Crónicas

Fito & Fitipaldis + Muchachito Bombo Infierno: Sin molestar a los vecinos

«Fito & Fitipaldis repasa en Iruña su particular “Best of”, con un repertorio para todos los gustos, junto a Kutxi y El Drogas como invitados de lujo.»

19 mayo 2018

Recinto Exterior Universidad de Navarra, Pamplona

Texto: Aitor Zubizarreta. Fotos: Iñigo Malvido

Veinte redondos años cumple la carrera en solitario de Adolfo Cabrales, que el menudo músico bilbaíno celebra con una gira de grandes éxitos que pasará, precisamente. por una veintena de ciudades. A Pamplona le llegó el turno el sábado, en el recinto exterior de la Universidad de Navarra. El blindaje policial de la zona fue lo nunca visto; los accesos controlados por policías de todos los colores y, ya a las puertas del recinto, para rematar, la Nacional con perros antidroga. Excelente bienvenida para las 12.500 personas que asistieron a uno de los actos culturales más importantes del año en Iruña. Cuidando los detalles.

En el interior del recinto, parte de una campa y un parking, sin gradas, llamaba la atención el inmenso escenario y una producción casi de festival, con las habituales barras de bar, los incómodos puestos para comprar los tickets (una cola más), WCs y una zona de perritos calientes con colas kilométricas. Vamos, prácticamente toda la costosa infraestructura de un festi, pero montada para una noche y un artista, más su telonero.

La respuesta a como costear semejante despliegue nos  llegó, como temíamos, desde la barra; 3 euros un miserable botellín de agua, 6 una “pinta” de cerveza “tirada” en vaso de plástico. Un robo. ¿Les importarán estos “detalles” a los artistas?

Muchachito, como en toda la gira, ejerció de telonero y arrancó puntual un set de casi una hora de duración. Entre que su rumba no encaja con Fito, y que la gente estaba tomando el pulso al lugar, la propuesta del hombre orquesta barcelonés, allí él sólo en ese mastodóntico escenario, pasó de puntillas para la mayoría, aunque el cierre con “Ojala no te hubiera conocido nunca” evidenció que también tenía su puñado de fans.

Tras un excesivo descanso de 45 minutos llegó el momento de Fito & Fitipaldis para alboroto de una masa plural en edad y condición, con abundancia eso sí de gentes entre los 30 y 50 años o más, y escaso público rockero militante.

En parte el propio Fito es el mejor ejemplo de lo escasamente popular que resulta hoy en día el rock duro; con Platero y Tú molaba mucho sí, pero el llenar pabellones y sumar ceros a su cuenta corriente lo consiguió cuando suavizó y despejo de watios sus canciones “que no encajaban con Platero”. No hay nada que objetar, faltaría más. Y menos tras su demostración en directo, 2 horas y 20 minutos de show muy bien medido, sin grandes altibajos, con muchas tablas y sonido notable.

Sin teclista y reconvertidos en quinteto, F&F van a piñón fijo, pero la naturalidad que transmite el jefe de filas reconduce la situación hasta hacerla creíble al 100%.

Tras una intro en vídeo guapísima, arrancó Fito bajo un cañón de luz cantando en solitario “Siempre estoy soñando” enlazada después con “Un buen castigo” y primeros lucimientos para el melenudo hacha Carlos Raya, mano derecha indiscutible  de Cabrales, y encargado de llenar el escenario junto a Fito, con carreras de lado a lado del escenario, como las que se marcaron en “Garabatos”. Justo después llegó el mini set sentado entre Fito, Muchachito y el saxo Javier Alzola (único músico Fitipaldi que aguanta desde la primera formación) y ya por fin el hecho diferenciador del bolo; los invitados. En Iruña, colegas de autentico lujo: Primero Kutxi Marea se marcó una muy chula y sentida “Abrazado a la tristeza” (de Extrechinato y Tú, y luego regrabada por Fito) y después apareció El Drogas cantando “Medalla de cartón”, recordando las bombas y las masacres en Palestina o Siria, y él solito con presencia y voz consiguió ponernos la carne de gallina y rockerizar, al momento, la noche, de manera única. Muy grande.

Aunque la muchedumbre cantó a pleno pulmón las posteriores “Entre la espada y la pared” o “Tarde o temprano” el bajón de intensidad tras el ex Barricada fue claro, aunque la despedida con los hits “La casa por el tejado” y “Antes de que cuente diez”   arrasaron. En los bises, “Rojitas la orejas” y un “Soldadito marinero” estirada y reconvertida para el stadium rock, con aclarados para que canturreara la peña, crescendos, amagos de finales varios y cierre épico por todo lo alto en el que sólo faltaron fuegos artificiales para que los miles de selfies del momentos fueran perfectos. En el segundo bis sonó “Entre dos mares”, de los Platero pero con pelín menos de garra que la original y agur final con “Acabo de llegar”. Sólido Fito y su rock para todos los públicos.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

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