Barcelona)

Texto y fotos: Josep Fleitas.

Inicialmente nada hacía prever el éxito de audiencia que iba a registrarse en la Sala Salamandra, pues todo se sumaba para que el concierto de U.D.O. contase con una reducida capacidad de convocatoria; una hora muy temprana en un frío martes a tan solo quince días de la finalización de las fechas navideñas, un montón de conciertos en la agenda de las próximas semanas y muchas novedades en las ediciones de álbumes se sumaban además a la consabida confirmación de U.D.O. en los carteles del Rock Fest Barcelona y el Rock The Coast. Todo ello se unía a una previsión que afortunadamente acabó por no confluir. Con ello, Udo demuestra la gran capacidad de reclamo que tiene ante unos fans que, fieles a su propuesta, apoyaron la buena e intensa fiesta que finalmente se vivió en la popular sala de L’Hospitalet de Llobregat.

Cuando en 2012 descubrí a Dead City Ruins gracias a la escucha de su primigenio ‘MidnightKiller’, cuyo variado y hardroquero contenido recomiendo efusivamente, pensé en que me encontraba ante una banda con carácter y una esencia muy centrada en la naturaleza que transmitieron los clásicos de mitos como Black Sabbath, Ozzy, Rainbow, DIO, Thin Lizzy, Led Zeppelin o Buffalo Springfield ¡Y ahí es nada!

Tras la edición de su segundo y homónimo álbum en 2013, que seguía los parámetros de su anterior larga duración, Dead City Ruins pasaron de un silencio casi absoluto, al menos por estos lares, a sorprender como el ataque de un tiburón con las giras junto a Mastodon, Ugly Kid Joe y SkidRow por buena parte de Europa, consiguiendo muy buenas sensaciones y críticas de sus directos y buen saber estar sobre las tablas. Sensaciones que se vieron refrendadas ante la edición del magnífico ‘Never Say Die’, que el pasado año exprimí decenas de veces en mi equipo, álbum que supone el empuje – espero que definitivo – para una banda que demuestra creer en sí misma, apostando con sus propios medios y el apoyo de AFM por un futuro más que prometedor.

Puntual en horario, el quinteto de Melbourne salió con muchas ganas a darlo todo y convencer a la escasa audiencia que a esa temprana hora (19:45) se había congregado en la sala. Aún frente a pocos parroquianos, un sonido excesivo en volumen y la estrechez de un escenario que necesitó casi un tercio de su capacidad para situar la gigante batería de Sven Dirkschneider, Dead City Ruins, liderados por su cantante, Jake Wiffen, hicieron gala de profesionalidad y técnica, ofreciendo un buen concierto en el que brillaron las dentelladas sabáticas de “Tll’ Death”, “Bones”, “Devil Man” o “Where You Gonna Run”, temas que se celebraron con buen entusiasmo.

A estos bocados, menos “Ozzy” que lo que advertimos en estudio, se les unieron la pasionalidad con esencia a la banda que el añorado Phil Lynnot aportó por los caminos de los dobletes de guitarra (Thin Lizzy), que estuvieron representados de manera excelsa en “All We Are”, la esencia del blues sureño de “Happenzella” y “The River Song”, y, ¿cómo no?, la representatividad del hard &Boogie rock n roll de sus compatriotas AC/DC y Rose Tattoo en “Broken Bones”. El set apoyó un concierto que me dejó con las ganas de ver representado el que para mí es hasta la fecha su punto cúspide musical, “Lake of Fire”, una referencia a Led Zeppelin y Rainbow que cierra el buen momento que encarna la base de la gira de Dead City Ruins. Si eres de los que gustan de disfrutar del sonido de los clásicos y crees que las nuevas bandas sí pueden recoger su testigo, Dead City Ruins es una apuesta segura. ¡Never Say Die!

Tras el ajustado timing de cambio en el backline, tocó el turno a Red Partizans, sexteto fundado en Alemania por el cantante serbio, ex The Boyscouts, Manuel Mijakovski. La banda, que acompaña a U.D.O. en buena parte de su gira, hizo de este un directo con el que la banda sorprendió a la mayoría de una audiencia que minuto a minuto iba llenando una sala que recogió la interesante combinación de estilos que surfean entre las olas del heavy clásico y marcial, muy a lo Udo; el metal industrial y samplerizado, influenciado directamente por las guitarras descarnadas de Rammstein y las partes líricas, que para la ocasión propuso la bella mezzosoprano Alina Arenz como efectivo apoyo a la firme voz de Mijakovski.

Red Partizans ofrecieron en este su segundo concierto como banda una intensa e interesante combinación que encajó en alto grado entre un  público cada vez más numeroso, y lo hicieron gracias a temas que en sus letras relatan las historias sobre la Segunda Guerra Mundial que le contaba a Manuel su abuelo, un auténtico partisano Yugoslavo. A la espera de la escucha en estudio de piezas como “Gods of War”,“Dead Man´s Hand”, “Stand Up and Rise”, “Rebels & Partizans”, “The End”, “End of theThrill”, “Russian Roulette” o“Wanted Deador Alive”, éstas demuestran un gran y portentoso valor en directo. El ámbito musical en el que Red Partizan se mueven es de amplio espectro, por lo que fans no les van a faltar…

Tras el concierto de Red Partizan, el encendido de las luces dejó apreciar el gran cambio que había en el aforo de una sala que ya presentaba un lleno casi total y permitió que durante los minutos que se emplearon en el cambio de backline, Manuel y Alina (que habla bastante bien el castellano al haber vivido durante dos meses en Mallorca) se movían entre el público recogiendo buenos halagos por el trabajo realizado sobre las tablas. Por mi parte, aproveché para saludar a mi buena amiga y tour manager de Red Partizan, Birgit Bräkle, con quién comentamos el concierto que acabábamos de disfrutar cerveza en mano y brindamos por los buenos los momentos pasados en el Sweden, el Bang Your Head y el Rock of Ages (Vielendank, Biggi!)

Luces fuera, sonido de sirenas Yhumo por doquier para la llegada de U.D.O., el momento del plato principal, el concierto de un Udo que ya había declarado la intención de no tocar más temas de Accept y dedicarse, al menos en esta gira, a la ejecución de sus temas propios.

Sinceramente, se me hace extraño después de tantos conciertos y años, 22 en concreto, no ver a la derecha del tanque germano (Udo) al siempre enérgico y eficaz Fitty Wierhold a las líneas de bajo, líneas cubiertas ahora por el menos explícito pero bien centrado esloveno Tilen Hudrap, cuyas cuatro cuerdas ya prestaron servicio en Paradox y Pestilence. Otro de los cambios en  la banda se encontraba en las partes de guitarra, cambio provocado por la salida de Bill Hudson y la entrada del ex The Treatment Fabian Dee Dammers. Con Dee en sus filas, Udo no solo gana en virtuosismo, sino que también añade a sus guerreros a un buen letrista y productor para lo que esperemos sean sus futuros lanzamientos de estudio. De momento, Dee está trabajando en el que pasado el verano debería ser su primer trabajo en solitario. Habrá que seguirle la pista…

Entrando en materia, el humo, las luces rojas, las aspas de ventilador, los vasos de fundición y la enorme batería del hijo de Udo, Sven, daban el efecto perfecto para un inicio que tuvo un resultado devastador. El tema que abre ‘Steelfactory’, “Tongue Reaper”, y el subsiguiente en turno en el redondo, “Make the Move”, se encargaron de levantar un bosque de brazos y los primeros coreos del concierto, lo que habla de la eficacia de un álbum que tiene la capacidad de entrar y convencer a la primera. Tras el buen inicio, el efecto comunicativo entre banda y publico siguió en el mismo nivel gracias a la eficacia coral de ese “24/7” que la rabiosa y personal voz de Udo hace situar al mejor de los niveles de los clásicos de unos Accept que en estos compases del concierto no se hicieron imprescindibles.

Una pequeña parada y una nueva explosión: “Mastercutor”, tema cuyo juego de guitarras y amplias solistadas mantuvieron muy caliente un ambiente que encontró algo de refresco en la interpretación de ese medio tempo cuyas melodías de carácter pesado y oscuro reforzaban la rabia integrada en ‘Steelhammer’: “A Cry of a Nation”, tema que confluyó en “Metal Machine”, el primer himno cuya marcialidad pisaba el ambiente como botas militares marcando un paso que Sven se encargó de reverberar y nosotros de ensalzar.

Con los estandartes en lo más alto, la fiesta siguió con la inmensidad técnica e hímnica de esa joya que lucía de manera especial en ese vacilón sencillo que en 1997 y a ritmo de boogie rock n roll resultó “Independence Day”. Coreado en su fácil pero hábil estribillo y rematado por las chirriantes guitarras de Dee y Smirnov, el medio tempo se ensambló cual vagón de tren a las melodías de guitarras más perfiladas del también disfrutado y coreado “In the Heat of the Night”, que sin receso permitió la entrada de otro paso marcial marcado por ese himno inyectado en ‘Mastercutor’ que es “Vendetta”. Sin tiempo para más que levantar los brazos y sacudir enérgicamente las vértebras, entró a cuchillo la veloz, embriagadora y cortante hoja de acero que representó el primer adelanto de ‘Steelfactory’: “Rising High”. Pura dinamita para los directos de un Udo cuyas cuerdas vocales parecían inmunes a los rápidos,severos y penetrantes envites que el himno amasa, a pesar de la exigencia del tema. Unos envites que se vieron remachados ante la agresividad y fuerza de pegada de Sven y los duetos de aguijoneadoras guitarras de Deen y Smirnov, protagonistas de excepción en estametálica alevosía.

Claro había quedado ya que los temas del nuevo álbum de U.D.O. para nada distorsionaban con la ya demostrada efectividad de clásicos más madurados en su historia como solista, historia en la que su corazón de metal tiene un lugar especial en sus powerballads. Esta esencia quedó plasmada tras una breve intro de acústica aflamencada de Dee en “In the Darkness” y “I Give As Good As I Get”, que abrieron brecha sentimental a los medios tiempos propuestos por “Hungry and Angry”, “Heart of Gold” y “One Heart One Soul” en lo que resultó de la parte más melódica y sensitiva del concierto.

Tras esta esencial parte, la banda desapareció del escenario durante unos breves instantes para retornar con el primer bis de la noche, apuntalado este por un apasionado e intenso “Holy” y un no menos enervante y metalizado “Animal House”, himno que hizo desaparecer a la banda entre bastidores. Pero no lo hicieron para despedirse aún, sino que lo hicieron para tomar carrera y  retornar con el sprint final que nos brindaron con los aplastantes y autoritarios “Man and Machine” y “They Want War”. Con ellos U.D.O. cerró un concierto que vuelve a demostrar que Dirkschneider tiene mecha para largo mientras la salud y la fábrica de crear y forjar himnos de acero siga en tan buena forma como la demostrada en este concierto.

Dankeserh, U.D.O.!

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Esta entrada fue escrita por Josep Fleitas

1 comentario

  • Juandie says:

    Otro gran concierto para enmarcar en nuestro país por parte de UDO y su nueva banda que se salió de nuevo con esos temazos del mejor Heavy Metal. Me alegro por su recuperación y con toda la humildad que le caracteriza de haber podido llevar a cabo estos conciertos.

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